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Perdido por perdido

Una de las cosas que más odio en el mundo es lo distraído que es mimarido. Sin ánimo de exagerar, todas las semanas. pierde algo. En los últimos seis meses, por ejemplo, perdió tres juegos de llaves (computarizadas, a $90 cada una), dos celulares (uno caro y uno barato), tres tarjetas de débito (una mía y dos suyas), dos pen-drives (de 2 y 4GB), un cupón de inscripción para un examen, plata (varios billetes de $100 y otros que no me debe contar), un cargador de notebook, un cable de ipod original y un short de tenis (que le conseguí especialmente para combinar con la remera). Y debe haber más, solo que no me acuerdo.

También se pierde él mismo caminando para otro lado o tomando el colectivo en el sentido opuesto, porque le falta un poco de orientación. Tanto es así, que mis hermanos le hacen bromas todo el tiempo y le quieren hacer poner una remera con mi teléfono y datos por si alguien lo encuentra en otra provincia y lo tiene que devolver.

Siempre fue así y si bien me exaspera no me quejo. A él le causa gracia y a mí ya me tiene acostumbrada a su incapacidad para retener información o recordar qué llevaba en el bolso al salir de casa. Después de todo, él soporta mi carácter, así que bien puedo padecer en silencio que viva a diez centímetros del suelo.

Sin embargo, esta semana se pasó. Justo antes de que yo me fuera de viaje, perdió de nuevo su tarjeta de débito  así que le presté la mía y la perdió también, junto con su celular, su DNI y una carpeta.  Previsiblemente, apenas lo supe enloquecí y le di un sermón de tres horas seguidas. Con su actitud, no sólo nos hacía perder sumas increíbles de dinero, sino que además me sometía a mí a prestarle mi notebook, mis llaves, el adaptador de mi ipod, e incluso ir a sacar plata del banco para darle porque no tiene tarjeta ni DNI para hacerlo él mismo.

A diferencia de otras veces, esa noche, cuando yo empecé con mi monólogo, ni siquiera dijo “a” Se quedó callado, consciente de su culpa, mientras yo murmuraba desde la cocina que una cosa era perder algo de vez en cuando y otra dos celulares en un mes. Que tenía un problema grave y que iba a tener que ir a un especialista o a alguien que lo ayudara en serio, porque nos íbamos a fundir.

“Y no me interesa lo que pienses de la psicología. Si son chamanes, ladrones, chantunes. Me chupa un huevo. Algo tiene que ser. O tenés un dramón y necesitás perder todo lo que ganás porque te da culpa, o tenés un tumor. Pero esto normal no es…” repetía yo, sacada.

Pero él no decía nada. Seguía leyendo, en silencio, con los ojos culposos y ausentes. Recién dos horas más tarde, luego de un silencio carmelita que sólo interrumpió para hablarle a la gata, se acercó y me dijo que teníamos que hablar.

Mimarido
Estuve pensando y tenés razón. Soy un desastre. Es como
vos decís, pongo todo tirado en el bolso y llevo demasiadas
cosas, y entre que soy distraído y la cantidad de objetos,
siempre termino perdiendo algo…

Carolina
Y sí, amor…

Mimarido
También es verdad que tenemos que encontrar una
solución, que tengo que hacer algo, porque una cosa es
perder una cosa de vez en cuando y otra es perder cinco
cosas en una semana.

Carolina
Sí… ¿Y qué vas a hacer? (Le dije, mientras le agarré la mano,
tratando de ser comprensiva a pesar de que la distracción de
esta semana nos costaba 900 pesos).

Mimarido
Creo que tengo una idea que podría solucionar todo esto
(me dijo, y la cara se le iluminó). Estuve pensando y la mejor
forma de evitar seguir perdiendo todo…

Carolina
Ajá…

Mimarido
Es comprar un Iphone

Carolina
¿Qué?

Mimarido
Sí, llevo demasiadas cosas. El celular, la billetera, la computadora,
el ipod, todo. Vos fijate que el ipod nunca lo perdí, pero el celular
lo perdí tres veces este año (mientras decía “tres veces” me miró como
si hubiera dado en el clavo). Así debería acordarme de una sola cosa.

Carolina
¿Qué?

Mimarido
Nada, que si compramos un iphone, vos te podés quedar con mi ipod touch y yo…

Carolina
El “¿Qué?” no significa que no entiendo. No lo puedo creer,
pero entiendo. El “qué” es para invitarte a que reflexiones
antes de que yo tenga un ataque de nervios.

Mimarido
Pero yo no digo los nuevos eh, digo los que están ahora, los
que sólo tienen 3G, que seguro van a bajar cuando los otros lleguen…

Carolina
(Sonriendo, con cara de loca)
A ver si entiendo. Para solucionar que perdiste un celular
de 150, uno de 300 y uno de 699, más tu DNI, las llaves
y mi tarjeta, vos querés comprar un celular de 4000 pesos.
¿Entendí bien?

Mimarido
No es un celular, es como el ipod touch esta (señala su ipod)
pero también tiene teléfono. Entonces llevaría 2 en 1…

Carolina
Yo me voy a ir a la cocina, voy a saltear el pollo y cuando salga
los dos vamos a hacer que esta conversación nunca existió.
Vos vas a estar todavía apesadumbrado por la pérdida y yo
voy a estar de malhumor porque perdiste mi tarjeta.

Mimarido
¡Uf, al final con vos no se puede hablar!

Carolina
No. No se puede.

1,291 respuestas para “Perdido por perdido”

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  1. 1291
    Lúlu dice:

    Pepe Trueno:
    Primero, y ya que hablamos de llamar a las “cosas” por su nombre . No es Lulú, sino Lúlu.
    “Mi chico” no es una cosa, es mi chico. Ahora si tu genial compromiso con tu mujer, novia, amante, o como sea que la llames te hace decirle “COSA”…
    estamos en problemas
    saluditos, perdón, voy a comprometerme. Mis más respetuosos saludos, Sr Pepe Trueno

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