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	<title>La Peleadora &#124; Nos mudamos a www.lapeleadora.com</title>
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	<description>La vida con un carácter de mierda</description>
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		<title>Nos mudamos a www.lapeleadora.com</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Oct 2009 03:33:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Desde septiembre nos despedimos de Crítica Digital y nos mudamos a www.lapeleadora.com. Actualicen sus blogrolls (los links en sus blogs) y sus lectores de feeds. Los veo del otro lado de la medianera.
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Desde septiembre nos despedimos de Crítica Digital y nos mudamos a <a href="http://lapeleadora.com">www.lapeleadora.com</a>. Actualicen sus blogrolls (los links en sus blogs) y sus lectores de feeds. Los veo del otro lado de la medianera.</p>
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		<title>Carolina y yo</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Sep 2009 17:19:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mea culpa]]></category>

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		<description><![CDATA[No sé qué me pasa, pero siento algo extraño en el cuerpo. No sé si es lindo o es feo, sólo sé que es raro: ando de muy buen humor.
No voy a enumerar los motivos porque la verdad es que yo siempre tengo motivos para estar contenta. Si estoy de malhumor o enojada es porque [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">No sé qué me pasa, pero siento algo extraño en el cuerpo. No sé si es lindo o es feo, sólo sé que es raro: ando de muy buen humor.</p>
<p style="text-align: justify;">No voy a enumerar los motivos porque la verdad es que yo siempre tengo motivos para estar contenta. Si estoy de malhumor o enojada es porque soy una enferma mental que sólo puede concentrarse en las cosas malas de la vida.  No hay otra razón más que esa, es la pura verdad. Pero a veces, muy de vez en cuando, tengo, como ahora, unos días de paz.</p>
<p style="text-align: justify;">En general, yo me levanto como puedo y me arrastro a la máquina de café, tratando de que nadie me dirija la palabra  porque me molesta. Pero hoy, por ejemplo, me desperté temprano &#8220;para aprovechar bien el día&#8221;, algo que además de no hacer nunca, me da bastante asco en los demás.</p>
<p style="text-align: justify;">Además me cambié, me hice un té de arroz y me quedé al lado del ventanal mirando las plantas del patio, que crecieron muchísimo en estos últimos días (las plantas me gustan siempre, pero me amargo porque alguna se secó o no florece como yo querría). Mimarido justo salia del baño y al encontrarme ida, mirando las flores, me preguntó qué hacía ahí.<span id="more-478"></span></p>
<p>Yo, Carolina, le hubiera contestado:</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
Estoy mirando la cantidad de cigarrillos que tiró<br />
la hija de puta del piso de arriba. Es cuestión de tiempo<br />
para que la agarre de los pelos y la arrastre<br />
hasta la terraza por mugrienta&#8230;</p>
<p style="text-align: left;">Pero como estoy en esos días, una voz que salió de adentro mío, contestó:</p>
<p style="text-align: center;"><strong>aniloraC</strong><br />
(Encogiéndose de hombros)<br />
Nada&#8230; me encanta la primavera, las plantas crecen<br />
todo lo que no crecieron durante el año ¿Viste la azalea?<br />
¿Puede ser más linda, así, cubierta de flores? ¿Y viste la<br />
echeverría que hice en junio?</p>
<p style="text-align: justify;">Mimarido ya está acostumbrado a los cambios de humor, pero como probablemente se esperaba el discurso de los cigarrillos de la hija de puta de al lado, sólo atinó a decirme que sí, que estaba linda y cambió de tema.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Mimarido</strong><br />
(Entusiasmado)<br />
¿Viste lo de la ley contra la venta telefónica?<br />
Supuestamente ahora todos pueden avisar que no los<br />
llamen más y desde entonces, si te llaman, tienen que<br />
pagar una multa de 100 mil pesos&#8230;</p>
<p style="text-align: left;">Yo, Carolina, le hubiera contestado esto:</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
Lo vi. Pero estoy esperando ansiosa que sea oficial<br />
para hacer una suelta de globos en la puerta de Volkswagen.</p>
<p style="text-align: left;">Pero de nuevo, le contesté otra cosa. Esta vez, mucho más grave.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>aniloraC</strong><br />
Lo vi. Todo el mundo va a poner su línea ahí. No sé<br />
de qué va a trabajar toda esa gente, son todos chicos,<br />
quién los va a tomar con veinte años, sin experiencia, por seis horas&#8230;<br />
No sé, justo ahora&#8230;No sé si es buena idea.</p>
<p style="text-align: justify;">En ese momento mimarido salió del baño con la mitad de la cara afeitada y me miró. Estaba blanco, como si recién hubiera visto un fantasma y a propósito, tiró la toalla que tenía en la mano al piso.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Mimarido</strong><br />
¿Pasó algo? ¿La ex mujer de <a href="http://www.criticadigital.com/lapeleadora/vidas-robadas/" target="_blank">Cristian Castro</a> lo embargó de nuevo?</p>
<p style="text-align: center;"><strong>aniloraC<br />
</strong> ¿Eh?</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Mimarido</strong><br />
Vos sólo estás así de contenta cuando salen notas<br />
sobre Cristian Castro diciendo que &#8220;no tiene lana&#8221;<br />
o &#8220;no tiene chamba&#8221; y te llama Pol o Eliana para reírse&#8230;</p>
<p style="text-align: center;"><strong>aniloraC</strong><br />
Creo que no, hace rato que no hablamos de Cristian&#8230;</p>
<p style="text-align: left;">Me quedé callada unos segundos. Mimarido se acercó, me acarició la cara e insistió.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Mimarido</strong><br />
¿Pero estás bien? Mirá que son las 9, en media hora la chica de<br />
al lado va a poner el cd de Celine Dion&#8230;</p>
<p style="text-align: left;">Yo, Carolina, la de siempre, le hubiera dicho:</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
No te preocupes, apenas se escuche el primer bramido<br />
de Celina  llamo  a la policía de nuevo&#8230;</p>
<p style="text-align: left;">Pero yo, la otra, la que vive en mi cuerpo estos días, le dijo lo opuesto:</p>
<p style="text-align: center;"><strong>aniloraC</strong><br />
Voy a ver si aprovecho para transplantar el jazmín y<br />
pasar de maceta el aloe vera. Igual está lindo para estar<br />
acá adentro y a las diez se va a trabajar&#8230;</p>
<p style="text-align: left;">Se hizo un silencio en el living durante algunos segundos. Mimarido intentó una sonrisa forzada de pariente de enfermo terminal.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>aniloraC</strong><br />
¿Estoy muy ñoña, no?</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Mimarido</strong><br />
No importa, cielo, cuando hoy te llamen de Movistar cuatro veces,<br />
Coto traiga el pedido mal, y yo venga de jugar al tenis todo<br />
lleno de  polvo de ladrillo, se te va a pasar.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>aniloraC</strong><br />
¿Seguro?</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Mimarido</strong><br />
Segurísimo. Es tu naturaleza, nunca va a cambiar.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>aniloraC</strong><br />
¿Me lo jurás?</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Mimarido</strong><br />
(Besándose los dedos)<br />
Te lo juro por Cristian Castro.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
Jajajajajjaja</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Mimarido</strong><br />
Ahí volvió, ahí volvió.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>aniloraC</strong><br />
Sí, pero fue un segundo nomás.</p>
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		<title>El short de Holanda</title>
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		<pubDate>Tue, 22 Sep 2009 17:52:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Paseo de compras]]></category>

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		<description><![CDATA[A diferencia de las canchas de paddle, los parripollos, los antros de camas solares, y los tenedores libres, los lavaderos automáticos han logrado atravesar ilesos la barrera del siglo veintiuno. Han resistido los embates de las casas de electrodomésticos (que cada vez ofrecen más cuotas para comprar un lavarropas), la ofensiva del gobierno (que ha [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">A diferencia de las canchas de paddle, los parripollos, los antros de camas solares, y los tenedores libres, los lavaderos automáticos han logrado atravesar ilesos la barrera del siglo veintiuno. Han resistido los embates de las casas de electrodomésticos (que cada vez ofrecen más cuotas para comprar un lavarropas), la ofensiva del gobierno (que ha subido la luz y triplicado  el impuesto inmobiliario) y la crisis de que la clase media (que cada vez es más pobre) con firmeza extraordinaria.</p>
<p style="text-align: justify;">Personalmente, creo que su éxito se debe a dos motivos: el primero es que todavía existe gente como yo, demasiado vaga para lavar y planchar su ropa, y el segundo, es que junto con los abogados, los lavaderos son el gremio más negador que existe.<span id="more-469"></span></p>
<p style="text-align: justify;">No sé si ustedes habrán observado, pero en los lavaderos, cada vez que un cliente pregunta cómo mancharon, perdieron o destiñeron su ropa, los empleados hacen todos lo mismo: abren los ojos bien grandes, ponen cara de sorpresa, y dicen que ellos lo recibieron así. Funciona perfecto. En nueve años, jamás supe de alguno que se quebrara y confesara que metió blanco y rojo todo junto, o que le mandó a la familia Pandolfi las medias de la rubia del 3°C.<br />
Aunque el cliente tenga un ataque de nervios entre sus bolsas y aunque toda la evidencia los señale a ellos, los empleados repiten las mismas preguntas como robots: “¿Estás segura de que lo mandaste?” ¿Lo habrás puesto con algo que destiñe?” “¿Querés que pregunte? Pero acá no se mezcla la ropa de los clientes”.</p>
<p style="text-align: justify;">Según ellos, a pesar de que manejan tres mil kilos de ropa de cien casas diferentes todos los meses, lo más lógico es pensar que la ropa se perdió en el canasto que está adentro de tu placard. Y aunque ellos manejen poderosos quitamanchas, jabones, planchas a vapor y vos no tengas más que una botella de detergente en la cocina, la ropa la desteñiste vos.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta técnica, que a primera vista, parece un síntoma de irresponsabilidad, es en realidad la creación de una sofisticada logia de caraduras agremiados, y en consecuencia, una técnica de subsistencia perfecta. Mientras los médicos aseguraban que el paddle destrozaba los meniscos o que la cama solar daba cáncer y fundían un negocio tras otro, los lavaderos siguen perdiendo ropa impunemente porque nadie puede probar lo que pasa adentro del lavarropas.<br />
Pero como cualquier sistema, este también tiene su talón de Aquiles, porque después de nueve años padeciendo el síndrome de la camisita voladora, un día te aparece un short de la selección de Holanda entre tu ropa, y si bien no recuperás tus prendas, tenés la prueba irrefutable de que mezclan y pierden mucha pero mucha ropa.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
Sí, hola, yo vine la semana pasada y te pregunté por una camisa<br />
Oxford celeste que me desapareció… ¿Te acordás?</p>
<p>La empleada arqueó las cejas, puso la cara de siempre, y miró a los dueños con fingida sorpresa.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Empleada</strong><br />
Acá no está, no hay ropa perdida.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
Pero yo estoy segura de que la traje. Me acuerdo el momento preciso<br />
en que la puse en la bolsa… Además, es una camisa tan clásica,<br />
tan común, que es muy fácil confundirse…</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Empleada</strong><br />
Mirá, es imposible porque nosotros no mezclamos la ropa.<br />
Cada bolsa es 1 lavado.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
Entiendo, no mezclan ¿Entonces me podés explicar por qué<br />
hoy me llegó un short de Holanda  entre mi ropa?</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Le dije y saqué el short de la cartera como quien saca una pistola para disparar.  La empleada hizo un movimiento que no había visto antes, el doble arqueo de cejas, y lo inspeccionó, como si en la textura de sus fibras se hallara, encriptada en un lenguaje de lavadero, la procedencia de la prenda. En ese momento, la esposa del dueño se acercó también para opinar.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Dueña</strong><br />
Qué raro. ¿Estás segura de que vos no lo trajiste?</p>
<p style="text-align: left;">La miré estupefacta unos segundos. Siempre me causó miedo y admiración al mismo tiempo la gente que niega hasta últimas consecuencias. Son como un samurai de la mentira, ellos mueren con sus disparates, no se rinden jamás.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
(Estupefacta)<br />
¿Cómo lo voy a traer yo si no es mío?</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Dueña</strong><br />
Quizás es de tu marido.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
No, no es.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Dueña</strong><br />
¿De un amigo o un familiar que lo pueda haber dejado en tu casa?</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
Mirá, nadie se saca shorcitos en mi casa. Es de otro cliente tuyo<br />
que probablemente haya venido ayer a pedirte su short de Holanda<br />
y vos le hayas dicho que no habías visto un pantalón naranja en<br />
tu vida, para despistar. Este short me lo metiste vos por<br />
error en mi lavado, al menos te pido que no me trates de loca.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Dueña</strong><br />
Si es así te pido mil disculpas</p>
<p style="text-align: left;">&#8220;Si es así&#8221; me dijo la turra, mientras trataba de guardarse el short.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
Sí, es así. Y con disculpas no hacemos nada. Esto (le digo, mientras<br />
le vuelvo a sacar el short) prueba que así como le perdiste este short<br />
a alguien, me perdiste mi camisa la semana pasada. Sí mezclan ropa.<br />
Sí la destiñen. Sí la pierden. No entiendo por qué no lo reconocen y<br />
piden disculpas.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Dueña</strong><br />
Ya te pedí disculpas, se trata de un error humano.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
Perder una camisa es un error humano. Perderla y tratarme<br />
de loca cuando te lo reclamo, no es un error. Es a propósito.</p>
<p style="text-align: justify;">El dueño se acercó, intrigado. En general, no sé por qué, cuando una pareja tiene un negocio, él es bueno y conciliador y ella una vieja pendenciera y amarreta. Si tuviéramos un negocio, mimarido y yo seríamos exactamente igual.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Dueño</strong><br />
Mirá, te pido disculpas. Si te parece bien, no te cobramos<br />
los próximos cinco valets que traigas.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
Ok. Me parece bien. Pero el short de Holanda me lo llevo.<br />
Cuando el dueño lo venga a reclamar, que lo pase a buscar<br />
por mi casa.   Quiero que se empiece a esparcir por el mundo<br />
la noticia  de que ustedes pierden la ropa de los demás.</p>
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		<title>Sí, por eso, por eso</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Sep 2009 21:13:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[En vivo]]></category>

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		<description><![CDATA[De todas las cosas que odio hacer, una de las que más  me molesta es dar entrevistas. Primero, porque yo no tengo nada interesante para decir.  Segundo, porque en general, los periodistas tampoco. Y tercero, porque la mayoría de las veces, las preguntas que me hacen no tienen nada que ver conmigo (¿Pueden secuestrar a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">De todas las cosas que odio hacer, una de las que más  me molesta es dar entrevistas. Primero, porque yo no tengo nada interesante para decir.  Segundo, porque en general, los periodistas tampoco. Y tercero, porque la mayoría de las veces, las preguntas que me hacen no tienen nada que ver conmigo (¿Pueden secuestrar a mi hijo con los datos de Facebook?  ¿Qué son los floggers? ¿El blog va a matar al libro?).</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, no puedo hablar de vergüenza ajena sin reproducir la charla que tuve hace un rato con una integrante de la producción de un programa radial muy conocido. Esta fue, de todas, la peor.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Productora</strong><br />
Hola ¿Lucía González?</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
¿Quién habla?</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Productora</strong><br />
Soy Romina, de la producción de HJDFL</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
Ah, hola Romina.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Productora</strong><br />
Lucía, queríamos entrevistarte por Ciega a citas&#8230;<span id="more-461"></span></p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
Lucía es el nombre de la protagonista de Ciega a citas.<br />
Yo soy Carolina, eh.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Productora</strong><br />
Sí, por eso, por eso&#8230; Queríamos entrevistarte porque<br />
no sé si estás enterada, pero unos actores van a hacer<br />
una obra de tu blog&#8230;</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
&#8230;.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Productora</strong><br />
¿Sabías?</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
¿Pero cómo no voy a saber si es mi libro?</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Productora</strong><br />
Ah sí, por eso, por eso.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
¿Por eso qué?</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Productora</strong><br />
Jajjajaja, sí, perdón. Es que no sabía si sabías</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
¿Pero cómo no voy a saber?  ¿Y qué actores?<br />
¿Qué obra? Es una serie de televisión.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Productora</strong><br />
Ah, por eso, sí. Por eso.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
&#8230;</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Productora</strong><br />
Bueno ¿Podemos llamarte a las 5 para hacer una nota?</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
Ok. Pero por favor a las 5, porque 5,30 me voy&#8230;.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Productora</strong><br />
Sí, sí. Te llamamos y salís al aire. No te preocupes que el<br />
conductor ya está al tanto de toda la historia,<br />
sabe todo de vos y es rapidito. Quedate tranquila.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
Sí, me imagino.</p>
<div id="_mcePaste" style="overflow: hidden; position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px;">Productora</div>
]]></content:encoded>
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		<title>Break up</title>
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		<pubDate>Fri, 11 Sep 2009 21:01:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[Estoy rezando todas las noches para que Argentina no clasifique para el mundial y por fin se termine ese romance absurdo y repugnante que tiene el argentino promedio con Maradona.
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Estoy rezando todas las noches para que Argentina no clasifique para el mundial y por fin se termine ese romance absurdo y repugnante que tiene el argentino promedio con Maradona.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Primeras peleas como tía</title>
		<link>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/primeras-peleas-como-tia/</link>
		<comments>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/primeras-peleas-como-tia/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 09 Sep 2009 21:27:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mi vida como tía]]></category>

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		<description><![CDATA[A mí nunca me gustaron los nenes, pero nunca lo dije con todas las letras, porque decir que no te conmueve el nacimiento de un familiar, que no te vuelve loca un par de piernitas rollizas, o que el llanto de bebé te suena igual a un mueble arrastrado por el parquet, te convierte inmediatamente [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;">A mí nunca me gustaron los nenes, pero nunca lo dije con todas las letras, porque decir que no te conmueve el nacimiento de un familiar, que no te vuelve loca un par de piernitas rollizas, o que el llanto de bebé te suena igual a un mueble arrastrado por el parquet, te convierte inmediatamente en un monstruo.</p>
<p>Me callé durante años, pero sí me peleé mucho con la gente que no respetaba que a mí no me gustaran los chicos: con los vecinos que dejaban que sus hijos gritaran y corrieran hasta cualquier hora, con los que no hacían nada para que pararan de llorar en un restaurante, con las madres que ocupaban todas las veredas con las mochilas de sus críos a la salida del colegio.</p>
<p>Y no sólo a los niños, sino a sus madres; cada vez que dos conocidas se ponían a hablar de su hijo, sentía que me marchitaba de aburrimiento: conversaciones sobre cómo hacen caca, sobre cómo le dicen al perro, o acerca de cómo se atan los cordones desde chiquitos me daban más sueño que dos alplax con medio litro de vino en tetrabrik.<br />
<span id="more-450"></span><br />
Hasta que un día mi sobrino cumplió 1 año y empezó a hablar. Me empezó a dar la mano para caminar, me empezó a llamar por teléfono, me empezó a pedir caramelos y empezó a preguntar por mí los domingos. Y de repente, sin querer, me encontré del otro lado de las peleas, del que tiene que explicarle a una vieja intolerante que su sobrino es chiquito y que no, no puede parar de llorar porque le duele y no entiende que se le va a pasar en dos minutos. Que si pudiera razonar de esa manera, sería un adulto. Que no, que no entiende que el cartel dice “no tocar” porque tiene un año y medio, que si entendiera sería un genio, y en vez de estar dándole de comer a los peces en el jardín japonés, estaría rindiendo exámenes de en la facultad de filosofía y letras. Que la quiero ver a ella tratando de tomar un café con un nene de un año y medio obsesionado con el gato que tiene la heladería de la esquina. Y que sí, me tengo que sentar a tomar un café justo acá porque estoy paseando y cargando al nene desde la mañana y me duele la cintura, estoy cansada y me voy a morir de sed.</p>
<p>Pero nunca me había peleado en serio. Apenas si les contestaba alguna barbaridad aislada, porque mi simpatía bilateral me obligaba a reconocer que las dos tenían un poco de razón. Por un lado, entendía a la que trabajó todo el día como una mula y quería cenar en paz con su marido, y por el otro (aunque muchísimo menos) a la que tenía un nene que recién había aprendido a correr y no podía lograr que se quede sentado en un restaurante.</p>
<p>Pero este domingo me crucé con un espécimen nuevo, uno que ni entiendo ni me da ganas de entender: una suerte de vieja metida que te da consejos espontáneos y horribles sobre como cuidar a un nene.</p>
<p>Esa tarde, después de habernos turnado durante tres horas para atajar a mi sobrino antes de que se tirara al lago para agarrar a los peces del Jardín Japonés o sentarse a comer helado con otras familias, finalmente logramos entretenerlo sentándolo en el pasto con unas galletitas. Mientras, nosotros, que estábamos exhaustos, aprovechamos para charlar y tomar un café en las mesitas que están afuera de la tienda de regalos. Al lado, una vieja que parecía inofensiva, nos miraba de reojo y esperaba agazapada su momento para molestar.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Vieja densa</strong><br />
No lo dejes sentar en el pasto que no sabés que hay,<br />
quién pisó, si tiene bichos…</p>
<p>De entrada me cayó mal. Primero, porque me habló sin conocerme. Segundo, porque habló para opinar sobre algo que nadie le había pedido. Pero igual sonreí, porque el día estaba lindo, mi sobrino cantaba “Al agua pato”, y no era más que un comentario fuera de lugar.  Ya me había pasado otras veces. La gente quiere tocar a los nenes ajenos o te hace comentarios fuera de lugar del estilo “No se parece en nada a vos” pensando que sos la madre.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Vieja densa</strong><br />
(Insistiendo)<br />
No dejes al nene en el pasto que es sucio… Yo te digo<br />
porque yo tengo dos nenas…</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
No hay problema, es un parque privado, no hay basura,<br />
ni perros, ni nada. Está limpio.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Vieja densa</strong><br />
(Frunciendo la nariz)<br />
No lo dejes igual, nunca sabés que hay en el piso. Levantalo,<br />
sentalo en la silla del bar mejor…</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
Está bien acá, gracias.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Vieja densa</strong><br />
Mirá que el pasto es sucio sucio…</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
(Terminante)<br />
Muchas gracias por el consejo. Pero mi sobrino está bien acá.</p>
<p>Después del frenazo que le puse, la vieja volvió a su café y me dejó en paz por dos o tres minutos. Pero es todo lo que pudo aguantar, porque ni bien nos vio relajados se acercó de nuevo.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Vieja densa</strong><br />
Pensé que era tuyo, perdóname ¿Sabés por qué te lo digo?<br />
Porque yo tengo dos nenas, la mayor tiene 34 y la más chica 31,<br />
los nenes a esa edad se enferman de nada, por tocar cualquier cosita.</p>
<p>La miré amenazante, para que se callara la boca. Sabía que no tenía que contestarle o iba a creer que estábamos charlando, pero no pude aguantar.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Vieja densa</strong><br />
Pero ese pasto… Te digo, yo lo sacaría, no sabés si hay bichos,<br />
si alguien hizo pis… Los patos, puede haber cagada de pato o de alguien…</p>
<p>Lo que más me molesta de estas viejas es que imparten consejo desde el terror. Para ellas los nenes siempre tienen calor, frío, hambre, están enfermos. Nunca están plenos y felices en donde están, siempre tienen un problema y es culpa de sus jóvenes madres que hacen todo mal. Esta vieja era de esas. Cuando vio al nene en el pasto no se le ocurrió pensar qué lindo era que se conectara con la naturaleza sino todo lo contrario: que la naturaleza lo iba a enfermar.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
¡Cómo alguien va a hacer pis adentro del jardín japonés!<br />
¡Aparte qué podría pasarle, por favor! ¡Nadie se muere por tocar<br />
un poco de pasto!</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Vieja densa</strong><br />
No te creas. Donde yo vivo, una criatura agarró del arenero una jeringa…</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
Ajá</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Vieja densa</strong><br />
Le agarró (bajando la voz) SIDA.</p>
<p style="text-align: justify;">Yo estaba estupefacta. Cinco minutos antes estaba disfrutando de un paseo con mi sobrino y ahora tenía una vieja hablándome de niños enfermos, jeringas y enfermedades terminales. Instintivamente iba a agarrar al nene para correrlo, pero ella iba a pensar que me había logrado asustar con su comentario fuera de lugar y no quería darle el gusto.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
El cuento de la jeringa es más viejo que el del cepillo de dientes<br />
en el culo. Todos son amigos o primos de la nena que agarró esa<br />
jeringa pero en realidad nadie la conoce. Te falta decir que tu<br />
sobrina quedó embarazada por sentarse en un baño público o<br />
que la violó el pitufo Enrique y estamos llenos.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Vieja densa</strong><br />
Yo te digo nomás, yo sé que no es tu nene, pero deberías<br />
ser más cuidadosa en donde lo ponés.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
¿Usted y yo somos parientes?</p>
<p style="text-align: justify;">La vieja me miró desconcertada.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
Le pregunto si por casualidad no somos parientes.<br />
Si usted no es mi tía abuela o una amiga de toda la vida.</p>
<p style="text-align: justify;">La vieja negó con la cabeza.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
Ah, me parecía. Porque esta es una salida familiar. Y para<br />
participar de un paseo (Alzando la voz como una demente) FAMILIAR<br />
es condición excluyente ser parte de ESTA FAMILIA. No sé si me explico.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Vieja densa</strong><br />
Era una cuestión de cuidado, que cualquier madre<br />
te va a decir&#8230; Cuando vos seas madre&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Mientras hablaba pensé que retrucarle después. Le iba a decir que le fuera a dar consejos a sus hijas y que me dejara de joder. Pero después me di cuenta de que estaba sola. Era domingo, había dejado de  llover por primera vez en una semana, y esas dos famosas hijas de las que hablaba estaban en cualquier lugar menos en su mesa.</p>
<p style="text-align: justify;">Me pareció sufíciente castigo, así que le hice caso a mi hermano (que gritaba que nos fuéramos hacía veinte minutos) y alcé a mi sobrino, agarré mi cámara de fotos y mi cartera, y me fui sin decir nada. Ella se quedó sola, esperando que se sentara otra familia para hablarles de muerte súbita, cáncer de páncreas y el botulismo que se agarró un conocido por comer mermelada de cualquier lugar.</p>
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		<title>Comentarios cerrados</title>
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		<pubDate>Fri, 04 Sep 2009 20:35:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuando no peleo]]></category>
		<category><![CDATA[Mis principios]]></category>

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		<description><![CDATA[La historia siempre es la misma. Uno encuentra un blog que le encanta, espera ansioso que lo actualicen, lo lee algunos meses (a veces años), hasta que un día se cansa y lo deja de leer. A mí, para ponerlo en primera persona, me pasa seguido.
Pero más allá de mí, es normal cansarse de un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">La historia siempre es la misma. Uno encuentra un blog que le encanta, espera ansioso que lo actualicen, lo lee algunos meses (a veces años), hasta que un día se cansa y lo deja de leer. A mí, para ponerlo en primera persona, me pasa seguido.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero más allá de mí, es normal cansarse de un blog hasta odiarlo. Es normal que las mismas cosas que antes nos resultaban atractivas, de repente nos parezcan un numerito agotado que nos sabemos de memoria y ya no nos causa gracia. Le pasa a todos los lectores, incluso a mí, que también escribo.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero cada tanto, a quienes escribimos blogs nos pasa otra cosa mucho más terrible: nos cansamos de los lectores. No los soportamos más. No aguantamos más sus reclamos, sus pedidos, sus delirios de cliente que siempre tiene la razón.</p>
<p style="text-align: justify;">Y yo, Carolina, hoy me cansé de mis lectores. No los aguanto más. No tolero más sus peleítas idiotas, sus camarillas, sus batallas sin sentido, sus mañas prepotentes. Algunos se creen mejores que otros porque son menos chupamedias, otros se creen mejores porque no caen en la ridiculez de enemistarse virtualmente, alguno que otro sólo necesita un poco de atención, otros se acostaron y ahora que se pelearon deciden participarnos de su conventillo.  Sólo unos pocos entienden que esto es sólo un blog. Tan sólo un estúpido, insignificante y trivial blog. Un blog que no va a cambiar la vida de nadie.</p>
<p style="text-align: justify;">No tengo más ganas de escribir para ustedes. Me agotaron, me pudrieron, me dejaron exhausta con sus boludeces. Por unos días, los comentarios van a estar cerrados. Cuando los abra, espero que muchos de ustedes no vuelvan. No quiero tener más 4000 comentarios. Quiero tener 10, 10 de esa gente que entiende que esto es un blog y viene acá a divertirse.</p>
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		<title>Pescados</title>
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		<pubDate>Mon, 31 Aug 2009 12:14:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[Hasta hace un par de meses, cada vez que me tenían que cobrar, cualquiera fuese el monto, tanto el kiosquero, como los pibes de la verdulería, como los taxistas me pedían monedas: ¿Tenés veinte centavitos? ¿No tenés un peso, que no tengo cuatro para darte? Y a pesar de que me reventaba, me los tenía [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Hasta hace un par de meses, cada vez que me tenían que cobrar, cualquiera fuese el monto, tanto el kiosquero, como los pibes de la verdulería, como los taxistas me pedían monedas: ¿Tenés veinte centavitos? ¿No tenés un peso, que no tengo cuatro para darte? Y a pesar de que me reventaba, me los tenía que bancar, porque si no tenías monedas no tenían forma de darte el vuelto. Se quedaban mirandote fijo con cara de pescado, esperando que encontraras una forma de pagarles de otra manera.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero desde hace un par de meses, las cajeras del Carrefour o de Farmacity también empezaron a mendigarte los centavos o a decirte que no tienen cambio de cien pesos, algo que me vuelve loca de ira.  Al principio, les explicaba que ellas eran la multinacional y yo la particular, que ellos tenían que darme cambio a mí y no al revés, pero no daba resultado: te repetían que no podían hacer nada y tenías que empezar a revolver la cartera. Sin embargo, desde hace un tiempo me inspiré en el kiosquero y los taxistas y los cagué: ahora, cuando me piden veinte centavos me quedo ahí, mirándolas con cara de pescado, mientras la fila cada vez se hace más y más larga. Ni les doy monedas ni me voy indignada. Me quedo ahí parada, mirándolas fijamente, sin saber qué hacer, hasta que llaman una supervisora y arreglan el problema.</p>
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		<title>Muzzarella, muzzarella</title>
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		<pubDate>Thu, 27 Aug 2009 01:50:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Nunca taxi]]></category>

