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Los ringtones

Yo tengo un problema con el ruido: no soporto a la gente que habla a los gritos en lugares públicos, ni a los que abren paquetes en el cine, ni a los que escuchan música a todo volumen. Y ni hablar de los que cantan canciones de cancha fuera de la cancha. A esos directamente los mataría.

Sin embargo, hasta ahora, el ruido no había sido una fuente de enojos muy violentos. Estaba tan ocupada odiando a la mayonesa y a los que empujan en el subte, que no tenía tiempo. Pero eso fue hasta hace un año, cuando apareció una monstruosa modalidad de barullo que acabó con mi salud mental: el ringtone.

Cuando escucho un ringtone exagerado no escucho música. Escucho al diablo. Los ringtones feos son un ruido de bestias, de inadaptados, de gente ruin. El ringtone es un hábito de animales, no de personas. Las personas conversan, leen, escriben, dialogan, descansan. No escuchan al cantante de “La mancha de Rolando”, aullando como un lobo desde la cartera o la guantera del auto, cada vez que les suena el celular.

La gente que tiene ringtones exagerados, que no apaga el celular en el cine, o que habla a los gritos por teléfono, debería pagar una multa. Habría que fijar un volumen permitido en espacios públicos. Como sucede con la velocidad de manejo o la altura de los edificios. Porque yo no tengo por qué soportar sus malignas melodías a todo volumen, como si fuesen los musicalizadores oficiales del lugar. No tengo por qué escuchar nada que no elegí. No tengo por qué ser interrumpida, alterada o sorprendida por sus cachivaches musicales mientras intento hacer algo lindo con mi vida.

Ayer, sin ir más lejos, mientras esperaba a mi editora en un bar, y aprovechaba para corregir unos párrafos del día anterior, un zángano impresentable se me sentó a jugar al empresario en la mesa de al lado. Le gritaba a un empleado que busque unos paquetes en un depósito, que era un boludo, que no servía para nada, y que él no se podía ir a ningún lado. El empleado, por su parte, lo llamaba cada dos minutos para explicarle que había salido todo mal. Y cada vez que lo llamaba, sonaba una porquería con la voz de un cantante melódico desconocido gritando que tenía una mujer en las venas, o alguna cursilería caldosa similar.

Pero como estaba ocupada y no quería buscar camorra, decidí cambiarme de lugar y listo. Guardé la notebook, moví mis tazas de café (cuatro) y llamé al mozo, y justo justo cuando estaba por solucionar el tema sin derramamiento de sangre, me traicionó mi humor de mierda.

Carolina (al mozo):
Disculpame ¿Qué otra mesa tiene enchufe? Porque
trato de concentrarme pero el señor está escuchando
a Arjona a todo lo que da y no puedo escribir…

Cuando dije “Arjona”, el imbécil de al lado abrió los ojos grandes como dos platos de postre.

Empresario apócrifo:
Disculpame pero no es Arjona. ¿Sí?

Carolina
Me hace sangrar el tímpano como si lo fuera…

Empresario apócrifo:
En todo caso, si te molesta me lo decís a mí,
no llamás al mozo.

Y le dije un clásico mío, que además representa otra cosa que me molesta mucho: que me hablen los desconocidos.

Carolina:
No me hables más. (mirando hacia todos lados)
Tengo miedo de que alguien piense que te conozco.

El empresario apócrifo se quedó mudo. Supongo que esperaba un insulto más cuerdo como “maleducado”, “boludo”, “irrespetuoso”, pero como estaba desorientado y no sabía que contestar, pidió la cuenta. Apenas pagó, se levantó y me insultó varias veces.

Empresario apócrifo:
Pelotudademierdaforraputpeltboludoahdadk.

Carolina:
Fan de Arjona.

Empresario apócrifo:
(Yéndose, mirando de costado)
Callatpelotforrcalletapelonababoludademierda.

Carolina:
Andá, andá a tirarle la bombacha a Arjona.

Y les juro que tenía tanta cara de loco, de enojado y de asombrado (todo junto) que me acordé lo que me decía mi ex jefe cada vez que me peleaba con un proveedor: ¿No tenés miedo de que te fajen?

Y les voy a decir la verdad: un poco de miedo tengo, pero no puedo parar. Lo único que les puedo decir ese que ese día, cuando me peguen, vendré chorreando sangre, orgullosa, a contarles la primicia.

157 respuestas para “Los ringtones”

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  1. 157
    Alberto dice:

    ah me olvide, me encanta alentar a boquita fuera y dentro de la cancha ;)

  2. 156
    Alberto dice:

    Viste la peli de Suar, el personaje de la Tana Ferro?? te suena?… vivi la vida… deja de hacerte tanto problema, la vida puede ser fantástica!

  3. 155
    Edu dice:

    yo tengo un ringotone y lo pongo a todo lo que da, me gusta escucharlo una y otra vez.. y me pone feliz que a la gente le moleste…

    lo pondría una y otra vez con tal de que todos se muerdan los dientes puteandome para que lo apague…

    y no lo apagaría!

  4. 154
    Psicólogo Enojado dice:

    Te entiendo perfectamente. Mi celular no suena, solo vibra. Me dan verguenza los ringtones, tanto en mi celular como en el de los demás.

  5. 153
    Esteban dice:

    Me caso con vos…. 5 veces me caso

  6. 152
    Zim dice:

    Perfecto! Hagamos campaña para erradicar los ringtones.

  7. 151
    Cortala con el ringtone | unblogged. A blog about nothing. Yeah, nothing dice:

    [...] de Caro Aguirre, donde me vi reflejado por la facilidad con la que pierdo la paciencia ante alguien que pone a todo dar un ringtone en su celular. Cortenlá con eso!! Si te gustó este post, publícalo en Twitter, haciendo click en: [...]

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