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Queríamos tanto a Roberto

Escrito por Barbarella , 2009-06-30 12:18:26

Estas cosas raramente resultan. O, mejor dicho, raramente resultan cuando le suceden a uno. Pero en este caso, doy fe que yo vi la luz, vi el aura del amor (ajeno). Me explico:

S. es un buen amigo. Fachero, simpático, inteligente, con la chispa suficiente para conquistar a una chica en una noche. Pero S. andaba un poco cabizbajo últimamente. Que le habían roto el corazón, que las chicas se volvían vuelteras, que a veces querían, otras no, que ya no entendía demasiado.
L. es una buena amiga. Súper linda, simpatiquísima, con el carisma suficiente para llamar la atención desde un rincón oscuro. Pero L. andaba bastante golpeada y había resuelto que ya no buscaría el amor, simplemente esperaría a que llegara.
Y acá entro yo como un cupido iluminado. Por casualidad S. y L. se cruzaron en una reunión, los presenté, se saludaron y cada uno se fue para su sector, bajo la protección de sus respectivos grupos de amigos. Pero yo los vi, juro que los vi, y tuve la certeza de que a veces hay que dar una mano, si no Roberto Galán no habría tenido ese éxito ininterrumpido: al amor a veces hay que ayudarlo. Entonces me fui sigilosa, cautelosa, hasta el rincón de mi amigo S. y le pregunté si no se había fijado en mi amiga L.,
-Sí, es un bombón
-Ah, porque ella dijo que le parecías un tipo muy interesante.
-En serio?
-Sí, en serio, así que tenelo en cuenta.
Esa fue la fase uno: sembrar la confianza en mi amiga. Al otro rincón, entonces, para encender la llamita de mi amiga L.
-¿Lo viste a S.?
-Sí, S. tu amigo.
-Dijo que eras un bombón.
-En serio?
-En serio.
Desenlace: juro, y no exagero, que a los cinco minutos S. le empezó a merodear a L. mientras ella  se hacía la distraída y lo miraba de reojo. A los diez, estaban sentados uno al lado de otro: si digo el término coquetear, me quedo corta. EN fin, el resto se los dejo para que ejerciten su imaginación (amorosa).
  

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Chico chasco

Escrito por Barbarella , 2009-06-22 10:20:28

Sí, yo también pensé que "el misterio del hombre que salía corriendo en el momento de" se revelaría cuando el tipo, finalmente, le dijera a mi amiga, bueno, tu casa. Y el hombre dijo bueno, tu casa, y fue, y estuvo adorable, dulce, laburador, con todo en su lugar y de acuerdo a los stándares esperables, hasta la abrazó en el post y en ningún momento le hizo sentir que quería que se convirtiera en pizza (al menos no se lo hizo sentir, digo).
La cuestión es que después del todo muy lindo, muy rico todo, el tipo desapareció. Sí, un clásico, así que eso no es lo que nos sorprende. Lo que entrará en el libro gordo de las excusas inclasificables es la razón por la cual, le dijo, no podía seguir viéndola:

"Mirá, me gustás mucho, siento que me podría enamorar de vos, sos una mina increíble pero tengo miedo de PERDERME A MI MISMO. Eso, siento que si estoy con vos me DESPERSONALIZO, dejo de ser yo y empiezo a poner todas mis energías en OTRA PERSONA, y ahora no puedo, necesito enfocarme en mi CRECIMIENTO PROFESIONAL".

¿Pero qué te pasó, Ricardito?¿Te leíste las obras completas de Quién se comió mi queso?¿Qué les pasa, señores, qué les pasa? ¡Al menos afilen las excusas! ¡Más amor y menos Osho!

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Segundas partes ¿no son buenas?

Escrito por Barbarella , 2009-06-19 13:29:56

Claro, yo atajadísima: estábamos en eso de que el chico, que hacía miles de años que no me veía, que había perdido gran parte de su cabello en el camino y que ahora me ponía cara de enamorado, me estaba diciendo algo así como que yo era su amor no concretado (aún), y que desde que nos dejamos de ver, siguió fantaseando conmigo y que cada tanto, se enteraba de mi vida por amigos en común. Y yo lo único que pude hacer fue sonreír, con esa sonrisa ambigua que podría interpretarse como: "gracias por tanto halago" o "lo estás haciendo muy bien pero ya estoy grandecita para el chamuyo". La cuestión es que después de ese comentario, el chico, Julián, no dijo más nada -sobre el tema- sino que se encargó de hacerme reír toda la noche. El bar que había elegido -un especímen con decisión!- era perfecto -cálido pero sin ese estilo  santuario de tanta vela alrededor- y de pronto me olvidé que era el mismo Julián que se sentaba en el anteúltimo banco y que en los recreos se convertía en mi objeto móvil fetiche, mietras él jugaba al fútbol y yo me sentaba en un banco a comer tortas negras y mirarlo de reojo. Me olvidé que era el mismo que en la fiesta de segundo año le dio un beso a mi mejor amiga y me rompió el corazón. Este era un HOMBRE, claro, que a las dos horas me tenia embobada. Al punto de que fui yo la que le preguntó ¿es verdad eso de que fantaseaste conmigo todo este tiempo? Y ya no me importó si su respuesta era verdadera, con que fuera verosímil me alcanzaba. Son las reglas del juego, ¿no?

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El reencuentro o el amor en el recuerdo (primera parte)

Escrito por Barbarella , 2009-06-11 12:44:01

A todo esto, mi salida con Julián, mi ex compañerito de colegio, había quedado en stand by. A decir verdad, empezó con tantas vueltas -que los viernes tengo fútbol, que justo este miércoles una despedida de solteros, que quizás el jueves me llame Batman para salvar al mundo (sí, Batman nos está complicando la vida últimamente)- que terminé por olvidarme. Además, ¿¿¿¿¿para qué me mandaste mail entonces?????? Lo hice a un lado. Ni siquiera con pena, simplemente con resignación. No son tiempos para gastar expectativas en vuelteros -ya hablamos de la histeria masculina- y estoy empezando a pensar que el lugar común de "qué complicadas que son las mujeres" ya no es tan común: ahora cambió de género. Y cuando estaba a punto de borrarlo completamente de las posibilidades de encuentro cercano del tercer tipo, apareció. "¿Te paso a buscar mañana, te parece?". Guau, ataque de decisión, no voy a desaprovecharlo.
Entonces de nuevo ese estado de ¿qué me pongo? que una vez que lo solucionás en tu cabeza (ah, sí, el jean negro que me hace buen culo, botas de caña alta para dar un toque sexy, y un sweater con onda pero discreto, para que no crea que me tiré todo encima), pasás al estado ¿pero me gustará el pibe? ¿de qué voy a hablar con alguien que hace más de diez años que no veo? y desembocás en el ¿ay, y si yo no le gusto? ¿si se enteró que hace un par de años me curtí a Mariano? ¿Segurián siendo amigos?
La cuestión es que Julián, ese chico del que yo me habia enamorado hace muchísimos años, ahora estaba tocando mi portero eléctrico y yo, antes de atender, corrí a prender la televisión para usar el que yo llamo "el canal vigilante": la camarita, apostada justo sobre él, enfocaba su mollera franciscana, clara evidencia de que los años habían hecho ciertos estragos capilares. Calma, pelados de mi vida, eso no es problema para mí (peor es la panza).
Así que bajé y atravesé ese espacio que separa el ascensor de la puerta de vidrio como quien camina por la alfombra roja. Él, ahí, al final del recorrido, me esperaba: cuando abrí la puerta tuve ganas de decirle "estás igual (pero pelado)" con tono de propaganda pero no lo hice. Entoné un hola, muy cool, que él respondió. Después, se me quedó mirando: "Estás hermosa, yo ya sabía".
(¿Yo ya sabía? ¿Tanta expectativa me había puesto?). Un poco atontada por los nervios y por el piropo sin preludios, me subí torpemente al auto -mi pose alfombra roja se desarmó al instante- y me quedé callada. Lo que no fue un problema porque él habló: ¿Sabés que creo que estoy enamorado de vos desde que fuimos compañeritos de colegio?

¿What? ¿Qué me está diciendo este chico? ¿Hay alguna ironía que me estoy perdiendo? ¿Su chamuyo no repara en sutilezas? ¿Será un psicópata?¿Tendrá una fijación adolescente? ¿Lo que suena de fondo es el disco de Alanis Morisette que le regalé para un cumpleaños?¿Tengo que salir corriendo?