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		<description><![CDATA[Ayer me tenía que encontrar con una amiga en una librería de Palermo a las seis de la tarde en punto, pero previsiblemente, sólo diez minutos antes de la cita yo todavía estaba buscando medias en el cajón del placard. Recién seis y cinco, después de revolver todos los cajones y rincones de  mi [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Ayer me tenía que encontrar con una amiga en una librería de Palermo a las seis de la tarde en punto, pero previsiblemente, sólo diez minutos antes de la cita yo todavía estaba buscando medias en el cajón del placard. Recién seis y cinco, después de revolver todos los cajones y rincones de  mi casa, bajé corriendo, despeinada y de malhumor a parar un taxi que me llevara rapidito y sin escalas a Honduras y Fitz Roy.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando uno le da una esquina precisa y bien conocida a un taxista y lo imposibilita para preguntar en dónde queda o a qué altura es, sólo hay tres desenlaces —o martirios— posibles. De acuerdo al tipo de tachero que te toca, el final que vas a tener.</p>
<p style="text-align: justify;">El primero es inofensivo pero insoportable. Al menos a mí me genera unas ganas de asfixiarlo con el cinturón de seguridad que no puedo controlar. Básicamente consiste en interrogarte durante todo el trayecto acerca del recorrido que querés tomar. Para eso, mientras vos tratás de leer o hablar por teléfono, el denso te detalla todas las calles en las que podría doblar, todas las avenidas que podría tomar, todas las vueltas que podría pegar hasta dejarte seca por dentro.<span id="more-413"></span></p>
<p>En general arranca así: te ofrece un recorrido (¿Vamos por Las Heras derecho hasta Fitz Roy?) y vos le decís que sí, y te volvés a meter en tu libro. Pero en vez de callarse como un ser humano normal y dar por terminada la oferta vial, te ofrece otros cuarenta y cinco recorridos que ya no van a tomar pero que podrían haber elegido.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Tachero</strong><br />
O podemos ir… Dorrego, el puente, ahí doblamos en<br />
Luis María Campos, hacemos la vueltita….</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
No, el otro está bien.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Tachero</strong><br />
Como vos digas eh. Yo no tengo drama. O hacemos<br />
Juncal todo derecho, derecho…. Agarramos Santa Fé, pegamos la vuelta…</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina<br />
</strong><em>(Con falsa simpatía)</em><br />
No, el primero. Ese me gusta.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Tachero</strong><br />
Sí, ese el mejor, el más rápido, porque el otro es ir hasta<br />
Córdoba, darle hasta Alvarez Thomas… pero te abrís mucho.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
<em>(Harrrrrta, enferma de nervios)</em><br />
Claro.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Tachero</strong><br />
O no, hacés Cordoba…. Forest… Elcano… Virrey del Pino….<br />
El túnel. O no, perdóname. Córdoba, Forest, Charlone…</p>
<p>La segunda posibilidad cuando te subís apurada y de malhumor a un taxi es que te toque la máquina de impedir: un taxista que cuestiona la dirección que le das aun cuando es una esquina súper famosa y que está convencido de que todos los caminos son dificilísimos y prácticamente imposibles de hacer.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Tachero</strong><br />
Fitz Roy y Honduras, Fitz Roy y Honduras<br />
<em>(se toca el mentón y achina los ojos, reflexivo)</em><br />
¿Seguro es Honduras?</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
… Sí.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Tachero</strong><br />
Porque no sé, tenemos que abrirnos hasta Córdoba<br />
o dar toda la vuelta, eh. Otra no hay. O hay que ir<br />
hasta Pacífico y desde ahí retomar por autopista y ruta 8…</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
Pero no, yo voy muy seguido y voy todo por Santa Fé<br />
y después doblo….</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Tachero</strong><br />
¿Y en cuál doblás?</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
No sé, no presto atención, pero voy siempre, doblo en una paralela…</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Tachero</strong><br />
Por eso te digo, por eso te digo… Desde acá, la única que nos<br />
queda es ir hasta La Quiaca ida y vuelta…</p>
<p>Y por último, la tercera posibilidad es que te toque el que a mí me tocó ayer. Un tarado con delirio de superagente que te quiere impresionar con sus recorridos. En general, suele preguntar por donde querés ir con la secreta esperanza de que le digas un camino que él pueda objetar. Lo ves venir clarito, por su pregunta en tono de falsete y sus cejas perversas que anticipan, sin sutileza alguna, que solo está esperando que termines de hablar para acorralarte con sus caminos y anécdotas pelotudas de superhéroe en cuatro ruedas.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Tachero</strong><br />
¿Y ahí qué tomás? ¿Quién te lleva así siempre? Je, si me permitís,<br />
te está paseando, pegás una vuelta infinita, corazón&#8230;   Te abrís<br />
todo por Las Heras como siete cuadras&#8230; Te sale más caro, te<br />
agarra el embotellamiento de Tagle, el semáforo del hospital&#8230;<br />
Yo te llevo por donde vos quieras, corazón, pero si me dejás&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Este especímen vive para poder desarrollar la compulsión de hacerte creer que él tiene un camino que no conoce nadie y que es genial. No es taxista porque necesita el dinero. Es taxista porque necesita creer y hacerle creer a los demás que hoy, en pleno siglo XXI, bajo el reinado del GPS y los mapas satelitales, cuando existe ya una guía T, una guía Filcar, e incluso una secretaria en todos los radio taxis que te da indicaciones, él es el único capaz de iluminarte con un recorrido supersecreto que nadie más que él conoce .</p>
<p style="text-align: justify;">Así que ayer, cuando empezó con el show del taxi-mago y me vi venir toda la descripción indianajoneisada de su recorrido lo paré en seco.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina:</strong><br />
¿Sabés qué? No me interesa. Me aburren las calles, no me gusta<br />
manejar, no me interesa aprender ni entender el recorrido ni saber<br />
para donde era mano la Avenida Libertador antes del gobierno de<br />
Perón. Yo sé que pago quince pesos y que me teletransporto. Salgo<br />
de mi casa, me meto en esta cápsula negra y amarilla, digo las palabras<br />
mágicas (En este caso Fitz Roy y Honduras) y cuando vuelvo a levantar<br />
la vista estoy en esa esquina.   ¿Podemos hacer eso, me podés teletransportar?</p>
<p style="text-align: left;">El tachero me miró perplejo unos segundos y arremetió de nuevo:</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Tachero</strong><br />
Yo te teletransporto, querida, no tengo problema.<br />
Pero te pregunto el camino. Yo tengo uno mío, si querés…</p>
<p style="text-align: left;">Viendo que no iba a ceder, traté de hablarle en su idioma.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
Bueno, llevame por tu camino que es el mejor de todos,<br />
pero no me lo cuentes  ¿Sí? Yo soy muy pero muy bocona y<br />
se lo voy a contar a todo el mundo.</p>
<p>El taxista hizo la mueca de cerrarse la boca como una bolsita ziploc y no volvió a hablar. O sí, miento. Durante todo el viaje se la pasó murmurando “Muzzarella, muzzarella”.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>¡Decí whisky!</title>
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		<pubDate>Sat, 22 Aug 2009 19:16:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mea culpa]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace dos meses se me ocurrió que era hora de comprar una buena cámara de fotos.
Lo primero que hice fue decidir entre la marca Canon o una Nikon, y después de leer, consultar y mirar precios, me decidí por la segunda. Sin embargo, Nikon tenía cámaras entre 150 y 1500 dólares que a su vez [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Hace dos meses se me ocurrió que era hora de comprar una buena cámara de fotos.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo primero que hice fue decidir entre la marca Canon o una Nikon, y después de leer, consultar y mirar precios, me decidí por la segunda. Sin embargo, Nikon tenía cámaras entre 150 y 1500 dólares que a su vez estaban divididas entre compactas y réflex, con diez millones de variantes. Así que además de ver precios y features, tuve que averiguar si la cantidad de megapixeles importaba más que la calidad del lente o el sensor, qué diferencias había entre una reflex de objetivo fijo y una con intercambiables, qué variables existían entre el zoom digital y el zoom óptico, a cuáles se les podía agregar flash y a cuáles no, y un montón de cosas que transformaron la compra en una pequeña odisea.</p>
<p style="text-align: justify;">Durante más de sesenta días hablé con 4 fotógrafos y 2 amigos aficionados, leí varios blogs sobre el tema, hojeé tres o cuatro manuales, evalué todas las variables posibles y me informé con minucioso detalle. Y finalmente, cuando entendí todo y estuve segura, desembolsé una cantidad importante de dinero para comprar una cámara genial. La calidad de las fotos lo vale, pensé, tratando de tomar coraje para pagar.</p>
<p style="text-align: justify;">Ayer, luego de unos días de espera, por fin llegó la cámara, y después de cargar la batería y ponerle la memoria, saqué mi primera foto:<span id="more-395"></span></p>
<p style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-397 aligncenter" title="Dina en su escondite" src="http://www.criticadigital.com/lapeleadora/wp-content/uploads/2009/08/Pruebas-012.jpg" alt="Dina en su escondite" width="520" height="390" /></p>
<p style="text-align: justify;">Qué humillación.</p>
<p style="text-align: justify;">
]]></content:encoded>
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		<title>Perdido por perdido</title>
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		<pubDate>Thu, 20 Aug 2009 02:19:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mimarido]]></category>

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		<description><![CDATA[Una de las cosas que más odio en el mundo es lo distraído que es mimarido. Sin ánimo de exagerar, todas las semanas. pierde algo. En los últimos seis meses, por ejemplo, perdió tres juegos de llaves (computarizadas, a $90 cada una), dos celulares (uno caro y uno barato), tres tarjetas de débito (una mía [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Una de las cosas que más odio en el mundo es lo distraído que es mimarido. Sin ánimo de exagerar, todas las semanas. pierde algo. En los últimos seis meses, por ejemplo, perdió tres juegos de llaves (computarizadas, a $90 cada una), dos celulares (uno caro y uno barato), tres tarjetas de débito (una mía y dos suyas), dos pen-drives (de 2 y 4GB), un cupón de inscripción para un examen, plata (varios billetes de $100 y otros que no me debe contar), un cargador de notebook, un cable de ipod original y un short de tenis (que le conseguí especialmente para combinar con la remera). Y debe haber más, solo que no me acuerdo.</p>
<p style="text-align: justify;">También se pierde él mismo caminando para otro lado o tomando el colectivo en el sentido opuesto, porque le falta un poco de orientación. Tanto es así, que mis hermanos le hacen bromas todo el tiempo y le quieren hacer poner una remera con mi teléfono y datos por si alguien lo encuentra en otra provincia y lo tiene que devolver.</p>
<p style="text-align: justify;">Siempre fue así y si bien me exaspera no me quejo. A él le causa gracia y a mí ya me tiene acostumbrada a su incapacidad para retener información o recordar qué llevaba en el bolso al salir de casa. Después de todo, él soporta mi carácter, así que bien puedo padecer en silencio que viva a diez centímetros del suelo.<span id="more-388"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, esta semana se pasó. Justo antes de que yo me fuera de viaje, perdió de nuevo su tarjeta de débito  así que le presté la mía y la perdió también, junto con su celular, su DNI y una carpeta.  Previsiblemente, apenas lo supe enloquecí y le di un sermón de tres horas seguidas. Con su actitud, no sólo nos hacía perder sumas increíbles de dinero, sino que además me sometía a mí a prestarle mi notebook, mis llaves, el adaptador de mi ipod, e incluso ir a sacar plata del banco para darle porque no tiene tarjeta ni DNI para hacerlo él mismo.</p>
<p style="text-align: justify;">A diferencia de otras veces, esa noche, cuando yo empecé con mi monólogo, ni siquiera dijo &#8220;a&#8221; Se quedó callado, consciente de su culpa, mientras yo murmuraba desde la cocina que una cosa era perder algo de vez en cuando y otra dos celulares en un mes. Que tenía un problema grave y que iba a tener que ir a un especialista o a alguien que lo ayudara en serio, porque nos íbamos a fundir.</p>
<p style="text-align: justify;">&#8220;Y no me interesa lo que pienses de la psicología. Si son chamanes, ladrones, chantunes. Me chupa un huevo. Algo tiene que ser. O tenés un dramón y necesitás perder todo lo que ganás porque te da culpa, o tenés un tumor. Pero esto normal no es…&#8221; repetía yo, sacada.</p>
<p>Pero él no decía nada. Seguía leyendo, en silencio, con los ojos culposos y ausentes. Recién dos horas más tarde, luego de un silencio carmelita que sólo interrumpió para hablarle a la gata, se acercó y me dijo que teníamos que hablar.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Mimarido</strong><br />
Estuve pensando y tenés razón. Soy un desastre. Es como<br />
vos decís, pongo todo tirado en el bolso y llevo demasiadas<br />
cosas, y entre que soy distraído y la cantidad de objetos,<br />
siempre termino perdiendo algo…</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
Y sí, amor&#8230;</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Mimarido</strong><br />
También es verdad que tenemos que encontrar una<br />
solución, que tengo que hacer algo, porque una cosa es<br />
perder una cosa de vez en cuando y otra es perder cinco<br />
cosas en una semana.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
Sí&#8230; ¿Y qué vas a hacer? (Le dije, mientras le agarré la mano,<br />
tratando de ser comprensiva a pesar de que la distracción de<br />
esta semana nos costaba 900 pesos).</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Mimarido</strong><br />
Creo que tengo una idea que podría solucionar todo esto<br />
(me dijo, y la cara se le iluminó). Estuve pensando y la mejor<br />
forma de evitar seguir perdiendo todo…</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
Ajá…</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Mimarido</strong><br />
Es comprar un Iphone</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
¿Qué?</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Mimarido</strong><br />
Sí, llevo demasiadas cosas. El celular, la billetera, la computadora,<br />
el ipod, todo. Vos fijate que el ipod nunca lo perdí, pero el celular<br />
lo perdí tres veces este año (mientras decía “tres veces” me miró como<br />
si hubiera dado en el clavo). Así debería acordarme de una sola cosa.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
¿Qué?</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Mimarido</strong><br />
Nada, que si compramos un iphone, vos te podés quedar con mi ipod touch y yo…</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
El “¿Qué?” no significa que no entiendo. No lo puedo creer,<br />
pero entiendo. El “qué” es para invitarte a que reflexiones<br />
antes de que yo tenga un ataque de nervios.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Mimarido</strong><br />
Pero yo no digo los nuevos eh, digo los que están ahora, los<br />
que sólo tienen 3G, que seguro van a bajar cuando los otros lleguen…</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
(Sonriendo, con cara de loca)<br />
A ver si entiendo. Para solucionar que perdiste un celular<br />
de 150, uno de 300 y uno de 699, más tu DNI, las llaves<br />
y mi tarjeta, vos querés comprar un celular de 4000 pesos.<br />
¿Entendí bien?</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Mimarido</strong><br />
No es un celular, es como el ipod touch esta (señala su ipod)<br />
pero también tiene teléfono. Entonces llevaría 2 en 1&#8230;</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
Yo me voy a ir a la cocina, voy a saltear el pollo y cuando salga<br />
los dos vamos a hacer que esta conversación nunca existió.<br />
Vos vas a estar todavía apesadumbrado por la pérdida y yo<br />
voy a estar de malhumor porque perdiste mi tarjeta.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Mimarido</strong><br />
¡Uf, al final con vos no se puede hablar!</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carolina</strong><br />
No. No se puede.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Como de quien viene</title>
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		<pubDate>Tue, 18 Aug 2009 00:51:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[Ayer salí en la tapa del diario chileno &#8220;El mercurio&#8221;. Me habían hecho un reportaje para la versión dominical y decidieron usar algo que dije (&#8221;Odio twitter, cómo lo detesto, es como monitorear un grupo de retrasados fingiendo que su vida es fabulosa&#8221;) en una sección llamada &#8220;la frase del día&#8221;.  Previsiblemente, mucha gente se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Ayer salí en la tapa del diario chileno &#8220;El mercurio&#8221;. Me habían hecho un reportaje para la versión dominical y decidieron usar algo que dije (&#8221;Odio twitter, cómo lo detesto, es como monitorear un grupo de retrasados fingiendo que su vida es fabulosa&#8221;) en una sección llamada &#8220;la frase del día&#8221;.  Previsiblemente, mucha gente se ofendió. Mimarido me pregunta por qué soy tan peleadora y yo le digo que me divierte, pero no es cierto. Hoy no me divierte, hoy me cansa y me sorprende que haya gente capaz de ofenderse con las pavadas que  digo yo.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>La hormiga y la cigarra</title>
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		<pubDate>Tue, 11 Aug 2009 22:54:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mis principios]]></category>

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		<description><![CDATA[Yo siempre fui muy estudiosa.  No anteojuda y chupamedias, pero estudiosa. Siempre me saqué las mejores notas, fui a clase con todos los apuntes leídos, entregué anticipadamente todos los trabajos prácticos y cuando pude, pasé primera a dar lección.
No creo en la inspiración, sino en la cultura del trabajo y por eso, siempre sentí [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Yo siempre fui muy estudiosa.  No anteojuda y chupamedias, pero estudiosa. Siempre me saqué las mejores notas, fui a clase con todos los apuntes leídos, entregué anticipadamente todos los trabajos prácticos y cuando pude, pasé primera a dar lección.</p>
<p>No creo en la inspiración, sino en la cultura del trabajo y por eso, siempre sentí un poco de rechazo por la gente que teniendo todo el día libre no estudiaba demasiado, llegaba a clase sin haber leído nada, o pedía prórrogas para rendir parciales. La verdad es que, salvo en algunos casos geniales, casi todos me parecían lamentables: unos siesteros holgazanes que desangraban el sistema de educación gratuita dejando materias y pidiendo plazos más flexibles cuando lo único que tenían que hacer era sentarse a estudiar la carrera que ellos mismos habían elegido.</p>
<p style="text-align: justify;">Por eso, por el rechazo que me da la gente vaga, durante muchos años sólo me dediqué a estudiar. Leía, escribía y miraba películas durante diez horas por día mientras otros se divertían en fiestas, pateaban parciales, terminaban la carrera en diez años e iban a todas las entregas con las manos vacías a mendigar una prórroga.<br />
<span id="more-371"></span><br />
Me enfermé de bronca cada vez que los vi acercarse al escritorio del profesor todavía medio dormidos y con alguna excusa inverosímil que siempre involucraba parientes enfermos, y en vano deseé que recursaran, porque esos  irresponsables tienen un dios aparte y siempre vuelven con su nuevo plazo de entrega estampado, en  forma de sonrisa, en su resacosas caras de holgazanes.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero más tarde, cuando egresé, me di cuenta de que esa división entre responsables e irresponsables no era una característica exclusiva de la facultad, sino que existía desde que yo era chica. Que mi madre me lo había anticipado con una fábula llamada <a href="http://www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/literaturainfantil/fabulas/lacigarraylahormiga.asp" target="_blank">“La hormiga y la cigarra” </a>veinticinco años antes.</p>
<p>Esta división entre cigarras y hormigas, que en principio parece pintoresca e inofensiva es la clasificación más importante que existe sobre la conducta humana. Antes que nada —antes de ser inteligentes o tontos, sociables o ermitaños, elegantes o burdos— somos hormigas o cigarras.</p>
<p style="text-align: justify;">Las hormigas somos organizadas. Planificamos el trabajo con meticulosidad cirujana y nunca, bajo ningún punto de vista, dejamos colgado ese plan para irnos de parrandear. Sufrimos, sí, porque vivimos preocupadas, amenazadas por la sombra del incumplimiento y de unas represalias que nunca llegan. Somos las que pagan antes de que la factura venza, somos las que se creen las amenazas legales, somos las que prefieren no correr riesgos estúpidos, las que son fieles, las que le hacen caso al médico, las que trabajan a todo vapor aunque el jefe no esté.</p>
<p style="text-align: justify;">Las cigarras, en cambio, nunca se preocupan. Hacen lo que quieren, disfrutan, despilfarran, postergan, malgastan, niegan, olvidan y después, cuando la soga les aprieta el cuello se empiezan a inquietar. Viven en un estado de relajación permanente. Son “disfrutadoras” de la vida, aunque no cumplan y joroben a los demás con esos incumplimientos.</p>
<p style="text-align: justify;">La hormiga acampa en la puerta de un teatro para conseguir una entrada en un recital. La cigarra se queda durmiendo y cuando se levanta, siempre agregaron una nueva fecha. La hormiga recibe una factura de gas con aumentos escandalosos y la paga usando la plata que había ahorrado para comprar zapatos nuevos. La cigarra la mete en un cajón, deja que se venza, y antes de que le corten el gas, alguien declara inconstitucionales los aumentos. La hormiga compra los regalos de Navidad unos días antes para poder elegir lo que va a comprar. La cigarra espera a último momento y de casualidad consigue un descuento.</p>
<p style="text-align: justify;">Yo odio a las cigarras, porque a pesar de toda mi preocupación para el examen, de mis noches sin dormir y mi asistencia perfecta, ellas rinden con mis apuntes y se reciben igual. Odio a las cigarras porque  cada vez que pasan otro invierno sin haber hecho ningún esfuerzo, en el fondo, en vez de pena, siento una envidia  perversa de su injustísima libertad.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>La peleadora en Chile</title>
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		<pubDate>Sat, 08 Aug 2009 21:54:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuando no peleo]]></category>

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		<description><![CDATA[El sábado 15 de agosto voy a estar en Chile, dando una charla sobre blogs en BLOGPOWER 2009, invitada por Telefónica de Chile, Movistar y la Universidad Diego Portales. Pueden ver el programa completo del evento clickeando acá y comprar los libros Bestiaria y Ciega a citas en cualquier librería de Chile o el evento [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">El sábado 15 de agosto voy a estar en Chile, dando una charla sobre blogs en <a href="http://www.blogpower.cl/">BLOGPOWER</a> 2009, invitada por Telefónica de Chile, Movistar y la Universidad Diego Portales. Pueden ver el programa completo del evento <a href="http://www.blogpower.cl/programa/">clickeando acá</a> y comprar los libros<em> Bestiaria</em> y <em>Ciega a citas</em> en cualquier librería de Chile o el evento desde ese mismo sábado. Los espero.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Volvimos a la normalidad</title>
		<link>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/volvimos-a-la-normalidad/</link>
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		<pubDate>Fri, 07 Aug 2009 16:34:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuando no peleo]]></category>

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		<description><![CDATA[Hoy, un adolescente lleno de granos del otro lado del globo hackeo este blog. Y digo &#8220;hackeó&#8221; para que se ponga contento y presuma delante de otros amiguitos, porque la verdad es que hackear un blog como este, aparte de ser aburrido, es un pavadón enorme.  Esperamos que se haya divertido y que para cuando [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy, un adolescente lleno de granos del otro lado del globo hackeo este blog. Y digo &#8220;hackeó&#8221; para que se ponga contento y presuma delante de otros amiguitos, porque la verdad es que hackear un blog como este, aparte de ser aburrido, es un pavadón enorme.  Esperamos que se haya divertido y que para cuando cumpla 18 sea un poco más solvente y original con la computadora, o va a tener que hacer soporte técnico de wordpress en un callcenter. Nosotros, por lo pronto, seguimos con la programación.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Correo increíble V</title>
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		<pubDate>Sun, 02 Aug 2009 19:56:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Correo de lectores]]></category>

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		<description><![CDATA[1) Consultora laboral
From: M.
To: bestiaria@gmail.com
Sent: Sunday, August 02, 2009 3:58 PM
Subject: consulta
hola carolina que gusto. queria saber si te podia mandar mi curriculun vital para que lo entreges en la revista que trabaas porque capas que lo podes entregar y asi cambio de trabajo.
el asunto que como sos una fuente casi como una consultora se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>1) Consultora laboral</strong></p>
<p>From: M.<br />
To: bestiaria@gmail.com<br />
Sent: Sunday, August 02, 2009 3:58 PM<br />
Subject: consulta</p>
<p>hola carolina que gusto. queria saber si te podia mandar mi curriculun vital para que lo entreges en la revista que trabaas porque capas que lo podes entregar y asi cambio de trabajo.<br />
el asunto que como sos una fuente casi como una consultora se me ocurrió pedirtelo.<br />
si lo deceas, pidemelo.<br />
otra cosa, sos algo de anibal agirre? porque yo hace años sali con un tal anibal aguirre. era bien&#8230; pero nos distanciamos por diferentes cuestiones.<br />
bueno y si sos mandale un saludo mio, de m. esoty en la plata ahora&#8230;<br />
un beso,<br />
M.</p>
<p align="center">*** <span id="more-357"></span></p>
<p><strong>2) Consultora inmobiliaria</strong><br />
From: M2<br />
To: Carolina Aguirre<br />
Sent: Saturday, July 04, 2009 12:34 PM<br />
Subject: Viviendas la solucion (consulta)</p>
<p>Hola Carolina, no me acuerdo en que empresa habias trabajado pero era algo relacionado con la construccion y capaz me podes ayudar.</p>
<p>Estuve evaluando varias posibilidades sobre comprar un depto/casa y capital esta re fuera de mi alcance, salvo que compre un monoambiente espantoso en constitucion por 40 mil dls. Entonces empece a averiguar, a meterme en foros a ver q onda y es como re comun comprar un terreno y edificar.</p>
<p>Hablando con gente que vive asi, tipo los ingalls, vi que los terrenos no son muy caros, por 40 mil pesos conseguis en zonas que ok, no son justamente martinez pero tampoco es la matanza. Mis viejos me comprarian el terreno y yo pago la construccion de la casa. Y aca viene lo que te queria preguntar, me gustaria empezar a meterme en el tema de las viviendas prefabricadas</p>
<p>Vos sabes si realmente son una mierda porque te estafan o que empresas son serias con respecto a estas casas prefabricadas? Estuve buscando y hay nombres re poco serios, tipo viviendas &#8220;carlos&#8221;, &#8220;el rey&#8221;, &#8220;la solucion&#8221;. Yo jamas le daria 40 mil pesos a un lugar que se llama &#8220;el rey de las viviendas&#8221;, me hace acordar a una pizzeria en no se que barrio que se llama &#8220;el rey de la muzarela&#8221;.</p>
<p>Gracias!<br />
M2.</p>
<p align="center">***</p>
<p align="center">&nbsp;</p>
<p><strong>3) Consultora sentimental</strong><br />
From: D.<br />
To: bestiaria@gmail.com<br />
Sent: Friday, July 31, 2009 6:19 PM<br />
Subject: presentarme</p>
<p>Hola : No sé bien , más bien nada, acerca de cómo funciona esto.<br />
No sé si estoy en el sitiio adecuado.  Me llamo D. y quisiera conocer a una mujer. Tengo 45 años.<br />
Si estoy bien encaminado, espero respuestas. Si no, mis disculpas.<br />
Gracias.</p>
<p>D.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Desperdicios</title>
		<link>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/desperdicios/</link>
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		<pubDate>Thu, 30 Jul 2009 03:00:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando leo blogs o páginas de otra gente, veo las estupideces que objetan o piden algunos lectores y se me hace agua la boca. Sé que no puedo meterme, así que me deleito imaginando todas las barbaridades que les diría yo. ¡Cómo me molesta que el anfitrión desperdicie la posibilidad de mandarlos bien a la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Cuando leo blogs o páginas de otra gente, veo las estupideces que objetan o piden algunos lectores y se me hace agua la boca. Sé que no puedo meterme, así que me deleito imaginando todas las barbaridades que les diría yo. ¡Cómo me molesta que el anfitrión desperdicie la posibilidad de mandarlos bien a la mierda cuando le reprochan que no hace lo que ellos quieren o que tiene un errorcito en tal o cual renglón! Es como ver a alguien malgastando agua o tirando comida a la basura. Por suerte, la imbecilidad es un recurso renovable y hay para todos.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Juegos mentales 2/2</title>
		<link>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/juegos-mentales-22/</link>
		<comments>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/juegos-mentales-22/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 26 Jul 2009 01:10:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mea culpa]]></category>

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		<description><![CDATA[Cansada de ver tantas faltas de ortografía, le pedí explícitamente que escribiera bien y le advertí que no  pensaba ayudarlo si seguía escribiendo mal, pero no se dio por aludido. Volvió a pedir “alluda”, a suplicar por “fabor” y a avisarme que éramos colegas de la misma “aliansa” unas dos o tres veces.

