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Una piecita

Sábado, 9.30 pm.

Pido un combinado de 60 piezas en un delivery de sushi, al que llamaremos Sushilandia (sí, somos dos cerdos y el nombre es bien grasa. Es que estoy muy enojada). Gasto $159

Sábado 10.45 pm.

Llega el pedido. Firmo la tarjeta de crédito. ¿Somos locos o bon vivants? ¿Podemos seguir gastando esta plata en sushi y no tener microondas ni haber colocado de nuevo el aire acondicionado desde la mudanza?¿Somos vulgares o extravagantes? ¿Somos tarados o víctimas de nuestra propia gula?

Sábado 10.48 pm.

Mi marido pregunta si no hay menos piezas que de costumbre. A fuerza de ser sinceros, la bandeja luce medio vacía. Busco los míos y no encuentro la mitad. Pero como él come tan rápido me cuesta contabilizarlos, porque van desapareciendo como un animal que se extingue minuto a minuto en la selva.

Sábado 10.56 pm

Me doy cuenta que faltan todos mis futurama rolls (8). De los demás, no tengo idea. Pero de esos estoy segura. Llamo furiosa a Sushilandia.

Sábado 11.10 pm.

Me atiende un operador. Le explico lo que pasa. Me dice que sólo pedí un futurama roll. Discutimos. Le leo el ticket. Son ocho. Le explico que estoy segura que faltan más pero que no sé. Mira en la computadora. Me dice que ya me los envía.

Sábado 11.40 pm.

Terminamos de cenar hace media hora. Mi marido ya comió el postre, ya está haciendo pochoclo para ver una película y llega el hijo pródigo del pedido inicial de sushi. Bajo a recibirlo con tremenda cara de culo.

Sábado 11.43 pm.

En mi departamento, abro la bolsa, y me doy cuenta que enviaron seis (6) en vez de ocho (8). Estallo como una piñata multicolor. Disco furiosa el teléfono, y me voy calentando cada vez más mientras estoy en espera. Escucho la música dance de nabo pistero con gorrita dada vuelta que pusieron y mi malhumor toca el cielo.

Domingo 00.01 am.

Descargo toda mi ira contra la pobre operadora, que se ríe, nerviosa por mis chistes exagerados de cómo me arruinaron la vida y cené al lado del teléfono como una esclava (le digo esclava muchas veces porque le da más efecto y porque estoy que vuelo de ira). Me pide unos segundos y se va a hablar con su supervisor.

Domingo 00.03 am.

Escucho esa música bala mientras espero que vuelva la operadora. Se me ocurre que esto viene para largo. Abro la notebook y me pongo a escribir sobre la pelea mientras espero en línea.

Domingo 00.05 am.

La operadora me ofrece, avergonzada por su actitud de pijotera, enviarme las dos piezas de sushi que faltan o ponerme cuatro (4) a cuenta para la próxima vez.

Carolina:
¿Vos me estás cargando? ¿Cómo podés creer que va a haber
una próxima vez? ¿Vos pensás que soy idiota y quiero pagar
ciento sesenta pesos para comer como el reverendo culo y
pasarme toda la noche en el teléfono escuchando esta música
banana y pidiéndote que me envíes mi comida? ¿Ustedes están
locos? ¡Yo no quiero nada! ¡Ni una, ni dos, ni diez, ni cuarenta
piezas de sushi! Me vas a mandar ciento sesenta pesos y
yo te voy a devolver una bolsa con toda esta porquería.

Operadora:
A ver, esperame un segundo.

Domingo 00.08 am.

Escucho la música bala de nuevo. Tipeo, furiosa.

Domingo 00.10 am.

Operadora:
Mirá, te entiendo, pero la única solución que te puedo ofrecer
es enviarte las dos piezas ahora.

Carolina:
¿Te pagué yo en 3 cuotas?

Operadora:
No.

Carolina:
Entonces si yo no te pague en tres cuotas, vos no me podés traer la cena
en tres partes. Esto es un contrato verbal. Vos te comprometés
a traerme 60 piezas de sushi en tiempo y forma, y yo a pagártelas
inmediatamente. Yo cumplí, vos no. Rompiste el contrato. Así que
venís a buscar lo que quedó y me traés ciento sesenta pesos ya mismo.

Operadora:
A ver, no sé, esperame.

Domingo 00.12 am.

Vuelvo a escuchar la música bala. Pienso en desistir. Quizás lo mejor sea cortar. Total, ya no tengo hambre. Pero me enloquece que se salgan con la suya, no puedo resistir que encima no sientan vergüenza.

Domingo 00.14 am.

Operadora:
Me dicen que no se puede.

Carolina:
Pasame ya mismo con tu supervisor.

Domingo 00.15 am.

Escucho la música bala otra vez. Pienso en pegarme un tiro.

Domingo 00.17 am. 

Operadora:
Ya va para allá un ticket de anulación de la tarjeta por ciento
sesenta pesos. Lo tenés que firmar, por favor.

 Domingo 00.19 am.

Corto el teléfono. Me pongo a pensar: ¿Se puede anular una tarjeta o me acaban de tomar el pelo?

Domingo 00.30 am.

Me acaban de traer el ticket de anulación de la tarjeta y las dos piezas de sushi que faltaban. Me las estoy comiendo ahora mismo, mientras tipeo.

2,083 respuestas para “Una piecita”

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  1. 2083
    La Vogue dice:

    Para quienes preguntan que gusto tiene el sushi

    Es comparable con un ansiolitico… Es un pasticho de arroz pasado con un suave toque de textura mocosa, y con olor a puerto. Que genera sensacion de pertencia aristocratica en aquel que lo mastica triunfante; cual SALVAJE DEL AFRICA interpretando a cortesano de Maria Antonieta al mejor estilo XICA DA SILVA.

  2. 2082
    P.G.Daisy dice:

    Carolina, eres grande.

  3. 2081
    Cat Vanderbilt dice:

    Me molesta mucho, pero mucho, la gente que dice: me antandaaaaassss? como las Shudits y Samamtams que hacia Juana Molina. No les da la cabeza para entender que la mayoria de las veces el interlocutor entiende perfectamente, solo que no esta de acuerdo.

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