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La mozamongui

De las diez veces que fui al bar de enfrente, por lo menos en tres ocasiones la mozamongui dejó bien claro que pensar no era lo suyo.

La mozamongui es un encanto de chica. Es dedicada, espontánea, fresca. Te ofrece el diario, te avisa que las bebidas no están muy frías y te pregunta si el café lo querés fuerte o liviano cada vez que ordenás. Además, está siempre de buen humor. Nunca bufa, ni se esconde, ni protesta porque le pediste el limón después de la coca cola. La verdad es que no puedo quejarme, me atendió siempre bien y rápido. Incluso ya sabe lo que pido siempre.

Pero los demás clientes no la han pasado igual de bien. Porque todo lo que tiene de atenta, lo tiene de tarada.

Ayer, sin ir más lejos, cuando el bar estaba lleno, se largó a llover. En las mesas de afuera había un señor comiendo un tostado, y apenas cayeron las primeras gotas, entró, caminó hasta la mozamongui y le dijo:

Cliente:
Está lloviendo ¿Me podrás mover a una mesa de adentro?

La mozamongui miró hacia todos lados. El bar estaba lleno.

Mozamongui:
Mmmmmh, mesa adentro no hay.
(Entusiasmada) Lo que te puedo ofrecer es un paraguas.

El cliente se quedó mirándola sin saber si le hablaba en serio o le estaba tomando el pelo. Yo me lo imaginaba sentado en la mesa, comiéndose el tostado con una mano y sosteniendo el paraguas con la otra y me caía al piso de risa.

Otro día, una semana atrás.

 

Cliente:
Disculpame, esta milanesa de soja está frita. Pero dice menú light.

Mozamongui:
Claro, es milanesa.

Cliente:
Frita.

Mozamongui:
Claro, si es milanesa es frita, sino tendría que ser bife…

Y el cliente se quedó mirándola, sin saber qué decir. Ella sonreía tanto que era imposible exigirle que lo cambie o reclamarle algo, así que se comió la milanesa frita, pagó y se fue.

Otro día, llegó una mamá con sus dos nenas a tomar el té.

Clienta:
¿Qué tenés para tomar el té?

Mozamongui:
Y… podés tomar café o té con medialunas…
(como si arrancara a enumerar) medialunas…

Clienta:
(Mientras mira a sus hijas)
O tostados de jamón y queso…

Mozamongui:
Claro, medialunas, tostados de jamón y queso…
o de jamón sólo o de queso sólo.

Clienta:
O… tortas…

Mozamongui:
Claro. O tortas…

Clienta:
¿Tortas de…?

Mozamongui:
Tortas de manzana…. de manzana con helado.

Clienta:
¿De manzana y qué más?

Mozamongui:
Tengo de manzana… Mmmmh. Y sino, medialunas.

Clienta:
¿Brownie?

Mozamongui:
De brownie…

Nena1:
Yo quiero medialunas

Nena2:
Yo también.

La mozamongui se fue con el pedido pero volvió dos minutos después con las manos vacías.

Mozamongui:
Ay, medialunas no hay más. ¿Te puedo ofrecer otra cosa?

Clienta:
(Resignada)
No, traeme las cocas nomás.

 

Pero a pesar de sus episodios de idiotez, nosotras no nos peleamos nunca. Yo siempre pido lo mismo, me siento en la misma mesa y me concentro en mis cosas. Pero es evidente que algún día nos vamos a agarrar. No tengo salida. Mientras ella siga sin pensar y yo tenga este carácter, mi malhumor y su taradez tienen una cita con el destino.

621 respuestas para “La mozamongui”

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  1. 621
    el sokotroko dice:

    ke ternura esa moza! la kiero konocer.

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