Juegos mentales 2/2
Cansada de ver tantas faltas de ortografía, le pedí explícitamente que escribiera bien y le advertí que no pensaba ayudarlo si seguía escribiendo mal, pero no se dio por aludido. Volvió a pedir “alluda”, a suplicar por “fabor” y a avisarme que éramos colegas de la misma “aliansa” unas dos o tres veces.

Sacada, le di un ultimátum.

Sin embargo, no me hizo caso. Lo atacaron, le destrozaron la aldea, le mataron las tropas, le tiraron abajo la muralla y el granero y siguió mandando mensajes tan mal escritos como al principio. Finalmente, cuando le destruyeron una aldea por completo, entendió que no iba a ayudarlo y me insultó. Sus insultos estaban tan pero tan mal escritos que me duplicaron la violencia.

Porque una cosa es que me insulten bien, pero otra muy distinta es que un pedazo de huevón semi-analfabeto que ni siquiera sabe jugar bien a un juego de estrategia me llame a mí “estúpida”. Si no lee y no estudia, al menos debería jugar bien.

Previsiblemente, no me hizo caso y me volvió a escribir. Pero a diferencia de las veces anteriores, su mensaje no me puso violenta ni me fulminó las córneas con sus poderosas faltas de ortografía. Más bien me llenó de dudas y anticipó una de las vergüenzas virtuales más grandes de mi vida.

Cautelosa, hice una última pregunta. Más que nada para estar completamente segura antes de autoflagelarme y poder sumergirme de lleno en mi papelón.

La respuesta llegó en un par de segundos pero para mí, pasó un siglo. El corazón me latía como una bomba de vergüenza.

Nueve años. Durante casi dos días me había peleado con un nene de nueve años. Había insultado a un nene de nueve años. Había amenazado a un nene de nueve años. Había competido y había dejado que destruyeran a un nene de nueve años sólo porque no sabía escribir “ayuda” correctamente. ¡Le había dicho “colega” a un nene de nueve años, por amor del señor! ¿Si él era un burro de carga o un analfabeto, en qué me convertía a mí semejante rutina? ¡En una imbécil!
Por eso mismo, después de varias madrugadas debatiendo si estar enferma me habilitaba para jugar a semejante porquería, me di de baja del servidor sin despedirme de mi alianza. No saludé a nadie. Simplemente desaparecí. Supongo que tenía miedo de descubrir que todos, inclusive el jefe de logística y el ministro de guerra, tenían nueve años.
Esa tarde, mimarido me preguntó si había dejado de jugar y le dije que sí. “Me cansé”, mentí, sin dar demasiados detalles. Todavía dolorida y desabastecida de series, resolví volver a ver alguna serie que fuera buena. Una de mis preferidas, pensé. Después de todo, hoy en día, siglo XXI, ¿Quién es el más analfabeto? ¿El que escribe “aliansa” o que el que prefiere jugar a juntar maderita cuando puede ver “Thr Sopranos” de nuevo?
- Publicado por La peleadora a las 10:10 pm
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September 22nd, 2009 a las 1:21 pm
Retiro lo dicho en el Post anterior 1/2. No lei la segunda parte antes de comentar.
August 6th, 2009 a las 12:36 pm
Qué garrón! Para sentirse bien culpable, ¿no?
August 3rd, 2009 a las 6:18 pm
Hola, me he reido mucho con este blog, leí el anterior, me podía esperar cualquier cosa menos que sea un niño,
August 2nd, 2009 a las 11:36 am
Carolina: no te lei por 15 días, y ahora lloro de risa como un salame frente a la Pc, gracias.
July 31st, 2009 a las 3:40 pm
Pd: hay una marca de ropa llamada "coco rayado", si te comprás algo ahí o pasás por la puerta, es culpa tuya.
July 31st, 2009 a las 3:38 pm
Esteban:
Pues así está en todos lados. Yo no hice la traducción ni los nombro en castellano, sólo copié la traducción que hicieron. Reclamale a AVH o a quien poronga los edite.