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Hagan sus apuestas

Escrito por Barbarella , 2009-06-05 16:57:14

La que no entiende nada es mi amiga M. Conoció a un tipo encantador, de esos que de tan perfectos, tan ideales y compatibles con una, resultan sospechosos. El tipo la llama, la invita a comer, le escribe mails larguísimos y cómplices, se ríe de todos sus chistes –y convengamos que mi amiga no pasa del repertorio de Jaimito, lo que es prueba de amor-, le elogia todo aquello que fastidiaba a sus ex, hace planes a futuro, esas cosas. Mi amiga, enamoradísima, claro, pero también desconcertada por un pequeño detalle: cada vez que la cosa se pone cachonda y la única pregunta que podría sostenerse es “¿tu casa o la mía?”, el tipo… ¡sale corriendo! Siempre algo pasa: que me tengo que levantar temprano, que no le di de comer al perro, que creo que dejé el horno prendido, que me va a llamar Batman a medianoche pasa salir a salvar al mundo. Y nosotras que tenemos una teoría para todo, ya pasamos por todas las hipótesis: la de la fobia (“le gustás tanto que el tipo tiene miedo de concretar y no estar a la altura”); la de la cautela (“debe querer estar muy seguro para avanzar, seguro viene de una experiencia traumática”) y la inevitable (“¿la tendrá muy chiquita? ¿será precoz?). ¡Hagan sus apuestas!

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Pido gancho

Escrito por Barbarella , 2009-05-31 19:17:06

Sí, sé que el título suena a frase anacrónica, de cuando jugabas a las escondidas o a la mancha y estabas cansada y ya no querías correr más -tampoco esconderte- y gritabas "PIDO" y sentías que quedabas suspendida, fuera de todas las reglas, fuera del alcance de la mano que te podía convertir en mancha y condenarte al puesto de los perdedores. Digo PIDO, no sólo porque los fríos me vinieron con mocos y tos y estornudos -no, la fiebre no me llegó a 38, descarten la gripe porcina ¡paranoicos!- y ando por la casa en pantuflas y bata con cara de haber sobrevivido a la tercera guerra mundial y con unas ojeras que espantarían al propio Drácula y no podría destinar mis pocas energías a salir a conquistar por ahí, apenas me alcanzan para hacerme una sopita. Y entonces me doy cuenta que a veces esto de seducir agota, digo, esto de salir a cada fiesta con las antenas paradas, atenta al vaivén de la puerta para ver si el que entra califica y si califica, viene con su hermosa novia atrás o no. Agota eso de estar atenta en las conversaciones a ver si alguien menciona  el nombre de ese que no tenés en la agenda o tira datos de aquellos que están nuevamente en las pistas o de aquel que alguna vez preguntó por vos y vos dejaste olvidado en el arcón porque en ese entonces estabas distraida con algún otro caballero. Digo, agota. Y a veces está bueno olvidarse un poco del tema. Al fin de cuentas, lo interesante sucede siempre que te olvidás del asunto.

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La confesora

Escrito por Barbarella , 2009-05-26 11:06:35

Unos meses después de que el obsesivo compulsivo desistiera de llamarme para salir y yo, sin perder la amabilidad, lo neutralizara con excusas simpáticas pero inverosímiles (¡date cuentaaaaaaa!), caí nuevamente. Fue mi hermana la que insistió. “Es un tipo bárbaro, se separó hace un tiempo, te vas a divertir y es bastante lindo. Yo ya le hablé de vos”. Y así apareció en escena…
Ramiro, el nostálgico: el primer llamado estuvo bien, discreto. Es más, fui yo la que habló sin parar, tratando de sonar suelta y divertida. Cuando corté, me dije: ¡Hablaste como una cotorra, te estás pareciendo a tu madre! Por unos minutos entré en el túnel de la inseguridad y supuse que el pibe iba a suspender, o que no iba a llamar más. Pero llamó,  casi inmediatamente y sin decir hola, preguntó:
-¿Alguna vez conviviste?
-Ehhh… no.
-Ok, sólo quería saber eso. Nos vemos mañana, ¿te parece?, te busco a las diez.
-Ehhh… claro.
Y a las diez Ramiro estaba parado en mi puerta, perfumado, un bombón, de esos que te da ganas de pasear por la calle como trofeo. Silencio algo incómodo en el auto. Yo tratando de revertir mi imagen inicial de lorito parlanchín, tratando parecer un poco más misteriosa. Él, callado. Hasta que habló:
-Te pregunté si conviviste porque yo me separé hace poco, por ahí la conocés a mi ex, Cecilia, amiga de Marcela, seguro la viste en algún cumpleaños de ella, una rubia muy llamativa, seguro la viste porque no pasa desapercibida, hermosa, bueno, no te quiero quemar con mi ex, la verdad, me cagó la vida, no sé, ¿te molesta que te cuente?, perdoname, pero necesito descargar. ¿A vos te parece que la hija de puta me llame para decirme que se va de vacaciones con su nuevo novio? Y encima a Floripa, ¡nosotros siempre íbamos a Floripa! Es más, nos conocimos…Y Ramiro no paró. Y siguió hablando de su ex, y yo escuchando en modalidad mute, y pensando en lo que tenía que hacer al día siguiente (pedir turno con el dentista, ordenar la alacena, pagar el teléfono), y pensando nunca más esto de la cita a ciegas, y lamentándome, ay Ramiro, siendo tan bombón, ¡yo sólo quería una pequeña historia de amor, para eso me depilé! ¡No quería ser tu confesora.!

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Haciendo archivo

Escrito por Barbarella , 2009-05-20 17:09:28

Lo pensé todo: rastreo a algunos de mis ex compañeritos –alguien tiene que saber algo-, averiguo estado civil, estado físico y, el más importante, estado mental. Empiezo a recolectar anécdotas para tener tema de conversación, le propongo vernos al mediodía para poder decir “ay, tengo una reunión a las tres” llegado el caso que sea necesario, o no, mejor de noche, es más relajado y podemos tomar vino –por eso es más relajado, claro- y, además, puedo tirarme el guardarropa encima sin que quede desubicado. Inmediatamente pienso todo lo contrario: no averiguo nada y le digo que sí. Y que él elija cuándo y dónde (suelo tener estas batallas mentales Barbarella vs. Barbarella, ¿quién no?). Y entonces me doy cuenta de que la mejor opción es tomármelo como una cita a ciegas. Es que, en el fondo, es eso. O semi ciegas, porque él supuestamente me vio. Inevitable: hago el racconto –con estadísticas de resultado incluidas- de las citas a ciegas a lo largo de mi vida. Es que hubo un tiempo en el que se me pusieron de moda, con esa idea de que la aventura es “lo desconocido”. Reconozco que estoy fuera de training para la “dimensión desconocida”, pero me acuerdo perfectamente de los que cayeron en ese casillero.

Especímenes de las citas a ciegas (primera entrega):

Pablo, el obsesivamente sincero: la triangulación la hizo una amiga. Con exagerado entusiasmo dijo: va conmigo al gimnasio, es diviiiiiiiino. No más detalles. Mmmmm, pero bueno, el chico llamó, hizo un par de chistes, en ese momento me parecieron graciosos y arranqué. Qué ponerse para una cita a ciegas es otro tema (esto me hace muy puta? Y esto muy puritana? Va a creer que no tengo onda? O que me puse todo para hacerme la rarita?). La cuestión es que el hombre –chico- me pasó a buscar y cuando bajé y lo vi a través de la puerta de vidrio del edificio, un detalle me hizo encender la alarma: usaba gel. Me repuse –al fin de cuentas se trataba solo de un prejuicio estético- y me embarqué en la ceguera. Todo parecía andar bien: charla amena, iniciativa –propuso llevarme a tomar algo a zona norte, frente al río- esas cosas. Tuve que esquivar un intento de beso al bajar del auto (epa, epa, parece que la luna y el agua metalizada te encendieron el romanticismo express), pero nada que no pudiera manejar. Hasta que nos sentamos en el bar y todo empezó a ponerse raro. “Mejor sentémonos en aquella mesa, no, mejor en esta. ¿Podrías dar vuelta los cubiertos? Sabés que pasa, me diagnosticaron que soy obsesivo compulsivo. Mirá, ¿ves esta agendita? Cada noche anoto lo que tengo que hacer al día siguiente: a las siete, levantarme, a las siete y diez, lavarme los dientes, y media, desayunar, ocho menos cuarto, salir para el trabajo, en punto, estacionar, y así...No te molesta que me cambie de silla, ¿no?”
(Cuando frenó en la puerta de mi casa para “devolverme” y cerró los ojos y puso los labios con pico de pato reconozco que lo besé, algo temerosa. ¡Es que me dio culpa: el tipo se había gastado casi todo su aguinaldo en los tragos que me tomé para no salir corriendo!