Sacada, le di [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Cansada de <a href="http://www.criticadigital.com/lapeleadora/juegos-mentales-12/">ver tantas faltas de ortografía,</a> le pedí explícitamente que escribiera bien y le advertí que no  pensaba ayudarlo si seguía escribiendo mal, pero no se dio por aludido. Volvió a pedir “alluda”, a suplicar por “fabor” y a avisarme que éramos colegas de la misma “aliansa” unas dos o tres veces.</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.criticadigital.com/lapeleadora/wp-content/uploads/2009/07/galos8n.jpg" alt="galos8n.jpg" /></p>
<p>Sacada, le di un ultimátum.  <span id="more-354"></span></p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.criticadigital.com/lapeleadora/wp-content/uploads/2009/07/carolina.jpg" alt="carolina.jpg" /></p>
<p>Sin embargo, no me hizo caso. Lo atacaron, le destrozaron la aldea, le mataron las tropas, le tiraron abajo la muralla y el granero y siguió mandando mensajes tan mal escritos como al principio.  Finalmente, cuando le destruyeron una aldea por completo, entendió que no iba a ayudarlo y me insultó. Sus insultos estaban tan pero tan mal escritos que me duplicaron la violencia.</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.criticadigital.com/lapeleadora/wp-content/uploads/2009/07/galosnnnnnnnn.jpg" alt="galosnnnnnnnn.jpg" /></p>
<p>Porque una cosa es que me insulten bien, pero otra muy distinta es que un pedazo de huevón semi-analfabeto que ni siquiera sabe jugar bien a un juego de estrategia me llame a mí “estúpida”. Si no lee y no estudia, al menos debería jugar bien.</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.criticadigital.com/lapeleadora/wp-content/uploads/2009/07/galosn7kkk.jpg" alt="galosn7kkk.jpg" /></p>
<p>Previsiblemente, no me hizo caso y me volvió a escribir. Pero a diferencia de las veces anteriores, su mensaje no me puso violenta ni me fulminó las córneas con sus poderosas faltas  de ortografía. Más bien me llenó de dudas y anticipó una de las vergüenzas virtuales más grandes de mi vida.</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.criticadigital.com/lapeleadora/wp-content/uploads/2009/07/colejio.jpg" alt="colejio.jpg" /></p>
<p>Cautelosa, hice una última pregunta. Más que nada para estar completamente segura antes de autoflagelarme y poder sumergirme de lleno en mi papelón.</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.criticadigital.com/lapeleadora/wp-content/uploads/2009/07/llad.jpg" alt="llad.jpg" /></p>
<p>La respuesta llegó en un par de segundos pero para mí, pasó un siglo. El corazón me latía como una bomba de vergüenza.</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.criticadigital.com/lapeleadora/wp-content/uploads/2009/07/nuebe.jpg" alt="nuebe.jpg" /></p>
<p align="justify">Nueve años. Durante casi dos días me había peleado con un nene de nueve años. Había insultado a un nene de nueve años. Había amenazado a un nene de nueve años. Había competido y había dejado que destruyeran a un nene de nueve años sólo porque no sabía escribir &#8220;ayuda&#8221; correctamente.  ¡Le había dicho “colega” a un nene de nueve años, por amor del señor! ¿Si él era un burro de carga o un analfabeto, en qué me convertía a mí semejante rutina? ¡En una imbécil!</p>
<p align="justify">Por eso mismo, después de varias madrugadas debatiendo si estar enferma me habilitaba para jugar a semejante porquería, me di de baja del servidor sin despedirme de mi alianza. No saludé a nadie. Simplemente desaparecí. Supongo que tenía miedo de descubrir que todos, inclusive el jefe de logística y el ministro de guerra, tenían nueve años.</p>
<p align="justify">Esa tarde, mimarido me preguntó si había dejado de jugar y le dije que sí. “Me cansé”, mentí, sin dar demasiados detalles. Todavía dolorida y desabastecida de series, resolví volver a ver alguna serie que fuera buena. Una de mis preferidas, pensé. Después de todo, hoy en día, siglo XXI, ¿Quién es el más analfabeto? ¿El que escribe “aliansa” o que el que prefiere jugar a juntar maderita cuando puede ver &#8220;<a href="http://blogs.elpais.com/espoiler/2007/06/el_fin_de_una_d.html" target="_blank">Thr Sopranos&#8221; </a>de nuevo?</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Amiguito que dios te bendiga</title>
		<link>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/amiguito-que-dios-te-bendiga/</link>
		<comments>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/amiguito-que-dios-te-bendiga/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 20 Jul 2009 21:12:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[En vivo]]></category>

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		<description><![CDATA[Sí, ya sé que es previsible, pero no por eso es menos cierto.  Detesto el día de la madre, del padre y del niño, odio la semana de la dulzura, aborrezco el carnaval en todas sus formas, le huyo a la Navidad y a las fiestas de fin de año, y como ya dije antes, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Sí, ya sé que es previsible, pero no por eso es menos cierto.  Detesto el día de la madre, del padre y del niño, odio la semana de la dulzura, aborrezco el carnaval en todas sus formas, le huyo a la Navidad y a las fiestas de fin de año, y como ya dije antes, no soporto los cumpleaños y los casamientos. Así que, como se podrán imaginar, también odio el día del amigo.</p>
<p>O en realidad no. Porque &#8220;el día del amigo&#8221; no existe, es un invento de los shoppings y de cerveza Quilmes,  y no se puede odiar algo que no existe. Más bien odio lo cursi, lo cargosa, y lo desubicada que se pone la gente en el día del amigo. Más que nada la gente que no es tu amiga pero no lo quiere entender.</p>
<p>Durante años la gente que me rodea (o incluso los desconocidos) han tratado de explicarme sin éxito qué significa para ellos festejar este tipo de inventos. No puedo entender por qué me quieren evangelizar. A mí no me gusta festejar por motivos externos. Yo festejo cuando me gano un premio, cuando termino un proyecto, cuando concreto algo que ansiaba mucho, no cuando al Shopping Alto Palermo se le ocurrió que es el día para homenajear a mi mamá.</p>
<p>Hay gente corrupta, envidiosa, metida, desubicada, pedigüeña, irresponsable. Yo soy pesimista, malhumorada y peleadora. Y encima no quiero cambiar ¿Cuál es el problema? ¡Si yo no les pido que festejen nada conmigo! ¿Por qué me molestan?<span id="more-346"></span></p>
<p>Ayer, por ejemplo, me llegaron las primeras tarjetas virtuales de tuparada.com y un par de mensajes de texto mal tipeados y ya empecé a perder los estribos, pero no estallé hasta hoy, cuando una chica que mucho no soporto me mandó un mail deseándome feliz día del amigo a mí y a un montón de desconocidos.</p>
<p>Hubiese querido borrar el mensaje como hago todos los años, pero no pude con mi genio y esta vez le quise dejar bien claro el motivo de mi constante indiferencia. Así que le escribí esto:</p>
<p align="center"> <strong>Carolina:</strong><br />
¡Gracias! ¡Y feliz cumple!</p>
<p>Cinco minutos después, me llegó la respuesta que esperaba:</p>
<p align="center"><strong>Conocida:</strong><br />
Jajajajaj ¡No es mi cumple! Yo soy del 5 de mayo.</p>
<p>Y le mandé el segundo capítulo de mi insulto.</p>
<p align="center"><strong>Carolina:</strong><br />
Sí, ya sabía.</p>
<p>Me preguntó, entonces, por qué le deseaba feliz cumpleaños.</p>
<p align="center"><strong>Conocida</strong><br />
Jajajjajajajaja (se reía, la mensa)<br />
para qué me saludás si no es mi cumpleeeee?</p>
<p>Y por fin le pude decir lo que quería decirle desde el año 2006. Desde la primera vez que me deseó Felices Pascuas y me invitó a su cumpleaños.</p>
<p align="center"><strong>Carolina:</strong><br />
Ah, qué se yo. Vos me saludás por el día del amigo y no soy tu amiga.<br />
Pensé que la onda era saludarse por cualquier cosa.</p>
<p align="left"> Querría contarles lo que sigue, pero no volvió a responder. Si el año que viene me saluda, les cuento.</p>
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		<title>Las viejas de la gripe</title>
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		<pubDate>Sat, 18 Jul 2009 03:30:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace al menos quince días que todas las viejas apocalípticas están como locas con la gripe A. Pero no paranoicas. Sino  más bien obsesionadas como adolescentes fanáticas de un grupito pop. Se la pasan todo el día en el teléfono, preguntándole a todo el mundo si está bien y aprovechando para contar, como quien se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Hace al menos quince días que todas las viejas apocalípticas están como locas con la gripe A. Pero no paranoicas. Sino  más bien obsesionadas como adolescentes fanáticas de un grupito pop. Se la pasan todo el día en el teléfono, preguntándole a todo el mundo si está bien y aprovechando para contar, como quien se cuelga una medalla, que un conocido de ellas tuvo la enfermedad. Tener a un amigo o un familiar con gripe las hace sentir  en el ojo del huracán, como si fuesen amigas de alguna estrella de Hollywood o hubieran pasado por alguna guerra mundial. También les gusta recitar de memoria  las precauciones, tener un primo que les consigue alcohol en gel por litro, o un pariente médico que les dice cuántas víctimas hubo de verdad en tal o cual hospital. Ni me quiero imaginar lo que puede llegar a pasar si una de ellas tiene la suerte, el privilegio ¡el honor! de contagiarse. Se le van a gastar los molares de tanto contar su experiencia con la muerte. Ojalá se les dé así me dejan de molestar hasta fin de mes.</p>
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		<title>Juegos mentales 1/2</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Jul 2009 20:36:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mea culpa]]></category>

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		<description><![CDATA[El martes pasado sufrí un accidente pequeño pero doloroso: me desgarré.  Y con tristeza confieso que no me desgarré corriendo una maratón a beneficio; me desgarré por estar escribiendo mal sentada, durante muchas horas, en las sillas de madera de algún bar de mala muerte.
Desgarrarse es tan doloroso y humillante que ni siquiera me [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">El martes pasado sufrí un accidente pequeño pero doloroso: me desgarré.  Y con tristeza confieso que no me desgarré corriendo una maratón a beneficio; me desgarré por estar escribiendo mal sentada, durante muchas horas, en las sillas de madera de algún bar de mala muerte.</p>
<p align="justify">Desgarrarse es tan doloroso y humillante que ni siquiera me pude poner de malhumor. En vez de enojarme con el destino o maldecir mi suerte, sólo podía repetir “dios mío ayudame” como un disco rayado, mientras mimarido llamaba un médico a domicilio. Un papelón.</p>
<p align="justify">Cinco horas más tarde, cuando el médico vino, me recetó una semana de reposo, unas  pastillas con corticoides y el uso de una almohadilla eléctrica que mi gata se empeñó en acaparar cada vez que me levanté para ir al baño.  Una semana entera. En la cama. Sin poder girar, ni doblar, ni pararme, ni alcanzar el teléfono sola. “Al menos no me voy a pelear” pensé. Pero por supuesto, me equivoqué.<span id="more-344"></span></p>
<p align="justify">Los primeros días traté de aprovechar para escribir, pero no pude. Estaba tan incómoda que no podía concentrarme en nada que no fuera sufrir. Ni siquiera podía leer porque no lograba distraerme y cuando lo lograba, giraba o me movía y me volvía  a doler. Así que probé bajando algunas películas o series que no había visto, pero la verdad es que en esta época del año no hay nada nuevo para ver y lo poco que hay, ya lo vi.</p>
<p align="justify">Así que, desmoralizada y dolida, incapacitada para leer, para escribir, para cocinar, para hacer jardinería, para ver series y para cualquier otra tarea, yo, Carolina, hice lo más bajo que puede caer un adulto en toda su vida: me bajé un jueguito de pc.</p>
<p align="justify">No hay nada que deteste más que la imagen de una persona grande con cara de estúpido en la Playstation. Es algo que me deprime y me genera un rechazo casi tan grande como los bebés con vincha. Me da un asco negro ver a un huevón de treinta años, que debiera estar trabajando, estudiando o leyendo, concentrado en juntar maderita o en armar un equipo de fútbol con muñequitos en una pantalla. Me parecen todos imbéciles, perdedores, gente profundamente idiota. Pero no porque yo me sienta una persona superior que sólo dedica su tiempo a las artes nobles, sino por lo contrario. Me da asco porque si caigo en la tentación, si me dejo llevar por la desidia y la procrastinación soy igual que ellos. Me dan asco porque reflejan, implacables, lo peor de mí.</p>
<p align="justify">Sin embargo, en este caso, obligada a estar en cama por una semana, sentí que mi situación era tan precaria que ameritaba jugar. Y con algunas excusas inverosímiles y una gran cuota de autoindulgencia, luego de quince años sin tocar esa peste virtual, sucumbí a las mieles de la pereza y  me inscribí en un juego de estrategia online.</p>
<p align="justify">Empecé tímidamente, sin que mimarido me viera, juntando adobe y cereal, construyendo cuarteles, formando imperanos y legionarios, saqueando a algún vecino. Más tarde fundé una segunda aldea, investigué las catapultas, hice mis primeros ataques grandes y  me uní a una alianza de guerreros. Hasta leí tutoriales y foros convencida de que jugar un rato por día no era  tan grave, pero me equivoqué. Previsiblemente (un poco por culpa de mi adicción y otro poco por culpa de que la serie Army Wives era demasiado mala) dos días después era Ministro de reclutamiento de una alianza de cincuenta miembros y estaba prendida como un ternero a la teta. Y claro, ahí empezaron los problemas.</p>
<p align="justify">El primer mensaje que me llegó, lo confundí con un error. Tenía unas letras al azar y no decía más nada. “ei alloy e baca” decía. Pero al rato me llegó otro “huuuuuuuu vola amarilla” y otro parecido que despertó, sin querer, un malhumor que estaba dormido, debajo del intenso dolor.</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.criticadigital.com/lapeleadora/wp-content/uploads/2009/07/galos8.jpg" alt="galos8.jpg" /></p>
<p align="justify">Confundida por las pastillas, en un estado de amabilidad absurdo, le contesté qué podía hacer por él.</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.criticadigital.com/lapeleadora/wp-content/uploads/2009/07/galos8-2.jpg" alt="galos8-2.jpg" /></p>
<p align="justify">No veía algo tan mal escrito desde que bajé unos subtítulos de Seinfeld que decían “Yerry” en todas las líneas, pero traté de sobreponerme. Supuse que lo estaban atacando y calculé que por “bajito” se refería a que tenía una aldea pequeña y que “180 jente” eran 180 soldados.  Igualmente insistí con que escribiera bien. No le costaba nada y a mí me llevaba más trabajo entender lo que decía que ayudarlo con los ataques.</p>
<p align="justify">Pero no le importó y me mandó este:</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.criticadigital.com/lapeleadora/wp-content/uploads/2009/07/galos8-3.jpg" alt="galos8-3.jpg" /></p>
<p>Y finalmente pasó lo que no quería que pasara. Leí &#8220;bese&#8221; y perdí la paciencia.</p>
<p>Continuará&#8230;</p>
<p style="text-align: center" align="left">&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>El bobero</title>
		<link>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/el-bobero/</link>
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		<pubDate>Wed, 08 Jul 2009 22:55:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuando no peleo]]></category>

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		<description><![CDATA[ Si ustedes pensaban que yo era mala, intolerante, incorrecta, irascible y obsesiva, es porque todavía no habían conocido a mi hermano menor. Pero por suerte (para mí, que desde ahora seré la más buena de la familia), desde hace unos días pueden hacerlo, porque finalmente está en la calle el libro basado en su blog, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> Si ustedes pensaban que yo era mala, intolerante, incorrecta, irascible y obsesiva, es porque todavía no habían conocido a mi hermano menor. Pero por suerte (para mí, que desde ahora seré la más buena de la familia), desde hace unos días pueden hacerlo, porque finalmente está en la calle el libro basado en su blog, <a href="http://elbobero.com" target="_blank">&#8220;El bobero&#8221;</a>. Les dejo la tapa y la introducción, a modo de paréntesis entre pelea y pelea, para compartir con ustedes algo que, a pesar de las diferencias de estilo, también comparto con mi hermano Agustín: el placer por la escritura, por los personajes horribles y las teorías descabelladas que tanto le molestan a la gente aburrida y común.</p>
<p align="justify"><strong>INTRODUCCIÓN</strong></p>
<p align="justify">Para mí, El bobero, además de ser mi primer libro, significa lo que un buen abogado para un hombre inocente: un poco de justicia.</p>
<p align="justify">Es, por un lado, una colección de denuncias, de ideas, de reflexiones acerca de la mediocridad cotidiana, de la moral pre-establecida, de las costumbres sociales tontas y de algunos personajes nefastos que encontramos en la vida diaria, pero por el otro también un manifiesto contra la existencia gris y mediocre que nos propone la sociedad hoy en día.</p>
<p align="justify">Sé que quizás sea juzgado por quienes no se atreven a cuestionar la vida que tienen. Que muchos dirán que soy cruel, incorrecto, antisocial, incluso maleducado. Y quizás sea cierto. Para la vida que ellos tienen, para su pobre ética de oficinista amargado, quizás yo sea un delirante.<span id="more-339"></span></p>
<p align="justify">Desgraciadamente, el mundo está hecho para vivir la vida en un solo carril. Las calles, los shoppings, los trabajos, las relaciones, y hasta las tarjetas navideñas están hechas para la gente gris y mediocre que va del trabajo a la casa, partiéndose el lomo para pagar el gas, ver a la familia “sanita”, y morirse de un infarto a los 56 sin haberse cuestionado si esa era la vida que hubiese querido tener.</p>
<p align="justify">Todo es recto, plano, normal, común, seco, e impropio. Por que pertenece a la creación de las masas, de antaño y de futuro. Y todo aquel que quiera hacer algo distinto, es, para estos mediocres, considerado un hereje, un transgresor, y por que no, un idiota también.</p>
<p align="justify">Sin embargo, a pesar de que me han querido doblegar y arrastrar desde que soy muy chico, yo nunca cedí. Siempre viví al límite de los límites, siempre seguí mi carril, siempre arriesgué, cuestioné y derribé incluso lo incuestionable. Y no por rebeldía. Sino porque me hace feliz vivir a contramano de quienes creen que la vida tiene un solo carril, y me da gusto publicar un libro a costillas de la indignación y la aberración de quienes temen que mis ideas tomen importancia por miedo a tener que modificar sus vidas.</p>
<p align="justify">Quizás suene pedante, pero entiendo este pequeño catalogo de locuras como un guiño de ojos, una palmada en la espalda, y una palabra de aliento para aquellas personas que se sienten culpables por reírse de una vieja que se cae al piso, de un amigo de buen corazón pero amarrete o simplemente temen elegir una carrera poco redituable por miedo a ser considerado un fracasado.</p>
<p align="justify">Eso es El bobero. Un catálogo, un diario, o una carta de apoyo para aquellos que nos dimos el gusto de elegir el destino de nuestras vidas.</p>
<p align="justify">Como digo siempre, si no se vive como se piensa, se piensa como se vive. Y yo no quiero adaptar lo que pienso a la vida que me tocó. No existe tristeza más grande que el destino de una montaña de hojas secas y de un río que, como ya están muertos, no tienen más opción que seguir el ritmo que marca el viento.</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.criticadigital.com/lapeleadora/wp-content/uploads/2009/07/tapa-2.jpg" alt="tapa-2.jpg" /></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Enfermos mentales</title>
		<link>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/enfermos-mentales/</link>
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		<pubDate>Tue, 07 Jul 2009 18:30:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando estoy enferma, me pone muy pero muy nerviosa que me sugieran remedios inmundos. Tomar té de cebolla cruda o agua de arroz, comerse la gelatina que dejan las semillas de lino en remojo, ponerse crema de hemorroides en la cara, mascar un ajo por la mañana, poner una palangana con agua de laurel debajo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Cuando estoy enferma, me pone muy pero muy nerviosa que me sugieran remedios inmundos. Tomar té de cebolla cruda o agua de arroz, comerse la gelatina que dejan las semillas de lino en remojo, ponerse crema de hemorroides en la cara, mascar un ajo por la mañana, poner una palangana con agua de laurel debajo de la cama, y otras chanchadas que ni siquiera puedo decir en voz alta, son algunas de las que me han ofrecido en el pasado. Cualquier persona normal prefiere toser como un perro antes de tomarse una infusión de cebolla. Enfermos son los que la toman, no los que eligen seguir tosiendo.</p>
]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>Vamos de a poco</title>
		<link>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/vamos-de-a-poco/</link>
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		<pubDate>Thu, 02 Jul 2009 20:16:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Paseo de compras]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace más o menos dos meses que abrió otra partida de alma cerca de casa: un centro de fotocopiado  con una magra librería, que atiende una cincuentona que lucha contra la computadora y ordena las Voligomas en fila india.
Yo jamás piso un centro de copiado, pero en estos meses tuve que escanear varios documentos y, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Hace más o menos dos meses que abrió otra <a href="http://www.criticadigital.com/lapeleadora/la-partida-de-alma/">partida de alma</a> cerca de casa: un centro de fotocopiado  con una magra librería, que atiende una cincuentona que lucha contra la computadora y ordena las Voligomas en fila india.</p>
<p align="justify">Yo jamás piso un centro de copiado, pero en estos meses tuve que escanear varios documentos y, como no tengo escáner en casa, tuve que ir varias veces a pagarle la escandalosa suma de $3 por digitalizar una carilla.</p>
<p align="justify">Cada vez que iba, me llamaba la atención el mismo asunto; que no tenían caja registradora, así que la señora, muy legal, hacía todas las facturas a mano, incluso cuando vendía dos o tres fotocopias o un sobre de papel madera. Seguramente pensaron que podían abrir así y comprarla más tarde, cuando el negocio despegara y por fin llovieran billetes.</p>
<p align="justify">Ni voy a ponerme a explicar lo nerviosa que me pone que use tres minutos para facturarme cincuenta centavos de fotocopias porque voy a empezar a trenzar esos insultos interminables llenos de adjetivos políticamente incorrectos que tanto le chocan a la clase media. Sepan nada más que tarda mucho más tiempo haciendo la factura a mano que sacando las copias o bajando de un estante el papel carbónico que le compré.</p>
<p align="justify">Pero eso no es nada. Lo que me vuelve absolutamente loca es que esos talonarios de facturas que usan, traen unas 100 copias y cuestan por lo menos $25 pesos cada uno. Es decir, que vale $0,25 cada factura.</p>
<p align="justify"><span id="more-336"></span></p>
<p align="justify">Durante dos meses, cada vez que fui, no pude hacer otra cosa que sacar cuentas y mirarla en silencio mientras facturaba 60 centavos a una secretaria que le pedía el ticket para rendirlo en la oficina. Tardaba 2 minutos en fotocopiar, 2 minutos en facturar, y gastaba 25 centavos en la factura de cuyo monto, además, tiene que descontar el IVA, Ingresos brutos, ganancias, un seguro, sus aportes, el alquiler, el ABL, la luz, internet, el toner de la fotocopiadora, las hojas y los viáticos desde su casa hasta su localcito. A este paso, se iba a fundir en dos semanas. Con suerte.</p>
<p align="justify">Así que una tarde, después de mucho padecer en silencio, de morderme los labios, de odiarla por mensa, y de imaginarme que se había gastado una indemnización o los ahorros de toda su vida en ese negocio boludo, no aguanté más y se lo dije.</p>
<p align="center"><strong>Carolina:</strong><br />
No, no me des factura. Ya sé que es ilegal, pero<br />
si no te comprás una caja registradora te vas a fundir.</p>
<p align="justify">Me miró, incrédula. Estaba ofendida.</p>
<p align="center"><strong>Carolina:</strong><br />
Perdoname, pero te lo tengo que decir. Si vos le das factura<br />
a alguien que te compró 60 centavos, lo hacés gratis. Te<br />
saca el 40% sólo la factura. Dos talonarios de estos valen<br />
como cincuenta pesos. Te vas a fundir en un mes.</p>
<p align="center"><strong>Vendedora:</strong><br />
Vamos de a poco, ahora pusimos el mostrador, en un par de<br />
meses vamos a tener la registradora, unos asientos para esperar.<br />
Ahora pusimos la máquina de café. Vamos de a poco.</p>
<p align="center"><strong>Carolina:</strong><br />
Pero no vas a llegar al par de meses ni a la máquina de alfajores.<br />
No pongas más carteles ni nada. Comprá una caja registradora ya.</p>
<p align="center"><strong>Vendedora:</strong><br />
Pero no es siempre igual, a veces es más grande la factura.</p>
<p align="center"><strong>Carolina:</strong><br />
(Harta)<br />
Mirá, yo estuve acá media hora hasta que me atendiste y<br />
facturaste doscientas veces menos de un peso salvo a una señora<br />
que gastó veintipico en un anillado y fotocopias.</p>
<p align="center"><strong>Vendedora:</strong><br />
(Cocorita, subiendo la nariz hasta la frente)<br />
Bueno, era ese día. No siempre es así.</p>
<p align="center"><strong>Carolina:</strong><br />
Pero te estás fundiendo desde el primer día y no te das cuenta.<br />
Además, tenés que hacer más rápido ¡En media hora atendés<br />
10 personas que gastan menos de 1 peso! Te vas a desangrar&#8230;<br />
¿Cuánto pagás de alquiler acá, 3 o 4 mil pesos, no? Tenés que<br />
ponerle más ritmo. Te lo digo con buena onda.</p>
<p align="center"><strong>Vendedora:</strong><br />
Son cincuenta centavos. Si tenés cambio mejor.</p>
<p align="justify">Me dijo, irritada, dando por terminada la conversación, mientras me hacía otra factura. Le sonreí exageradamente y supe que me tenía que comprar un escáner o me iba a transformar en ella. Ya  había gastado $36 pesos, el 15% del escáner. Desde entonces no volví. Hasta ayer, cuando yendo a la casa de una amiga pasé por la puerta y vi el cartel de alquiler colgado de las rejas. Van de a poco, pensé. De a poco hacia la ruina.</p>
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		<title>Planeta Joy</title>
		<link>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/planeta-joy/</link>
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		<pubDate>Sun, 28 Jun 2009 23:03:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuando no peleo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.criticadigital.com/lapeleadora/planeta-joy/</guid>
		<description><![CDATA[Desde este mes van a poder leer mis notas para Revista Joy en el NUEVO sitio Planeta Joy (http://www.planetajoy.com). Por el momento hay cinco:
&#62;&#62; Una crítica y llamado a la reflexión sobre lo perversa y asquerosa que es la comida navideña

&#62;&#62; Un análisis extraño sobre la culpa de Narda Lepes en la proliferación de bolichitos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Desde este mes van a poder leer <a href="http://www.planetajoy.com//?page=tags&amp;q=carolina%20aguirre">mis notas</a> para Revista Joy en el NUEVO sitio <a href="http://www.planetajoy.com">Planeta Joy</a> (http://www.planetajoy.com). Por el momento hay cinco:</p>
<p><font size="2"><strong>&gt;&gt;</strong> <a href="http://www.planetajoy.com//?La_mesa_navidena%3A_sidra%2C_mayonesa_y_perversion&amp;page=ampliada&amp;id=163">Una crítica y llamado a la reflexión sobre lo perversa y asquerosa que es la comida navideña</a><br />
<a href="http://www.planetajoy.com//?Narda_Lepes_tiene_la_culpa&amp;page=ampliada&amp;id=90"></a></font></p>
<p><font size="2"><strong>&gt;&gt; </strong><a href="http://www.planetajoy.com//?Narda_Lepes_tiene_la_culpa&amp;page=ampliada&amp;id=90">Un análisis extraño sobre la culpa de Narda Lepes en la proliferación de bolichitos de cocina berreta en Palermo</a><br />
<a href="http://www.planetajoy.com//?Que_es_lo_mejor_y_lo_peor_de_cada_supermercado&amp;page=ampliada&amp;id=33"></a></font></p>
<p><font size="2"><strong>&gt;&gt; </strong><a href="http://www.planetajoy.com//?Que_es_lo_mejor_y_lo_peor_de_cada_supermercado&amp;page=ampliada&amp;id=33">Una reseña de lo mejor y lo peor de cada supermercado.</a><br />
<a href="http://www.planetajoy.com//?9_razones_para_odiar_las_revistas_de_vino&amp;page=ampliada&amp;id=89"></a></font></p>
<p><font size="2"><strong>&gt;&gt;</strong> <a href="http://www.planetajoy.com//?9_razones_para_odiar_las_revistas_de_vino&amp;page=ampliada&amp;id=89">9 cosas que detesto de las revistas de vinos</a><br />
<a href="http://www.planetajoy.com//?Basura_hecha_en_casa%3A_el_verso_de_las_mermeladas_y_los_licores_artesanales&amp;page=ampliada&amp;id=165"></a></font></p>
<p><font size="2"><strong>&gt;&gt; </strong><a href="http://www.planetajoy.com//?Basura_hecha_en_casa%3A_el_verso_de_las_mermeladas_y_los_licores_artesanales&amp;page=ampliada&amp;id=165">Una crónica sobre el nacimiento y boom del negocio berreta de mermeladas y licores artesanales.</a></font></p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.criticadigital.com/lapeleadora/wp-content/uploads/2009/06/planeta2.jpg" alt="planeta2.jpg" /></p>
<p>Además, pueden encontrar reseñas gastronómicas, recomendaciones sobre vinos, artículos sobre tendencias gourmet, recetas para gente que no sabe cocinar, reseñas sobre bares y restaurantes nuevos y otras curiosidades desde un enfoque divertido y moderno.</p>
<p align="justify">Pueden suscribirse al newsletter, hacerse fan en Facebook y leer las actualizaciones desde el feed. Los invito a descargar su bronca y a contar sus anécdotas, como siempre, en los comentarios.</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/planeta-joy/feed/</wfw:commentRss>
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		</item>
		<item>
		<title>Se comunico con &#8220;lodecarolina&#8221;</title>
		<link>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/buenas-tardes-se-comunico-con-lodecarolina/</link>
		<comments>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/buenas-tardes-se-comunico-con-lodecarolina/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 27 Jun 2009 00:04:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[A los llamados diarios de Volkswagen, ahora se le sumó Banco Santander, Banco Privado, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Movistar, Carlos Heller, y Emergencias Médicas. Absolutamente todos son grabaciones para comunicarme nuevas medidas, hacerme preguntas, o pedirme que espere unos segundos hasta que llegue un operador. La semana pasada escuché que sonaba el teléfono desde el pasillo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">A los llamados diarios de Volkswagen, ahora se le sumó Banco Santander, Banco Privado, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Movistar, Carlos Heller, y Emergencias Médicas. Absolutamente todos son grabaciones para comunicarme nuevas medidas, hacerme preguntas, o pedirme que espere unos segundos hasta que llegue un operador. La semana pasada escuché que sonaba el teléfono desde el pasillo y por apurarme para abrir y atender, me rompí dos uñas. Antes de ayer, mojé todo el living por salir corriendo de la ducha pensando que era un aviso importante que estaba esperando. Hoy se me quemó medio kilo de cebollas que estaba salteando por ir a atender a otra grabación.  No entiendo. ¿Qué va a pasar dentro de unos meses, cuando se sumen veinte empresas más ofreciendo sus servicios? ¿Voy a tener que contratar una recepcionista o poner un preatendedor?</p>
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		<title>Los manuales y yo</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Jun 2009 19:36:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuando no peleo]]></category>

