Escrito por Barbarella , 2009-07-28 10:18:55
Queridos lectores, fans y detractores: ando dando vueltas por el mundo. Se me dio por esto de viajar y probar el levante itinerante: se sabe, cuando uno está de viaje -y los demás también- el amor o como quiera que se le llame a ese estado marcopolista romántico, se desata (quién duda de que los amores de dos o tres días siempre son inolvidables).
Así que aviso: los posteos serán espaciados, pero internacionales. Eso sí: sigan flirteando por comentarios, ¡a mí me divierte!
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Escrito por Barbarella , 2009-07-14 23:28:12
Acá volví, no había vuelto a escribir por cábala. Sí, frivolidad y manías de Bilardo al margen -algo sobre el mundo del fútbol sé, muchachos- no quise contar nada en el blog porque la cosa andaba bien. Es la típica: salís con amigas, les contás que estás con este pibe increíble, que te encanta, que te hace reír, que parece estar bastante copado con vos ¿y qué pasa? al día siguiente el pibe empieza con las reticencias. Como si lo hubiera olido.
No fue así con Julián pero las cosas se pudrieron de todos modos. Julián, el que me pasó a buscar por casa después de quince años de no vernos y antes de que pusiera mi segunda pierna en el auto el tipo me estaba diciendo que yo era el amor de su vida. Y como buen chamuyero, un poco le creí o hice como qué, no había nada que perder. Todo muy lindo, las salidas se sucedieron, la empatía -por no decir el enganche- iba en aumento y todo parecía marchar bien. Hasta que intenté fase dos.
¿Qué es la fase dos? Alguna salida en público. Esa salida que vos intentás que sea casual -un cumple. una fiesta de un amigo, una reunión- porque te morís de ganas de que tus amigas te vean con el pibe, y porque te morís de ganas de bailotearle al que alguna vez te rompió el corazón para que vea lo espléndida que estás con este chico nuevo (aunque aún no haya pasado la categoría de chongo, de eso se trata la fase dos).
La cuestión es que a la primera que esbocé una salida conjunta con amigos, este que decía estar enamorado de mí desde hacía más de una década empezó a recular. La primera vez puso una excusa verosímil -un cumpleaños ineludible, algo así- la segunda vez no se preocupó porque sonara tan verosímil.
Ok Juliancito, entendí la señal. Ya estoy grande para fobias ajenas. ¿Y ahora?
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Escrito por Barbarella , 2009-07-08 19:31:43
Lamento caer en un lugar común de estos tiempos: la gripe A. Sí, sí, yo también estoy harta-perdida-deconfiada-paranoica por las dudas- y esas cosas, pero en este tiempo me di cuenta que con esta cuestión de no nos besemos, no nos toquemos, no nos abracemos, no nos miremos, no nos estornudemos, no nos nada, es posible hacer una pequeña clasificación que habla de cómo somos (en todos los órdenes de la vida).
-El que se acuerda tarde: ese que te saluda con beso y abrazo y enseguida te dice ¡ah, no, no nos tenemos que saludar! pero ya te dejó toda baboseada.
-El exagerado: está feliz porque puede ejercer algunas de sus obsesiones higiénicas con toda libertad y no sólo no te da la mano sino que cada cinco minutos saca el alcohol en gel y se lo echa encima como si fuera agua bendita. Ah, por las dudas, te ofrece un poquito (y está tentado de usar barbijo pero no se anima, por miedo a que sus amigos descubran que es un reverendo nabo)
-El convencido de las conspiraciones: No cree en nada, dice que los canales mienten, que los médicos mienten, que es todo un negocio de los laboratorios, que el hombre no llegó a la luna, que fue todo montado en un estudio de Hollywood y que Yabrán no está muerto. Ah, no tiene problema en toserte encima, de tan convencido que está de su teoría.
El que se las sabe todas: te tira cifras, todo el tiempo, te tira los textuales del Doctor Cahn, y las estadísticas del Hospital Muñiz y las opiniones de los expertos mexicanos y, si te descuidás, te cuenta la historia de las gripes de manera cronológica desde que los virus encontraron en la humanidad su principal aliado.
Vos, ¿de qué virus sos?
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