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Ataque ochentoso

Escrito por Barbarella , 2009-05-15 14:02:20

Hola Barbi, sí soy yo, Julián Rasini, te acordás de mí, ¿no? Anteúltimo banco en la fila de la ventana. Mi guardapolvo era celeste y al lado mío se sentaba el gordo Ramiro, que siempre te dejaba mensajes en la agenda. Estaba enamorado de vos el gordo, ahora creo que está casado. ¿Raro que te escriba? La verdad, te vi en el subte. Quizás no eras vos, pero parecías. Al menos me imaginé que la chica de 13 años que alguna vez me mandó una carta de amor –la guardo- con un poema de Benedetti, podría parecerse a esa de 30 que vi en la línea B. Lindas piernas. Bueno, no sé, por ahí nos podemos juntar, no tengo idea de tu vida pero me gustaría saber algo. Por ahí te parece desubicado, pero como compartimos cinco años de nuestras vidas, qué se yo, se me dio por conseguir tu mail. Escribime si tenés ganas. Besos, Julián.

¡Julián! Dios mío, el amor de mi vida de los once a los dieciseís años, en realidad, hasta esa fiesta en la que transó con mi mejor amiga, la perra de Gracielita, y me propuse no quererlo más, fue mi primer acto de dignididad femenina. Ay, no quiero ni pensar en esa carta, melosidad pura con tono de arrebato adolescente: “no te salves”, le decía. Era mi época poética y Benedetti era lo que tenía más a mano, después evolucioné. ¿Cómo seremos quince diez años después? ¿Julián con panza? ¿Julián con hijos? ¿Julián con/sin pelo?¿Julián mecánico? ¿Julián abogado? (¡no, no está en facebook!). ¿Tendrá sentido reeditar amores idealizados?¿Tendrá sentido saber cómo es el verdadero Julián o mejor quedarme con la imagen del chico que me tuvo tan enamorada? La adultez –nuestra adultez- probablemente no sea tan romántica.


 

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La histeria masculina o sobre la inconveniencia de haber avanzado

Escrito por Barbarella , 2009-05-11 20:26:49

UNO. Veo un cartel gigante arriba de un edificio. Leo: “Volvamos al hombre a su lugar”. Es de Wrangler. Un chongazo de camisa leñadora, pelo en pecho, pectorales reforzados, mirada James Dean –pero sin tendencias suicidas, esa piel de photosohop exhala vitalidad- y entrepierna abultada me está queriendo decir algo. ¿Me está queriendo decir algo? Feminismos facilistas y machismos cavernarios aparte, de pronto me pregunto: ¿será que de tanto avanzar nosotras, ahora tenemos que mandarlos a rehabilitación para que recuperen su instinto de conquista?



DOS. Sí, claro, acá entra en juego chico licuado que a esta altura está pidiendo a gritos que le inyecte un shot de speed con semillas de iniciativa. No quiero ser cruel: el chico manda unos mails hermosos, de esos que van, vienen, sí, de esos que dicen a mí me encanta ver grandes estructuras por NatGeo a las tres de la mañana, y yo que respondo y a mí esos realities como el del cantante de Poison que se coge una rubia distinta por noche con la excusa de que busca el verdadero amor (¡me indigna pero me hice adicta!) y él que me cuenta alguna anécdota de adolescencia, y todo así, alcoyana alcoyana, pero siempre con el mismo final: ¡Nada! Ni una sola línea que deslice un ¿nos vemos el viernes? ¿Qué hacés el sábado?


TRES. Decidí que voy a quedarme en el molde, como diría mi abuela, porque “el que te quiere te llama”, como dice mi tía. Y, además, al hombre hay que darle espacio para que avance, como diría la vecina. ¿Y todo por una publicidad de Wrangler que bien podría ser la insignia de los cow boys texanos fanáticos de la pena de muerte? Oh my god.

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¿Así de fácil?

Escrito por Barbarella , 2009-05-07 19:28:02

Tomo nota de todo. De lo que sugieren ustedes -agradezco la pluralidad de opiniones, solo espero que no me llevan a la esquizofrenia-, de lo que comentan estas mujeres pos 40 en el colectivo ("sabés qué pasa, que el tipo está cómodo: sos una mina piola. independiente, no le hacés escenas... con verte dos veces por semana hace negocio, no va a avanzar más"), y con lo que me cuentan algunos amigos -me refiero al género masculino- que la mayoría de las veces me dejan con un ¿WHAT? dibujado en las cejas:

-Estoy enamorado, me dice R. mientras le da un mordizco al tostado.
Quizás porque lo dijo con la boca llena y no llegué a detectar el tono -¿entusiasmo? ¿ironía? ¿resignación?, repregunto.
-Que sí, que estoy enamorado.
-¿Y así lo decís? ¿Con el mismo tono con el que pedís un cuarto de milonguitas?
-¿Y cómo querés que lo diga?
-Y, no sé, quisiera ver el brillito en los ojos, la sonrisa que es escapa...
-Ay, mujeres, siempre pensando en el amor de telenovela, en los fuegos artificiales.
-¿Pero qué significa que estás enamorado?
-No sé, la veo y me hace gracia, me divierte, y no me da ganas de estar con otra.
-¿Pero pensás en ella cuando te vas a acostar solo? ¿Te dan ganas de llamarla?
-Otra vez con el amor sex and the city...
-¿Palpitaciones al menos?... ¿Y ella lo sabe?
-Se lo dije.
-¿What? ¿A los dos meses de conocerla? ¿Y qué te dijo?
-Que ella no, pero que, además, no me cree.

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El amor no es comparativo

Escrito por Barbarella , 2009-05-04 11:28:42

UNO. El amor no es comparativo. Digo: siempre está esa amiga que te dice “mirá que a mí me pasó que Ricardito al principio era súper fóbico y de pronto, un día, aflojó. Yo simplemente tuve paciencia, no lo presioné, y acá estamos”. Entonces vos pensás que quizás te pase lo mismo, pero después viene tu otra amiga y te dice “ah, no, si el pibe se anda con vueltas tenés que acortarle la soga. Yo a Eduardito le dije: mirá, yo no te voy a andar esperando, si tenés ganas de estar conmigo, te ponés las pilas. Y mirá, acá estamos”. Y vos vas anotando, sacando estadísticas, armando mapas mentales de lo que te pasó con Juancito aquella vez, y antes con Luisito, y así, rastreando patrones de comportamiento y concluyendo que, a pesar de las miles de estrategias, siempre hay dos opciones : puede salir bien/puede salir mal.

DOS. No me rindo. Digo: el amor no es comparativo pero una sigue recogiendo experiencias. Sirven a la hora de buscar explicaciones. Y como para empezar desde el principio, recurro a mi abuela. Se le iluminan los ojos, pone sonrisa-voz pícara y como si hubiera sucedido hace cinco minutos, cuenta que todo fue en un corso. “Como los de antes, en los que la gente se disfrazaba. Y yo estaba ahí, con mis hermanas, vestida de aldeana rusa. Tendrías que haber visto el chaleco de terciopelo lleno de lentejuelas y la falda de tafeta, una belleza. Y entonces se acercó tu abuelo y me preguntó si después íbamos al club, al del Progreso, a bailar. Y yo me reí y le dije que quizás íbamos. Tu abuelo no dejaba de mirarme ¿no es así? (mi abuelo, que va y viene por la casa, asiente con la cabeza). Y cuando llegamos al club él estaba ahí, paradito, solo, esperándome. Me sacó a bailar, bailamos toda la noche, y así nos pusimos de novios, hace setenta años”. ¿Y alguna vez sufriste por amor, abuela? No, nunca tuve mal de amores, qué afortunada, ¿no?

TRES. Después del último encuentro con chico licuado, uno de esos encuentros en los que vos decís estuvo todo genial, hubo piel, nos reímos, nos contamos anécodtas infantiles, no mencionamos a nuestros ex, y hasta hicimos algún que otro plan del estilo deberíamos ver esa película, después de todo eso, chico licuado dijo ¿“hablemos en estos días, dale”? Amiga A dice que el "hablemos" es una manera polite de decir que quizás no llame más. Amiga B dice que es una puerta para que yo también accione. Ya dijimos: los manuales sobre el flirteo vienen con decenas de variables, erratas, versiones aumentadas, versiones resumidas, ejemplos contrapuestos y los hombres, cada vez dan más pistas equívocas y refuerzan la hipótesis: todo puede salir bien, todo puede salir mal.