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		<description><![CDATA[Entre otras cosas, el mundo se divide entre la gente que lee las instrucciones antes de usar las cosas y la que usa las cosas directamente.
Yo no puedo decir si soy de los primeros o de los segundos, pero mi vida siempre estuvo atravesada por los manuales de uso. Desde los cinco a los doce [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Entre otras cosas, el mundo se divide entre la gente que lee las instrucciones antes de usar las cosas y la que usa las cosas directamente.</p>
<p align="justify">Yo no puedo decir si soy de los primeros o de los segundos, pero mi vida siempre estuvo atravesada por los manuales de uso. Desde los cinco a los doce años, todos los fines de semana, mi papá quería ver una película en el living o armar una mesita que había comprado en Easy Homecenter y me obligaba a ocupar uno de los dos siguientes roles: buscarle el manual de la VCR en todos los cajones de la casa, o sostenerle las instrucciones de la mesita mientras él maldecía y revoleaba fijaciones que nunca encajaban del todo bien.</p>
<p>Por esa época empecé a notar que en todos los manuales pasaba lo mismo: los dibujos jamás coincidían con la pieza real. La arandela “A”, para dar un ejemplo, que siempre lucía tan grandota y llena de muescas en el manual, en la realidad siempre era lisa. El tramo de tubo B era igual al C y al D y por varias horas los usabas al revés sin darte cuenta. Los tornillos que aparecían dibujados en el lado izquierdo de un ventilador en la realidad eran una palanca, y las piezas F, B2, B4 y C16 que a simple vista parecían imprescindibles, nunca aparecían en los gráficos. Si bien las cajas dicen que traen todo lo necesario para armar el producto,  cuando las abrís (un domingo a las ocho de la noche) te das cuenta que necesitás dos llaves Allen y una pico de loro y tenés que esperar hasta el lunes a la mañana, cuando abre la ferretería. Además, siempre sobran dos pitutos y una tuerca que nadie sabe en dónde va, el pie queda flojo, un cable es demasiado corto, y la pantalla no parpadea antes de apretar MODE como explica en el manual.<br />
<span id="more-329"></span><br />
Por todo eso, desde los quince a los veintidós años, en plena rebeldía adolescente, decidí ahorrarme esa malasangre de viejo arcaico, y me peleé a muerte con todos manuales de uso. Pero a muerte. Desde ese día, armé y usé todos los aretefactos, muebles y programas que cayeron en mis manos sin mirar las instrucciones ni la sección de ayuda aunque no tuviera idea por dónde empezar.</p>
<p>Me compre un celular, lo enchufé, y lo empecé a usar directamente, aprendí a manejar el Corel Draw tocando cualquier cosa, y armé una cama de hierro antigua con un cuchillo tramontina e inspiración. Jamás me enteré qué funciones tenía el celular, ni supe que podía abrir toda clase de archivos con el Corel, ni pude evitar que todas las noches la cama hiciera un ruido espantoso. Los tomaba como gajes del oficio o defectos inevitables de fabricación que ni el manual ni yo podíamos subsanar con más tuercas.</p>
<p>En esa época no sólo odiaba los manuales. Además estaba convencida de que la gente que leía esos manuales de uso era la misma que verificaba dos veces que el gas estuviera apagado antes de irse de su casa, o la que miraba el pronóstico del tiempo para elegir la ropa antes de irse a la oficina. Y por supuesto, me parecían unos imbéciles extraordinarios, y me encantaba estar en el bando opuesto, en los que jamás aceptaban la ayuda que ofrecía ese ganchito con ojos estúpido que aparecía en el Microsoft Word.</p>
<p>Pero alrededor de los veinticinco años, en el final de una madrugada imposible, después de seis horas intentando que mi impresora terminara un póster, descubrí que los manuales eran un oasis de recursos. A las siete de la mañana, doblada de cansancio, mientras leía el manual de la impresora, me enteré que el mismo software dividía el dibujo en ocho recuadros perfectos para unir las hojas después. Que siempre había sido así de obvio pero que la gente como yo, unos  cabezaduras con complejo de sabelotodo, no habíamos leído el manual y lo ignorábamos por completo.</p>
<p>Desde ese momento me hice fanática de los manuales y empecé a pensar que los prepotentes que obviaban las instrucciones eran los mismos estúpidos que se colaban en las filas del supermercado o cambiaban la prescripción del médico y luego iban a terminaban en la guardia del hospital vomitando sangre. Y me alegró estar en el bando de los precavidos y obedientes de nuevo. Me sentí en paz; protegida por todas las fábricas que me decían qué hacer con mi licuadora desde un cuadernillo en varios idiomas.</p>
<p>Sin embargo, con los años y la previsible sofisticación y tecnologización de electrodomésticos, computadoras, muebles y otros aparatos, los manuales cada vez se volvieron más gruesos y complejos, y yo empecé a envejecer y a volverme vaga e impaciente. Hace quince años el manual de la VCR traía un gráfico parecido a este:</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.criticadigital.com/lapeleadora/wp-content/uploads/2009/06/antena.jpg" alt="antena.jpg" width="304" height="220" /></p>
<p align="justify">Pero hoy en día se han agregado demasiados cables para mi concentración de mosquito. Prefiero ver películas, leer, incluso dormir la siesta antes de pasar una tarde mirando cosas como ésta:</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.criticadigital.com/lapeleadora/wp-content/uploads/2009/06/hd_connect_diagram_image004.gif" alt="hd_connect_diagram_image004.gif" width="359" height="317" /></p>
<p align="justify">Y entonces no tuve más remedio que hacer lo que hace toda la gente vaga cuando quiere conectar un aparato: me casé con alguien que adora leer las instrucciones para entender hasta la última función del televisor. Por fin pude dejar de leer manuales y volver a mi postura inicial de lazarillo, que después de todo no era tan mala. Ahora, casi veinte años más tarde, mientras mimarido sufre todo el domingo tratando de conectar el televisor directamente a la notebook, yo me limito a tomar café con espuma, pedirle que se serene, y sostenerle los cables.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Rendidores</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Jun 2009 15:16:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[No soporto la frase &#8220;no tiene desperdicio&#8221;.  Detesto cuando alguien me recomienda que mire una película o que haga un viaje y remata la sugerencia con esa expresión ¿Qué quiere decir que &#8220;no tiene desperdicio&#8221;? ¿Que es bueno porque rinde mucho? Asociar la calidad a la cantidad me parece deprimente. Me niego a hablar de un libro o de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">No soporto la frase &#8220;no tiene desperdicio&#8221;.  Detesto cuando alguien me recomienda que mire una película o que haga un viaje y remata la sugerencia con esa expresión ¿Qué quiere decir que &#8220;no tiene desperdicio&#8221;? ¿Que es bueno porque rinde mucho? Asociar la calidad a la cantidad me parece deprimente. Me niego a hablar de un libro o de una película en los mismos términos que de un peceto o de una bolsa de acelga precortada.  No tiene desperdicio, me dicen. Imbéciles. ¿Entonces qué hacemos con el azafrán, la raíz de nogal o los viajes a la China? Las mejores cosas de la vida son pocas, difíciles de conseguir, y tienen un montón de partes que no sirven absolutamente para nada.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>La mesa está servida</title>
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		<pubDate>Sat, 13 Jun 2009 21:00:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[La mosca en la sopa]]></category>

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		<description><![CDATA[Los mozos son personajes difíciles. Los hay de carrera (cincuentones de boliche gallego que usan chaleco y no necesitan anotar), los hay improvisados (estudiantes de teatro muy simpáticos que no conocen el menú y se olvidan de traer la mitad del pedido) y los hay insoportables, desubicados, amargados y fuera de lugar. Estas son algunas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Los mozos son personajes difíciles. Los hay de carrera (cincuentones de boliche gallego que usan chaleco y no necesitan anotar), los hay improvisados (estudiantes de teatro muy simpáticos que no conocen el menú y se olvidan de traer la mitad del pedido) y los hay insoportables, desubicados, amargados y fuera de lugar. Estas son algunas de las peores anécdotas de camareros porteños.<strong><br />
</strong></p>
<p align="justify"><strong> El impertinente. </strong>Los mozos más malhumorados del mundo, por ejemplo, sirven chocolate con churros en un bar tradicional de la calle Corrientes. Son famosos por su cara larga, sus pésimos modales y sus quejas recurrentes. Hace unos cuántos años, en un afán adolescente de hacerse el escritor oscuro y torturado, un amigo concertó una cita con una chica que le encantaba en ese bar. Le costó dos meses convencerla pero al final la espera rindió sus frutos, porque al terminar la primera taza de café ya estaban besándose apasionadamente. Pero cuando más acaramelados estaban, con cara de asco e indignación, el mozo se acercó a la mesa, golpeó la fórmica, y les gruñó:</p>
<p align="center"><strong>Mozo</strong><br />
A ver si la terminamos con los besos, que esto no es un hotel.</p>
<p align="justify"><strong>El metido. </strong>Otro caso de mozos desubicados me tocó en uno de esos bares enormes y vidriados típicos de avenida Cabildo o Rivadavia. Yo estaba con la que entonces era mi asistente y habíamos parado a almorzar a la salida del gimnasio. Lo primero que hicimos fue preguntarle al mozo por todo el menú “¿Las espinacas gratinadas tienen crema? ¿La milanesa puede ser al horno? ¿El panaché puede ser sin papa ni batata? Pero como todo tenía aceite o manteca, finalmente elegimos las dos lo mismo: un menú de milanesas de soja con ensalada de la huerta. Sin embargo, al mozo le pareció mal.<br />
<span id="more-324"></span></p>
<p align="center"> <strong>Mozo<br />
</strong>(Arqueando las cejas)<br />
El menú trae dos milanesas de soja</p>
<p align="center"> <strong>Nosotras</strong><br />
Sí, gracias.</p>
<p align="center"><strong>Mozo</strong><br />
Mmmmm. Es mucho para ustedes dos.</p>
<p align="justify"> Nos quedamos mudas y dudamos si lo que habíamos escuchado era cierto hasta que lo vimos tachar el pedido en su anotador.</p>
<p align="center"><strong>Mozo</strong><br />
Un menú, una milanesa para cada una y comparten ensalada.<br />
Cocas sí, dos.</p>
<p align="justify">Ye fue y volvió con un sólo menú y dos platos diez minutos más tarde.</p>
<p align="justify"><strong>El tramposo.</strong> Otra vez, en ese bar tan noventoso de Cabildo y Juramento en donde las viejas juegan canasta los domingos, decidí quedarme a almorzar mientras estudiaba para un final. Había pedido unos ravioles de calabaza light con salsa filetto y un agua con gas. Mi pedido tardó menos de lo previsto. Cinco minutos después, el mozo vino con unos sorrentinos nadando en una salsa blanca y espesa parecida a la Bechamel.</p>
<p align="center"><strong>Carolina</strong><br />
No, yo pedí los ravioles light de calabaza</p>
<p align="center"><strong>Mozo</strong><br />
No, no, sorrentinos cuatro quesos.</p>
<p align="center"><strong>Carolina</strong><br />
No. Ravioles light de calabaza.</p>
<p align="center"><strong>Mozo</strong><br />
(mientras me mostraba su anotador)<br />
No, mirá. Nadie pidió ravioles hoy</p>
<p align="center"> <strong>Carolina</strong><br />
Yo sé lo que pedí. No me gusta la salsa blanca.</p>
<p align="justify"> El mozo se quedó unos segundos en silencio y luego me susurró, pegado a mi oreja.</p>
<p align="center"><strong>Mozo</strong><br />
Mirá ¿No te lo podés comer? Porque me equivoqué yo, son<br />
del señor de allá y si no te los comés me los van a cobrar a mí…</p>
<p align="center"><strong>Carolina</strong><br />
¡No!</p>
<p align="center"><strong>Mozo</strong><br />
Pero están buenos… No los tocó.</p>
<p align="justify"><strong>El ignorante. </strong> Otra característica insoportable de algunos mozos, es que no tienen idea qué está escrito adentro del menú. Es verdad que muchas veces es un trabajo temporal que además no paga mucho, pero también es cierto que gran parte de su sueldo, aquí y en todo el mundo, son las propinas que dejan los clientes, así que mal no les vendría aprender qué llevan algunos platos o cómo se pronuncian los ingredientes.</p>
<p align="justify">En una franquicia de café que lleva por nombre un apellido muy común.</p>
<p align="center"><strong>Clienta</strong><br />
Disculpame, de qué es el relleno de esa tarta? ¿De manzana?</p>
<p align="center"><strong>Moza</strong><br />
No, no. De “frutillos” rojos.</p>
<p align="justify">En la misma franquicia, pero en otra sucursal de un cine en Caballito:</p>
<p align="center"><strong>Cliente</strong><br />
¿El cheesecake light es de duraznos?</p>
<p align="center"><strong>Moza</strong><br />
Duraznos no me queda. Tengo de “frutilla y americana”.</p>
<p align="justify">Misma franquicia, misma moza, misma sucursal:</p>
<p align="center"><strong>Cliente</strong><br />
¿Cómo es el capuccino a la italiana?</p>
<p align="center"><strong>Moza</strong><br />
Es café con “chocolatada” nomás.</p>
<p align="justify">En un restaurante de sushi con nombre de mujer en La Lucila.</p>
<p align="center"><strong>Cliente</strong><br />
¿Qué es el kappa maki?</p>
<p align="center"><strong>Moza</strong><br />
Es un preparado con una verdura como si fuera<br />
acelga marina con pepino japonés.</p>
<p align="justify">Y esto no es nada. He discutido con algunos mozos por ensaladas con bichos, por cuentas con doce gaseosas de más, a causa de un baño inundado, por un servicio de wifi deficiente y por una tarta con un pelo enrulado del tamaño de mi antebrazo. Y ni quiero pensar en las veces que me habré tomado un café escupido. Si esto es lo que hacen en el salón, no me quiero imaginar lo que pasa puertas adentro.</p>
<p align="right">Esta nota es parte de la <a href="http://www.facebook.com/pages/Ciega-a-citas/21664666299#/pages/Revista-JOY/37249806721" target="_blank">revista Joy</a> de octubre de 2008.</p>
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		<title>Correo increíble IV</title>
		<link>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/correo-increible-iv/</link>
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		<pubDate>Tue, 09 Jun 2009 22:01:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Correo de lectores]]></category>

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		<description><![CDATA[1) Feria americana
&#8212;&#8211; Original Message &#8212;&#8211;
From: lulu l
To: bestiaria@gmail.com
Sent: Tuesday, June 09, 2009 6:40 PM
Subject: hola carolina
hola como estas? te escribo por lo siguiente. me estoy mudando y estoy vendiendo algunas cosas y como vos sos popular y conoces mucha gente quizás puedas mandar un mail a todos tus contactos y avisarles, porque me estoy [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>1) Feria americana</strong></p>
<p>&#8212;&#8211; Original Message &#8212;&#8211;<br />
From: lulu l<br />
To: bestiaria@gmail.com<br />
Sent: Tuesday, June 09, 2009 6:40 PM<br />
Subject: hola carolina</p>
<p>hola como estas? te escribo por lo siguiente. me estoy mudando y estoy vendiendo algunas cosas y como vos sos popular y conoces mucha gente quizás puedas mandar un mail a todos tus contactos y avisarles, porque me estoy mudando y quizas tu me puedas ayudar el asunto que como me estoy mudando me tengo que desacer de algunas cosas y como me mudo a un lugar mas pequeño me tengo que deshacer de algunas cosas porque no me quepa todo en el depto nuevo, esta re lindo.  y bueno, como sos asi que la gente te escribe te puede interesar la propuesta de ser la intermediaria&#8230; así adquiris mas popularidad&#8230; esto de los negocios da ganancia y que todos te conozcan y respeten. jeje.<br />
bueno, vos ves, pero pensalo, es una buena oportunidad para ti<br />
pensalo.<br />
un saludo y bueno, resolvelo.<br />
si te interesa, te paso los precios y los articulos que vendo<br />
lulli</p>
<p align="center">***</p>
<p><strong><br />
2) Seducido y abandonado</strong></p>
<p>&#8212;&#8211; Original Message &#8212;&#8211;<br />
From: A.<br />
To: bestiaria@gmail.com<br />
Sent: Tuesday, June 09, 2009 4:09 PM<br />
Subject: Seducido</p>
<p>Tienes algo que seduce por lo bronco, como cuando intentas que una mujer ría al despertar y fuiste tan gilipollas de no recordar que es lunes.<br />
Quisiera que tú a mí me linkearas, pero no lo harás porque recuerdas a todas esas mujeres que siempre te acaban mandando a la mierda. Tras seducirte.</p>
<p>A.<span id="more-321"></span></p>
<p align="center">***</p>
<p align="left"><strong>3) De un admirador</strong></p>
<p align="left">&#8212;&#8211; Original Message &#8212;&#8211;<br />
From: Oscar P.<br />
To: bestiaria@gmail.com<br />
Sent: Tuesday, June 09, 2009 6:36 PM<br />
Subject: yo tambien quiero una novia&#8230;&#8230;.</p>
<p align="left"> hola Adriana&#8230;. bueno&#8230;&#8230;..te escribo para felicitarte y solidarisarme con tu excito, para contarte que me fascino quiero un novio el blog, lo leí de pie a pa pero decirte tambien que el libro es un poco malo&#8230;&#8230;quizas es una opinion no la tomes a mal yo veo una confucion muy grande en vos y no se me gustaria ayudarte&#8230;&#8230;tambien me gustaria saber si seguis escribiendo en clarin o si seguis en la busqueda&#8230;&#8230;&#8230; me gustaria que me llames&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; yo estoy en la buzqueda de una compañiera para la vida tambien&#8230;&#8230;.y te entiendo.</p>
<p align="left">nada mas te dejo mi email que es oscarxxxxx@yahoo.com.ar y espero que nos podamos comunicar en esta era de descomunicacion tan grande&#8230;&#8230;&#8230;..</p>
<p align="left">&nbsp;</p>
<p align="left">&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Correo increíble III</title>
		<link>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/correo-increible-iii/</link>
		<comments>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/correo-increible-iii/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 05 Jun 2009 23:02:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Correo de lectores]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.criticadigital.com/lapeleadora/correo-increible-iii/</guid>
		<description><![CDATA[1) Andrés Pacotillo se sincera

From: Andres Pacotillo
To: bestiaria@gmail.com
Sent: Tuesday, May 26, 2009 5:43 PM
Subject: ay ay ay, carolina
Cuando te leo te juro que me dan ganas de que vuelvan los militares y te chupen.
Saludos!
 ***
2) Quería pedir un tema para mi novia que me está escuchando

From: JOSE
To: bestiaria@gmail.com
Sent: Friday, June 05, 2009 12:56 AM
Subject: para que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>1) Andrés Pacotillo se sincera<br />
</strong><br />
From: Andres Pacotillo<br />
To: bestiaria@gmail.com<br />
Sent: Tuesday, May 26, 2009 5:43 PM<br />
Subject: ay ay ay, carolina</p>
<p>Cuando te leo te juro que me dan ganas de que vuelvan los militares y te chupen.<br />
Saludos!</p>
<p align="center"> ***</p>
<p align="left"><strong>2) Quería pedir un tema para mi novia que me está escuchando<br />
</strong><br />
From: JOSE<br />
To: bestiaria@gmail.com<br />
Sent: Friday, June 05, 2009 12:56 AM<br />
Subject: para que la votaste</p>
<p>Hola disculpame que te moleste, pero queria pedirte un favor, tenes el tema &#8220;para que la votasta &#8221; en mp3, si lo tenes, me lo mandas en archivo adjunto, gracias<br />
jose</p>
<p align="center">***</p>
<p><span id="more-320"></span></p>
<p align="left"><strong>3) Ministerio de trabajo</strong></p>
<p>From: Aldana<br />
To: bestiaria@gmail.com<br />
Sent: Friday, May 08, 2009 8:17 AM<br />
Subject: Una consulta</p>
<p align="left">Hola Carolina,</p>
<p align="left">Mi nombre es Aldana, tengo diecinueve años, soy de La Plata y actualmente curso la carrera de periodismo en (Insertar aquí terciario privado). Te cuento que te leo siempre, que me devoré Ciega a citas y que también te sigo en Gataflora y en Oh lalá también (¿Por qué nunca subís esas notas a Bestiaria y sí las de Gataflora?). Bueno, el motivo de mi mail es ese, contarte que me encanta todo lo que hacés, que te leo siempre y saber si hay alguna posibilidad de que me consigas un trabajo en alguna de esas revistas (preferentemente las dos que te nombre) o en el diario. ¡Ojalá que sí!</p>
<p align="left"> Desde ya, muchas gracias.</p>
<p align="left">Aldana</p>
<p align="left">pd: te dejo mi celular por las dudas 156-xxx-xxx</p>
<p align="left">pd2: Me puedo mudar si es necesario, no voy a vivir en La plata mucho más tiempo.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Olimpíadas</title>
		<link>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/olimpiadas/</link>
		<comments>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/olimpiadas/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 01 Jun 2009 23:37:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[En el Olimpo de las cosas mersas, justo arriba de la gente que dice ¿Qué acelga? en vez de ¿Qué hacés? y de la que pone pasacalles para los 15 años de la hija, y justo al lado de los que usan vincha en los recitales y decoran la comida con el pico &#8220;rizador&#8221; de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">En el Olimpo de las cosas mersas, justo arriba de la gente que dice ¿Qué acelga? en vez de ¿Qué hacés? y de la que pone pasacalles para los 15 años de la hija, y justo al lado de los que usan vincha en los recitales y decoran la comida con el pico &#8220;rizador&#8221; de la mayonesa, están los anormales que te preguntan cuánto ganás. Esos son, a mi modesto entender, los especímenes más ordinarios del planeta. Ni hablar de los que te interrogan sobre lo que pagás de psicólogo, lo que te cobra la empleada doméstica, o cuánto te viene de expensas. Esos están en la cima de todo, apenas superados por los monstruos que usan riñonera.</p>
]]></content:encoded>
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		<slash:comments>2387</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Una de animales</title>
		<link>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/una-de-animales/</link>
		<comments>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/una-de-animales/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 28 May 2009 03:31:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[La gente que no tiene un gato o un perro por falta de dinero, porque no tiene tiempo para atenderlos, o porque no tiene espacio en la casa no me merece ninguna opinión en especial. No los entiendo, pero me resultan indiferentes. Sin embargo, la gente que no tiene mascota para no ensuciar su casa [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">La gente que no tiene un gato o un perro por falta de dinero, porque no tiene tiempo para atenderlos, o porque no tiene espacio en la casa no me merece ninguna opinión en especial. No los entiendo, pero me resultan indiferentes. Sin embargo, la gente que no tiene mascota para no ensuciar su casa me parece gente horrible. Ni hablar de los que compran un perrito o juntan un gato de la calle y una semana después lo quieren devolver porque se comió unos auriculares. Esa gente, además de ser asquerosa y miserable, está muerta por dentro.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Cucarachas</title>
		<link>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/cucarachas/</link>
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		<pubDate>Fri, 22 May 2009 20:51:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Odiar es divino]]></category>

