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La hormiga y la cigarra

Yo siempre fui muy estudiosa. No anteojuda y chupamedias, pero estudiosa. Siempre me saqué las mejores notas, fui a clase con todos los apuntes leídos, entregué anticipadamente todos los trabajos prácticos y cuando pude, pasé primera a dar lección.

No creo en la inspiración, sino en la cultura del trabajo y por eso, siempre sentí un poco de rechazo por la gente que teniendo todo el día libre no estudiaba demasiado, llegaba a clase sin haber leído nada, o pedía prórrogas para rendir parciales. La verdad es que, salvo en algunos casos geniales, casi todos me parecían lamentables: unos siesteros holgazanes que desangraban el sistema de educación gratuita dejando materias y pidiendo plazos más flexibles cuando lo único que tenían que hacer era sentarse a estudiar la carrera que ellos mismos habían elegido.

Por eso, por el rechazo que me da la gente vaga, durante muchos años sólo me dediqué a estudiar. Leía, escribía y miraba películas durante diez horas por día mientras otros se divertían en fiestas, pateaban parciales, terminaban la carrera en diez años e iban a todas las entregas con las manos vacías a mendigar una prórroga.

Me enfermé de bronca cada vez que los vi acercarse al escritorio del profesor todavía medio dormidos y con alguna excusa inverosímil que siempre involucraba parientes enfermos, y en vano deseé que recursaran, porque esos  irresponsables tienen un dios aparte y siempre vuelven con su nuevo plazo de entrega estampado, en forma de sonrisa, en su resacosas caras de holgazanes.

Pero más tarde, cuando egresé, me di cuenta de que esa división entre responsables e irresponsables no era una característica exclusiva de la facultad, sino que existía desde que yo era chica. Que mi madre me lo había anticipado con una fábula llamada “La hormiga y la cigarra” veinticinco años antes.

Esta división entre cigarras y hormigas, que en principio parece pintoresca e inofensiva es la clasificación más importante que existe sobre la conducta humana. Antes que nada —antes de ser inteligentes o tontos, sociables o ermitaños, elegantes o burdos— somos hormigas o cigarras.

Las hormigas somos organizadas. Planificamos el trabajo con meticulosidad cirujana y nunca, bajo ningún punto de vista, dejamos colgado ese plan para irnos de parrandear. Sufrimos, sí, porque vivimos preocupadas, amenazadas por la sombra del incumplimiento y de unas represalias que nunca llegan. Somos las que pagan antes de que la factura venza, somos las que se creen las amenazas legales, somos las que prefieren no correr riesgos estúpidos, las que son fieles, las que le hacen caso al médico, las que trabajan a todo vapor aunque el jefe no esté.

Las cigarras, en cambio, nunca se preocupan. Hacen lo que quieren, disfrutan, despilfarran, postergan, malgastan, niegan, olvidan y después, cuando la soga les aprieta el cuello se empiezan a inquietar. Viven en un estado de relajación permanente. Son “disfrutadoras” de la vida, aunque no cumplan y joroben a los demás con esos incumplimientos.

La hormiga acampa en la puerta de un teatro para conseguir una entrada en un recital. La cigarra se queda durmiendo y cuando se levanta, siempre agregaron una nueva fecha. La hormiga recibe una factura de gas con aumentos escandalosos y la paga usando la plata que había ahorrado para comprar zapatos nuevos. La cigarra la mete en un cajón, deja que se venza, y antes de que le corten el gas, alguien declara inconstitucionales los aumentos. La hormiga compra los regalos de Navidad unos días antes para poder elegir lo que va a comprar. La cigarra espera a último momento y de casualidad consigue un descuento.

Yo odio a las cigarras, porque a pesar de toda mi preocupación para el examen, de mis noches sin dormir y mi asistencia perfecta, ellas rinden con mis apuntes y se reciben igual. Odio a las cigarras porque  cada vez que pasan otro invierno sin haber hecho ningún esfuerzo, en el fondo, en vez de pena, siento una envidia  perversa de su injustísima libertad.

2,439 respuestas para “La hormiga y la cigarra”

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  1. 2439
    Soledad Camardo dice:

    EUSHINASHINA: fotocopiar libros no te convierten en cigarra, hay gente que no puede pagar comprarse el libro y la fotocopia democratiza el acceso a los mismos!

  2. 2438
    procesada dice:

    Soy tan hormiga que me doy asco.

  3. 2437
    Pablo NqN dice:

    Estoy probando nomas

  4. 2436
    Marcos dice:

    Soy Cigarra a PLENO.. pero no me enorgullece! Me parece que estaria mas bueno ser Hormiga (en el fondo estaria mas orgullozo de mi mismo) y felicito a los que tienen ese coraje y perseverencia! Pero no soy asi y no podria serlo, o quizas si… Las 2 formas estan bien y hacen un equilibrio! ( Si te va bien… las 2 son validas ). Lo importante es estar contento y orgulloso de uno mismo!

  5. 2435
    La peleadora dice:

    Están tratando de arreglarlo ahora mismo.

  6. 2434
    Bea® dice:

    Bueno, por fin, chicos vuelvan, ahora anda bien. Felicitaciones Carolina.-

  7. 2433
    mariaM dice:

    Aca estoy, al fin funciona, recien fui a “Las viejas de la gripe”, no podia leer ni comentar

  8. 2432
    EUSHINASHINA dice:

    funciona ahora???? probando, probando, PROBANDO ¬¬
    Me alegra Peleadora que te haya ido fantástico!!

  9. 2431
    ileana dice:

    No me extrañas que detestes Twitter. No entiendo como la gente se engancha con ese bolazo tecnologico. Menos entiendo que tanto me puede interesar leer de cada pedo mental que se les cruza y deciden ponerlo en la web. Entre tanto cartel, reviste y libro que anda por ahi, mira si me voy a interesar en saber que estas en la cola del supermercado porque compraste una bondiola de oferta. Llevense al silencio.
    PS: tenes el link de la tapa del mercurio?

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