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Basta que conozcas a alguien para que reaparezcan los ex

Escrito por Barbarella , 2009-04-29 14:06:30

Está el que empieza a zumbar. Como esos mosquitos que sentís a la distancia y de pronto se te vienen en picada al oído como cazabombarderos. Primero manda un mail neutral en el que quiere sonar casual y te pide el teléfono de ese carpintero que te había hecho la biblioteca y, a lo último, al pasar, después de contarte para qué quiere con tanta urgencia el carpintero y de preguntarte cómo te fue en ese viaje que ibas a hacer –un año y medio atrás, justo cuando él despareció- lanza un: si querés un día de estos nos juntamos a tomar un vino y nos actualizamos de nuestras vidas, ¿no?
(Inmediatamente hacés tus averiguaciones y te enterás que se peleó con su novia hace dos semanas. Claro).
Está el que hace su aparición de manera completamente inesperada e inoportuna. Vos, que siempre salís a la calle impecable –nunca en jogging y ojotas porque te gusta que los chicos del video te digan qué linda que estás y el pollero rocker te haga un escaneo para nada sutil-, y que sabés que el amor puede estar a la vuelta de la esquina, justo hoy saliste con el jean que te hace culo caído, la cara lavada y una remera regalada en alguna promoción de verano que dice Chevrolet en letras gigantes. Cuando lo ves, ya es tarde: ahí está ese adonis que figura en tu album de conquistas como un rayo –luminoso pero fugaz, tan fugaz-, recién bañado, perfumado, con la remera más linda del mundo y la sonrisa más linda del mundo.
-Hola
-Hola
-Tanto tiempo
-Sí, ¿no?
Respondés y te vas tapando con las bolsas de supermercado, mientras tratás de que enfoque no sé, en tu boca, que no necesita maquillaje para atraer, pero igual pensás justo hoy te tengo que encontrar que estoy hecha un escracho, y ves que él mueve los labios –¡divino!- y vos te acordás de las veces que fantaseaste con reencontrártelo, y esas veces te veías espléndida, no como hoy, maldición, y él que está así, irresistible, y encima te dice, claro, ¡que está sin novia!
(Cuando volvés a casa te contenés para no mandarle un mensaje de texto y por suerte es él quien lo hace primero: “fue lindo verte”. Listo, la puerta otra vez abierta).
O está el que no necesita ningún rodeo. Vos sabés por qué llama, él sabe por qué llama. Y ya está el código: ¿Estás con alguien? No necesariamente, nos estamos conociendo. ¿Estás contenta? Me gusta, sólo eso. ¿Cómo se llama? Chico licuado. Ah, bueno, me alegro. Llamame cualquier cosa.
(Y vos sabés que ese llamado se va a repetir cada mes –a veces cada dos- y eso te deja tranquila).

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Mujeres en el baño

Escrito por Barbarella , 2009-04-25 12:47:34

Acá estás, en la casa de chico licuado (se llama S. pero es así, una vez que al chongo le cae un apodo, difícil sacárselo). Ya fueron a comer, ya tomaron vino para relajar, ya te reíste de sus chistes mientras te preguntabas -¿me río porque es gracioso, me río porque me calienta o me río porque voy por la segunda copa?- pero no te hiciste demasiado problema ni te resististe cuando te dijo si querías ir a su casa a escuchar esos discos de pasta de los que te habló y vos que habías pensado miles de estrategias para que la noche no terminara ahí -te invito a un té, /¿te gusta el whisky?/me quedó helado en el freezer- agradeciste no tener que oírte decir alguna de esas excusas inverosímiles y brindaste por los hombres con iniciativa, pero que saben cuándo tenerla.

Acá estás, decíamos, no sólo en la casa de chico licuado sino en su baño. Primero chequear el rimmel -siempre se corre cuando tomás mucho vino, es una regla- y el efecto frizz del pelo y que no te haya quedado verdurita en el diente -aunque no hayas comido nada con verdura, pero por las dudas-. Y entonces estás a punto de salir a la pista cuando se te activa el instinto Gadget: tan sólo chequeás cuántos cepillos de dientes hay en el vaso. ¡Cinco! ¿será coleccionista de cepillos o de mujeres? ¿Tendrá hijos?¿Será demasiado apegado a las cosas o un obsesivo? Y entonces no te queda otra que seguir: abrís las puertitas del armario sin hacer ruido -dato importante- y buscás rápidamente rastros de otras (desodorante dove, protectores, crema nocturna, lo que sea)... No, nada, sólo un paquete de algodón, pero el algodón puede ser unisex. Olés el frasco de perfume: sí, es el que tiene puesto ahora, comprobás que te calienta. ¿Muñequeras de toalla? ¿Jugará al tenis? ¿¡¡¡¡Gel!!? Bueno, quizás no es de él, quizás se lo regalaron en una promoción. ¡Un paquete familiar de preservativos! Ok, no deberías seguir revisando, todo el mundo es sospechoso mirado de cerca.

Y acá estás, abriendo la puerta, con cara de espléndida y sonrisa de esta puede ser una gran noche mientras él pregunta si al té le ponés azúcar. Un té que probablemente nunca tomen.

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El que te quiere, te encuentra o por qué facebook contribuye a la industria del ansiolítico

Escrito por Barbarella , 2009-04-20 17:50:14

No lo llamé a chico licuado porque él llamó primero. En realidad mandó un mail a través de facebook. En tiempos de la hipercomunicación, no es difícil contactarse con alguien. Eso es bueno, como en este caso, aunque otras veces es realmente malo: alimenta todas las formas de ansiedad, especialmente en esas cabezas laberínticas que llevan sus pensamientos hasta las últimas consecuencias y se terminan preguntando "¿Cómo puede ser que no se haya contactado si tiene miles de maneras para hacerlo?"

Y esto me recordó algo que escribí alguna vez:

Por qué facebook me convierte en alguien patético

Quiero decir que no lo soporto más. No por los compañeritos de colegio que después de 11 años dicen, así como así, hola, qué es de tu vida, y como yo no sé cómo resumir 11 años de mi vida en cinco líneas contesto, todo bien, ¿y vos?, cuando en realidad no me interesa saber absolutamente nada de tu vida, sino te habría llamado al menos para el décimo aniversario de la fiesta de egresados. Tampoco por los desconocidos que te perrean cuando cambiás esa foto medio insulsa y ponés una con musculosa, la piel bronceada y la cara de estoy en la playa pasándola bien, y escriben mensajes del tipo, qué linda foto, ¿dónde es?, y a vos te da una paja universal contestar porque después de entrar al facebook del desconocido te das cuenta que es el típico que hace comentarios así en TODAS las fotos de todas las chicas que tiene en sus contactos. Tampoco por eso de que alguien te chatee y te diga, ¿ché, quién es Ricardito?, y vos digas, ni idea quién es Ricardito, y ese alguien te acose con un ¿¿¿cómo que no sabés si lo tenés en tu facebook???¿¿¿vos aceptás a desconocidos??? Y te sientas algo así como ultrajada por la invasión de amigos desconocidos que ahora saben tus movimientos, y quizás los siguen. A esto voy, y voy a decir por qué facebook se convirtió en arma acredentadora de neurosis agudas: antes, cuando el mail era lo más avanzado para flirtear con alguien sin correr demasiados riesgos, había excusas. Quiero decir: si el filito en cuestión no te respondía cuando le tirabas una ondita para ir a tomar algo, vos pensabas "bueno, por ahí no vio los mails, por ahí se le cayó internet, por ahí se fue de viaje a Calamuchita, por ahí decidió desintoxicarse de las herramientas cibernéticas, por ahí me ama y todavía no se dio cuenta". Hoy, en tiempos en los que el control se ejerce desde el enter y el mouse, le mandás un mail, y pasa una hora, dos, tres, varias horas, un día. Y entonces lo hacés: entrás a su facebook y te das cuenta de que actualizó cuatro veces su frase, que se hizo amigo de 20 minas en musculosa y piel bronceada y que encima, estaba tan al pedo, que dejó un comment en una wall que dice: Che, pablito, vayamos a tomar unas birras por ahí que estoy aburrido. Y entonces ahí te das cuenta de que no necesitabas saber nada de nada de nada. No quiero saber más nada de nada de nada, ¿ok?

PD: Con chico licuado seguimos en fase mail va, mail viene, con toda la incertidumbre-excitación que implica la previa. Seguiremos informando.

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¿Me das o te lo doy?

Escrito por Barbarella , 2009-04-16 12:05:43

Chico licuado, que ahora sabemos que se llama S., me pidió el teléfono. Pero no se lo dí. Chico licuado me miró extrañado, con cara de "no me digas que sos una de esas histéricas". Ya habíamos pasado por la etapa "te cuento las anécdotas más divertidas de mi repertorio", y por las confesiones íntimas del estilo "tengo un tatuaje de un duende en la espalda" "y yo el escudito de Atlanta en la pierna", buena excusa para mostrarlos y ver la piel del otro y hasta tocarla, así sin querer; ya nos habíamos acercado demasiado y comprobado que algo había ahí, que algo podía suceder. Pero yo, simplemente, probé cambiar las reglas: "Dame el tuyo". Chico licuado sonrió, divertido de que lo hubiera llevado a mi terreno. "No te preocupes -le aclaré- no hago asados ni cambio ruedas de autos".

