Puto el que lee
Ya he contado en otras ocasiones que tengo un cariño especial por mis primeros lectores. Si no fuera por su apoyo, sus comentarios y su espera semanal, quizás hubiera abandonado la escritura hace mucho tiempo.
Sin embargo, así como un día entendí que quería a estos desconocidos que venían a dejar su mensaje en mi blog de manera casual, más tarde descubrí con horror que había otros que me causaban exactamente el sentimiento opuesto. Antipatía total. Un asco pesado y recurrente parecido al hastío que sienten los empleados de Mc Donalds por las papas fritas o los telemarketers por su trabajo.
En vano se apuraron algunos colegas a consolarme explicando que en general estos pesados no eran más que un par de adolescentes largos y bobos, algún viejo extraviado en internet, o un ingeniero nostálgico que siempre quiso ser periodista. Me daba igual. Los seguía odiando de manera entusiasta y minuciosa, como si fuera un hobbie. Es más, los odié tanto, pero tanto, que los tuve que clasificar de acuerdo al nivel de hartazgo que despertaba su mogólica patología de este lado del mostrador.
Uno de los lectores más pesados e inoportunos que puede tener cualquier publicación es el filósofo, un viejo recurrente y cansino que adora aportar su opinión en todos los blogs. Tiene más de cuarenta años, es un profesional frustrado que siempre quiso escribir, firma con nombre y apellido (atte. Mario Lopetegui), escribe muy antiguo, y envía correos en cadena con teorías conspirativas que ponen al descubierto matufias del estado, adulteraciones de reconocidas marcas de alimentos, o grandes secretos del gobierno de Estados Unidos.
Nunca deja comentarios normales, sino peroratas interminables sobre temas serios, que primero ensaya en su procesador de texto y lee en voz alta en su living, convencido de que podrá robarse la atención de los demás comentadores y quedar como el más inteligente e incisivo de los lectores.
“Liliana: Con todo mi respeto y sin ser un experto en la materia, aunque sí tengo mis conocimientos y lecturas y un excelente paladar que he adquirido en visitas a restaurantes y comidas importantes y bebidas en mi haber, te recuerdo que el pesto es de albahaca y que no existe tal cosa como pesto de rúcula o de hierbas, eso será, si lo es, aclaro, una salsa, pero el peste leva albahaca, piñones, aceite, queso rallado y sal…. Hoy dicen lasagna para cualquier milhojas de verdura y no está bien. Hay que llamar a las cosas por su nombre, más allá de los deseos de cada autor. Aplaudo la inventiva de ciertos cocineros pero el otro día, junto a mi familia, en un restaurante, me sorprendió una fondeau vegetariana y quiero decirles que, si les interesa mi humilde opinión de….”
Pero en secreto, mientras vomita su tediosa cantinela de viejo repetititvo, el menso imagina, babeando de ansiedad, que un editor lo descubre y le da una columna llamada “El filósofo” en la contratapa de algún diario; y cuando esto no sucede, estalla de ira, le echa la culpa a la idiotización de los medios, e insulta al dueño del blog hasta quedarse seco.
Otro lector muy denso es el crítico espontáneo, una suerte de opinólogo con delirios de grandeza que deja críticas muy elaboradas parecidas a las correcciones que escribían las maestras nuestros boletines de primer grado. En general, el crítico espontáneo tiene un blog muy malo y que no lo lee nadie, y está convencido de que su experiencia como escritor anónimo lo habilita para reseñar las bitácoras de los demás.
“Empezaste bien, pero la verdad es que decaíste cuando dijiste que el color amarillo no te gustaba. Ojalá repuntes. Saludos. Luciano”
“Salvo el principio, que está un poco flojo, el resto está bien. No me reí demasiado, pero se deja leer. Suerte, Rolón”.
“Atención que estás perdiendo credibilidad y eso desmejora mucho tus textos. Un beso, Dalma Nerea”
“Este blog se va a pique, tuviste una buena idea pero ya se te agotó. Levantalo antes de que sea demasiado tarde. El lic. Pimpinela”
La cabeza de este lector es, para mí, un gran misterio. Me llama la atención que no contemple la posibilidad de estar fuera de lugar. Después de todo, si el supiera qué clase de ideas funcionan en un blog, cómo se estructura un texto, o qué recursos son mejores para la escritura online, su blog no estaría desierto.
El demandante es otro lector odioso, que vive convencido de que el dueño del blog es un siervo que debe estar agradecido de que él lo lea. Reclama más frecuencia de posteos, nuevas secciones, artículos más largos, que sortee peluches, que no se enferme, que la letra sea más grande, y que nunca pero nunca gane plata con el blog.
“¿Cuánto te garparon los de movistar para que digas eso? Este país es increíble, te llenas de guita y nosotros padecemos tu servidor… A ver cuando te animás con unos pesos y te mudás a uno que ande…”
Incluso cuando elogia aprovecha para quejarse y pedir algo nuevo, aunque más no sea una estupidez de su putrefacto cerebro de consumidor pedigueño y holgazán. Es el mismo que cree que porque paga $4,90 por un servicio debe ser recibido con una alfombra roja y una canasta de frutas cada vez que va a hacer un reclamo, y el mismo que llama a la línea directa de Arcor para hacer un escándalo porque en la bolsa le vino un caramelo chueco.
Otro mamerto importante es el defensor de pobres y ausentes, un pesado muy respetuoso y almibarado que viene siempre a avisar que alguien se puede ofender por las causas más increíbles.
