Yo, argentina
El viernes me desperté decidida a pelear. No por capricho ni para satisfacer a los demás, sino porque mi trabajo corría peligro. O lograba pelearme con alguien o iba a tener que cambiarle el nombre al blog por “La Bondadosa”.
Probé de todo. Fui al correo a despachar unos sobres pero me atendió una viejita encantadora. Después fui a depositar unos cheques al banco pero llegué sobre la hora y no había nadie en la fila. También fui al supermercado, al lavadero, a pagar el ABL que estaba vencido, a buscar los vidrios para un cuadro, a cambiar una remera fallada, a dar de baja el cablemodem y no logré ni una mísera pelea. Ni una sola.
Como si todos estuvieran complotados en mi contra, después de años de hacerme la vida imposible, empleados y telemarketers me atendían y resolvían mis problemas con la rapidez de un relámpago. Así que volví a mi casa derrotada, con una sonrisa en la boca como muestra de mi inequívoco fracaso, puse música, canturreé, amasé ñoquis de calabaza, vi unas series, escribí un poco y dormí el sueño de los justos. Subí la bandera blanca, entregué mi ejército, pedí tablas. Me rendí y asumí que quizás no iba a pelear de nuevo.
Pero el sábado, por suerte, arrancó distinto. Si bien durante la mañana estuve feliz, hacia el mediodía tuve un malestar profundo e incierto. Para ser precisa, a las dos de la tarde en punto me puse quejosa e intolerante sin saber por qué. No me había peleado con nadie, no me habían llamado por teléfono y los vecinos no habían vuelto a poner el cedé de Marcela Morelo, pero estaba molesta como si tuviera una astilla clavada en el pie.
Hacia la noche, la molestia fue cediendo y el malhumor se fue, como una golondrina de verano. Sin embargo, hoy a las doce del mediodía en punto volvió puntual como un alumno modelo. Y volvió con fuerza huracanada. Volvió como no volvía hace quince días.
Las cornetas, los gritos, los chiflidos que se escuchaban en el patio me alertaron gratamente. En pocos minutos identifiqué sin margen de error la procedencia de mi enojo. Venía de la tele, del aire, de los balcones. Venía de la gente.
Hoy, por primera vez en mi vida, tuve un sentimiento de patriotismo. Justo yo, que no tengo el menor interés en las nacionalidades, que no siento ninguna bandera como propia, que no creo en los países ni en las fronteras; me sentí profundamente conmovida y arrastrada por mi argentinidad. Justo yo, que me río de quienes se sienten embajadores de su país, hoy sentí mucha pero mucha vergüenza de ser argentina.
Por primera vez, sin querer y a la fuerza, me sentí parte de un todo, de una tradición vulgar, chabacana e idiota. Mientras escuchaba a ese público orangután y mediocre chiflar, gritar, cantar, insultar y hacer escándalo en Mar del Plata, en la final de la Copa Davis me di cuenta que para el resto del mundo, esa manga de monos y yo, somos un poco la misma persona. Yo soy uno más de esos inadaptados que le silbaban a los jugadores españoles y cantaban “A estos putos les tenemos que ganar, a estos putos les tenemos que ganar” muertos de risa.
Qué vergüenza, Dios mío. Qué ganas de morirme. Qué ganas de no ser argentina. Qué ganas de no tener amigos españoles preguntando consternados por qué los argentinos le gritan “puto” y “cagón” a los jugadores de tenis. Qué ganas de llorar de bronca al ver personas que claramente tuvieron una educación y pueden pagar entradas de trescientos dólares gritar “Verdasco se cagó, Verdasco se cagó” cada vez que el tenista español iba a sacar.
Qué vergüenza soportar a algunos periodistas deportivos regordetes, cuasi analfabetos, roncos de cigarrillo, atiborrados de facturas, encallados como ballenas en un estudio de televisión señalando con el dedito qué tal jugador no está en condiciones físicas, que otro se preparó mejor para un torneo anterior o qué dos supuestamente se habían cagado a piñas en el vestuario. Qué asco, Dios mío.
Qué nauseas al leer los comentarios en algunos diarios y blogs deportivos de lectores resentidos e ignorantes, sentados en sus escritorios sedentarios acusando a los tenistas de pecho frío, de egoístas, de mediocres. Qué escándalo y qué tragedia tener que soportar a un parásito que no corre ni media cuadra, que tiene las arterias tapadas de ravioles, que no ganó ni del torneo de fútbol que organizaron sus amigos, que tiene la cola gorda y paspada de mirar la tele, que no está en el ranking de los cien mejores del mundo de nada, que jamás agarró una raqueta en la vida, gritarle al televisor que ese tenista, que ocupa el lugar número 48 del mundo entero, está haciendo las cosas mal.