(A veces es bueno no ser la que espera el ring, la que cehquea cada dos minutos el celular, la que vacía la casilla de por miedo a que se hubiera llenado, la que le dice a una amiga "¿me mandás un mensaje para ver si me anda bien el teléfono?". Confieso que este chico me gusta y que el sobre de azúcar con su número me saluda desde la mesa de luz cada mañana pero ¿si lo hacemos esperar un poco?)



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Palermo-Catedral línea D

Escrito por Barbarella , 2009-04-14 22:04:55

-Sentate
-No, gracias, estoy bien.
-En serio, sentante, dale.
-Eh, bueno, gracias.

Él se levanta, yo ocupo su lugar. Pienso: ¿estaré hinchada? ¿Me habrá visto embarazada? ¿Me habrá visto pálida, enferma, demasiado cargada? Sigo con mi libro, "La desdichada". Es la escena en la que él le dice que quiere jugar a las damas con ella, pero no por jugar, sino para tenerla más cerca. Es un párrafo hermoso, de esos que te reavivan el enamoramiento (de fantasía). De pronto, mi reciente benefactor me toca el hombro.
-¿Te hago una pregunta? ¿Qué pensaste cuando te dejé el asiento?
-Eh, no sé, ¿me viste embarazada? (no me animé a seguir con la lista)
-Te lo dejé porque soy un macho uruguayo, y eso es lo que hacemos los machos uruguayos cuando vemos a una mujer hermosa. ¿Viste qué diferentes que somos de los argentinos?
Largo una sonrisita. Varios de nuestros compañeros de viaje están atentos a la conversación-flirteo. Especialmente por un detalle: el macho uruguayo lleva el pelo teñido de rubio, aros, botas tejanas, jean ajustado y es claramente gay. Sin dudas.

Pero conmigo se portó como un macho uruguayo. Así de raras son las cosas en el transporte público de cada día, tan necesitado de amor. 


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Que sean dos

Escrito por Barbarella , 2009-04-11 17:48:41

“¿Siempre se la pasan hablando de hombres?”.
El que pregunta es el barman del Dadá –coqueto bar del bajo en el que a veces los locales tenemos lugar entre tanto extranjero-. Pero no hablábamos de hombres mi amiga J. y yo sino de que a veces nos gustaría ser hombres y acodarnos solas en una barra, como ahora, y pedir un bourbon doble o un martini, y poner cara misteriosa, o revolear la mirada por el salón, hasta dar con la otra mirada indicada, y alcoyana alcoyana, recrear alguna escena mítica de bar de las tantas que tiene la historia del cine.
-Pero si alguna de nosotras se sienta en una barra, sola, y hace eso ¿queda como una copera, no?
Dice mi amiga J. y después confiesa que sus series favoritas son esas en las que después de trabajar se van al bar (“¡empezando por Ally Mc Beal”!) y liberan toda la tensión sexual contenida.
Alguien se ríe del otro lado. Ese alguien es lindo, treinta largos, está solo acodado en la barra y estuvo atento a nuestra conversación. Nosotras lo sabíamos y por eso, de manera alternada, lo mirábamos de reojo.
-Te lo dejo, dice mi amiga J. en un gesto de generosidad (o quizás un efecto colateral del tercer maracuyá con vodka), y se va al baño.   
Y acá quedamos, chico lindo, barman y yo, a la espera de alguna movida. Chico lindo juega con el apoyavasos, barman pasa el trapo por la mesada, y yo apuro mi mojito con evidente ansiedad, como si nos estuviéramos por ir al corte.
-¿Querés otro?, pregunta barman.
-Yo invito, dice chico lindo.
-Servime lo que está tomando él, respondo como si fuera Ingrid Bergman.
Chico lindo se ríe, se levanta de su taburete y se acerca. “Estoy tomando licuado de durazno y naranja, ¿no será muy fuerte para vos?”
Y acá estamos, mi amiga J., chico lindo y yo, con una jarra de color naranja entre nosotros y riéndonos como si nos hubiéramos emborrachado con champagne monitor. Chico lindo me toca con su rodilla y yo no saco mi pierna. ¿Hará lo mismo con J.? La noche es larga, veremos cómo pega el licuado.

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Mini máxima (segunda parte)

Escrito por Barbarella , 2009-04-08 16:16:34

Te das cuenta de que estás lista para volver a las pistas cuando...

... enganchás una escena de sexo en el cable y en vez de cambiar rápidamente al canal de Narda Lepes, te ponés a fantasear a quién le darías el papel de actor hot.

(esto vendría a ser como la versión sofisticada de “estás lista para volver a las pistas cuando te dejan de dar odio las parejas que se besan en la calle”)

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Tres es multitud

Escrito por Barbarella , 2009-04-05 16:54:23

Ellos son tres y yo estoy sola. Ellos bajan por la escalera mecánica del subte, yo subo. Ellos no paran de hablar, yo no paro de pensar. Ellos me miran, los tres a la vez, de pronto. Como si me hubieran descubierto. Yo miro para otro lado, por instinto defensivo. Por minoridad numérica. Por coquetería femenina. Quién sabe. Hasta que uno de ellos me habla.
-¿Te puedo hacer una pregunta?
(Y yo, que venía pensando en muchísimas cosas, ahora no sé que pensar. Alarma de paranoia: ¿vendrá un piropo después de mi respuesta? ¿alguna propuesta indecente? ¿alguna canchereada?¿alguna cámara oculta?)
-...
-¿Vos, cuando esás en pareja, hablás de sexo con tu novio?
(sigo mudita, algo me intimida, qué raro, solo atino a sonreír, la escalera está por acabarse)
-¡Viste que te dije! ¡Las parejas hablan de sexo!
-Pero si la chica no te respondió, dejá que responda.
(miro, sonrío, largo un tímido sí)
-¡Viste!¡Te dije! Gracias rubia por tu aporte, gracias.
(¿Listo?¿Eso fue todo?¿Se termina la escalera y se termina esta relación fugaz?¿Sólo me necesitaban como ejemplo de pensamiento femenino? ¿Y la parte en la que me galantean un poco? ¿La parte en la que disimulan que sólo era cuestión de sexo?).

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Ay, yo quiero

Escrito por Barbarella , 2009-04-02 20:05:06

De pronto te encontrás mirándole los brazos, adivinando cómo se le marcan debajo de la camisa y sólo porque una compañera de trabajo dijo, al pasar, “R. no está tan mal, yo le daría”, y sucede que hasta ahora ni siquiera sabías que R respiraba en el mismo ambiente que vos, ni imaginabas que R podía entrar en el listado de personas para las cuales pensás "hoy quiero ir sexy al trabajo, hoy quiero que me miren" mientras sacás la mini del ropero, y entonces decís ajá, te hacés un poco la tonta, y un par de días después acá estás, analizando su musculatura y tratando detectar en sus comentarios esa chispa que podría encenderte, podría mostrarte el árbol en medio del bosque, el cisne en medio de los patos, el palito ganador entre todos los helados patalín. Es que es así: no te gusta tu amigo -ese que siempre está disponible incluso para ver en el cine una de Meg Ryan- hasta que alguna de tus amigas te dice: ¿che, ese amigo tuyo, qué onda, está soltero?; nunca avanzarías sobre el flacucho-algo-aparato de la fiesta hasta que alguna del grupo dice, "che, el flaquito de remera rayada tiene algo, ¿no?", y, digámoslo, nunca habrías dicho "me encanta Ben Stiller" si Cameron Díaz no se hubiera enamorado de él en pantalla. La mirada del otro(a) habilita (¿o somos víctimas de la lucha darwiniana?).

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La concejala antropófaga y el sexo

Escrito por Barbarella , 2009-03-31 18:00:00

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Taxista latin romantic

Escrito por Barbarella , 2009-03-30 13:34:23

-Hola, voy hasta Freire y Elcano.
-Muy bien. ¿Te molesta que fume?
-Sí, disculpe, pero me da alergia el cigarrillo.
-¿Y la música te da alergia?
-Eeeeh, no, para nada.
-Ah, entonces no te molesta que cante, ¿no?
-No, no me molesta...
-¡Ilumninadaaaa y eternaaaa, enfurecidaaa y tranquilaaa, sobre una alfombra de hierbaaaa vas volandooo dormidaaaaaaa...

