Muzzarella, muzzarella
Ayer me tenía que encontrar con una amiga en una librería de Palermo a las seis de la tarde en punto, pero previsiblemente, sólo diez minutos antes de la cita yo todavía estaba buscando medias en el cajón del placard. Recién seis y cinco, después de revolver todos los cajones y rincones de mi casa, bajé corriendo, despeinada y de malhumor a parar un taxi que me llevara rapidito y sin escalas a Honduras y Fitz Roy.
Cuando uno le da una esquina precisa y bien conocida a un taxista y lo imposibilita para preguntar en dónde queda o a qué altura es, sólo hay tres desenlaces —o martirios— posibles. De acuerdo al tipo de tachero que te toca, el final que vas a tener.
El primero es inofensivo pero insoportable. Al menos a mí me genera unas ganas de asfixiarlo con el cinturón de seguridad que no puedo controlar. Básicamente consiste en interrogarte durante todo el trayecto acerca del recorrido que querés tomar. Para eso, mientras vos tratás de leer o hablar por teléfono, el denso te detalla todas las calles en las que podría doblar, todas las avenidas que podría tomar, todas las vueltas que podría pegar hasta dejarte seca por dentro.
En general arranca así: te ofrece un recorrido (¿Vamos por Las Heras derecho hasta Fitz Roy?) y vos le decís que sí, y te volvés a meter en tu libro. Pero en vez de callarse como un ser humano normal y dar por terminada la oferta vial, te ofrece otros cuarenta y cinco recorridos que ya no van a tomar pero que podrían haber elegido.
Tachero
O podemos ir… Dorrego, el puente, ahí doblamos en
Luis María Campos, hacemos la vueltita….
Carolina
No, el otro está bien.
Tachero
Como vos digas eh. Yo no tengo drama. O hacemos
Juncal todo derecho, derecho…. Agarramos Santa Fé, pegamos la vuelta…
Carolina
(Con falsa simpatía)
No, el primero. Ese me gusta.
Tachero
Sí, ese el mejor, el más rápido, porque el otro es ir hasta
Córdoba, darle hasta Alvarez Thomas… pero te abrís mucho.
Carolina
(Harrrrrta, enferma de nervios)
Claro.
Tachero
O no, hacés Cordoba…. Forest… Elcano… Virrey del Pino….
El túnel. O no, perdóname. Córdoba, Forest, Charlone…
La segunda posibilidad cuando te subís apurada y de malhumor a un taxi es que te toque la máquina de impedir: un taxista que cuestiona la dirección que le das aun cuando es una esquina súper famosa y que está convencido de que todos los caminos son dificilísimos y prácticamente imposibles de hacer.
Tachero
Fitz Roy y Honduras, Fitz Roy y Honduras
(se toca el mentón y achina los ojos, reflexivo)
¿Seguro es Honduras?
Carolina
… Sí.
Tachero
Porque no sé, tenemos que abrirnos hasta Córdoba
o dar toda la vuelta, eh. Otra no hay. O hay que ir
hasta Pacífico y desde ahí retomar por autopista y ruta 8…
Carolina
Pero no, yo voy muy seguido y voy todo por Santa Fé
y después doblo….
Tachero
¿Y en cuál doblás?
Carolina
No sé, no presto atención, pero voy siempre, doblo en una paralela…
Tachero
Por eso te digo, por eso te digo… Desde acá, la única que nos
queda es ir hasta La Quiaca ida y vuelta…
Y por último, la tercera posibilidad es que te toque el que a mí me tocó ayer. Un tarado con delirio de superagente que te quiere impresionar con sus recorridos. En general, suele preguntar por donde querés ir con la secreta esperanza de que le digas un camino que él pueda objetar. Lo ves venir clarito, por su pregunta en tono de falsete y sus cejas perversas que anticipan, sin sutileza alguna, que solo está esperando que termines de hablar para acorralarte con sus caminos y anécdotas pelotudas de superhéroe en cuatro ruedas.
Tachero
¿Y ahí qué tomás? ¿Quién te lleva así siempre? Je, si me permitís,
te está paseando, pegás una vuelta infinita, corazón… Te abrís
todo por Las Heras como siete cuadras… Te sale más caro, te
agarra el embotellamiento de Tagle, el semáforo del hospital…
Yo te llevo por donde vos quieras, corazón, pero si me dejás…
Este especímen vive para poder desarrollar la compulsión de hacerte creer que él tiene un camino que no conoce nadie y que es genial. No es taxista porque necesita el dinero. Es taxista porque necesita creer y hacerle creer a los demás que hoy, en pleno siglo XXI, bajo el reinado del GPS y los mapas satelitales, cuando existe ya una guía T, una guía Filcar, e incluso una secretaria en todos los radio taxis que te da indicaciones, él es el único capaz de iluminarte con un recorrido supersecreto que nadie más que él conoce .
Así que ayer, cuando empezó con el show del taxi-mago y me vi venir toda la descripción indianajoneisada de su recorrido lo paré en seco.
Carolina:
¿Sabés qué? No me interesa. Me aburren las calles, no me gusta
manejar, no me interesa aprender ni entender el recorrido ni saber
para donde era mano la Avenida Libertador antes del gobierno de
Perón. Yo sé que pago quince pesos y que me teletransporto. Salgo
de mi casa, me meto en esta cápsula negra y amarilla, digo las palabras
mágicas (En este caso Fitz Roy y Honduras) y cuando vuelvo a levantar
la vista estoy en esa esquina. ¿Podemos hacer eso, me podés teletransportar?
El tachero me miró perplejo unos segundos y arremetió de nuevo:
Tachero
Yo te teletransporto, querida, no tengo problema.
Pero te pregunto el camino. Yo tengo uno mío, si querés…
Viendo que no iba a ceder, traté de hablarle en su idioma.
Carolina
Bueno, llevame por tu camino que es el mejor de todos,
pero no me lo cuentes ¿Sí? Yo soy muy pero muy bocona y
se lo voy a contar a todo el mundo.
El taxista hizo la mueca de cerrarse la boca como una bolsita ziploc y no volvió a hablar. O sí, miento. Durante todo el viaje se la pasó murmurando “Muzzarella, muzzarella”.
- Publicado por La peleadora a las 10:50 pm
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September 19th, 2009 a las 9:46 pm
Sólo una cosa. Santa Fe NO va con acento.
September 4th, 2009 a las 7:37 pm
Ulti!!!
September 4th, 2009 a las 12:15 pm
pobres tacheros… para mi están muy aburridos y necesitan tomarle el pelo a la gente para llegar al fin del día
September 3rd, 2009 a las 2:04 pm
Dalma, de eso acá no se habla. Es como si Borges y Bioy comentaran a Belén Francese.
September 2nd, 2009 a las 10:35 pm
top 2011? Odio hablar con el conductor del auto de alquiler. Clave: le decís la dirección y te ponés auriculares, nunca falla. Por ahí alguno se lo toma medio a mal, pero bueno, al final el cliente es uno y el cliente siempre tiene la razón no?
September 2nd, 2009 a las 2:37 pm
Siempre excelente, q gusto leerte
September 1st, 2009 a las 2:56 pm
Carolina, parece que la groncha de La casada te habia dedicado un post en su blog pedorro de oh lala y se lo borraron!
que groncha por favor.