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Vamos de a poco

Hace más o menos dos meses que abrió otra partida de alma cerca de casa: un centro de fotocopiado  con una magra librería, que atiende una cincuentona que lucha contra la computadora y ordena las Voligomas en fila india.

Yo jamás piso un centro de copiado, pero en estos meses tuve que escanear varios documentos y, como no tengo escáner en casa, tuve que ir varias veces a pagarle la escandalosa suma de $3 por digitalizar una carilla.

Cada vez que iba, me llamaba la atención el mismo asunto; que no tenían caja registradora, así que la señora, muy legal, hacía todas las facturas a mano, incluso cuando vendía dos o tres fotocopias o un sobre de papel madera. Seguramente pensaron que podían abrir así y comprarla más tarde, cuando el negocio despegara y por fin llovieran billetes.

Ni voy a ponerme a explicar lo nerviosa que me pone que use tres minutos para facturarme cincuenta centavos de fotocopias porque voy a empezar a trenzar esos insultos interminables llenos de adjetivos políticamente incorrectos que tanto le chocan a la clase media. Sepan nada más que tarda mucho más tiempo haciendo la factura a mano que sacando las copias o bajando de un estante el papel carbónico que le compré.

Pero eso no es nada. Lo que me vuelve absolutamente loca es que esos talonarios de facturas que usan, traen unas 100 copias y cuestan por lo menos $25 pesos cada uno. Es decir, que vale $0,25 cada factura.

Durante dos meses, cada vez que fui, no pude hacer otra cosa que sacar cuentas y mirarla en silencio mientras facturaba 60 centavos a una secretaria que le pedía el ticket para rendirlo en la oficina. Tardaba 2 minutos en fotocopiar, 2 minutos en facturar, y gastaba 25 centavos en la factura de cuyo monto, además, tiene que descontar el IVA, Ingresos brutos, ganancias, un seguro, sus aportes, el alquiler, el ABL, la luz, internet, el toner de la fotocopiadora, las hojas y los viáticos desde su casa hasta su localcito. A este paso, se iba a fundir en dos semanas. Con suerte.

Así que una tarde, después de mucho padecer en silencio, de morderme los labios, de odiarla por mensa, y de imaginarme que se había gastado una indemnización o los ahorros de toda su vida en ese negocio boludo, no aguanté más y se lo dije.

Carolina:
No, no me des factura. Ya sé que es ilegal, pero
si no te comprás una caja registradora te vas a fundir.

Me miró, incrédula. Estaba ofendida.

Carolina:
Perdoname, pero te lo tengo que decir. Si vos le das factura
a alguien que te compró 60 centavos, lo hacés gratis. Te
saca el 40% sólo la factura. Dos talonarios de estos valen
como cincuenta pesos. Te vas a fundir en un mes.

Vendedora:
Vamos de a poco, ahora pusimos el mostrador, en un par de
meses vamos a tener la registradora, unos asientos para esperar.
Ahora pusimos la máquina de café. Vamos de a poco.

Carolina:
Pero no vas a llegar al par de meses ni a la máquina de alfajores.
No pongas más carteles ni nada. Comprá una caja registradora ya.

Vendedora:
Pero no es siempre igual, a veces es más grande la factura.

Carolina:
(Harta)
Mirá, yo estuve acá media hora hasta que me atendiste y
facturaste doscientas veces menos de un peso salvo a una señora
que gastó veintipico en un anillado y fotocopias.

Vendedora:
(Cocorita, subiendo la nariz hasta la frente)
Bueno, era ese día. No siempre es así.

Carolina:
Pero te estás fundiendo desde el primer día y no te das cuenta.
Además, tenés que hacer más rápido ¡En media hora atendés
10 personas que gastan menos de 1 peso! Te vas a desangrar…
¿Cuánto pagás de alquiler acá, 3 o 4 mil pesos, no? Tenés que
ponerle más ritmo. Te lo digo con buena onda.

Vendedora:
Son cincuenta centavos. Si tenés cambio mejor.

Me dijo, irritada, dando por terminada la conversación, mientras me hacía otra factura. Le sonreí exageradamente y supe que me tenía que comprar un escáner o me iba a transformar en ella. Ya  había gastado $36 pesos, el 15% del escáner. Desde entonces no volví. Hasta ayer, cuando yendo a la casa de una amiga pasé por la puerta y vi el cartel de alquiler colgado de las rejas. Van de a poco, pensé. De a poco hacia la ruina.

2,273 respuestas para “Vamos de a poco”

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  1. 2273
    martín dice:

    Respecto a este post en particular o más precisamente a tu nota sobre las revistas de vinos o, para qué mentir, al contenido entero de tu blog, creo que encontré en tus escritos el carbónico de mi alma. O viceversa. A una amiga, para sintetizar, o en su defecto (para atender a la veracidad de nuestros perturbados casos) a una enemiga. Larga vida a nuestro, espero, largo y fructífero vínculo simbiótico

  2. 2272
    Fugitivo dice:

    Pero que difícil es abrir un pequeño negocio. Ese es el problema, que no estamos acostumbrados a hacerlo pues no se nos ha educado a experimentar como en USA. Aquí en España también si te sale mal un negocio, estás sentenciado de por vida a pagar los errores. 

  3. 2271
    Nani dice:

    Los 10 primeros… son pelotudos o se hacen… que aporta decir PRI… Si PRImer boludo que no lee la nota y dice… PRI.. PRImer nabo… PRimer tarado que no le interesa lo que dice el Blog sino ser el PRimer boludo… que comenta sobre algo que no leyo y que no interesa leer. Porque sino leeria y seria la 2271 como yo… que le importa un carajo ser la 1 o la 3254.. pero bue boludos hay en todos lados…

    La nota es real… la gente quiere ser buena y honesta pero nos e da cuenta de algunas cosas… como en un Banco (que fundio ya) que mandaban cartas a los "DEUDORES" de menos de 3 pesos cuando el franqueo y costo de la carta era de 2.50. Y le mandaban 4 o 5 cartas… a lo que su servodora dijo… pero es mas caro mandarle las cartas que perdonarle la deuda… lo parace que era cuestion de principios no de "negocios" asi se fundio. Pelotudos hay en todos lados.

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