(Un taxista romántico un domingo a las diez de la noche es casi tan peligroso como uno que escucha Radio Diez. Especialmente si lleva encima los grandes éxitos de Ricardo Montaner)

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El chongo

Escrito por Barbarella , 2009-03-27 17:44:12

Dicen que nos robamos el término. Que el chongo era de los gays y ahora se pasó a nuestro bando –la palabra, no los chogos-. Sutilezas semánticas. Probablemente la Durás no habría tenido tanto éxito con un libro que se llamara “El chongo”. Pero tampoco le decimos amante. Falta algo para eso (¿que sea chino y rico?). Es que no es la clandestinidad lo que calienta sino la disponibilidad. Porque el chongo es otra cosa: él cada tanto aparece, como si su radarcito siempre estuviera al alcance de tus ondas. Vos también podés llamarlo: porque estás un poco aburrida, quizás algo triste (aunque no demasiado, tampoco querés llorarle a moco tendido, antes sola que patética), o porque sí, porque no hay nada mejor y andás necesitando un "shot de energía" (con protección). Los dos saben que no funconarían de otra manera. Pero igual vos te ponés un poco linda –rimmel, perfume, tanga, esas cosas-, y él se te hace el galán. Hasta quizás te traiga un dos corazones. El show siempre hay que montarlo, aunque sean las tres de la tarde y vos sepas que después no van a ir a comer ni al cine. No están para ese tipo de romanticismo.  Es que lo que te gusta de él es lo mismo que no te enamora: el chongo nunca te hace sufrir.

 

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¿Será todo culpa del cine?

Escrito por Barbarella , 2009-03-25 15:53:03

-Dame alguna que no tenga ninguna escena de amor.
Se ríe. Me gusta venir al videoclub (y que se siga llamando así aunque el VHS haya pasado a ser objeto de coleccionista pobre). Me gusta porque los que atienden son todos graciosos, un poco cancheros, y cada vez que vengo están en alguna conversación irrelevante pero divertida en la que probablemente me incluyan con un ¿no te parece que a Rulo le quedaría mejor el pelo corto? Entonces yo lo miro a Rulo que tiene una melena salvaje y me da ganas de hacerle un batido y le vuelvo a pedir, dale, una que no sea de amor, entonces el que no es Rulo me tira algún piropo inofensivo, algo así como Rubia, a vos te debería sobrar amor, así que con gusto te recomiendo una de Jack Black –pero sin amor- entonces me voy a lo de una amiga con Be kind, rewind y le digo, traje la película perfecta.

*******
A las chicas nos gusta Eterno resplandor de una mente sin recuerdos . Cada vez que nos rompen el corazón desearíamos meter la cabeza en esa máquina-borra-personas. Claro que también sabemos cómo termina: la máquina no funciona. Entonces ¿por qué nos gusta tanto esa película? (Confieso que aunque me esté desgarrando, la veo hasta el final, tan solo para cantar como una desquiciada “Change your heart, look around you... I need your lovin’ like the sunshineeeeeeeeeee” –versión Beck -)

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Apuntes para un fin de semana (existencialista)

Escrito por Barbarella , 2009-03-22 19:25:53

Clave: el miércoles ya empezás a armar tu fin de semana. Funciona como método ansiolítico y esperanzador (“quizás pase algo”, pensamiento que se cuela por las grietas de tu mente en estado de tedio por la rutina desértica). El jueves empezás a pensar qué te vas a poner y cada tanto repasás mentalmente las opciones efectivas (y te acordás de alguna que fue demasiado efectiva y quedó arrumbada en una silla ajena durante la noche y te hizo sentir un poco ridícula a la mañana siguiente cuando el taxista te miraba por el espejito y a vos te daban ganas de decirle no te creas que siempre ando con ojeras de delineador, olor a pucho en el pelo y las medias de nylon en la cartera un sábado a las diez de la mañana). El viernes ya estás algo ansiosa y barajás a quién te podrías encontrar aunque estás mucho más segura de quién no querrías encontrarte. Elegís una de las bombachas lindas por las dudas. ¿Culotte? Y de repente estás bailando como si fueras la chica más divertida de la fiesta, en algún lugar de Palermo, aunque lo único que hace tu cabeza es girar de un lado a otro para escanear el terreno. Descartás a los que están debajo de tu posibilidad etárea (todavía no estás para hacer de madre), descartás a los que usan gel, a los bronceados camarón, a los que no se bañaron y a los que se pasaron cuatro horas en el baño haciéndose ese peinado horroroso (mi generación treintañera se salvó el mundo flogger pero arrastra otros vicios estilísticos). Hasta que tu espíritu-romántico-hermanitas-bronte, que te hace fantasear con una historia a la altura de los Puentes de Madison, te lleva a la reflexión de siempre ¿hay posibilidades de conocer al amor de tu vida en una fiesta?

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Mini máxima

Escrito por Barbarella , 2009-03-20 18:53:18

Superás a tu ex el día que dejás de buscar su auto por toda la ciudad.

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Hay que atravesar el desierto

Escrito por Barbarella , 2009-03-19 18:57:29

Estoy vestidita, pintadita y perfumada para salir a un evento cultural (hay que tantear todos los terrenos, después les cuento). Pero antes necesito descargarme –no al modo de Ben Stiller en Loco por Mary- sino así:  ¡quiero decir que estoy cansada de que invariablemente cada tanto me tiren un “no te puedo creer que estés soltera, con lo linda e inteligente que sos” ¿Hay peor comentario?¿Es eso un cumplido o una piedra de 30 kilos tirada desde el obelisco? Si para los parámetros del mundo yo, además de ser una profesional exitosa, no debería estar soltera, ¿lo soy porque tengo un grave problema? ¿Eso me querés decir? Y no me calmes, por favor, con un ya va a llegar, porque los últimos que llegaron me dejaron con más ganas de seguir soltera. ¿Qué si me gusta estarlo? ¿Y a vos?
Una de mis mejores amigas, ahora también soltera (coincidir en este estado es una egoísta bendición) está por la fase “típicas preguntas” que, por suerte, yo ya atravesé: “¿Y si me quedo sola para siempre? ¿Y dónde voy a conocer a alguien? ¿Y si me paso meses sin sexo? ¿Y si de ahora en más me cruzo con todos boludos?¿Y si el amor de mi vida ya pasó?”. Tranquila, le digo a modo de consejo, hay que atravesar el desierto (de la mejor manera posible).

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Visiones nocturnas

Escrito por Barbarella , 2009-03-19 15:05:11

Anoche soñé que me habían inoculado un virus que me impedía estar en pareja. Eso decía el médico: "Puede tener sexo, incluso enamorarse, pero nada de estar en pareja". Ah, el tipo tenía la cara de German Krauss (¿?).

(Deduzco que Dr. House hasta la madrugada + eternas tandas publicitarias de detergentes/tampones/cremas/shampú/limpiatodos/familias felices/mujeres felices/madres felices y otra vez detergentes/tampones/shampú y limpiatodos -ah, me olvidaba las variantes SER- son una combinación letal para mi inconsciente. ¿Nunca más un chongo como el que se tiraba el agua mineral encima de Colbert Noir?)

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Primer paso, pedalear

Escrito por Barbarella , 2009-03-18 19:27:33

Ahora es un arma perfecta para mis tours de observación, pero hasta hace unos meses, la bicicleta era la mejor opción para alimentar la ilusión de que mi vida también tenía el adjetivo de "sana" en alguno de sus casilleros -es que no tomo Activia, no hago pilates porque me contractura, el gimnasio me lleva a preguntarme ¿y si me hago asesina serial? y tengo ciertos vicios-. Después pasó a la categoría de terapia: era pedalear o seguir en la cama con la idea de que sería la protagonista del próximo documental de Discovery: "La mujer que no se pudo despegar de su acolchado". Hasta que, como siempre sucede, el mundo volvió a ser un lugar habitable, la libido se reacomodó y de pronto mi amiga J. -otra soltera optimista- me dijo: "Hoy un tipo me pidió el teléfono mientras andaba en rollers por los Bosques de Palermo".
Ok, ok, a mí también me pareció un cliché -¡Bosques de Palermo!- y lo primero que hice fue imaginarme a un musculoso, cama solar, equipito Nike, con media neurona intentando un levante deportivo con frases del estilo "lo importante es regular el aire" mientras mi amiga se le hacía la linda moviendo el culo (para eso son los rollers, claro). Pero después me dije: si yo soy una chica encantadora que suele activar sus endorfinas pedaleando en el Rosedal, ¿por qué no habría un equivalente del sexo opuesto haciendo lo mismo? (También pienso eso cuando voy a lugares que no tienen nada que ver conmigo, como a un bautismo, por ejemplo). Y, quizás, hasta compruebo que la molécula músculo-descerebro a veces se quiebra.

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Casanova le cede su espacio -y la pista- a Barbarella (ya explicaremos por qué)

Escrito por León Casanova, 2009-03-16 15:59:00

(Escrito por Barbarella)

De repente te quedás soltera y te das cuenta de que tenés dos caminos:
la autocompasión plagada de carilinas y recuerdos circulares que te
envasan el estómago al vacío y te señalan un camino de flechas
fluorescentes hacia la cama, o salir de nuevo a las pistas con la
fantasía de que lo mejor está por venir –el optimismo del ser humano
me sigue sorprendiendo- y que estar sola no es una enfermedad, al
contrario. Quizás te salvaste. Pero como ya estás grande y no vas a ir
al boliche todos los viernes y sábados con un cartel de disponible
titilando, te concentrás en habilitar nuevos “canales” de avistaje –y
en el mapa pueden entrar desde el chico del videoclub hasta el pollero
rocker, pero esta anécdota será para más adelante- con la precaución
de que no se noten tus propósitos caníbales.