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		<description><![CDATA[Cada vez que miro televisión, que recibo publicidad por correo, que me invitan a participar de un concurso o que me quieren seducir con un descuento, me golpeo con una verdad que con los años se ha hecho cada vez más gruesa y evidente: la gente que trabaja en marketing es toda estúpida.
Sé que corro [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Cada vez que miro televisión, que recibo publicidad por correo, que me invitan a participar de un concurso o que me quieren seducir con un descuento, me golpeo con una verdad que con los años se ha hecho cada vez más gruesa y evidente: la gente que trabaja en marketing es toda estúpida.</p>
<p align="justify">Sé que corro el riesgo de que muchos se enojen y me insulten, pero tengo que decirlo porque no puedo más. Desde hace más de dos décadas vivo con el peso de una vergüenza ajena que no me corresponde y me angustio por anticipado cuando me avisan que una empresa me va a mandar un regalo o va a lanzar un nuevo producto.</p>
<p>Y lo mismo me pasa con la tele o con la radio. Ni bien empieza una tanda publicitaria cambio de canal o huyo a hacerme un café (incluso cuando no quiero uno) sólo para ahorrarme el dolor de comprobar que otra vez a algún retrasado mental se le ocurrió poner a unos pibes con pecas saltando en gorrito para vender una mayonesa.</p>
<p align="justify">Es verdad, la publicidad tiene un dios aparte. A diferencia de la televisión, que se cancela cuando nadie quiere ver el programa o de los negocios que cierran cuando la gente no entra a comprar, la publicidad es una cucharacha que sobrevive al desprecio de los consumidores. De hecho, el zapping —y todo lo que el zapping conlleva— es un invento de la publicidad actual. Lo que parece un rally desenfrenado para recorrer la programación del cable antes de que termine la tanda es en realidad un escape terrorífico y contra reloj para esquivar a Fabián Gianola promocionando jabón o Luisina Brando hablando de su dentadura postiza.</p>
<p align="justify">Y por eso, justamente, tiene lógica que sea tan mala. ¿Para qué van a hacer algo bueno que nadie va a mirar? Sino fíjense en la excepción de esa misma regla: <a href="http://www.youtube.com/watch?v=TZ1xCHyf6NQ" target="_blank">cuando la publicidad es creativa e interesante</a> hacen un programa de TV exclusivamente dedicado a mostrar esa excepción.  ¡Uhhhh, miren, hacia 1988, en Finlandia se hizo una publicidad buena! ¡Y no se la copiaron a nadie!<br />
<span id="more-316"></span></p>
<p align="justify">Cada vez que veo esas publicidades idiotas de gente cepillándose los dientes y sonriendo, de familias paseando por el shopping o de amas de casa impecables lavando la ropita de sus hijos, no puedo creer que en una agencia de veinte personas la única idea que haya sobrevivido a las críticas, a los colegas y a las sugerencias del cliente hayan sido esos chorizos de mierda interminables. Que nadie se haya caído al piso de risa cuando la sugerencia más interesante de la mesa haya sido que Fabián Gianola les pidiese medias sucias a las amas de casa para ver si eran blancas. ¿Cómo puede pasar? ¿Cómo es que nadie impide que semejante porquería llegue a la televisión?</p>
<p align="justify">A mí me gusta imaginar que hay un creativo que se queda pensando toda la noche una idea magistral y a eso de las cinco de la mañana, tumbado por el sueño y su propia psiquis defectuosa, se imagina su nueva obra maestra y se le cuenta a sus colegas así:</p>
<p align="center"><strong>CREATIVO</strong><br />
Se me ocurrió entonces, para apuntar a un público joven y desenfadado<br />
usar diferentes chicos con gorrito gritando ¡Ma-yo-ne-sa! ¡Que-ri-ca-<br />
*ma-yo-ne-sa! Y la madre, ojo que esta es la mejor parte, se enoja y les dice<br />
¡Qué chicos terribles! Mientras hace un rulito con nuestro pico decorador sobre<br />
una salchicha y dice ¡Mayo-mayo-mayo-rica-para-mis-nenitos!</p>
<p align="center"><strong>COLEGAS</strong><br />
Muuuy muuuuuuuuuuy buena, creativo. La verdad, no se me hubiera<br />
ocurrido. Y habría nenes, decís. Muy bueno. Además original.<br />
Nunca se vio. Seguro ganamos un Clío.</p>
<p align="justify"> Y no es sólo la televisión. Cuando un directivo de marketing de cierto supermercado sugirió que era una buena idea premiar a los clientes que gastaran doscientos pesos con cupones de descuento del 5% para jabón de tocador ¿Qué hicieron? ¿Lo palmearon en la espalda y aplaudieron? ¡Si es la peor idea del mundo! ¡Deberían sacrificarlo como a un perro!  ¿No se dan cuenta que si lo dejan vivo después va a querer darte 1 punto por cada 3 pesos consumidos y que juntes 1500 puntos para ganarte un toallón? ¿Y los canjes y los regalos promocionales? ¿Para qué mierda gastan plata en anteojos de sol amarillos, vinchas con carteles o jueguitos de ese plástico berreta con el que hacen el cotillón? ¿No se dan cuenta que no sirve para nada, que es basura que se apila en los cajones de los muebles, que nadie lo valora, que no le aporta nada el producto?</p>
<p align="justify">Dense cuenta de que hace rato que estamos hartos. Que cruzamos de vereda cuando nos quieren dar un volante. Que le cortamos el teléfono a los telemarketers que nos quieren ofrecer un descuento. Que nos comemos los quesitos de las promotoras del supermercado y nunca les compramos el producto. Que comentamos en el trabajo cuánto odiamos las publicidades de yogur. Que estamos huyendo de la televisión de aire para sacarnos de encima su publicidad. Que no sacamos sus tarjetas de puntos, ni guardamos los cupones, ni llenamos los formularios para ganar premios en sus concursos. Dense cuenta, y por primera vez sean realmente innovadores haciendo algo que nunca hicieron: trabajar.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Volskwagen auspicia</title>
		<link>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/volskwagen-llamados-telefonicos-adjudicacion/</link>
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		<pubDate>Tue, 19 May 2009 13:13:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[Todos los santos días suena el teléfono y cuando atiendo, me sale una grabación de Volkswagen diciendo que nos adjudicaron un auto. Todos los santos días. Todos, hasta los domingos. A pesar de que soy consciente de que es una máquina, me pongo tan loca que les termino gritando &#8221;¡Andate a la puta que te parió!&#8221;.
Mimarido al principio se sobresaltaba [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Todos los santos días suena el teléfono y cuando atiendo, me sale una grabación de Volkswagen diciendo que nos adjudicaron un auto. Todos los santos días. Todos, hasta los domingos. A pesar de que soy consciente de que es una máquina, me pongo tan loca que les termino gritando &#8221;¡Andate a la puta que te parió!&#8221;.</p>
<p align="justify">Mimarido al principio se sobresaltaba y me preguntaba con quién estaba hablando, pero con el tiempo se fue acostumbrado a que me insulte con los contestadores. Pero ayer a la tarde se cansó. Cuando me escuchó gritar ¡Andate a la puta que te parió, pelotudo! por enésima vez, se acercó, y con esa cara de pena que le ponen los médicos a los pacientes que están muy mal, me explicó que era una grabación, que no tenía sentido ponerme así, sobre todo porque nadie me escuchaba. </p>
<p align="justify">—En todo caso buscá la oficina de Vokswagen, llamalos y deciles que te saquen de su mailing.<br />
—¿Para qué?- le dije, sobresaltada.<br />
—¡Porque estás insultándote con una máquina!<br />
—¡Aaaaaaah! ¿Eso? No, nada que ver. Ese era el administrador.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>El discreto encanto de hablar al pedo</title>
		<link>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/el-discreto-encanto-de-hablar-al-pedo/</link>
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		<pubDate>Wed, 13 May 2009 22:21:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Nunca taxi]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace diez días tuve que ir a hacerme un análisis de sangre bien temprano. A sabiendas de que a las 8:30 de la mañana siempre estoy de malhumor,  procuré buscar un taxi nuevo y sin adornos raros (remeras en los asientos, perritos que mueven la cabeza, dados de peluche) que me llevara a destino libre [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Hace diez días tuve que ir a hacerme un análisis de sangre bien temprano. A sabiendas de que a las 8:30 de la mañana siempre estoy de malhumor,  procuré buscar un taxi nuevo y sin adornos raros (remeras en los asientos, perritos que mueven la cabeza, dados de peluche) que me llevara a destino libre de sobresaltos y conversaciones desagradables.</p>
<p align="justify">Tardé como quince minutos, pero la espera valió la pena. El auto era nuevo, el olor a limpio rozaba la germofobia, y además el chofer ofrecía los diarios y revistas de la semana y tenía los ceniceros llenos de caramelos. Me subí, dejé la cartera sobre el asiento y le dije el nombre del hospital. Ni hizo falta darle la dirección. Sabía perfectamente a donde era porque según él, ahí se atendía toda su familia.</p>
<p align="center"><strong>Taxista:</strong><br />
Tengo la obra social del hospital por el trabajo de mi mujer.</p>
<p>Genial. Empezamos bien. No me pregunto &#8220;¿Pueyrredón y qué?&#8221; ni me preguntó si iba a la fábrica de Felfort, ni me dijo que había un incendio justo sobre esa avenida. Sólo hizo un comentario y luego se calló.</p>
<p align="center"><strong>Taxista:</strong><br />
Si querés agarrá una revista. Son todas  de esta semana.</p>
<p align="justify">Agarré el diario y hojeé la parte de espectáculos. Me di cuenta que no leía un diario de papel desde hacía por lo menos cuatro o cinco años.</p>
<p align="center"><strong>Carolina:</strong><br />
Gracias.</p>
<p align="justify">Pero apenas empecé a leer tuve la impresión de que había caído en una trampa. Que ese auto de apariencia silenciosa y confortable, escondía en su fachada servicial la guarida de un charlatán.</p>
<p><span id="more-314"></span></p>
<p align="center"><strong>Taxista:</strong><br />
¿Qué me decís del viejo éste eh?</p>
<p align="center"><strong>Carolina:</strong><br />
¿Perdón?</p>
<p align="center"><strong>Taxista:</strong><br />
Este Sofovich ¿Lo viste? (Me señala una foto de lo que estoy leyendo).<br />
Se caso con una piba de no sé, 30 pirulos&#8230; Una nena eh&#8230; 34 años&#8230;<br />
(Hace un silencio dramático) ¿Sabés lo que van a durar? ¿Qué puede hacer<br />
un tipo de 70 con una piba de esa edad? ¿Para qué le sirve?</p>
<p align="center"><strong>Carolina:</strong><br />
No tengo idea.</p>
<p align="center"><strong>Taxista:</strong><br />
Además, la guita que costó esa fiesta, para lo que van a durar&#8230;<br />
Cuando la piba se dé cuenta que el tipo no le sirve para nada,<br />
lo va a dejar por uno de veinte&#8230;</p>
<p align="justify">La sola idea de que alguien creyera que los hombres &#8220;servían&#8221; para algo y que esa supuesta utilidad además estuviera relacionada con la procreación o el placer sexual me dio ganas de cagarlo a trompadas, pero me di cuenta que si se lo explicaba, empezaba una conversación sobre un tema que no era mío y caía en su juego perverso de tachero bocón.</p>
<p align="center"><strong>Taxista:</strong><br />
(Insistiendo y arqueando las cejas, fanfarrón, como si<br />
estuviese emitiendo un diagnóstico irrefutable)<br />
Dos meses van a durar.</p>
<p align="center"><strong>Carolina:</strong><br />
Ajá.</p>
<p align="center"><strong>Taxista:</strong><br />
A la piba le gusta la guita, pero te digo, se va a arrepentir, porque<br />
va a tener toda la torta eh, toda. Coche, viaje, mucama, toda la torta,<br />
pero&#8230; un tipo, a esa edad. Yo sé lo que te digo&#8230;</p>
<p align="center"><strong>Carolina</strong><br />
¿Y les avisaste?</p>
<p align="center"><strong>Taxista:</strong><br />
(me dice cogoteando hacia el asiento de atrás)<br />
¿Disculpame?</p>
<p align="center"><strong>Carolina:</strong><br />
Digo si les avisaste.</p>
<p align="center"><strong>Taxista:</strong><br />
¿Ehm, si les avisé yo?</p>
<p align="center"><strong>Carolina:</strong><br />
Sí, digo si fuiste al salón ayer a parar el casamiento para notificarles<br />
que vos&#8230;. (levantando el cartelito con la identificación del taxista) Juan&#8230;<br />
Carlos Andrade, de&#8230; 58 años, taxista, decís que no van a durar&#8230;<br />
¿No se lo habrás dicho en la ceremonia, no? Porque me imagino a esa<br />
pobre chica desesperada, amenazando con tirarse del techo del salón,<br />
Sofovich enfurecido y desolado tratando de que no se arme un caos<br />
mediático. Todos destrozados porque vos, Juan Carlos Andrade, taxista<br />
de (vuelvo a leer la identificación) ¿Rivadavia al 9100 qué es? ¿Floresta?<br />
Sí, Juan Carlos Andrade, taxista de Floresta dice que no van a durar.<br />
Debe haber sido terrible. Deben estar preocupadísimos. No deben haber<br />
dormido en toda la noche.</p>
<p align="center"><strong>Taxista:</strong><br />
Lo sabe todo el mundo. No lo digo yo. Todos dicen que no van a durar.</p>
<p align="center"><strong>Carolina:</strong><br />
¿Todos quiénes? ¿En dónde están esos &#8220;todos&#8221; que saben tanto y a qué se<br />
dedican? ¿Nélida de Mataderos, que mira Intrusos mientra toma mate?<br />
¿El cuidacoches de Florida y Corrientes? ¿La esposa vaga de algún polista<br />
de medio pelo que lee una revista mientras le esculpen las uñas?<br />
¿Quiénes son todos los que saben?</p>
<p align="center"><strong>Taxista:</strong><br />
Vos reíte pero uno sabe más por viejo&#8230;</p>
<p align="center"><strong>Carolina:</strong><br />
¡No me río! ¡Si estoy desolada como Sofovich! Ese pobre<br />
hombre se va a tirar por la ventana&#8230;</p>
<p align="center"><strong>Taxista:</strong><br />
Bueno, vamos a ver quién tiene razón a la larga, si vos o yo&#8230;</p>
<p align="center"><strong>Carolina:</strong><br />
No entendés. Yo ni quiero tener razón porque ni siquiera tengo una<br />
opinión. Me da vergüenza tener una opinión sobre el tema.</p>
<p align="center"><strong>Taxista:</strong><br />
Yo te lo digo porque ya la viví.</p>
<p align="center"><strong>Carolina:</strong><br />
¡Pero vos qué sabés de la vida de gente que ni te conoce! Das<br />
opiniones  que nadie te pidió basadas en un chisme o un rumor que<br />
pescaste de casualidad en esos programas del mediodía que están<br />
dando en la parrilla en la que parás a comer choripán a la tarde.</p>
<p>El taxista estaciona y me cobra. Previsiblemente no tiene cambio y se queda con mis monedas. Cuando me estoy bajando, me pregunta si ya me atendí en ese hospital. Le digo que sí y me vuelve a contar que él tiene esa obra social, que ahí se atiende toda su familia, y que es muy bueno.</p>
<p align="center"><strong>Carolina:</strong><br />
¿Muy bueno? Si es una cagada. El mes pasado contagiaron a tres<br />
personas de hepatitis con una transfusión.</p>
<p>Su cara se transformó.</p>
<p align="center"><strong>Carolina:</strong><br />
Además, si te enfermás de algo grave te cubren tres días de internación<br />
y después tenés que pagar todo. Una prima de un amigo tuvo que vender<br />
la casa para pagarse una cesárea. Ahora la empresa está en convocatoria&#8230;<br />
Parece que ningún empleado cobra desde diciembre. Dicen que<br />
se van a fundir dentro de tres o cuatro meses. Lo sabe todo el mundo.</p>
<p align="center"><strong>Taxista:</strong><br />
¿En serio?</p>
<p align="center"><strong>Carolina:</strong><br />
No. Pero me encanta hablar al pedo.</p>
<p align="left">Y cerré la puerta.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Cortaselo despacito con una tijerita</title>
		<link>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/cortaselo-despacito-con-una-tijerita/</link>
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		<pubDate>Sat, 09 May 2009 19:54:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace unos seis meses me fui a probar una remera en un local de ropa, pero como me quedaba corta, no la llevé. Cuando se la devolvía, la vendedora me hizo una sugerencia insólita que en ese momento me pareció na broma  &#8220;Llevatela y agregale una telita abajo&#8221;, me dijo, la muy asquerosa.
Hasta ahora siempre [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Hace unos seis meses me fui a probar una remera en un local de ropa, pero como me quedaba corta, no la llevé. Cuando se la devolvía, la vendedora me hizo una sugerencia insólita que en ese momento me pareció na broma  &#8220;Llevatela y agregale una telita abajo&#8221;, me dijo, la muy asquerosa.</p>
<p align="justify">Hasta ahora siempre había pensado que era un hecho aislado. Pero la semana pasada, entré a un negocio y quise probarme un collar y me pasó algo parecido: ni bien la dueña me lo alcanzó, me avisó que aunque era de aluminio costaba $180 porque era de un diseñador. Pero para mi desconsuelo, me lo probé y quedaba raro. Era como una gargantilla llena de discos que se te atoraban en el mentón. Hubiese sido más lindo si esos mismos discos hubieran caído con gracia en el pecho. Desconsolada, le agradecí y le dije que era una pena que no lo hubieran hecho más largo. Entonces la mujer me hizo la misma sugerencia que la anterior: &#8220;Y&#8230;. agregale una cadenita o un cordoncito&#8221;.</p>
<p align="justify">Y es a causa de estas dos anécdotas simbólicas que hoy quiero hablarles directamente a todas las vendedoras remendonas, pordioseras, cochinas y desesperadas del mundo. Necesito que lo entiendan de una vez y nos ahorremos todos un mal rato: No voy a pagar ciento ochenta pesos para llevarme un collar para reparar, ni le voy a agregar piolines ,ni arrancar escuditos ni cortar la flor de cuero de un zapato recién comprado. Cuando alguien adquiere algo nuevo, pretende que sea impoluto, perfecto, con olor a cuero, a fábrica, a apresto.</p>
<p align="justify">Se los voy a decir una vez porque quiero que estén avisadas: a la próxima  puerca inmoral que me recomiende &#8220;rasparle algo&#8221; a una cartera, &#8220;cortarle una tirita&#8221; a una remera o &#8220;usarlo con otra cosa abajo&#8221; la prendo fuego en un probador.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Correo increíble II</title>
		<link>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/correo-increible-ii/</link>
		<comments>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/correo-increible-ii/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 05 May 2009 20:13:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Correo de lectores]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.criticadigital.com/lapeleadora/correo-increible-ii/</guid>
		<description><![CDATA[1) Gigoló
De: Fabricio Balcani
Fecha: 1 de diciembre de 2008 10:56 AM
Asunto: hola
Para: bestiaria@gmail.com
hola estoy buscando mujeres mayores que queiran empesar una relasion con  muchachos jovenes y apuestos, he visto en tu pagina que tu resibes correo de  mujeres&#8230;.. si por favor podrias avisarle, que mi nombre es fabricio balcani y  tengo un amigo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>1) Gigoló</strong></p>
<p>De: Fabricio Balcani<br />
Fecha: 1 de diciembre de 2008 10:56 AM<br />
Asunto: hola<br />
Para: bestiaria@gmail.com</p>
<p>hola estoy buscando mujeres mayores que queiran empesar una relasion con  muchachos jovenes y apuestos, he visto en tu pagina que tu resibes correo de  mujeres&#8230;.. si por favor podrias avisarle, que mi nombre es fabricio balcani y  tengo un amigo interesado tambien muchas grasias,desdeya fabricio balcani 21  años</p>
<p align="center">***</p>
<p> <strong>2) Amigos imaginarios<br />
</strong><br />
From: Peter Wilson B.<br />
To: bestiaria@gmail.com<br />
Sent: Thursday, April 02, 2009 7:37 PM<br />
Subject: saludos</p>
<p>Muchas felicidades por ser una gran guionista de películas te cuento que yo fui parte de una filmacion un corto metraje sobre un secuestro de la vida real pero no lo difundieron mi nombre es Peter B. soy boliviano de Cochabamba abogado pero me encanta el arte y en especial ser actor el cine espero me des respuesta y seamos amigos chau si gustas te lo puedo enviar ese corto metraje</p>
<p align="center"><strong>***</strong></p>
<p><strong>3) Gente que busca gente</strong></p>
<p>&#8212;&#8211; Original Message &#8212;&#8211;<br />
From: silvia<br />
To: bestiaria@gmail.com<br />
Sent: Tuesday, May 05, 2008 1:39 AM<br />
Subject: ¿primas?</p>
<p>hola carolina, por hay mi mail te parece algo loco&#8230;. yo se que es inesperado&#8230;. pero me parece que somos primas por parte de madre, por casualidad tu abuela no se llama de apellido Romagnoli? sos la hija de netita? perdon que te peegunte asi pero te juro que cuando vi tu foto en el blog estaba muy muy segura de que eras&#8230;.. me acorde de cuando jugabamos con mi prima al jardin de einfantes en la quinta, y me parecio no me preguntes por que que eras vos&#8230;.. sos? sos vos? te dejo mi celular por si lo sos je 156-xxx-xxx. ojala lo seas!!!!!</p>
]]></content:encoded>
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		<slash:comments>2166</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Ciega a citas</title>
		<link>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/ciega-a-citas/</link>
		<comments>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/ciega-a-citas/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 01 May 2009 21:11:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuando no peleo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.criticadigital.com/lapeleadora/ciega-a-citas/</guid>
		<description><![CDATA[Como todos los lectores de La peleadora saben, tengo un segundo blog llamado Bestiaria. En el primero mis lectores me dicen Peleadora o Pelia; en el segundo me dicen Bestiaria, Besti o Carolina.  Lo que muchos no saben (aunque algunos sospechen y otros aseguren) es que el año pasado tuve un tercer blog y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Como todos los lectores de <a href="http://www.criticadigital.com.ar/lapeleadora" target="_blank">La peleadora</a> saben, tengo un segundo blog llamado <a href="http://bestiaria.blogspot.com" target="_blank">Bestiaria</a>. En el primero mis lectores me dicen Peleadora o Pelia; en el segundo me dicen Bestiaria, Besti o Carolina.  Lo que muchos no saben (aunque algunos sospechen y otros aseguren) es que el año pasado tuve un tercer blog y desde entonces tengo también un tercer apodo.  El blog se llama <a href="http://www.ciegaacitas.com/blog">Ciega a citas</a>, y ahí, mis lectores todavía me dicen Lucía, Lulú o LG.</p>
<p align="justify"> Ciega a citas cuenta la historia de Lucía G, una periodista soltera de 30 años que un día descubre que su madre apostó que iría sola, gorda y vestida de negro al casamiento de la hermana menor de la familia y decide hacer cualquier cosa (literalmente, cualquier cosa: volver con viejos amantes, citas a ciegas, búsqueda de pareja por internet) para no ir sola a la fiesta de casamiento.</p>
<p align="justify"> Durante nueve meses (desde noviembre del 2007 a junio del 2008) escribí en primera persona la vida de LG. Todos los días, por la tarde o por la noche, conté un capítulo de su historia, a modo de folletín, como si fuese la telenovela de las cinco de la tarde: a veces una cita patética, o el episodio de alguna relación fallida, una reunión del dietaclub, un domingo en pijama mirando tv berreta, una reunión con amigas casadas que hablan de pañales, un encuentro horrible con un candidato que conoció en internet o alguna reflexión irónica sobre su agobiante soltería.</p>
<p align="justify"> Escribir en vivo esta novela fragmentada en 250 capítulos fue lo más alucinante que me pasó en la vida. Es muy difícil escribir durante tanto tiempo metida en un personaje y lograr que los lectores no pierdan tensión ni interés y se muerdan las uñas por saber que sigue al día siguiente. Durante ese tiempo tuve que interpretar a Lucía en los comentarios, armar una estructura dinámica y coherente, transmitir todas las emociones y detalles de la historia en una sola anécdota diaria y por sobre todas las cosas, equivocarme lo menos posible, porque en los blogs en vivo no se puede borrar ni volver atrás, la goma no existe.</p>
<p align="justify"> Ciega a citas fue, por ahora, el desafío más difícil que tuve.  Escribí el 24 de diciembre a la noche, cuando estuve enferma, en un viaje de vacaciones o después de trabajar 15 horas en otro proyecto, y si bien fue un proyecto enorme y delirante, nada me hizo más feliz que ser LG durante esos meses de mi vida.</p>
<p align="justify"><span id="more-287"></span> Si bien LG no es nadie real,  la vida de Lucía está basada en mi vida de soltera y en la de mis amigas. La historia no sucedió exactamente como sucede en el blog, aunque gran parte de esa vida es cierta. Muchas de sus citas, de sus sentimientos, de sus luchas cotidianas fueron mías. Jamás disimulé mi estilo ni cambié un adjetivo para despistar, apenas me puse otro nombre. Sé que muchos estuvieron seguros de que era yo desde el primer momento y otros estuvieron convencidos de que Lucía estaba ahí, detrás del monitor, leyendo lo que escribían. Da igual. Nunca me pareció importante nada que estuviera relacionado con la intimidad del autor, porque de una forma o de otra, Lucía estaba ahí conmigo. Se podría decir que es uno de los personajes de Bestiaria o la encarnación de una de sus teorías; o mejor todavía, que Bestiaria empezó con mi vida de casada y Ciega a Citas contó mis días de soltera.</p>
<p align="justify"> El blog concluyó el día del casamiento de Irina, la hermana de Lucía. Llegó a tener 15,000 visitas diarias en su último capítulo, 1000 comentarios por día, 2800 fans en Facebook y un par de copias bastante patéticas que previsiblemente no prosperaron.</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.criticadigital.com/lapeleadora/wp-content/uploads/2009/04/ciega3d.jpg" alt="ciega3d.jpg" /></p>
<p align="justify"> Hace unos meses, el blog se transformó en libro editado por el sello Aguilar. Se imprimió con mi seudónimo, Lucía González, para que mi personaje siguiera existiendo allá fuera, en el mundo real, en las computadoras de la librería Yenny, en los catálogos editoriales, en los afiches de publicidad, en la wikipedia, en los diarios de todo el país. Incluso, junto a la gente de Alfaguara —que está más loca que yo— hice la prensa como si fuera ella (di notas a la radio con otra voz, tuve dos celulares —uno de Carolina y uno de Lucía—, contesté entrevistas para muchísimos medios, e incluso rechacé propuestas editoriales y Reality shows como si fuese, efectivamente LG. Háganme acordar que les cuente el día que hablé por error con Arturo Pérez Reverte).</p>
<p align="justify">Pero además de existir en internet y en papel, dentro de unos meses, Ciega a citas será también de carne y hueso. En este momento el blog está siendo adaptado para ser una serie de televisión por FOX Internacional y Rosstoc, la productora de Gastón Pauls y Alejandro Suaya. Será el primer blog en español que se adapte para televisión, y eso no deja de llenarme de felicidad vanidosa y estadística. Desde Junio, si todo sale bien, van a poder ver la tira diaria de Ciega a citas por América.</p>
<p align="justify"> <strong>Ese 1 de noviembre de 2007, la historia de LG comenzaba así:</strong></p>
<p align="justify">Ayer tendría que haber matado a mi madre y a mi hermana, pero en vez de apuñalarlas me comí medio lemon pie y lloré.</p>
<p align="justify"> Mi hermana menor, Irina, nos invitó a cenar a su casa para darnos una sorpresa: que se casaba en siete meses y medio. La noticia no orprendió a nadie. Está de novia hace cuatro años y siempre supimos que su soltería iba a terminar antes de esa manera: con un novio impecable, una relación soñada y una boda perfecta. Así que hicimos lo que había que hacer, festejar. Brindamos, comimos cosas ricas, discutimos un poco, miramos vestidos en una revista y diseñamos un menú imaginario tiradas en el sillón del living. Todo parecía ir relativamente bien (lo que es mucho en mi familia) hasta la hora del café, cuando yendo al baño me llevé la sorpresa de mi vida. Mientras me estaba lavando las manos, escuché a lo lejos una conversación que todavía me cuesta asumir como real. Mi mamá le decía a mi hermana que esta boda iba a ser muy difícil para mí, porque yo era la mayor de las dos (tengo treinta años y ella veintisiete) y la que tenía que casarse primero. Que yo tenía el peor trabajo (soy periodista y gano una miseria, es cierto), que no tenía pareja (¿cómo sabe?), que estaba gorda (tengo unos doce kilos de más) y que mi vida no iba hacia ningún lado (cierto también). Pero eso no fue lo peor. Lo peor fue el final. Dijo que el casamiento iba a ser una doble tragedia, porque mi familia iba a sufrir tanto como yo al verme bailar sola y borracha mientras mi hermana menor se casaba con el amor de su vida.</p>
<p align="justify"> Mi hermana, sin embargo, no estuvo de acuerdo. Le preguntó cómo sabía ella que yo iba a ir sola. “Quizás esté con alguien que no conocemos.” Pero mi mamá respondió enseguida que ella sabía que yo iba a ir sola por una razón muy simple: siempre iba a sola a todos lados. <a href="http://www.ciegaacitas.com/pdf/capitulo1.pdf">(Seguir leyendo)</a></p>
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		<title>Morbo</title>
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		<pubDate>Wed, 29 Apr 2009 19:24:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[Si agarro a la hija de puta que llegó a mi blog buscando &#8220;utilisima manualidades babero de goma eva&#8221; y &#8220;reseta huebos reyenos&#8221; no le queda un pelo.
Y los que llegaron buscando &#8220;oviuan quenobi&#8221;, &#8220;muñeco de peluche hijo boludo&#8221;  y &#8220;como se llama la cancion parapapa papapa&#8221; no sonrían, que ustedes vienen después.
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Si agarro a la hija de puta que llegó a mi blog buscando &#8220;utilisima manualidades babero de goma eva&#8221; y &#8220;reseta huebos reyenos&#8221; no le queda un pelo.</p>
<p>Y los que llegaron buscando &#8220;oviuan quenobi&#8221;, &#8220;muñeco de peluche hijo boludo&#8221;  y &#8220;como se llama la cancion parapapa papapa&#8221; no sonrían, que ustedes vienen después.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Pasaporte al infierno</title>
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		<pubDate>Sun, 26 Apr 2009 17:37:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pelear es un trámite]]></category>