“Carolina, te pido que por favor no digas que las las llaves te desaparecieron porque es muy doloroso verlo escrito. Por culpa de frases como esas en Argentina desaparecieron treinta mil personas”
“No me parece que tengas que decir que el Ford Ka es un auto muy feo ¿Pensaste lo que va a sentir la gente del Club del Ford? Pensalo.”
“Me caías bien hasta que dijiste la palabra “mogólico”, los mogólicos son personitas muy especiales”.
Para él, cualquier broma constituye una falta de respeto potencial a un sector de la comunidad y el autor tiene el compromiso moral de no quedar mal con nadie. Si fuera por él, las publicidades graciosas, los chistes negros y las malas de las telenovelas no existirían. Quedarían la familia Flanders, la serie Seventh Heaven y una reposición infinita de todos los shows de juegos familiares que asfixiaron la televisión en la década del ochenta.
Su antítesis, el insultador, quiere justamente lo opuesto. En general, desarrolla una fijación con un blog popular y se obsesiona con demostrar que él es más ingenioso y culto que el anfitrión. Se desvela inventando agresiones estúpidas y deja decenas de comentarios por día, que lejos de ayudarlo, lo pintan como un perdedor psicótico e insistente que despierta pena y compasión en los demás lectores.
“Hola Danielita, no me pudiste bloquear, putita, jejejejejej. Ya te dije, Danielita, el blog se va a pique a no ser que aceptes mis consejos, pero no lo hacés porque estás muy agrandadita y no querés ver la realidad”
En general, el administrador lo censura y sus comentarios caen en el filtro de spam y ya nunca vuelven a ver la luz. Mueren en la oscuridad, junto a millones de publicidades de casinos online y aparatos para agrandar el pene, sin que nadie revise, siquiera, si entre ellos había alguna que valiera la pena.
Por último, está el anónimo, un cobarde universal que insulta y se va corriendo. Una suerte de lector patético y muy enojado que tiene mucha vergüenza de su blog y sabe que sólo puede criticar a otro si esconde su nombre.
Curiosamente, es el más detestado de todos los lectores, aunque algo de razón tiene. Es es más vivo que el crítico espontáneo ⎯porque sabe que no está a la altura de lo que lee⎯, más sensato y realista que el filósofo ¬⎯porque sabe que nunca van a leerlo⎯, más humilde que el demandante ⎯porque sólo pide poder descargarse⎯ y más sano que el insultador ⎯porque deja sólo un comentario por vez⎯.
- Publicado por La peleadora a las 03:56 pm
- Permalink de esta entrada
- Guardado en: Odiar es divino
- Comentarios RSS de esta entrada
- TrackBack URI

August 14th, 2009 a las 5:19 pm
sta bueno sige asi
March 14th, 2009 a las 2:49 pm
Soy de la clase 1; Filosofo… Lamentable, pero sierto.
December 17th, 2008 a las 6:11 pm
me da miedo caer en una categoría si digo algo jajaja
gente al pedo hay en todos lados, reuniones sociales o internet.
December 3rd, 2008 a las 9:36 am
Jaaaaaaa, me encanto la referencia a "Seventh Heaven", que cada vez que la veo me saturo tanto de bondad e ingenuidad que me dan arcadas.
Saludos!
November 8th, 2008 a las 12:34 pm
hace años que tengo una pagina web con decenas de comentarios diarios. Tenes razon en todos. Como te los estudiantes!
November 8th, 2008 a las 12:10 pm
1342) PILOTO DE ELICOPTERO // 29-09-2008 a las 16:47 y a vos quien te eligio, humildad y agradecimiento sabes que es eso? te podria hacer una listita igual a la tuya, de gente como vos que se creen alguien para opinar y son menos graciosos que yo, imaginate!!!!
suerte ehhhh!
November 8th, 2008 a las 12:09 pm
Odio, odio, odio soberanemente a todos aquellos que comentan las notas del diario dando "clases de entendimiento de la realidad" corrigiendose las boludeces que ponen y haciendo contrapunto. "vos no entendes…." "nosotros los educados….".
Los odio. Vayan a lavarse el CULO
November 8th, 2008 a las 12:06 pm
HOLA SOY JULIA Y YO DIGO QUE TODOS USTEDES SON UNOS PUTOS COMO VAN A PONER "EL QUE LEE ES PUTO" USTEDES SON LOS PUTOS CARNEROS Y AAAAAAAAAAAA ESPEREN MAÑANAAA LOS ESCRIBOS PORQUE ACA MI MARIDO ME QUIEREEE…. HACER EL AMORRRRRR SALVAJEEEEEEEEEEEE AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA AA……CHAHHAUUU
September 29th, 2008 a las 4:47 pm
y a vos quien te eligio, humildad y agradecimiento sabes que es eso? te podria hacer una listita igual a la tuya, de gente como vos que se creen alguien para opinar y son menos graciosos que yo, imaginate!!!!
suerte ehhhh!
September 16th, 2008 a las 2:37 pm
Blehds, moneda común. Yo personalmente no borro los comentarios basura de mi blog, por varias cuestiones. El estupido que entra para putear, lo unico que hace es tirarse abajo solo, lo dejo aunque sea para no darle el orgullo de pensar que desperdicié un click en borrar su comentario. En cuanto a los comentarios más elaborados pero igualmente pesados, suelo responderlos o bien reirme de ellos. Ya fue.