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Esa es la cuestión

Escrito por León Casanova, 2008-10-04 21:59:35

Para Casanova, de alguien que quiere conocerlo.
MV.

Se levanta por la mañana y piensa en ella, que a los pocos minutos habla del otro lado del teléfono y lo pone al tanto de lo que pasó en el mundo mientras él dormía en horas extra. Viaja diez estaciones de subte o de tren, o treinta minutos de colectivo; todavía piensa en ella. Se desvía de su camino al trabajo para saludarla, para darle un beso y un abrazo, porque algo es algo.

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Dulces victorias

Escrito por León Casanova, 2008-08-26 15:08:24

Pienso en ustedes. De tanto en tanto, no es que ando por la vida pensando qué será de la gente que leía el blog que alguna vez escribí, durante poco tiempo. Pienso en ustedes y, al menos una vez por semana, me meto a habilitar los comentarios. Y los leo con cierta vergüenza, como cuando de pendejo leía las notas que mi vieja dejaba en la mesa del comedor para avisarme que sabía que, una vez más, me había rateado de la escuela.

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Silencio, Juegos Olímpicos

Escrito por León Casanova, 2008-08-16 21:48:38

Tenía planeado otro regreso. También tenía planeado esperar a que el seleccionado femenino de hockey sobre césped ganara el oro para hablar sobre cómo festejó tremendo logro con León. Tenía planeado evitar los comentarios babosos sobre las jugadoras de beach volley revolcándose en una jornada de lluvia, o las saltadoras en garrocha -por lejos las mejores mujeres en Pekín 2008- dejándose caer en esa cama gigante. Me juré no reproducir las hermosas fotos de las atletas alemanas que posaron para Playboy. Pero esto me superó.

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Ella

Escrito por León Casanova, 2008-06-06 06:49:21

Hace unos minutos escribí que entiendo al amor como una necesidad básica. Decía, después, en esta misma hoja que no ven, que como, digiero y expulso al amor al estilo oriental. Y que, por esas cuestiones del destino –léase la historia, sus guerras, su hambre y su exilio-, nací de este lado del planeta: el occidental. Decía que me deslumbra más el plato por servir que el servido; decía que mastico cien veces, que hago de un bocado una bola viscosa que me llena la boca de sabores; y decía que, cuando trago, la digestión es veloz. Después de comer, después del amor; ir al baño y seguir con mi vida. Si a la salida me espera alguien con ojos redondos asombrados, achino los míos y le explico con esto y todo lo otro que había escrito en esta hoja y que ya borré.

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Maga & Rosebud

Escrito por León Casanova, 2008-05-29 06:34:08

Maga no es Magalí ni Magdalena. Maga no es Maga porque es mágica, aunque lo sea, aunque saque conejos de la galera, aunque esconda cartas a la hora de jugar. Maga no es Maga, tampoco, porque alguien la sintió temblar como la luna en el agua y luego escribió un capítulo imborrable. Maga es Maga por algo que sólo ella sabe y yo apenas supongo. Y es justo que así sea, porque Maga conoce mi casa, mi cama e incluso algunas historias secretas de mi vida, pero no sabe ni siquiera mi verdadero nombre.

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23 de mayo

Escrito por León Casanova, 2008-05-23 20:02:28

No diré cuántos, pero hoy cumplo años. Y es viernes. Y no trabajé. ¿Qué más se puede pedir?

Los dejo con una anotación perdida de un autor desconocido que encontré entre mis papeles y me viene como anillo al dedo.


Debe haber sido una noche de septiembre -el 21 seguramente, teniendo en cuenta el hippiesmo que no se les pasaba de moda- cuando decidieron dejar atrás una pelea y solucionarla donde se solucionan los verdaderos problemas entre un hombre y una mujer: en la cama, aunque también en la cocina o en el baño. Ellos, seguramente, en un parque. Si la cama, la cocina, el baño o el parque no sirven, entonces no hay nada más que hablar, cada uno por su lado y chau problema. Si la cama, la cocina, el baño o el parque sirven, entonces se fuma un cigarrillo, en éste caso él sí y ella no, y chau problema también. El parque sirvió, aunque ya llegaría el día en que ni el Central Park les hubiera alcanzado, y entonces no hubo más problemas. Para ellos. En cambio para mí, hola, mi nombre es Problema Solucionado, porque nueve meses después de esa noche, gracias al problema, a la solución y, sobre todo, al sexo libre, nací yo.



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Azul

Escrito por León Casanova, 2008-05-21 06:58:47

Mi amigo de toda la vida -desde allá, al otro lado de América-: "El otro día estaba limpiando alfombras y me acordé de algo: ¿Sabés quién te decía Casanova? ‘Usted, León, usted es un Casanova', ¿te acordás de quién te decía eso?". "Andrea Marsella", dijimos los dos al mismo tiempo. Andrea era profesora de Historia en la escuela a la que fuimos juntos por unos años, antes de que a mi me expulsaran y de que él huyera de esas aulas temiendo que le pasara lo mismo. "Usted, León, usted es un Casanova", me dijo por primera vez una mañana helada en la que yo estaba sentado sobre mis manos, envuelto en un blazer azul y pensando, simplemente, que la vida era una mierda.

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Ruido

Escrito por León Casanova, 2008-05-14 01:11:34

León, enredado en su acolchado blanco, abrió los ojos: le dolían. Tenía frío y estaba transpirando. Con los primeros martillazos la cabeza empezó a pesarle, a hundírsele entre las almohadas. Intentó volver a dormir y durmió. El pom-pom-pom venía desde el otro lado de la pared, sobre la cabecera de su cama, y sus emes se extendían por las sábanas hasta sus pies, que se asomaban, mojados, y se reflejaban en la pantalla del televisor apagado.

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Fair Play

Escrito por León Casanova, 2008-05-06 23:05:22

Podés tener un pulóver de pelos en el pecho, jugar al billar, vivir en un monobloc de Soldati, recibir piedrazos en la cancha de Platense o guapear en la del Docke; podés cumplir 40 años, ganar una fortuna en el poker, fumar cigarros cubanos, dejarte crecer la barba y tomar un buen Scotch; podés ir al gimnasio cuatro veces por semana, ser un astro del winning eleven, comprarte un Fiat Uno y enchularlo bien bajito y con las mejores llantas. Pero te hacés hombre de verdad cuando entendés dos cosas: el sabor de un buen vino tinto con la cena y que las mujeres nos quieren coger tanto como nosotros a ellas. O quieren coger a otros, pero es igual, hablo del deseo natural más allá de lo individual; de la necesidad por sobre tu nariz, tu boca o tu tamaño.

Mi paladar no entiende de vinos. Supongo que eso me hace mitad hombre, mitad niño.

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Feliz Día

Escrito por León Casanova, 2008-05-01 19:45:43

El colectivo que siempre está vacío está lleno y por Rivadavia la gente camina abrigada y feliz, a paso de feriado. El subte huele a madera como siempre, pero los televisores proyectan sólo puntos grises y negros y la escalera mecánica reluce un plateado de poco tránsito. La ciudad está limpia y yo despeinado y sin afeitar, entrando a trabajar un 1º de mayo como la bailarina en la oscuridad camina hacia el patíbulo, contando los pasos que la separan de lo irreversible.

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León y Mathilda

Escrito por León Casanova, 2008-04-22 07:48:46

No se llama Mathilda. Pero debería llamarse Mathilda. Así que para mí -y, por estas cosas que tiene la escritura, para ustedes también- será siempre Mathilda. ¿Está claro? Mathilda. La conocí hace dos o tres semanas en Club Aráoz, no puedo ser más preciso, me pasa que cada vez se me complica más distinguir un día de otro y mi memoria parece una laguna negra y profunda donde siempre es de noche, una gran noche en la que sólo se distinguen peces de distintos colores y tamaños. Entonces saco a un pez de la laguna, lo nombro como ahora nombro a Mathilda, cuento su historia y lo devuelvo al agua, a la inmensa masa negra de la cual, quizás, hubiese preferido no salir nunca. No lo sé -ni ustedes tampoco-. Los peces, como las mujeres en este blog, no hablan.

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¡Salí, mosca!

Escrito por León Casanova, 2008-04-16 14:32:15

Leo esto en críticadigital:

Un equipo de biólogos determinó en una investigación sobre el comportamiento de las moscas de la fruta que, en vez de "la ley del más fuerte", en el flirteo prima "la ley del más sexy".