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		<description><![CDATA[El martes pasado, ni bien me enteré que para hacer unos trámites en el exterior necesitaba renovar mi pasaporte, me fui a la comisaría a hacer la denuncia de extravío. Apenas entré, un policía me preguntó qué necesitaba y en donde vivía. Lo típico.  Cada vez que uno va a la comisaría, los policías [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El martes pasado, ni bien me enteré que para hacer unos trámites en el exterior necesitaba renovar mi pasaporte, me fui a la comisaría a hacer la denuncia de extravío. Apenas entré, un policía me preguntó qué necesitaba y en donde vivía. Lo típico.  Cada vez que uno va a la comisaría, los policías preguntan en donde vivís y recorren un mapita con los dedos con la burocrática esperanza de que tu caso le toque a otra delegación.</p>
<p align="center"> <strong>POLICIA</strong><br />
¿De qué lado de la calle?</p>
<p align="center"><strong>CAROLINA</strong><br />
Del lado que sea el de esta comisaría</p>
<p align="center"> <strong>POLICIA</strong><br />
(Señalando unos bancos)<br />
Bueno, esperá ahí  que ya te atendemos.</p>
<p>Cuando vi la cantidad de gente que había antes que yo (un chico joven y una señora de cuarenta años con una anciana que, presumo, sería su madre) me puse contenta. Como mucho, iba a estar media hora ahí adentro.</p>
<p>Sin embargo, dos coca colas más tarde y cuarenta minutos después yo todavía seguía esperando que me atendieran. El chico había terminado en quince minutos pero la señora hablaba tanto, lloraba tanto y gesticulaba tanto que el policía apenas había logrado avanzar con la denuncia.<span id="more-283"></span></p>
<p align="center"><strong>SEÑORA </strong><br />
Entonces cuando entro, veo que la mesa de luz está abierta.<br />
No abierta. Apenitas corrida. Medio centímetro. Y yo, que<br />
siempre cierro las puertas y los cajones porque me ponen<br />
nerviosa abiertos, me di cuenta que algo pasaba&#8230; (seguía<br />
explicando la señora, mientras yo me alejaba en un sensible<br />
estado de nervios a jugar con un gato pelirrojo que se lamía<br />
al lado de un patrullero)<strong><br />
</strong></p>
<p align="center"><strong>POLICIA 2</strong><br />
¿Pero que le faltaba?</p>
<p align="center"> <strong>SEÑORA</strong><br />
Todavía nada. Pero no lo quería adentro de mi casa, yo lo había<br />
echado. Le dije que por favor se fuera porque yo no podía vivir<br />
con sospechas. Yo no soporto la mentira. Nunca la soporté. Y él<br />
me dijo que no se iba a ir hasta que no habláramos de lo que yo<br />
estaba diciendo (seguía sollozando, con una expresión de congoja<br />
que rozaba la parodia) Entonces le dije que entonces me iba yo…</p>
<p align="left"> En este momento la señora rompió en llanto nuevamente. Estuvo siete minutos llorando sin parar mientras el policía la miraba impávido y la madre le palmeaba el brazo con una mezcla de pena y vergüenza ajena.</p>
<p>Me llamaba la atención que no sintiera vergüenza por estar incomodando a todo el mundo. Lloraba como si estuviera en su cuarto; sin apuro, sin pudor, sin nada. Le faltaba sacar una almohada y una caja de chocolates de la cartera. Y fue en ese momento, que empecé a sentir una bronca que me crecía como una enredadera por el cuerpo. Desde hace un tiempo que observo este fenómeno asqueroso de las filas. La gente que espera durante horas su turno, cree que cuando llega, puede ocupar el tiempo que quiera sin preocuparse por los que vienen atrás. Viejas que charlan con la cajera mientras todos las esperamos en la fila del supermercado, tarados que no encuentran la tarjeta de débito o se olvidaron de pesar la verdura, clientes que le hacen doscientas cincuenta preguntas al cajero del banco en hora pico. “Yo esperé dos horas, ahora me toca a mí, que los demás esperen” es, al parecer, la política solidaria actual.<strong><br />
</strong></p>
<p align="center"><strong>SEÑORA</strong><br />
Y me voy… Pero cuando vuelvo, dos horas  después, dos horas y pico,<br />
me doy cuenta que mi celular no se prende. Entonces, así de casualidad,<br />
lo abro, por abrirlo nomás, y veo que me falta el chip del celular.</p>
<p align="center"><strong>POLICIA 2</strong><br />
¿Un celular de qué marca?<strong><br />
</strong></p>
<p align="center"><strong>SEÑORA</strong><br />
No, no me robaron el celular. Sólo el chip.</p>
<p align="center"><strong>POLICIA 2</strong><br />
¿Le abrieron el celular y le robaron el chip?</p>
<p align="center"> <strong>SEÑORA</strong><br />
Sí</p>
<p>En ese momento, mientras la señora sollozaba por séptima vez, miré el reloj y me di cuenta que en diez minutos iba a llegar el pedido del supermercado a mi casa y no iba a haber nadie para atenderlo. Entre harta y enojada me acerqué a avisarles que cada vez había más gente esperando:</p>
<p align="center"><strong>CAROLINA</strong><br />
Disculpenme, yo me tengo que ir, ¿Faltará mucho?</p>
<p align="left"> El  policía me contestó que ya me atendían, pero la señora giró como en la presentación de una novela mexicana, se puso la mano en el pecho y me dijo:</p>
<p align="center"><strong>SEÑORA</strong><br />
¡Me acaban de robar!<br />
<strong><br />
CAROLINA</strong><br />
Señora, esto es una comisaría. A todos nos acaban de robar, de<br />
chocar, de secuestrar un pariente. ¿Qué se piensa que venimos a hacer acá?</p>
<p align="center"><strong>SEÑORA</strong><br />
Disculpame pero esto no se puede hacer así nomás. Es serio, es una denuncia.</p>
<p align="center"><strong>CAROLINA</strong><br />
¿Así nomás? Cuando empezaron éramos dos personas. Ahora hay<br />
(digo, mientras empiezo a contar la gente sentada en el banco)<br />
nueve. El policía apenas tipea. Usted tiene que decir lo que le robaron,<br />
no lo que sintió cuando le robaron.</p>
<p align="center"><strong>POLICIA 2</strong><br />
Ya la atendemos</p>
<p align="center"><strong>SEÑORA</strong><br />
¿Vos sabés por lo que pasé yo? Ojalá nunca te pase lo que me pasó a mí.</p>
<p align="center"><strong>CAROLINA</strong><br />
Todos sabemos lo que le pasó porque la escuchamos hace cuarenta<br />
minutos hablando pavadas. ¿Pero usted sabe lo que nos pasó a<br />
nosotros? ¿Tiene idea si entre esas personas hay alguien con una<br />
denuncia seria? No sabe, no le interesa. Todos acá estamos para escuchar<br />
su melodrama. Hasta el cabo, que le pregunta qué le robaron hace<br />
una hora, a ver si se apura&#8230;</p>
<p align="left"> En ese momento un policía se acercó para preguntar qué pasaba. Me pidió que me tranquilizara. Le expliqué que estaba tranquila, que quien estaba molestando a todos era esa mujer.</p>
<p align="center"><strong>SEÑORA</strong><br />
¿Qué querés decir con que a otros les pasó algo en serio?<br />
¿Vos decís que lo mío no es en serio?</p>
<p align="center"><strong>CAROLINA</strong><br />
Sí, eso digo.  Usted viene acá a llorar. Usted  necesita un amigo.<br />
El policía… cabo, ayudante, eso, ayudante Yañez, no es su psicólogo,<br />
no está para escuchar sus dramas sentimentales.</p>
<p align="left">El otro policía me pidió que me sentara, con expresión seria y me prometió que iban a hacer lo más rápido posible. La mujer, en cambio, me miraba como si la hubiese querido matar. Me quería seguir replicando pero el ayudante Yañez la exhortó a continuar con la denuncia.</p>
<p align="center"><strong>SEÑORA </strong><br />
Entonces me pongo a revisar el placard, la mesa, para ver si faltaba algo…<br />
Yo nunca dejo cosas fuera de su lugar y tengo unos anillitos, tres,<br />
de oro, que dejo en un platito al lado del televisor…</p>
<p align="center"><strong>CAROLINA</strong><br />
¡AY, JESUS MARIA Y JOSE! ¡Te acaba de preguntar qué más faltaba,<br />
no cuántos anillitos tenés! ¡Esto no es una novela de Agatha Christie,<br />
no tenés que fabricar suspenso! ¡Todos tenemos que hacer denuncias!<br />
¡Llamá a la línea de suicidios, llorales a ellos y no molestes más!</p>
<p align="left">La señora me miraba con los ojos abiertos como dos platos de postre. El policía trataba de contener la sonrisa.</p>
<p align="center"><strong>CAROLINA</strong><br />
¡Por favor! ¡Un poco de solidaridad! ¡No te podés cagar en las diez<br />
personas que esperan porque te dejó tu novio! ¿Qué edad tenés?<br />
¡Como cincueeeeenta años! (le dije, segura de que tenía cuarenta)<br />
¿No estás grande para esta telenovela?</p>
<p align="left"> En ese momento, otro oficial me llamó y me dijo que él me iba a tomar la denuncia. Fui hasta otra mesa, me senté, le dije que había perdido mi pasaporte, le di mi DNI y tres minutos después me dio una denuncia de dos renglones que me firmó sobre la puerta de salida.<br />
<strong> </strong></p>
<p align="center"><strong>SEÑORA</strong><br />
¡A vos te voy a denunciar!</p>
<p align="center"> <strong>CAROLINA</strong><br />
¡Prepárense que ahora tiene DOS denuncias! (Grité mientras mostraba dos dedos)<br />
¡DOS! ¡Compren sandwiches, llamen a sus hijos, tráiganse revistas de palabras<br />
cruzadas yun bolso con ropa que van a estar acá hasta el martes que viene!</p>
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		<title>La despedida de Pablo</title>
		<link>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/la-despedida-de-pablo/</link>
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		<pubDate>Thu, 23 Apr 2009 15:32:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Correo de lectores]]></category>

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		<description><![CDATA[Desde que tengo un blog, no hay semana en la que no que venga un lector a avisar que desde ahora en adelante, por el motivo que fuere, me va a dejar de leer. Como si estuvieramos en una oficina, o como si fuésemos el elenco de un teatro de revistas, este lector se organiza [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Desde que tengo un blog, no hay semana en la que no que venga un lector a avisar que desde ahora en adelante, por el motivo que fuere, me va a dejar de leer. Como si estuvieramos en una oficina, o como si fuésemos el elenco de un teatro de revistas, este lector se organiza una despedida sin invitados ni anfitrión en los comments.</p>
<p align="justify">&#8220;Para ser franco,durante un tiempo,el blog me parecio divertido…Despues trate de interpretar a la fauna que lo visita,los que se buscan el primer comentario (&#8230;) y he decidido sacar a este blog de la carpeta de &#8220;favoritos&#8221; dijo Pablo, un lector anónimo, en el día de ayer.</p>
<p align="justify">En general, el resto de los lectores se burla por la ocurrencia, pero a mí el fenómeno me impresiona un poco. Una persona que nadie sabe que está  del otro lado del monitor me amenaza con irse, convencida de que me voy  a angustiar porque ya no va a clickear en mi link. Es como si un empleado mandara una carta de renuncia a una empresa que nunca lo contrató, como si un tipo que no conocés te sentara en un bar para plantearte que quiere ver a otras mujeres&#8230;</p>
<p align="center">***</p>
<p>Atte. Sres. Chalchaleros.</p>
<p>El motivo de esta carta es para avisarles que desde que cumplí 17 ya no soy más fan de ustedes. Ahora me gusta Soledad.</p>
<p>Saludos,<br />
María Cristina Lorenzetti<br />
DNI 22.348.494</p>
<p align="center"> ***</p>
<p>A quien corresponda:</p>
<p>Buenas tardes, soy Amelia de Villa Luro y quería decirles que luego de muchos años usando Fastix, compré el sellador genérico de Carrefour. Lo siento mucho, me pareció que lo correcto era decirlo de frente y no que lo escucharan en ferreterías de por ahí.</p>
<p align="center">***</p>
<p>¡Hola, Ante Garmaz!</p>
<p>Quería avisarte que durante cuatro semanas vi tu programa pero que desde este martes voy a mirar Magazine en canal 26. Saludos, Lorena de Tapiales.</p>
<p align="center"> ***</p>
<p>Sres Havanna,<br />
De nuestra mayor consideración:</p>
<p>Desde el día de la fecha nuestra familia ha dejado de consumir sus alfajores.</p>
<p align="center"> ***</p>
<p>Si ni te conocemos, Pablo ¿De quién te despedís?</p>
]]></content:encoded>
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		<title>10 cosas que odio de los cumpleaños</title>
		<link>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/10-cosas-que-odio-de-los-cumpleanos/</link>
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		<pubDate>Tue, 21 Apr 2009 03:11:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[10 cosas que odio]]></category>

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		<description><![CDATA[1. Saludar con un beso a las cincuenta personas que llegaron antes a la fiesta.
Si agarro al anormal que extendió a los desconocidos el ritual de saludar con un beso, le parto una columna de hormigón en el lomo. Estoy harta de entrar a una reunión y que cincuenta personas te miren la trompa para [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>1. Saludar con un beso a las cincuenta personas que llegaron antes a la fiesta.</strong><br />
Si agarro al anormal que extendió a los desconocidos el ritual de saludar con un beso, le parto una columna de hormigón en el lomo. Estoy harta de entrar a una reunión y que cincuenta personas te miren la trompa para darme un beso. Es una locura. Ya la acción de saludar es bastante arcaica, para que encima la practiquemos con gente que jamás vimos en la vida. A nadie le interesa besar a sus compañeros de oficina o la suegra de un amigo. ¿Por qué no buscan novios o amigos por internet y se sacuden la necesidad de afecto de esa manera?</p>
<p><strong>2.  Cantar el feliz cumpleaños en bares o restaurantes</strong><br />
¡Levanten la mano el que quiera matar a los estúpidos que cantan el  “Feliz cumpleaños” en cualquier lugar! ¡Yooooooooo! Estoy harta de estar tomando un café tranquila en un bar y de repente sentir un estruendo e barrabrava alcoholizado que golpea la mesa y grita incoherencias en la mesa de atrás. Tu amigo no es mi amigo, no tengo por qué padecer su cumpleaños.</p>
<p><strong>3. Comer torta en servilleta</strong><br />
No sé cómo se les ocurre que servir torta encima de un pedazo de papel es un comportamiento aceptable para un ser humano, pero quiero aprovechar este espacio para decir que no. Piénsenlo bien. Ni siquiera se usan cubiertos. Uno agacha la cabeza a la servilleta y come directamente con la boca, como si fuese un perro. ¿Qué va a venir después? ¿Vamos a tomar vino de un abrevadero y a comer morcilla con la mano? ¿Nos van a tirar maíz en el piso para cenar? Festejar es un lujo, no una obligación. Si no querés hacer nada, no invites gente a tu casa. Yo tampoco quería ir a tu cumpleaños y ahí estoy, comiendo con las manos, como un animal de granja para que vos no tengas que lavar los platos.</p>
<p><span id="more-280"></span></p>
<p><strong>4.  Que cuando me regalen algo, me aclaren que es “una pavadita”.</strong><br />
¡Obvio que es una pavadita! El 90% de los regalos que recibimos son una basura infame que para lo único que sirve es para aburrirse, abollada, en el fondo del placard.</p>
<p><strong>5. Que se crean esa estupidez de que el corazón es grande.</strong><br />
Si no tenés sillas, una cantidad adecuada de vasos, un sillón cómodo, gaseosas light, aspirinas, un baño en condiciones, un departamento en una zona segura y cercana, el número de teléfono de un radiotaxi, suficiente hielo, ventilación adecuada, no molestes a la gente con tu cumpleaños. Somos adultos y no, no nos arreglamos con cualquier cosa ni en cualquier lugarcito. La mayoría de nosotros trabajamos diez horas por día para después salir corriendo a tu fiestita macabra a descomponernos de calor y tomar gaseosa caliente. Metete tu corazón grande en el culo. No queremos volver a oír de vos hasta que no te compres un aire acondicionado.</p>
<p><strong>6.  Que siempre haya un imbécil con delirio de DJ</strong><br />
Estoy enferma de que en todas las reuniones haya un infradotado desesperado por armar una pista de baile en el living. Primero, la mayoría de la gente está convencida de que es Fred Astaire pero baila mal. Basta con mirar la pista en las fiestas de casamiento para probar lo que estoy diciendo. El que baila se divierte ¿Pero qué pasa con los que tenemos que mirar ese espectáculo lamentable?</p>
<p><strong>7.  Que se juntan varios grupos heterogéneos de gente.</strong><br />
El cumpleañero invita a sus compañeros de oficina, a su familia, a sus colegas de teatro, a los amigos de la primaria y a un taradito que conoce desde chico para festejar. Y para él está bien, porque los conoce a todos. ¿Pero qué tiene que ver su profesor de teatro con la secretaria de sesenta años que trabaja en su oficina? Estoy cansada de que me obliguen a hablar con suegras ajenas, primos pesados y compañeros de trabajo que no conozco ni me interesa conocer.</p>
<p><strong>8. Que toda la gente que dejé de ver a propósito hace tiempo aproveche para emboscarme y proponer reunirse o almorzar.</strong><br />
Vamos a terminar con esta hipocresía  hoy, aquí, y de una vez por todas. Si nos dejamos de ver hace cinco años y siempre que nos cruzamos me sugerís que almorcemos juntos pero nunca te llamo, es hora de que entiendas que no me interesa verte. No me interesa juntarme con los chicos del secundario. No me moviliza reunir a la gente de teatro. No quiero volver a jugar a armar el equipo de vóley.  Sólo de charlar del viaje de egresados con nostalgia ya me deprimo. La gente que recuerda el secundario como su época de gloria es patética, no trates de contagiarme.</p>
<p><strong>9. Las variaciones interminables de la canción de feliz cumpleaños</strong><br />
¿Es necesario que a esta altura, pleno siglo XXI, habiendo fabricado trenes supersónicos, tecnología bluetooth y bombas nucleares aún sigamos cantando “Amiguito que Dios te bendiga”? Digo, nomás&#8230; ¿No la podemos cortar?</p>
<p><strong>10. Que al irse haya que decir “Gracias por todo”.</strong><br />
Gracias las pelotas. Yo ni siquiera quería venir.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Personitas especiales</title>
		<link>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/personitas-especiales/</link>
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		<pubDate>Thu, 16 Apr 2009 17:18:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[Yo puedo soportar a un idiota, a un lastimero o a un envidioso con total normalidad. Sin embargo, me resulta imposible ser amable o educada con los cursis. La gente cursi me saca todas las ganas de vivir. Me agrede con sus frases hechas, con sus rituales llenos de parentela cariñosa, con sus adornitos y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Yo puedo soportar a un idiota, a un lastimero o a un envidioso con total normalidad. Sin embargo, me resulta imposible ser amable o educada con los cursis. La gente cursi me saca todas las ganas de vivir. Me agrede con sus frases hechas, con sus rituales llenos de parentela cariñosa, con sus adornitos y tarjetas alusivas, con sus poemas dedicados a la madre, con su colección señaladores y muñequitos. Los odio, me dan arcadas; no puedo evitarlo. Cada vez que un padre cursi lleva a sus hijos vestidos en tiradores y moñito a una fiesta quiero morir. Si escucho &#8220;personita especial&#8221; o &#8220;estamos embarazados&#8221; cruzo los dedos para que llegue pronto el fin del mundo. La cursilería debiera ser reconocida como una patología, y los cursis <meta http-equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8" /><meta name="ProgId" content="Word.Document" /><meta name="Generator" content="Microsoft Word 12" /><meta name="Originator" content="Microsoft Word 12" /></p>
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<p> <![endif]--><span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman','serif'" lang="ES-MX">—</span>como buenos enfermos mentales que son<meta http-equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8" /><meta name="ProgId" content="Word.Document" /><meta name="Generator" content="Microsoft Word 12" /><meta name="Originator" content="Microsoft Word 12" /></p>
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<p> <![endif]--><span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman','serif'" lang="ES-MX">—</span> deberían estar encerrados en una institución llena de guirnaldas, duendes de la buena onda y adornos de goma Eva.</p>
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		<title>Escuchame un minutito</title>
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		<pubDate>Sun, 12 Apr 2009 21:45:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuando no peleo]]></category>

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		<description><![CDATA[Este jueves 16 y viernes 17, de 15,30 a 18 hs voy a estar en Radio Mitre, en La otra pata, el programa de Marcelo Zlotogwiazda, hablando un poco más de mi malhumor. Pueden sintonizar la radio AM 790 o escucharme desde la web en www.radiomitre.com.ar.
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			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Este jueves 16 y viernes 17, de 15,30 a 18 hs voy a estar en Radio Mitre, en La otra pata, el programa de Marcelo Zlotogwiazda, hablando un poco más de mi malhumor. Pueden sintonizar la radio AM 790 o escucharme desde la web en <a href="http://www.radiomitre.com.ar/Index.asp">www.radiomitre.com.ar</a>.</p>
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		<title>Correo increíble</title>
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		<pubDate>Thu, 09 Apr 2009 00:51:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Correo de lectores]]></category>

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		<description><![CDATA[Al menos dos o tres veces por semana recibo un mail francamente increíble. A veces es un pedido fuera de lugar, otras veces son detractores con ganas de desahogarse, internautas que están de paso, o gente que no entiende del todo bien como funciona internet.  No lo sé porque no los conozco y jamás les [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Al menos dos o tres veces por semana recibo un mail francamente increíble. A veces es un pedido fuera de lugar, otras veces son detractores con ganas de desahogarse, internautas que están de paso, o gente que no entiende del todo bien como funciona internet.  No lo sé porque no los conozco y jamás les contesté ni les voy a contestar.</p>
<p>Hasta el día de hoy, los compartía con mis amigos más cercanos, que todavía no pueden creer las cosas que recibo y esperan ansiosos cada nueva entrega.  Desde ahora y a pedido de los lectores del blog, voy a abrir una sección para compartirlos también con ustedes. ¿Me creerán?</p>
<p align="center">***</p>
<p><strong>1) El prnsipe asul</strong></p>
<p>From: R. <lokoquetemira@hotmail.com><br />
Date: 2008/10/20<br />
Subject: hola soy un lector masculno<br />
To: bestiaria@gmail.com</lokoquetemira@hotmail.com></p>
<p>HOLA LINDA. ME ENCANTA TU BLOGSPOT  SOY UN GRAN SEGUIDOR TUYO….TENGO UNA LINDA CUALIDAD QUE POCOS HOMBRES POCEEN Y ES LA DE SER FAMINISTA Y PODES ADAPTARCE A LAS NECESIDADDES Y CONDICIONES DE MI PAREJA…. LAS MUJERES ESTAN SIEMPRE A LA BUSQUEDA DEL PRINCIPE AZUL…</p>
<p>YO QUIERO SABER QUE CLASE DE HOMBRE QUIEREN LAS MUJERES (UNA DESCRIPCION GENERAL)…. REFERENTEMENTE HACIENDO INCAPIE EN LA PARTE DE LA PERSONALIDAD, YA QUE ME ES MUCHO MAS FACIL DE MOLDEAR QUE MI CUERPO…</p>
<p>POR CIERTO, TENGO 19 AÑOS, PESO 96 KILOS, MIDO 1.85 COM, HACE POCOS AÑOS DEJE DE JUGAR AL RUGBY, POR LO QUE DESPUES DE TANTOS ENTRENAMIENTOS FISICOS Y PSICOLOGICOS HE OBTENIDO A CAMBIO UN BOLUMINOSO CUERPO (&#8221;45-Que te abrace un hombre grandote, con brazos pesados y espalda ancha&#8221; ESE COMENTARIO ME SUBIO LOS ANIMOS)Y UNA ALTA DISCIPLINA. ESPERO QUE ME PUEDAS AYUDAR EN MI PROBLEMA, QUIERO SER UTIL Y HACER FELIZ A ALGUNA MUJER Y DEMOSTRAR QUE TODAVIA QUEDAN APROXIMACIONES BASTANTES CERTERAS A PRINCIPES AZULES</p>
<p align="center">***</p>
<p><span id="more-277"></span></p>
<p><strong>2) 0800 &#8211; BESTIARIA</strong></p>
<p>From: S.<br />
To: bestiaria@gmail.com<br />
Sent: Monday, December 22, 2008 1:42 AM<br />
Subject: saludos y consultas</p>
<p>Hola carolina! Soy una fiel lectora de tus blogs, bestiaria y la peleadora, del otro lado de la cordillera.<br />
Junto con felicitarte queria hacerte una consulta. Nunca he estado en tu ciudad y no se si los comercios abriran el dia 25 de diciembre (justo me salio un viaje para las fiestas).</p>
<p>&#8211;<br />
S.</p>
<p align="center"><!--more-->***</p>
<p><strong>3) Postdata</strong></p>
<p>De: I.<br />
Fecha: 28 de octubre de 2008 1:16<br />
Asunto: FELICITACION<br />
Para: bestiaria@gmail.com</p>
<p>Hola Carolina, antes de nada te felicito por las ediciones del libro. Te sigo y estoy suscrito a tu blog, en ocasiones he colocado tus articulos en el mio. Me encantas como escribes, así com H. Casciari. Asimismo he votado espacio. Espero no haber pertubado tu intimidad y te deseo todos los exitos en todo lo que hagas. Un abrazo desde el País Vasco.</p>
<p>PD: Me gustaria si es posible, que un día escribieras sobre la cantidad de argentinas ( cada ve mas ) que vienen a España a ejercer la prostitución. Gracias y hasta siempre.</p>
<p align="center">&nbsp;</p>
<p align="center">***</p>
<p><strong>4) Soporte técnico</strong></p>
<p>From: m.<br />
To: bestiaria@gmail.com<br />
Sent: Thursday, January 01, 2009 9:57 PM<br />
Subject: hola una consulta como pusite tu foto y tu mail para que te contacten en tu blog</p>
<p>hola me llamo m. y estoy haciendo un blog quieor poner como vos pusite para que me contacten una foto y mi mail o mis telefonos no se como pudiste hacerlo no encuentro la forma desde ya gracias y espero la respuesta</p>
<p align="center">***</p>
<p align="left">&nbsp;</p>
<p align="left"><strong>5) El poeta enojado y su rosa mensajera</strong></p>
<p>From: C.<br />
To: bestiaria@gmail.com<br />
Sent: Monday, February 09, 2009 10:37 PM<br />
Subject: HASTA CUÁNDO, CAROLINA</p>
<p>Quito, Ecuador.<br />
Hola, Carolina.</p>
<p>Revisando la Red en busca de blogs de mujeres, hallé el tuyo. También yo tengo una vena comercial todavía inexplorada: http://www.(aquísudirección).blogspot.com</p>
<p>Tienes bastante estilo literario; pero&#8230;  ¿hasta cuándo seguirás embruteciéndote, escribiendo la basura comercial que solamente da fama barata? ¿O también escribís cosas serias? Por si no lo sabés, no sólo Holywood sabe triturar cabecitas.  Por las dudas que no respondas, mi pésame, Carolina.</p>
<p>A mí van a recordarme por sonetos como éste. ¿A vos?:</p>
<p>LOS QUE LA CARNE DESTRUYE</p>
<p>Una rosa blanquísima me has dado<br />
cuando yo me dormía y te soñaba.<br />
Era un cielo auroral y constelado<br />
el que creía ver cuando observaba.</p>
<p>Eras un ser angélico y alado,<br />
y mi mano de carne desfloraba,<br />
sin querer, cada pétalo quebrado.<br />
Y yo lloraba mucho, y te negaba.</p>
<p>Tú me diste sonriendo aquella flor;<br />
y yo creí saber, con gran certeza,<br />
que joven partiría, cuando el alba&#8230;<br />
Pero paso mi mano por la calva,<br />
y advierto la vejez en mi cabeza&#8230;<br />
No hay rosa mensajera del amor.</p>
<p>21.IX.1996</p>
<p>C.</p>
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		<title>Dicen los boludos</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Apr 2009 02:04:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[No hay nada que me ponga más loca que las afirmaciones sin dueño. Ni bien alguien arranca una oración con la palabra &#8220;Dicen&#8221; quiero pararme y hacerlo callar metiéndole un trapo en la boca hasta que se ponga azul.
&#8220;Dicen los que saben que a Kennedy lo mató Bob Patiño&#8221;, &#8220;Dicen los médicos que el dengue [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">No hay nada que me ponga más loca que las afirmaciones sin dueño. Ni bien alguien arranca una oración con la palabra &#8220;Dicen&#8221; quiero pararme y hacerlo callar metiéndole un trapo en la boca hasta que se ponga azul.</p>
<p align="justify">&#8220;Dicen los que saben que a Kennedy lo mató Bob Patiño&#8221;, &#8220;Dicen los médicos que el dengue es un arma de destrucción masiva de Al Qaeda&#8221;, &#8220;Se dice que Alejandra Pradón es el anticristo&#8221; son sólo algunos ejemplos. Y lo peor, es que mientras enuncian su estupidez arquean la ceja y ponen cara de espía de la KGB. ¿Quiénes dicen? ¿Quiénes son los que saben?  Y esos médicos que dicen tantas cosas&#8230;¿En dónde están? ¿Quién los conoce?</p>
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		<title>M´hijo el dotor, mi padre&#8230; No sé.</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Apr 2009 19:12:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Odiar es divino]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace unos meses fuimos con una amiga a comprar un collar a Palermo y nos dimos cuenta que  ya no sabíamos hablar español.  A pesar de que toda la vida habíamos vivido en Argentina y que hasta veinte minutos atrás habíamos conversado en perfecto castellano con todo el mundo, ahí, en esa zona comercial, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Hace unos meses fuimos con una amiga <a href="http://bestiaria.blogspot.com/2009/02/el-mapa-de-compras.html" target="_blank">a comprar un collar a Palermo</a> y nos dimos cuenta que  ya no sabíamos hablar español.  A pesar de que toda la vida habíamos vivido en Argentina y que hasta veinte minutos atrás habíamos conversado en perfecto castellano con todo el mundo, ahí, en esa zona comercial, éramos como turistas extranjeras que miraban carteles con expresión confusa, rascándose la cabeza, tratando de dilucidar si estábamos en el lugar correcto o no.</p>
<p align="justify"> La historia empezó así: nos encontramos en una esquina sin un plan establecido. Yo quería comprar un collar y ella unos aros largos para una fiesta, pero la idea era mirar vidrieras, dar vueltas, y ver qué había de nuevo.  El plan, sin embargo, fracasó desde el principio. No sólo porque no sabíamos a donde ir, si no porque no podíamos averiguar qué vendían los negocios quehabía en nuestra cuadra.</p>
<p align="justify"> La primera marquesina que vimos decía “Victoria Díaz. Objetos”, y como decía “objetos”, allá fuimos. Un collar definitivamente es un objeto ¿O no? Pero cuando llegamos, los objetos eran de otro tipo. Había almohadones, floreros y unas sillas plásticas bastante feas que no diseñó Victoria, sino una fábrica de San Martín que vende al por mayor.<span id="more-275"></span></p>
<p align="justify"> El segundo, por suerte, parecía más convincente. “Adorada Primavera. Tendencias”. Tendencias, ahí sí. Tendencias es moda y moda es accesorios. Hay collares seguro. Así que fuimos. Pero también fallamos, porque  había zapatos, alguna que otra cartera, billeteritas pop con fotos de revistas y tiras vinílicas de comics estampados.</p>
<p align="justify">Después vimos “Andrea Pardini Diseño” que era diseño de sillones y mesas, “Multiespacio Mariana López” que era un bar con exposición de fotos y feria americana de diseño,  y otro que decía accesorios pero resultó ser un bazar muy moderno vendiendo utensilios de cocina y electrodomésticos cool, pero de collares ni hablar. O al menos nosotras no supimos jamás qué tenía que decir la marquesina de un local que vendiera  accesorios. Quizás era “maquinaria pesada” o quizás era “material descartable quirúrgico”, pero como somos extranjeras en Palermo, jamás nos vamos a enterar.</p>
<p align="justify"> Hasta hace un tiempo, la visibilidad de los negocios se reforzaba con carteles que pudieran ser divisados a lo lejos y que dieran cuenta de los servicios que ofrecía el local en cuestión. Había carteles luminosos que decían “Banelco” en los bancos, de Correo Argentino para los locutorios, o toldos de Coca Cola o Marlboro arriba de los kioscos. Algunos incluso iban más allá, y no sólo decían el nombre y el rubro, sino que también agregaban algunos productos o especialidades del local. (Kiosco Mario – Internet – Fotocopias – Panchos. Raul´s – Bistro y restorantino,. Imprenta González – Ploteados – Talonarios – Tarjetas personales).</p>
<p align="justify"> Pero parece que desde hace tiempo los negocios suponen que la mejor estrategia es confundir a sus clientes potenciales con rubros dudosos que no terminan de explicar a qué se dedica esa empresa. Soluciones. Estrategias. Objetos. Tendencias. Espacios. Diseño. Networking consultants. Incluso los profesionales independientes y las empresas privadas se plegaron a esta ola de adivinanzas y ponen en sus tarjetas profesiones que nadie, ni siquiera ellos, comprenden demasiado bien. Juan Martínez. Corporate development for medium-sized companies. Luciana López. Estrategias empresariales. Lowenstein y asociados. Soluciones integrales de logística internacional. Lux: Sistemas inteligentes de almacenaje. Script. Virtual business strategies.</p>
<p align="justify"> Cuando yo era chica, los padres de mis compañeros eran abogados, médicos, plomeros, comerciantes, choferes, psicólogos, y todos sus hijos podían decirte bien clarito a qué se dedicaban. Me pregunto seriamente qué dice el hijo de Juan Martínez y Luciana López en el jardín cuando le preguntan de qué trabaja su papá o su mamá. ¿Cómo explican qué hacen? Que me lo digan a mí, porque tampoco entiendo. ¿Alguien sabe, en sus familias, de qué viven?  Supongamos que salen de casa a las nueve, van al gimnasio y llegan a la oficina bañados, felices y listos para trabajar. ¿Qué hacen? ¿A quién llaman? ¿Qué escriben en sus notebooks?</p>
<p align="justify"> Yo no puedo creer que haya tanta gente convencida de que semejante superficialidad sin sentido es buena para sus negocios. Que ser moderno o estar a la vanguardia tenga que ver con ponerle un rubro inexplicable a su emprendimiento ¿Desde cuándo la palabra “bazar” pasó a tener lepra? ¿Desde cuándo decir pizzería, zapatería, asesoramiento o cualquier otro término claro y concreto es demodé?  ¡Ni sus propios empleados pueden explicar de qué trabaja alguien que hace “Soluciones corporativas”!</p>
<p align="justify"> En una época les pusieron nombres en inglés a los perros. Bobby, Fritzy, Daisy, Blackie, por ejemplo. Una década después,  les empezaron a poner Geraldine, Jennifer y Brian a sus hijos, hasta que fue grasa también.  Más tarde le pusieron Technical Support Agent o ejecutivo de cuentas a los telemarketers y gerente de logística al encargado de un depósito de bebidas.  Y ahora le ponen nombres ridículos a sus negocios, que no entienden sino ustedes mismos . ¿Y para qué? ¿Para meter a los clientes en un negocio a comprar cosas que no estaban buscando? ¿Para poder comercializar cualquier disparate en el mismo local sin que parezca una feria americana? ¿Para cobrar escandalosos sobreprecios por ser modernos, vanguardistas y alocados?</p>
<p align="justify"> Pero por favor. Esos nombres para lo único que sirven es para esconder que son unos buscavidas que se dedican a cualquier cosa, que venden de todo un poco como un bazar persa, y que no tienen ideas verdaderamente nuevas.  Es cáscara, disfraz, pintura nueva para esconder las mismas viejas artimañas de siempre. La sobriedad es elegancia. No se olviden que hoy en día los perros que se llaman Daisy y las nenas que se llaman Jennifer son una grasada también.</p>
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		<title>Tres pesos de clavos</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Mar 2009 17:43:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[Los ferreteros  no te venden nada sin antes preguntar para qué lo querés. Es como si te tomaran examen de forma solapada. Vos pedís un sellador y te preguntan si vas a pegar con eso. Pedís una mecha de 6 mm común y te preguntan si la vas a usar en la pared. Por mis [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Los ferreteros  no te venden nada sin antes preguntar para qué lo querés. Es como si te tomaran examen de forma solapada. Vos pedís un sellador y te preguntan si vas a pegar con eso. Pedís una mecha de 6 mm común y te preguntan si la vas a usar en la pared. Por mis trabajos anteriores, yo soy muy buena alumna de ferretero y comparto con ellos el desprecio que sienten por la gente que pide &#8220;un cosito de esos para la luz&#8221; o &#8220;un ganchito para el barral del placard&#8221;. No puedo evitar odiarlos. Cada vez que una señora intenta describir un herraje con palabras como &#8220;pirinchito&#8221; o &#8220;pendorchito&#8221;, yo arqueo las cejas y me miro con el ferretero para que bufemos juntos.</p>
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		<title>En un bar, hace veinte minutos</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Mar 2009 18:10:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[En vivo]]></category>