Qué vergüenza ser argentina y estar hermanada a todos estos chantas haraganes sabelotodo que hablan de tenis como si supieran lo que están diciendo. Qué ganas de ser africana. Qué ganas de ser marciana. Qué ganas de ser perro, de ser aire, de ser mesa en cualquier país menos Argentina.
Qué vergüenza y hartazgo me dan los insufribles que no escriben, que no construyen, que no legislan, que no actúan, que no inventan, pero afirman que algún actor no tiene talento, que un político es ladrón o que los partidos están arreglados mientras se meten el dedo la nariz o se manosean las bolas con dedicación ebanista.
Qué vergüenza ser parte de esta cultura veleta, de esta tradición mediocre, de estos ritos salvajes. Porque la verdad es que mañana, un día después de la Copa Davis, toda esa gente vuelve a su trabajo y a su vida de espectadores. El portero vuelve a baldear, el periodista a comentar otro partido, y el kiosquero despachar cigarros. No perdieron ninguna copa, ninguna oportunidad, ningún gran escalón de su carrera. Para ellos es como haber estado jugando en la computadora o haber visto un dibujo animado toda la tarde. Los únicos que realmente perdieron algo fueron unos chicos de veintiséis años que mostraron lo que podían hacer delante de todo el mundo, debajo de una lluvia de gritos patoteros que le dieron más vergüenza ajena que aliento.
Qué tragedia ser argentina. Qué vergüenza ser parte de esto.
- Publicado por La peleadora a las 12:11 am
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August 22nd, 2009 a las 2:39 am
Me gustaría empezar diciendo que tu blog me gusta mucho, la verdad que me hace reir.
Sin embargo noto algo de hipocresía en tu entrada. Justamente vos, que le decis pelotudo al tachero que te habla sobre lo que sea o no sabe donde queda una calle, que tildas de incompetente a una persona que te llama de un call center ofreciendote algo; que, como haces referencia en la entrada, definis a un periodista, critico, etc como un haragan que no tiene derecho a decir nada si nunca lo hizo.
Segun lo que te pasa, (que calculo que esta embellecido para el blog) parece ser que no sos el epitome del respeto hacia la persona. No creas estar tan alejada de los 3000 tipos que le gritan cagón cagón al del otro equipo porque eso mismo vos lo sabes hacer muy bien.
Te felicito por los exitos, y el libro de Ciega a Citas me encantó también.
May 25th, 2009 a las 10:09 am
Uy Diego pero que boludo que sos, ni siquiera sabes usar bien la barra espaciadora
May 12th, 2009 a las 11:10 pm
el tema es lo siguiente si bien no coincido en lo mas minimo con la cuestion de insultar a otro atleta porq este forma parte de un equipo rival me parece q cada uno hace lo q quiere, explico, mucha gente debe pensar q sos una forra a pilas pero no dicen "q desgracia q esta boluda es argentina" entonces asi como nadie dice eso vos tampoco sos nadie para decir q es lo q esta bien y q es lo q esta mal si hay ciertos boludos q creen q putear a tenistas de otros paises es algo lindo dejalos q hagan lo q tengan ganas y no te metas en lo q no te importa xq como te repito vossos una forra q te cae todo mal pero das risa y bueno a algunos boludos les darisa lo q hacen estos q tmb son forros
May 1st, 2009 a las 11:14 pm
hola que buen blog los quiero y besos
April 13th, 2009 a las 5:38 pm
Así nos ven los otros paises latinos:Soberbios, pedantes, ladrones, payasos (siempre haciendose notar por alguna boludez), etc… .
March 8th, 2009 a las 5:06 am
Pienso exactamente lo mismo… pensar que el resto del mundo nos ve asi me da nauseas
February 12th, 2009 a las 3:16 pm
[...] La peleadora: Yo, argentina. [...]
January 30th, 2009 a las 1:35 pm
Si además de todo odias acérrimamente los mundiales, tenes absolutamente TODO mi respeto, si te viera en la calle haría una alabanza como si fuese un inglés contemplando a su Majestad.
December 20th, 2008 a las 3:22 am
yo tgo algo para decir…. que lindo q esta el Chucho Acasuso!!!muack!