"En nuestro escenario, a la mayoría de las hembras les importaba muy poco si el macho ganaba o perdía una pelea, aunque lo tenían en cuenta cuando los 'tipos duros' eran derrotados. En ese caso, éstos apenas se emparejaban", aseguró a EFE el director de la investigación, Brad Foley.

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Lady blue

Escrito por León Casanova, 2008-04-15 22:25:27

Solía darme miedo. La primera vez que la vi me dio miedo. Fue en una foto. Tenía las piernas flexionadas y el flequillo recogido; sus labios rojos dibujaban algo con el humo de un cigarrillo, y a mí me gustaba creer que era mi nombre en el comienzo de una carta, o un llamado de auxilio para que la rescatara del piso de esa habitación en donde sólo la cámara podía confirmarle su belleza. Antes me daba miedo, ahora no. Ahora tengo la certeza de que si me mirara más de un segundo todo se iría a la mierda: mi cabeza, mis planes, mi buena racha y, sobre todo, este blog.

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Siempre abierto

Escrito por León Casanova, 2008-04-05 21:15:52

Era jueves a las 3.30 am. Había comido un par de empanadas, pero tenía hambre. De la cena a ese momento habían pasado unos cuantos vasos de fernet y tres partidos de truco. Llegué a Bellagamba con dos amigos -o, mejor dicho, un amigo y un amigo de mi amigo- y ninguna intención de no dormir en casa esa noche.

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Y me preguntan por qué no escribo...

Escrito por León Casanova, 2008-04-03 19:21:31

Cuando es jueves y me despierto con resaca y al momento de mi segundo té recuerdo que volví dormido a las siete de la matina en un taxi y agradezco al dios de los trasnochados por haber pedido el cigarrillo Next que me fumo ahora, pienso que tengo que parar un poquito la mano.

Hoy posteo algunas cosas: prometido.

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Casanova está con ustedes, muchachos

Escrito por León Casanova, 2008-03-28 19:55:47

Tengo un amigo futbolista profesional. Vive para la pelota y en nuestra adolescencia salía menos que la empanada de atún. ¿Qué tiene de malo que estos hombres que se sacrifican para que los miremos, cerveza en mano, todos los miércoles, jueves, viernes, sábados, domingos y hasta a veces lunes y martes (era más fácil decir todos los días de la semana) quieran joder un rato?

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Dos días con el campo

Escrito por León Casanova, 2008-03-27 21:41:15

Al aire libre siempre es mejor, pero nada de Planetario. Nada de Palermo, Rosedal, Plaza Francia, guitarritas de Silvitos Rodríguez truchos, Recoleta, Plaza Serrano. Nada de mates, querido, eso era antes, cuando la moda eran las topper blancas; ahora no podés comer si no tenés cacerola.

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Querida Maite

Escrito por León Casanova, 2008-03-26 22:28:00

Mufa, yeta, gafe, piedra, roca, mala leche, Storm, Cacho Pestaña, Sergio Tenis y tantos más. Dicen que las coloradas son todo eso. Yo me la jugué, alguna vez tenía que pasar, alguna vez tenía que revelarme ese misterio gigante como el de la isla de Lost: ¿hasta qué recóndito punto se extiende la integridad de una pelirroja?

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No chamuyés, no chamuyés, no chamuyés...

Escrito por León Casanova, 2008-03-12 09:56:20

Así decía Iván Noble, viejo lobo (pero nunca león: terminó casado), en uno de sus primeros hitazos con los Caballeros de la Quema. Reivindico los comienzos de los Caballeros, pero eso no tiene nada que ver con esto. El sábado pasado, queridos machos empinados, descubrí el verdadero significado de aquel estribillo.

Eran las dos de la mañana y la fiesta a la que pensábamos ir ya no era una fiesta. La noche del sábado parecía perdida. Pero con S nunca se sabe. “Vamos a la parrilla de los yankis”, dijo. Con C nos miramos, pensamos que no, que una parrilla no, que chorizos no buscábamos. Y, entonces, convencidos, dijimos lo que todo hombre debe decir un sábado a las dos de la mañana: “Bueno, vamos”.

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Empleado del mes: Fabián Mazzei

Escrito por León Casanova, 2008-03-06 10:49:25

Leo en el último número de la revista Gente un reportaje a Fabián Mazzei. Se titula "El tiempo demostrará que lo mío con Araceli va en serio".

Le preguntan sobre Araceli, sobre cómo llego a conquistar a una de las mujeres más lindas de la Argentina, más allá de esa baja-burda-estúpida campaña vía mail que la muestra sin photoshop.

Atenti:

* "... Incluso escuché a gente del medio declarando: Si la tuviera así de cerca, ¡la parto! Claro, por eso no está al lado tuyo".

* "(Soy) Enamoradizo en su punto justo. Nunca me verás dar detalles sobre una pareja. Creo en los códigos de barrio, en los códigos sanos: "Si quieren, péguenme a mí, pero mi mujer no se toca".

Le preguntan: -En la red carpet de los Oscar, Michel Brown, el galán argentino de Pasión de Gavilanes sostuvo que "Araceli era el premio mayor" y usted se lo llevó. Cuéntenos la clave.

Él responde:

* "No suponerlo un premio. De mirarla con semejantes ojos, de ninguna forma hubiese sucedido nada".

El último punto es fundamental. Si para levantarte a una muchachuela le vas a endulzar la oreja pueden pasar dos cosas: o te corta el mambo o te quiere de novio. O sea, no vas a conseguir lo que querés. Tampoco seas tan infame de bardearla sin parar hasta destruir su orgullo, porque también te va a cortar el rostro y encima te va a prender fuego con todas sus amigas.

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El túnel del amor

Escrito por León Casanova, 2008-03-01 17:39:18

AmeriK

Hoy día, todos -Mariana Fabianni, Gabriel Rolón y la terapia farandulera incluida- se horrorizan por la supuesta nueva moda de “Las Gauchitas” (estas chicas que en los boliches les practican sexo oral a los chicos a cambio de un trago). Vamos, muchachos, nadie dice que el pete barato esté bien -no sé qué dirán los favorecidos con esta práctica-, pero lo de nueva moda me hace ruido. “Los Gauchitos” existen hace rato, y son tan gauchitos que muchas veces no piden nada a cambio.

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No le pongas chomba, ponele rock

Escrito por León Casanova, 2008-03-01 17:25:38

La gente de la noche dice que hay tres grandes verdades. La primera es que el levante no está en la ciudad, sino en la provincia, y que las chicas del estrato ABC 1 se olvidaron de pasarla bien. La segunda, que la idea de mezclar la cultura con la noche es aborrecible y antisexo: en Niceto, por ejemplo, jamás vas a encontrar una pareja contra el paredón del fondo. La tercera, que toda música que se acompañe con agüita mineral implica piernas cerradas.

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Mea culpa, pero nunca en el baño

Escrito por León Casanova, 2008-03-01 17:16:54

disco
Probablemente a Rafaela Carrá no la escuchen en toda la noche, pero su lema está más que presente: para hacer bien el amor hay que venir al sur. El Bosque es, para los jóvenes de Quilmes y sus alrededores, el paraíso nocturno. Y para las novias, el lugar al que sus novios no pueden ir bajo ningún punto de vista. Eso, claro, habla muy bien del lugar.

Tiene varias pistas. Tiene electrónica, tiene cumbia, tiene rock. Pero un clásico de El Bosque es el “Mea culpa”. No se asusten, nada de misas ni confesiones, más bien todo lo contrario. Los jueves, viernes y domingos, bajo este lema, se encierra a las mujeres en una pista y se les da canilla libre de alcohol. En las viejas épocas (las mejores, según cuentan los bosqueadictos), la canilla libre duraba hasta que la primera mujer entrara al baño. O sea, las chicas tomaban sin parar y hacían pis en cualquier parte menos en un inodoro para que el alcohol no se terminara. Una vez que la primera mujer entraba al baño, se cortaba la canilla y se abrían las puertas a los hombres para que disfrutaran del harén.

Hoy día, el “Mea Culpa” sigue existiendo, y sus efectos siguen siendo los mismos, sólo que se puede ir al baño. Durante unas horas, las mujeres disfrutan de la canilla libre y de shows de strippers. Una vez que el show termina, entran los hombres. Y, tanto chicos como chicas, aseguran que ese momento es cumbre.

Al amanecer, los alrededores de El Bosque despejan las dudas sobre la diversión que se puede encontrar. Al lado del boliche se encuentra Eros, el hotel alojamiento con más clientes del mundo, donde las colas llegan hasta la esquina. Incluso en las rampas de los garajes de las casas, en los autos y en las esquinas, se pueden encontrar parejas (en su mayoría de los 20 a los 30 años) que no tienen más de unas horas y están a punto de separarse. ¿Levante? De eso se trata El Bosque.

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