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		<description><![CDATA[Estoy en un bar muy tranquilo al que vengo a trabajar un par de veces por semana. El público, en general, está compuesto por amigas tomando el té, turistas, o gente que viene a trabajar con la notebook. Sin embargo, hace una hora llegó un grupo de amigas muy charlatanas que no paran de gritar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Estoy en un bar muy tranquilo al que vengo a trabajar un par de veces por semana. El público, en general, está compuesto por amigas tomando el té, turistas, o gente que viene a trabajar con la notebook. Sin embargo, hace una hora llegó un grupo de amigas muy charlatanas que no paran de gritar y no me dejan trabajar. Tendrán unos cuarenta y cinco años, pero hacen chistes imbéciles, golpean la mesa, llaman al mozo a los gritos y otras delicias de inadaptadas adolescentes.  Aguanté todo lo que pude pero eran tan pero tan insoportables, que no tuve más remedio que ir a su mesa a intervenir.</p>
<p>—Disculpame ¿Pueden dejar de golpear la mesa y de gritar?</p>
<p>—No estamos gritando, nos estamos riendo. Esto es un restaurante y es para festejar. Andá a trabajar a una oficina— me contesta la más gritona.</p>
<p>—Mirá, esto no es un restaurante. Esto es un almacén orgánico. Yo no sé a donde van a comer ustedes y no me interesa. Mirá alrededor. ¿Ves a alguna persona que &#8220;se esté divirtiendo&#8221; como te divertís vos? ¿No te das cuenta que estás fuera de lugar y que todos te estamos mirando con pena?</p>
<p>—Si los demás no saben divertirse no es nuestro problema.<span id="more-273"></span></p>
<p>—Mirá, hasta ahora traté de disimular para no herirte pero evidentemente no entendés. Voy a ser clara para que no te vuelvas a confundir. Éste no es un lugar para vos y tu grupo. Acá la gente conversa y lee, escucha música en su ipod, toma un té.  No grita, ni habla encima de otra gente, ni se saca cosas de la boca y las pone en el borde del plato —le digo mientras miro un pedazo de comida masticada sobre un plato.</p>
<p>—Pero —me dice, tratando de interrumpirme.</p>
<p>—¿Por qué no te hacés un favor a vos y a todos y te vas a &#8220;La milanesa loca&#8221;, a &#8220;El rancho de Mario&#8221; o a algún tenedor libre de esos a los que va la gente escandalosa como vos? En esa clase de lugar tu gente va a estar más&#8230; cómoda. Van a poder pegar alaridos, cantar el feliz cumpleaños, reírse con la boca abierta, contar chistes verdes, revolearse comida, mear la tabla, empujarse y todas esas cosas de animales de granja que tanto le gusta hacer a ustedes.  ¿Me entendiste, ahora?</p>
<p>Y me di media vuelta y me fui.</p>
<p>Murmuraron durante diez minutos sus insultos y luego se fueron. Deben estar diciendo que soy una enferma mental. Me alegro.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Duplicá tu bronca con Movistar</title>
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		<pubDate>Sat, 21 Mar 2009 17:07:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[Desde hace unos meses, al spam del email y a las llamadas de los telemarketers se le ha sumado una nueva desgracia: el spam vía sms.
Todas las tardes, mi celular recibe entre dos y cuatro mensajes de la empresa de telefonía con alguna promoción imbécil o el sorteo de alguna basura que no le importa [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Desde hace unos meses, al spam del email y a las llamadas de los telemarketers se le ha sumado una nueva desgracia: el spam vía sms.</p>
<p align="justify">Todas las tardes, mi celular recibe entre dos y cuatro mensajes de la empresa de telefonía con alguna promoción imbécil o el sorteo de alguna basura que no le importa a nadie.  Yo no sé a quién se le ocurrió esa idea pero es brillante. Pueden joder a sus abonados  hasta la demencia, sin recibir amenazas de muerte, aullidos descontrolados, ni incendios premeditados en sus locales.  Los aplaudo ¡Genios! El mundo entero les desea la muerte  y ustedes están en la oficina, como si nada, tocándole el culo a la secretaria y tomando café.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>La sillita IV</title>
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		<pubDate>Thu, 19 Mar 2009 15:43:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Chez moi]]></category>

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		<description><![CDATA[Después de más de cuatro semanas de paz con la vieja de la sillita, ayer tuve noticias de ella.  Mientras estaba trabajando en el sillón de casa, escuché a lo lejos que me pasaban un sobre por debajo de la puerta, y como por esta fecha llega el gas y la luz, tuve que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Después de más de cuatro semanas de paz con la vieja de la sillita, ayer tuve noticias de ella.  Mientras estaba trabajando en el sillón de casa, escuché a lo lejos que me pasaban un sobre por debajo de la puerta, y como por esta fecha llega el gas y la luz, tuve que interrumpir mi trabajo para ir a ver la factura y enterarme si iba a tener que vender los órganos para pagar el consumo del aire acondicionado.</p>
<p align="justify"> Pero para mi sorpresa no había ningún sobre. Sólo una factura vieja, escrita del revés, que en letra temblorosa y despareja decía:</p>
<p align="justify"> “POR FABOR NO HASER MAS RUIDOS DE CANILLA ESTOY ENLOCECIENDO SOY UNA MUJER MAYOR NO PUEDO SOPORTAR TODO ESTO YA PASE POR BASTANTE”</p>
<p align="justify"> No sé bien a qué ruido se refiere. Lo único que se me ocurre es que a mi gata le gusta tomar agua de la canilla, y que, cuando nos vamos, la dejamos un poquito abierta para que tome de ahí. Pero ni siquiera yo escucho el ruido de ese hilito de agua. Es inverosímil. <span id="more-271"></span></p>
<p align="justify">Sabiendo esto, mi primer impulso fue tocarle el timbre y agarrarme de los pelos hasta que suba el portero a separarnos, pero después me imaginé la cara de decepción de mimarido y traté de controlarme. La última vez —cuando llegamos y encontramos la silla desarmada— habíamos acordado pensar que era una casualidad y no insistir. Confieso que a mí me costó y que tuve muchas ganas de romperle la cabeza como si fuese un zapallo. Pero esta vez era demasiado y decidí que responder su nota era lo mejor.</p>
<blockquote></blockquote>
<p>“OHIME BIEJA BOI A HABRIR LA CANIYA TODO LO QUE QUIERA Y HADEMAS TE VOY A TORTURAR CON ORROROSAS FALTAS DE ORTOGRAFIA COMO BOS ME ASES A MI. MEGOR CAYA A ESE PERRO ORRIBLE QUE TENES”</p>
<blockquote></blockquote>
<p align="justify">Y se la pasé por debajo de la puerta. Pero recién hoy a la mañana me volvió a escribir. La verdad, es que es tan pero tan ingenua y loca, que puede pasar por ocurrente. Esta vez, buscó una hoja blanca para que pareciera más serio.</p>
<p align="justify">&#8220;BUENOS DIAS, LE SUPLICAMOS QUE POR FAVOR  DEJE DE HACER RUIDOS DE CANILLA A DESHORA PUES MOLESTA A TODOS LOS VESINOS. LA ADMINISTRACION&#8221;.</p>
<p align="justify">Aprovechando tamaña ingenuidad, agarré las expensas, recorté el membrete de la administración y saqué una fotocopia en la que imprimí, con letra Times New Roman, tal cual lo hacen en los avisos que recibimos regularmente, el siguiente aviso:</p>
<p align="justify">&#8220;Estimado vecino:</p>
<p align="justify">Le informamos que no se registran pagos de MAR 09, FEB 09, ENE 09, DIC 08, NOV 08, OCT 08, SEP 08, AGO 08. Le rogamos regularizar la situación dentro de las 48 hs. hábiles. Puede pagar el monto total $3290.- con intereses incluidos hasta el día 20/03, o de otra forma, la administración se reservará el derecho de iniciar acciones legales para posterior remate y desalojo.</p>
<p align="center">Saluda a ud atte.<br />
Francisco Peralta<br />
Administrador&#8221;</p>
<p align="center">&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Negación musical</title>
		<link>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/270/</link>
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		<pubDate>Sun, 15 Mar 2009 18:34:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Por qué será que toda la gente que canta mal se escucha a sí misma como Frank Sinatra?
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Por qué será que toda la gente que canta mal se escucha a sí misma como Frank Sinatra?</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>El mundo del revés</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Mar 2009 17:17:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Nunca taxi]]></category>

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		<description><![CDATA[Ayer, apenas me desperté y miré la hora, supe que Any, la chica que limpia en casa, no iba a venir otra vez. Previsiblemente me levanté de un humor perverso, desayuné bufando,  leí los diarios quejándome porque las notas son siempre las mismas, e hice la cuenta: yo tenía que entregar varios artículos durante [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ayer, apenas me desperté y miré la hora, supe que Any, la chica que limpia en casa, no iba a venir otra vez. Previsiblemente me levanté de un humor perverso, desayuné bufando,  leí los diarios quejándome porque las notas son siempre las mismas, e hice la cuenta: yo tenía que entregar varios artículos durante el día y si me ponía a limpiar no iba a llegar. Lo mejor era huir. Así que me tapé los ojos con la mano, agarré mi computadora y la cartera, cerré la puerta sin mirar atrás, y me fui a escribir a un bar en Palermo.</p>
<p>Me subí a un taxi mientras trataba de organizar el día mentalmente, pero con el bullicio de la radio era imposible. Un conductor de voz chillona y ritmo monomaníaco no paraba de hablar sobre lo fabuloso que sería su programa ese día.</p>
<p>—Tenemos de todo. Música, el concurso por los DVDs , el reportaje de riesgo y en unos minutos nada más, Charly con los argentinos desde Barcelona. Ya yayayayaya venimos, quietos ahí…</p>
<p>Cuando empezó la pausa aproveché para retomar. En un papel empecé a garabatear todo lo que tenía que hacer y a asignarle una cantidad de tiempo razonable a cada tarea, pero no pude seguir mucho tiempo, porque el taxista me lo impidió.</p>
<p>—Me salgo de la vaina, eh—me dijo, muy serio.</p>
<p>Me quedé en silencio unos segundos, desorientada.</p>
<p>—No puedo más de la ansiedad ¿Y vos?<br />
<span id="more-269"></span><br />
—¿Yo?—le dije, confundida.</p>
<p>—Sí, si no viene rápido Charly a contarme que dicen los argentinos desde Barcelona me tiro del auto. No puedo más de la intriga—replicó, con ironía.</p>
<p>Me quedé confundida unos segundos sin pronunciar palabra. No sabía si hablaba en serio o no. Pero por suerte, enseguida lo aclaró.</p>
<p>—¡Pelotudo! ¡Pelotudo!—gritó el taxista, estirando la cabeza hacia la radio del auto como si le pegara picotazos.</p>
<p>Miré hacia todos lados, aterrada. Esto normalmente se daba al revés. Yo decía esas cosas en el asiento de atrás mientras el taxista se reía locamente de las cosas que contaban en la radio.</p>
<p>—Pelotuuuuuuuuuuuuuuuuudo. ¿A quién carajo le puede interesar lo que dicen un par de boludos en Barcelona en la radio de Charly? Qué ganas de tirarme del auto… Y lo peor es que en todos lados es igual. El argentino que hizo tal cosa. El argentino que se cayó de no sé dónde. ¡Pelotudos de mierda!</p>
<p>En ese momento me preocupé. Un taxista me estaba robando el discurso. Pensé que me había leído en el blog y que esta introducción no era más que el preámbulo de una venganza sangrienta; que en unos minutos iba a tomar una calle oscura y lateral detrás de un shopping, me iba a insultar de arriba abajo y me iba acuchillar sin piedad por haber hablado pestes de todos sus colegas.</p>
<p>—¿Sabés qué? Perdoname que te hable—me dijo— Yo nunca hablo, me rompe las pelotas cuando los pasajeros me charlan de sus boludeces. ¿Cómo está el clima? ¿Sabe si va a llover?—dijo imitando una voz femenina— ¿Tengo cara de meteorólogo, yo? A mí, lo único que me tienen que decir es a donde van. Dirección. Nada más. No somos amigos, no nos contamos cosas.</p>
<p>—Claro.</p>
<p>—Y encima me tengo que aguantar a este pelotudo este durante todo el día porque la radio no cambia de dial—aclaró mientras toqueteaba furioso un botón del pasacasete derruido—¡Un programa buenísimo! ¡Lleno de cosas! Concursos de mierda, entrevistas de mierda, y ese Charly de mierda que me tiene las pelotas llenas. Todos los días dicen que el programa ese va a estar buenísimo y siempre es igual al día anterior. Nun-ca es buenísimo. ¡Nunca!</p>
<p>—Claro, sí.</p>
<p>—¿Sabés lo que pasa? La gente es estúpida. Eso es lo que pasa. A ese pelotudo que ves allá—me señala un taxi— lo conozco. Trabaja en mi parada. ¿Sabés de lo único que habla? De minas. De las minas que se le tiran encima en el taxi.</p>
<p>No podía creer que esto me estuviera pasando a mí.</p>
<p>—De minas, del viaje a Ezeiza que agarraron y cobraron en dólares, de repuestos para el auto… Entonces claro, escuchar a Charly desde Barcelona les parece buenísimo. ¡Pero es una mierda! ¿Me dijiste Armenia y El Salvador, no?</p>
<p>—Sí.</p>
<p>—¿Del lado de Armenia?</p>
<p>—Da lo mismo, voy a la esquina.</p>
<p>Paró el auto justo en la esquina y me cobró doce pesos justos. Le pagué con veinte, me devolvió ocho, mientras hacía su conclusión final.</p>
<p>—Perdoname que te hable, eh. Te juro que yo no hablo nunca nunca y si me hablan me hago el que hablo por celular. Prefiero una multa antes de escuchar las boludeces de la gente.</p>
<p>—Es que la gente es estúpida—le dije, solidaria.</p>
<p>—Es eso. ¡Pelotudos! Todos pelotudos.</p>
<p>—Exacto—le contesté, y cerré la puerta.</p>
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		<title>Metete la flor en el culo</title>
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		<pubDate>Sun, 08 Mar 2009 19:56:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[Hoy es el día internacional de la mujer.
Eso quiere decir que seguiremos ganando un 30% menos que los hombres por hacer el mismo trabajo, que seguiremos siendo nosotras las que faltan a la oficina cuando un hijo se enferma, que seguiremos saliendo en cuatro patas en la revista Hombre por $5,90, que los diarios se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Hoy es el día internacional de la mujer.</p>
<p align="justify">Eso quiere decir que seguiremos ganando un 30% menos que los hombres por hacer el mismo trabajo, que seguiremos siendo nosotras las que faltan a la oficina cuando un hijo se enferma, que seguiremos saliendo en cuatro patas en la revista <em>Hombre</em> por $5,90, que los diarios se seguirán ocupando de debatir si las presidentas usan malla o se ponen pestañas postizas, que nos seguirán exigiendo estar flacas, tonificadas y sin arrugas mientras a los hombres estallan de canas y triglicéridos, pero que, como recompensa, todos los 8 de marzo algún supermercado nos va a regalar un clavel de mierda.</p>
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		<title>Un romántico con diez pesos</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Mar 2009 16:11:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Odiar es divino]]></category>

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		<description><![CDATA[Todos los años, el mundo es testigo del nacimiento de un producto estúpido y ordinario que, contra todos los pronósticos, se vende como pan caliente.  El loco lope, el tiki taka, los sea monkeys, el goma-goma, el barrilete de Bob Esponja, el tamagochi, el yo-yo, el balero, los guantes mágicos, son sólo algunos ejemplos, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Todos los años, el mundo es testigo del nacimiento de un producto estúpido y ordinario que, contra todos los pronósticos, se vende como pan caliente.  El loco lope, el tiki taka, los sea monkeys, el goma-goma, el barrilete de Bob Esponja, el tamagochi, el yo-yo, el balero, los guantes mágicos, son sólo algunos ejemplos, aunque hay más. Por suerte, la presencia de estos cachivaches en los negocios no dura mucho tiempo. Se venden mucho durante un par de meses y luego desaparecen, hasta dentro de veinte años, cuando algún chanta los obliga a renacer.</p>
<p>Desafiando esta tendencia, desde hace más de veinte años, uno de los productos más tercos de esta familia de subnormales multiplica su absurda presencia en distintos avatares que se acomodan, con sus ojos plásticos y perversos, en los estantes llenos de polvo de librerías, jugueterías y parques de diversiones.</p>
<p>Sí, me refiero al objeto más inservible y mugriento de todos. Me refiero al peluche.<br />
<span id="more-267"></span><br />
El peluche es el ahijado boludo de la muñeca de trapo. Nació como figura simple y blanda para bebés que no podían usar muñecas tradicionales de plástico duro o bebotes de goma y le fue muy bien. Era suave, lavable, barato: genial para que los chicos mordieran y babearan sin correr el riesgo de sacarse un ojo con un tren de lata o la manito rígida de una Barbie.</p>
<p>Pero un día, en algún lugar del mundo, a un idiota cursi se le ocurrió que podía hacerse el romántico con sólo diez pesos, y en vez de regalarle a la novia un ramo de flores, le llevó un osito de peluche como el que usaba cuando era chica para dormir. El gesto fue tan efectivo (su novia era una gansa y lloró de emoción al recordar) que desde ese momento, los peluches lideran el mercado de regalos boludos y haraganes para cumpleaños, fechas románticas y nacimientos.</p>
<p>Prueba de ello es que por cada bebé que nace, hay un idiota que lo pasa a visitar por la clínica con un peluche grande como un pibe de ocho años. Parece increíble. Con lo que cuestan los pañales, el cochecito, la ropa infantil, los chupetes y mamaderas, la obra social, la ropa de cama, la cuna, el catre, el talco y las toallitas, nunca falta un marmota que regale un mono de peluche tamaño natural.</p>
<p>Y eso no es nada. El peluche no envejece ni se amedrenta con la modernidad. No contento con engendrar una colección de animales bizcos y cabezones de esa tela colorinche, desde hace un par de décadas, estos bichos morbosos tienen sus propias máquinas. En varios lugares hay cabinas de vidrio en las que hay que meter dos pesos para tener la asombrosa oportunidad de manejar una pinza metálica para, luego de una decena de intentos, sacar una esas baratijas peludas que no sirven para nada.</p>
<p>Yo me pregunto qué clase de persona quiere luchar por un Tweety de gomaespuma. Qué tipo de enfermo de mierda tiene una colección de monos, gansos, perros y sapos de plástico peludo arriba de la cama. Qué variedad de nabo acaricia un peluche cuando puede acariciar un perro. Que alguien me lo explique, porque no lo entiendo. Las muñecas nacieron para suplir la presencia de un hijo o para ensayar las aspiraciones de sus dueñas. Las flores artificiales para imitar la belleza de una planta perenne. Un perfume para recrear artificialmente el aroma de una fruta, de una especia, de una tarde de sol. ¿Un perro de peluche, entonces, para qué es?</p>
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		<title>Pri</title>
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		<pubDate>Sun, 01 Mar 2009 16:15:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[Todos los días recibo cuatro o cinco quejas sobre los lectores que se pelean por comentar primero en un post. Al parecer, a muchos les molesta que algunos escriban &#8220;pri&#8221; o &#8220;seg&#8221; sin haber leído el artículo, y me piden que los rete, que los borre, o que les diga que son unos tarados.
Hago esta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Todos los días recibo cuatro o cinco quejas sobre los lectores que se pelean por comentar primero en un post. Al parecer, a muchos les molesta que algunos escriban &#8220;pri&#8221; o &#8220;seg&#8221; sin haber leído el artículo, y me piden que los rete, que los borre, o que les diga que son unos tarados.</p>
<p align="justify">Hago esta aclaración hoy para no hacerla nunca más: estoy harta de que me pidan justicia o que me pregunten si no me saca las de las casillas. La respuesta es no. No me molesta. Me gusta el &#8220;pri&#8221;. Me gusta saber que del otro lado hay alguien esperando ansioso leer lo que voy a colgar acá. Para eso escribimos todos, para que nos lean.</p>
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		<title>Una porquería servida en bandeja</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Feb 2009 23:36:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[La mosca en la sopa]]></category>

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		<description><![CDATA[Desde la epidemia de fiebre amarilla en el año 1871, que no había una plaga tan vulgar, monstruosa y dañina como las empresitas familiares de desayunos a domicilio.
Amparados en la virtualidad de canales de venta online, un montón de improvisados ofrecen —por la módica suma de setenta pesos más quince de envío—un desayuno completo en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Desde la epidemia de fiebre amarilla en el año 1871, que no había una plaga tan vulgar, monstruosa y dañina como las empresitas familiares de desayunos a domicilio.</p>
<p>Amparados en la virtualidad de canales de venta online, un montón de improvisados ofrecen —por la módica suma de setenta pesos más quince de envío—un desayuno completo en la puerta de su casa, adornado con los objetos más siniestros que pueda recibir una persona al despertarse: globos y celofán.</p>
<p>La idea es simple, y a primera vista incluso podría pasar por cuerda: si se puede pedir un almuerzo o una cena por teléfono ¿Por qué no pedir también un desayuno o una merienda?</p>
<p>Sin embargo, detrás de este razonamiento apurado, la propuesta se revela bastante estúpida, porque el delivery nació como una solución a la falta de tiempo y al cansancio, y a diferencia de una cena —que bien puede ser una pizza— en el desayuno hay que poner a calentar el agua, hacer el café, armar las tostadas y luego lavar la vajilla. O sea, que igualmente hay que trabajar.</p>
<p>Pero veamos un ejemplo. Este es el desayuno clásico que se ofrece la mayoría de las empresas. A fines de hacer un análisis profundo, transcribí de forma textual (incluidas las comillas y las negritas) la oferta.<span id="more-262"></span></p>
<p><strong>¡Desayuno clásico Nahuel-Pan! ¡Muy fresco y abundante!</strong></p>
<p>1 bandeja de mimbre “decorada a mano”<br />
Individual de <strong>goma Eva</strong> con detalle a crochet<br />
1 taza de cerámica, 1 cucharita, 1 untador de acrílico, 1 servilleta <strong>de tela</strong><br />
Panerita de mimbre<br />
Café <strong>La virginia</strong> instantáneo (1), azúcar Ledesma (3), variedades de té “frutal” Taragui, 1eche en polvo Ilolay (2), Manteca La serenísima (2), Dulce de leche Ilolay (2), blister de mermelada arcor (2), 1 pack de jugo Baggio o Cepita (siempre primera marca), edulcorante Hileret (4), Mate cocido (1).<br />
Bizcochitos, 2 madalenas, galletitas,  pancitos con jamón y queso, 1 arrolladito de dulce de leche, 1 muffin de vainilla, 2 medialunas, 1 alfajor, tostadas de pan francés (¡Muy abundantes!) y bombones de chocolate.<br />
Envoltorio realizado en papel celofán con decoración de moños, cintas y flores secas.<br />
1 globo <strong>con expresión </strong>(carita feliz)<br />
1 tarjeta de felicitación “alegórica” para el homenajeado.</p>
<p>Quizás yo tenga una visión muy conservadora, pero la verdad es que no entiendo cuál es el beneficio concreto de recibir esta clase de desayuno a domicilio. Si igualmente hay que ir a la cocina a calentar el agua y a hacer el té ¿Qué diferencia hay entre agarrar el saquito de la alacena o de una bolsa que te dejan en la puerta?</p>
<p>¿Le estoy pagando ochenta pesos a alguien para que me traiga envuelto en celofán todo lo que yo ya tengo en la heladera? ¿Ochenta pesos por el mismo té que venden en el supermercado y unas medialunas horneadas el día anterior? ¿Y quince pesos de envío por los mismos ingredientes que cualquier supermercado me trae gratis todos los días?</p>
<p>Pero dejemos volar la imaginación. Supongamos que el comprador no sabe que va a recibir lo mismo que compra en el supermercado más ruin de su barrio. Supongamos que un mal amigo se lo recomendó y este buen hombre hizo un pedido por primera vez, con la esperanza de sorprender a su esposa el día de su cumpleaños. ¿Cómo no advierte el aluvión de cachivaches comestibles que se le van a venir encima cuando lee la meticulosa descripción de los productos? ¿Cómo no se ríe, asqueado, cuando lee que el combo incluye flores secas y cintas, jugo en tetrapack o un paquete de sales de baño de regalo? ¿Cómo no duda al ver que aclaran cincuenta veces que el desayuno es abundante? ¡Abundante! Como si lo único que importara fuera comer mucho, llenarse la panza de masacote genérico con gusto a vainillina berreta y dulce de leche estirado con harina.</p>
<p>Además, como si fuera poco, subrayan que la servilleta es de tela, que los productos son frescos o que incluye leche de descremada. Por el precio del producto esas cosas deberían ser obvias. ¿Desde cuándo la frescura de un alimento dejó de ser una condición sine qua non y pasó a ser un valor agregado? Se les hincha el pecho de orgullo cuando aclaran que usan endulzante “Hileret”, mermeladas Arcor en blíster o taza de cerámica. ¡Qué glamour! ¡Qué derroche de elegancia! ¡Qué festín para los sentidos! ¿Qué esperaban, los señores? ¿Mandar un vaso de plástico y mermelada Dulciora adentro de una bolsita de residuos? ¡Por ochenta y cinco pesos deberían darme mermelada artesanal de cítricos al cardamomo y no esas mermeladitas roñosas que ponen en los micros larga distancia o los hoteles baratos de la costa!</p>
<p>Y no olvidemos la pastelería: por el precio de un té en un hotel cinco estrellas podemos disfrutar la misma calidad y variedad de snacks que ofrece cualquier kiosco que venda superpanchos en el microcentro: pastafrola industrial, medialunas frías, masitas cubiertas con chocolate falso a base de aceite hidrogenado y sandwiches de miga de estación de servicio. Y todas estas delicias envueltas adentro de cucuruchos de celofán fruncido y manoseado por hijas desempleadas que jamás escucharon el término “bromatología” porque dejaron de estudiar en tercer año.</p>
<p>¿Esta gente sabe que ir a tomar el té al hotel Alvear cuesta exactamente lo mismo que su bandeja? ¿Saben que por la misma cantidad de plata (repito: ochenta y cinco pesos) en vez de bolas de fraile de pastelera sintética hay tortas heladas de mousse de maracuyá? ¿Que en vez de mermelada berreta con sabor a gelatina hay dulces caseros de grosellas negras? ¿Qué en vez de chupar un “té frutal” con gusto a chicle globo “bubaloo” hay infusiones con vainilla de Madagascar? ¿Qué en vez de “ser agasajados” con regalitos sorpresa como moños y tarjetas carnavaleras pueden disfrutar de centros de mesa de flores frescas y manteles de lino egipcio en la mesa?</p>
<p>Ya sé, ya sé. Muchos dirán que la culpa es del consumidor y no de la empresa. Que cada uno es libre de ofrecer lo que quiera al precio que le plazca mientras alguien lo quiera comprar, y es cierto. Pero si ellos son libres de vender globos con cara y palmeritas rancias a ochenta y cinco pesos, yo soy libre de gritar a los cuatro vientos que son un malón de ladrones vulgares que hacen del mundo un lugar más feo con sus bandejas. Y no me importa lo que me digan. Que era mi cumpleaños, que fue a último momento, que no sabía que había una taza decorada. Háganse cargo con la frente bien alta: cualquiera que pague o cobre ochenta y cinco pesos para tomar café instantáneo con pastafrola tiene el deber moral de sentir vergüenza.</p>
<p align="right">Esta nota es parte de la revista de gastronomía Joy de Septiembre 2008.</p>
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		<title>Matera-matera</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Feb 2009 17:58:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[Desde muy chicos, mis hermanos y yo odiamos violentamente a la gente que declara sus gustos y hobbies a través de un adjetivo inventado terminado en &#8220;era&#8221;. Cada vez que escucho a alguien decir que es &#8220;matera&#8221;, &#8220;familiera&#8221;, &#8220;mamera&#8221;, &#8220;mañanera&#8221;, &#8220;saladera&#8221; o &#8220;dulcera&#8221;, para poner algunos ejemplos, fantaseo con romperle la cabeza con un bate [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Desde muy chicos, mis hermanos y yo odiamos violentamente a la gente que declara sus gustos y hobbies a través de un adjetivo inventado terminado en &#8220;era&#8221;. Cada vez que escucho a alguien decir que es &#8220;matera&#8221;, &#8220;familiera&#8221;, &#8220;mamera&#8221;, &#8220;mañanera&#8221;, &#8220;saladera&#8221; o &#8220;dulcera&#8221;, para poner algunos ejemplos, fantaseo con romperle la cabeza con un bate de béisbol y luego colgarme del ventilador. Y ni hablar de los que duplican el adjetivo para darle más énfasis a sus fanatismo. La frase &#8220;Yo soy matera matera&#8221; me da ganas de salir a ametrallar gente.</p>
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		<title>10 cosas que odio de los diarios</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Feb 2009 23:28:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[10 cosas que odio]]></category>

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		<description><![CDATA[1. Las revelaciones absurdas sobre sexo y salud
&#8220;Científicos aseguran que tomar una copa de vino diaria previene el pie de atleta&#8221;
&#8220;Descubren que el chocolate excita sexualmente a las mujeres&#8221;
&#8220;Un estudio revela que el 70% de los hombres es infiel en la oficina&#8221;
Me tienen cansada las notas acerca de disparates científicos avalados por alguna universidad norteamericana. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>1. Las revelaciones absurdas sobre sexo y salud</strong></p>
<p><em>&#8220;Científicos aseguran que tomar una copa de vino diaria previene el pie de atleta&#8221;<br />
&#8220;Descubren que el chocolate excita sexualmente a las mujeres&#8221;<br />
&#8220;Un estudio revela que el 70% de los hombres es infiel en la oficina&#8221;</em></p>
<p>Me tienen cansada las notas acerca de disparates científicos avalados por alguna universidad norteamericana. ¿A quién le puede interesar que la Universidad de Arizona asegure que el morrón alarga la vida? ¿No tienen nada más importante para estudiar? La gente que lee esas notitas sobre folklore científico es la misma que se saca fotos en el Parque de la Costa o que le pide autógrafos a los famosos.¿No se dan cuenta de que al mes otro estudio revela exactamente lo contrario, que el chocolate deprime, engorda y da cáncer? ¿Hasta cuándo van a robar con ese reciclaje berreta?</p>
<p><strong>2. Que pongan gente analógica en la sección de tecnología.</strong></p>
<p><em>“¿Sus hijos están seguros en Facebook?”<br />
“Cómo elegir una buena Notebook”<br />
“Qué hay que saber a la hora de elegir un proveedor de internet”.</em></p>
<p>Nunca leí tantas burradas juntas como los suplementos de tecnología de los diarios. La mitad de lo que escriben ahí es lo mismo que piensa mi mamá sobre Internet o que las alertas de virus con las que se asustan las secretarias de sesenta años. Es increíble que habiendo tanta gente informada y talentosa todavía se empeñen en disfrazar a esos dinosaurios que antes de escribir una nota tienen que buscar en google  qué es un megapíxel o cómo funciona el 3G. Sacan informes sobre la novedad de Twitter cuando hace dos años que la gente lo está usando, aconsejan comprar notebooks teniendo en cuenta si incluyen camarita web o antivirus, y hablan del robo de datos personales en Facebook como si  a alguien le pudiera interesar qué está haciendo la mayoría de los tarados que están ahí adentro.</p>
<p><strong>3. Que la página principal de la versión digital esté atiborrada de noticias insignificantes sobre deportes </strong></p>
<p><em>&#8220;Gallardo fue terminante: el Ogro Fabbiani está gordo&#8221;<br />
&#8220;Perdió Gisela Dulko&#8221;<br />
&#8220;Arsenal pelea por el descenso&#8221;</em></p>
<p>Hace unos años, en la tapa del diario salían los clásicos, la copa Libertadores, el Mundial. Pero hoy en día es tal la estupidez de la gente que hoy no alcanzan las noticias deportivas para tapar la realidad.  Al lado de las medidas económicas que tomará el gobierno para paliar la crisis o el conteo de muertes del alud de Tartagal —en el mismo tamaño de letra y con la misma extensión— se pueden leer noticias sobre turismo carretera y al abierto de golf de Estados Unidos. Yo me pregunto: ¿A quién carajo le importa que el Ogro Fabbiani esté gordo, que Gimnasia pueda comprar a un jugador de Estudiantes, o que Gisela Dulko haya perdido por enésima vez? ¿No pasa nada más importante? Gisela Dulko ganó un sólo torneo en la vida y perdió doscientos. ¿Me van a contar cada vez que pierde? ¿No debería ser al revés?<span id="more-260"></span></p>
<p><strong>4. Que los temas se pongan de moda y se esfumen como si hubiesen dejado de existir</strong></p>
<p><em>&#8220;Mueren dos niños por desnutrición en el Chaco&#8221;<br />
&#8220;Según el INDEC, en enero, la inflación fue del 0,01%&#8221;</em></p>
<p>Estoy harta de que los diarios se sirvan de la actualidad como quien elige masitas de una bandeja. En una época todo era sobre el Riesgo País. Luego, la desnutrición en el interior. Después el desempleo. Más tarde los planes trabajar, los secuestros express, el alcoholismo de Orteguita, las carteras Louis Vuitton de Cristina Kirchner. Ahora es la inflación, el INDEC, la crisis mundial, los despidos masivos y el inefable Facebook, que llega, por fin, para reemplazar las noticias sobre la revolución de los blogs. Robo de datos en Facebook. Ladrones atrapados gracias a Facebook. Mujeres que se enteran de su inminente divorcio vía Facebook. Facebook, Facebook, Facebook. Al parecer, las noticias también son moda. La gente se sigue muriendo de hambre en algunos lugares de Argentina pero esta temporada, no se usa ese color.</p>
<p><strong>5. Que siembren pánico y paranoia</strong><br />
<em><br />
&#8220;Vuelven los saqueos a Buenos Aires&#8221;<br />
&#8220;Estados Unidos estaría atravesando la peor crisis de la historia&#8221;<br />
&#8220;Especialistas afirman que la tercera guerra mundial es inminente&#8221;</em></p>
<p>Así como la misión de la televisión es entretener y la de la medicina salvar vidas, parece que la de algunos diarios es asustar a la gente. Las noticias se titulan con la clara intención de vender y sembrar psicósis entre sus lectores. Hace dos meses, un diario sacó la noticia exclusiva de que habían vuelto los saqueos. &#8220;Volvieron los saqueos a Argentina&#8221;, decía el periodista, muy suelto de cuerpo. Pero la realidad era que dos tarados se habían robado tres paquetes de galletitas de un supermercado chino y la dueña había llamado a la policía. Estoy enferma de leer que hay saqueos, que en el 2010 el 78% del mundo tendrá cáncer de colon, que un científico asevera que se desatará la guerra mundial número tres dentro de cuarenta minutos. Harta. Quieren jugar a Nostradamus y no pegan una. Ni con el clima aciertan. Estoy cansada de leer alertas meteorológicas y granizo inminente que nunca va a llegar. Termínenla de una vez.</p>
<p><strong>6. Los informes llenos de golpes bajos sobre enfermedades infantiles</strong><br />
<em><br />
&#8220;La osteogénesis imperfecta: el drama de los niños con huesos de cristal&#8221;<br />
&#8220;El drama del hombre Arbol&#8221;<br />
&#8220;El síndrome de Raymond-Barone: afecta sólo al 0.000001 de los niños pero es fatal”</em></p>
<p>¿Qué mejor método para asustar a sus lectores, que contarles todas las enfermedades que pueden tener sus futuros hijos con notas llenas de golpes bajos? A ciertos diarios populares les fascina hacer informes especiales sobre enfermedades muy crueles o impresionantes que la gente no conoce. En general, cuentan el caso de una niña que siempre es norteamericana que no puede correr, que no respira, que no puede ver el sol o que se quiebra las piernas diez veces por mes, y agregan una foto en silla de ruedas, al lado de sus dos padres,para mostra que a pesar de todo es feliz. Feliz las pelotas. Dejen de nutrir el morbo de la gente.</p>
<p><strong>7. Las noticias que destacan que hay un argentino en una tragedia, un evento o un premio.</strong><br />
<em><br />
“Un argentino nominado al Oscar”<br />
“La argentina que sedujo a Robbie Williams”<br />
“Michael Fox podría ser argentino”</em></p>
<p>Ya sé, ya lo dije en otras oportunidades, pero me da mucha vergüenza ajena que haya gente tan pajuerana, tan cholula  y tan vacía que se alegre cuando alguien que casualmente nació en su país gana un premio, o se entristezca un 50% más si en un accidente hay gente de su provincia. En el primer caso me parece idiota; en el segundo, miserable.  Yo entiendo que se preocupan cuando secuestran a alguien en Medio Oriente ¿Pero por qué les preocupa más una persona argentina que una uruguaya o una francesa? Si no conocen ni van a conocer a ninguna de las tres. ¿Qué diferencia hay? ¿Es porque una toma mate y come dulce de leche y la otra come baguette con café?<br />
<strong><br />
8. Las notas sobre celebridades diciendo que son “bien de barrio”, que tienen “los pies sobre la tierra”,  “los mismos amigos de toda la vida” y que “seducen con la mirada”</strong></p>
<p>A ver si nos entendemos. Todos los que dicen esa estupidez tiene la cabeza llena de copitos de gomaespuma. No sé qué es esta nueva moda de hacerse los normales, pero me está volviendo loca. Nadie que cobre veinte mil pesos por hacer una publicidad de shampoo es una persona normal. No pueden hablar de ser gente de barrio cuando tienen dos niñeras, un chofer, un planchado químico en el pelo, y se hacen borrar las arrugas con photoshop de las fotos familiares que se sacaron la Navidad pasada en lo de su tía. La mayoría de las actrices que dicen ser pudorosas o que seducen con la mirada, están en la misma nota en microbikini, en cuatro patas, haciendo como que arañan el aire. Es mucho más inteligente decir que se bañan con agua mineral y que llevan al perro al psicoanalista. Los van a juzgar igual, relájense.</p>
<p><strong> 9. La hipocresía de la sección de espectáculos<br />
</strong><em><br />
&#8220;Hoy se estrena 24, la serie que hizo famoso a Jack Bauer&#8221;<br />
&#8220;Conozca las películas nominadas al Oscar&#8221;<br />
&#8220;Vuelve Alias, con su segunda temporada, por AXN&#8221;</em></p>
<p>Para viajar en el tiempo no hace falta nada más que leer la sección de espectáculos de algunos diarios. La que salió hoy, por ejemplo, es en realidad la de febrero del 2006. Desde hace unos años que las reseñas de películas y de ficción televisiva llega con un insoportable atraso de cine pueblo. Los periodistas hablan de las series norteamericanas cuando se estrenan en televisión por cable, a pesar de que saben que todos ya las bajamos de Internet y que ya vimos los que ellos están reseñando hace dos años. Sin embargo, a pesar de que lo saben, siguen negando esa realidad subterránea, a media voz, que se trafica en pendrives y DVDs. Siguen la versión oficial. Si no sale en la revistita de Cablevisión, para ellos no existe. Hacen como si los videoclubs no tuvieran las películas antes de que se estrenen en el cine. Como si todos nosotros no leyéramos blogs sobre descargas de películas y series y supiéramos perfectamente de qué se trata cada episodio.  Como si no existiera <span style="font-style: italic">Rapidshare</span>, como si el <span style="font-style: italic">Emule</span> fuese un mito, como si el <span style="font-style: italic">Utorrent</span> fuese un videojuego.<br />
<strong><br />
10. Las figuritas repetidas</strong></p>
<p>Accidentes de auto, sentencias apocalípticas de Lilita Carrió, un menor de edad que embarazó a alguien, inventó algo o tuvo sexo con una maestra, dos ladrones abatidos en el conurbano, un accidente de la ruta en el que murieron dos personas, la caída del merval, que el dólar subió un centavo, la marcha contra Botnia, los números del Indec, que perdió Gisela Dulko, algo sobre Facebook, o un resumen de Bailando por un sueño. Todos los días las mismas noticias recicladas, con los mismos titulares y el mismo tonito falso de novedad. Hace tres años, Blumberg. Hace dos, Castells. Hoy, De Angeli. Siempre la misma fórmula, las mismas primicia, el mismo relleno. La noticia, en todo caso, sería que dejen de repetirse.</p>
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		<title>Dios mío</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Feb 2009 00:59:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[Si alguien me vuelve a contestar que mañana va a venir a trabajar  &#8220;si Dios quiere&#8221; me pego un tiro. Si Dios existiera y fuese, en efecto, tan absoluto como dicen en los pasillos de las iglesias, les aseguro que no le importaría en lo más mínimo que el diariero abra su puesto a la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Si alguien me vuelve a contestar que mañana va a venir a trabajar  &#8220;si Dios quiere&#8221; me pego un tiro. Si Dios existiera y fuese, en efecto, tan absoluto como dicen en los pasillos de las iglesias, les aseguro que no le importaría en lo más mínimo que el diariero abra su puesto a la mañana o que el lavadero me trajera las camisas en tiempo y forma. Si Dios quiere, me dicen. Dios no quiere nada, salvo que se pongan a laburar.</p>
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		<title>Los cargosos viven en Facebook</title>
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		<pubDate>Thu, 12 Feb 2009 20:38:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Las peleas y las cosas]]></category>

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		<description><![CDATA[Desde que  tengo un perfil en Facebook mi vida ya no es lo que era. Desde hace meses, vivo haciéndome malasangre virtual, respondiendo mensajes cargosos e impertinentes, y padeciendo la invasión sistemática de la gente que no hace nada en la oficina.
Antes de Facebook, yo interactuaba con doce tarados por mes. Más o menos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Desde que  tengo un perfil en <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Facebook" target="_blank">Facebook</a> mi vida ya no es lo que era. Desde hace meses, vivo haciéndome malasangre virtual, respondiendo mensajes cargosos e impertinentes, y padeciendo la invasión sistemática de la gente que no hace nada en la oficina.</p>
<p>Antes de Facebook, yo interactuaba con doce tarados por mes. Más o menos tres por semana. Me tocaban dos fijos en el supermercado, uno por teléfono, tres o cuatro conocidos, y cinco novedades al azar. Me llegaba spam, sí, pero nadie me pedía que me uniera al club de fans de galletitas Formis ni me llegaban cervecitas virtuales a mi casilla de e-mail. Pero desde que me uní a Facebook, el número de tarados con los que me veo obligada a interactuar ha ascendido a ciento setenta y cinco por mes. Si no me creen, miren lo que les digo. Guardé las invitaciones que recibí desde el 1 de enero para evitar que pensaran que estaba exagerando.</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.criticadigital.com/lapeleadora/wp-content/uploads/2009/02/facebook.jpg" alt="facebook.jpg" /></p>
<p><span id="more-258"></span>La criatura más repulsiva de Facebook es el invitador; un oficinista haragán que consagra su existencia a la búsqueda y expansión de las aplicaciones más gansas entre todos sus contactos.  Guerra de pandillas, tests para saber qué verdura sos, invitaciones para unirte a su grupo contra la soda embotellada. Cualquier motivo es bueno para joder al prójimo. Es fácil de reconocer, porque su perfil está asfixiado de muñequitos colorinches y ventanitas que rebalsan de consignas mamertas y dibujitos vergonzantes. En su afán por sociabilizar, se empeña en hacerse el creativo armando grupos bizarros o ilusos sobre los más diversos temas. Pide juntar un millón de firmas para que se acabe la paz en el mundo (no se ha conseguido paz mundial debido a que sólo hay 784.900 firmas en el funwall del grupo, Israel está esperando la actualización de su muro para retirar las tropas), reunir a los viejos integrantes de Menudo, o conocer gente que sea también fanática de la novela El clon.</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.criticadigital.com/lapeleadora/wp-content/uploads/2009/02/carrio.jpg" alt="carrio.jpg" height="147" width="526" /></p>
<p> Otro cargoso deleznable que hay en Facebook es un tipo que vive convencido de que la herramienta fue inventada para que él promocionara su absurdo material entre un montón de gente que no se lo pidió. En vez de colgar las fotos en su perfil o abrirse un grupo al que sus amigos puedan unirse, este usuario envía mensajes todos los días avisando que ya salieron sus nuevas fotos o que ya subió un nuevo capítulo de su tediosa blogonovela. Es, además, muy susceptible: molesta como si fuese un correo, pero si uno le contesta que por favor afloje con sus envíos, se ofende y te dice mala onda, resentida y que los demás están fascinados con sus fotos familiares viciadas de perros feos y abuelas en batón.<br />
Menos popular pero no por ello menos nocivo está el etiquetador, un pavo con aspiraciones artísticas que intenta promocionarse etiquetando a otras personas en lo que publica. Con este método invasivo y patético, de repente uno queda involuntariamente asociado (o taggeado) a los poemas de amor de alguien que no conoce como si de verdad estuviera interesado en sus inmundicias.</p>
<p>El usuario que más me pone los pelos de punta, sin embargo, es el compañero de primaria que surge de las cenizas para entablar relación con todos los conocidos que dejó en el pasado.  Aunque no lo hayas visto en veinticinco años y ni siquiera en aquel entonces haya sido tu amigo, el compañero sale de la nada, como un zombi, para decirte que te extraña,  que hace mucho que piensa en vos, que quiere juntarse con todos, que fue una pena que se cambiara de colegio, mientras vos todavía te estás preguntando quién será ese pibe que sabe tu nombre y está en la foto de tu colegio.</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.criticadigital.com/lapeleadora/wp-content/uploads/2009/02/conga.jpg" alt="conga.jpg" height="147" width="526" /></p>
<p>Un ejemplo parecido que me genera un alud de violencia es el usuario que necesita expresar todas sus emociones a través de la barra de estado de Facebook con mensajes enigmáticos y plañideros como “Manu tristeza”, “Manu dice basta”, “Manu quiere escaparse de sí mismo”, para llamar la atención. También se encuentra su versión doblemente idiota, que escribe la misma basura quejosa y mediocre pero en inglés. &#8220;Manu happy&#8221; &#8220;Manu visiting La Matanza&#8221;, &#8220;Manu buying a 1 oz of cantimpalo&#8221;.</p>
<p>Por último, un pesado inofensivo pero igualmente de triste que los anteriores es el usuario con incontinencia de <em>upload</em>, que todos los días sube álbumes de fotos llenas de nada a su perfil. Fotos de flores o de paisajes son los casos más populares, aunque he visto fotos de envoltorios, fotos con el celular de veredas, fachadas de casas y otras cosas apasionantes como formas de humedad en la pared.</p>
<p align="center"><img src="http://www.criticadigital.com/lapeleadora/wp-content/uploads/2009/02/tarta1.jpg" alt="tarta1.jpg" height="148" width="529" /></p>
<p>Yo sé que muchos de ustedes se estarán preguntando por qué uso Facebook si lo odio tanto, y si vale la pena soportar a estos ciento setenta y cinco cargosos para poder ver las actualizaciones o las fotos de los demás. La pregunta es interesante, pero no deja de ser previsible. En todos lados hay pesados. La oficina, los salones de la universidad y la calle están infectadas con ramilletes de idiotas que se reproducen y expanden como una plaga incontenible. Sería estúpido pretender que el mundo virtual esté libre de ellos. Pero en Facebook, además, amparados por el anonimato, los cargosos dan rienda suelta a su estupidez, y se vuelven el doble de pesados y mediocres de lo que son en la vida real. Quizás la verdadera comunidad de Facebook sea exactamente esa. Un grupo de gente que necesita a quien molestar con sus invitaciones y otro grupo de gente que necesita a quien odiar.</p>
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		<title>Descuento</title>
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		<pubDate>Sat, 07 Feb 2009 21:47:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando uno alquila o reserva un hotel argentino por teléfono, siempre tiene que aplicar la regla del 50%. Por las dudas, hay que asumir que todo lo que ese lugar ofrece, en realidad es la mitad de lindo, la mitad de nuevo y la mitad de confortable de lo que sus dueños declaran en su [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Cuando uno alquila o reserva un hotel argentino por teléfono, siempre tiene que aplicar la regla del 50%. Por las dudas, hay que asumir que todo lo que ese lugar ofrece, en realidad es la mitad de lindo, la mitad de nuevo y la mitad de confortable de lo que sus dueños declaran en su página web.</p>
<p align="justify">Si mencionan cinco estrellas, en realidad tienen cuatro. Cuando hablan de un arroyo, probablemente esté seco o sea una acequia. La palabra &#8220;rústico&#8221; avisa que es una choza.  Un bosque muy cerca, en realidad es un jardín. Atendido por sus propios dueños quiere decir que explotan a sus hijos, y si dicen &#8220;antiguo&#8221;, está viejo, destruido y a punto de derrumbarse sobre todos sus pasajeros.</p>
<p align="justify">No hay que olvidar que en algunos casos, al descontar el 50% ya no queda nada para ofrecer. Cuando un hotel aclara que tiene &#8220;televisor color&#8221; o &#8220;baño privado&#8221;, dense por avisados. Es probable que estén a punto de vacacionar en una tapera.</p>
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		<title>Domingos en familia</title>
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		<pubDate>Tue, 03 Feb 2009 17:28:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mis principios]]></category>

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		<description><![CDATA[De chica, la pesadilla del fin de semana empezaba el domingo, cuando a mis padres se les metía en la cabeza que teníamos que hacer cosas en familia. A eso de las once de la mañana, mi madre nos preparaba, mi padre prendía el auto y yo me ponía a llorar anticipadamente porque sabía que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>De chica, la pesadilla del fin de semana empezaba el domingo, cuando a mis padres se les metía en la cabeza que teníamos que hacer cosas en familia. A eso de las once de la mañana, mi madre nos preparaba, mi padre prendía el auto y yo me ponía a llorar anticipadamente porque sabía que me iba a aburrir.</p>
<p>En vano les suplicaba que me dejaran en lo de mi abuela a ver películas y a recortar revistas. Mi padre nunca me dejaba. Para él, si era domingo, había que estar en familia.</p>
<p>En ese entonces yo no tendría más de ocho años, pero ya me preguntaba cómo se suponía que nos íbamos a divertir juntos si a todos nos gustaban cosas distintas. Qué íbamos a hacer si a mi hermano le interesaba sólo el fútbol, a mi papá el rugby y yo sólo quería dibujar, ver películas y leer. ¿Cómo hacían, para poner un ejemplo, un padre camionero, una madre maestra, un hijo intelectual de izquierda y una hija aspirante a modelo para divertirse de verdad un domingo a la tarde?</p>
<p>Aunque en ese momento yo no lo sabía, la respuesta era simple: ni la familia del camionero ni la mía se divertían. Nadie se divertía en esas salidas. Aunque se quisieran con el alma, todos querían huir. Si cuatro amigos que se eligieron por afinidad y comparten el humor no se pueden poner de acuerdo en el lugar de vacaciones o una salida nocturna ¿Cómo iban a estar de acuerdo cuatro personas diferentes que están juntas porque es lo que les tocó en la vida?<br />
<span id="more-251"></span><br />
En general, las salidas familiares funcionan así: un padre se despierta con la idea de que sería divertidísimo ir a remontar un barrilete al costado de la ruta. Convence a la esposa -que está doblada de fregar como una mona- de que haga unos sándwiches, bañe a los nenes, y los suba al auto. Sus hijos (uno de 10 años y uno de 8, para poner un ejemplo), que fueron toda la semana al colegio, a inglés, a natación, a piano e hicieron la tarea, le suplican de rodillas que los deje jugando a la playstation o los lleve a jugar al fútbol con unos amigos.  Tienen diez años pero no quieren pasar su único domingo comiendo sanguche de mortadela y sosteniendo un chirimbolo rotoso con un hilo. Son chicos, pero no estúpidos. Sin embargo, como su papá remontaba barriletes de chico, la decisión es inapelable.</p>
<p>A pesar de las señales obvias (caras de culo, llantos, siestas de embole en el auto), hasta el día de hoy los padres se niegan a creer que sus hijos se aburren en la mayoría de las salidas familiares. Están convencidos de que es mucho más importante pasar tiempo juntos haciendo cualquier cosa que pasar tiempo haciendo cosas que les gusten.</p>
<p>Yo estoy en contra de las salidas en familia. Estoy en contra de la manada por decreto. Estoy en contra de agruparse por sangre o por obligación. Las salidas en familia son una aberración totalitarista que atenta contra la libertad del individuo. Los hijos, incluso cuando son muy chicos, también son personas con aspiraciones, necesidades y deseos diferentes que se lastiman cuando sus padres suponen que su única felicidad es tenerlos cerca. No a todos les alcanza dar vueltas en un shopping sólo para estar cerca de mamá o papá. Necesitan más. Ni siquiera a los cinco años los padres son el centro del universo.</p>
<p>Esa familia pedigüeña y mandona oprime, aburre, es una mentira. No se engañen más. La gente debe agruparse por afinidad y por pasión. Si son familia, mejor. Si no son familia, serán amigos. Esa familia esa de la que hablan los padres el domingo a las once de la mañana no quiere, no necesita, no pide nada. Son ellos que están aburridos y no saben que hacer con sus vidas. Nosotros no tenemos que hacer nada por el bien de la familia. Es la familia la que tiene que hacer cosas por el bien de sus miembros.</p>
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		<title>Adivina adivinador</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Jan 2009 22:42:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[Averiguar la hora en la calle tiene una curiosa asociación con la brujería y la magia: de todas las veces que pregunto, una de cada tres, me responden con una adivinanza.
-Disculpame ¿Tenés hora?
-Uh, no, no tengo. No traje el reloj. Pero hace un rato eran las cuatro, así que calculale que son y cuarto, y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Averiguar la hora en la calle tiene una curiosa asociación con la brujería y la magia: de todas las veces que pregunto, una de cada tres, me responden con una adivinanza.</p>
<p align="justify">-Disculpame ¿Tenés hora?</p>
<p align="justify">-Uh, no, no tengo. No traje el reloj. Pero hace un rato eran las cuatro, así que calculale que son y cuarto, y veinte, y media más o menos. Más de eso no. Sí, calculale y media, más o menos, para decirte algo.</p>
<p align="justify">No puedo creer que alguien suponga que demorarte con sus ocurrencias es una forma de solidaridad. Si me tomo el trabajo de parar para preguntar es porque necesito imperiosamente saber  la hora exacta.  Cuando me interese averiguar las conjeturas temporales de cada desconocido que hay en la calle, en vez de usar el verbo &#8220;saber&#8221; o &#8220;tener&#8221; voy a elegir &#8220;sospechar&#8221;, &#8220;presentir&#8221; o &#8220;delirar&#8221;.</p>
<p align="justify">-Che, disculpame. Sin mirar el reloj ni el celular, qué hora te parece que es&#8230; Tirame un número. Más o menos, para decirme algo&#8230; ¿Las tres? ¿Las seis? ¿Doce y media?</p>
]]></content:encoded>
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		<title>La sillita III</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Jan 2009 00:48:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Chez moi]]></category>
		<category><![CDATA[Mimarido]]></category>

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		<description><![CDATA[—¿Y ahora qué?—le dije a la vieja, sin presentación ni ceremonia.
—Mirá, yo te molesto porque acá la señora Angélica me dijo que ayer por la mañana, vos y el chico que vive con vos se llevaron unas sillas mías a su casa. Ella las vio cruzarlas por la medianera—explicó la vieja mientras que giraba sus [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>—¿Y ahora qué?—le dije a la vieja, sin presentación ni ceremonia.</p>
<p>—Mirá, yo te molesto porque acá la señora Angélica me dijo que ayer por la mañana, vos y el chico que vive con vos se llevaron unas sillas mías a su casa. Ella las vio cruzarlas por la medianera—explicó la vieja mientras que giraba sus ojos como canicas dementes hacia todos lados.</p>
<p>—¿Qué?</p>
<p>—Entonces a mí lo único que me queda pensar es que ustedes me cambiaron las mías, porque yo las tengo hace tantísimo<br />
tiempo y nunca se habían roto y estas que tengo ahora sí.</p>
<p>Mientras la vieja exponía sus paranoias seniles, un poco por pereza y otro poco por justicia divina, pensé que quizás lo mejor era terminar la discusión en ese momento. No valía la pena entrar en una pelea infinita con una mujer que claramente no estaba en su sano juicio. Yo no me merecía estar en una situación así y menos por treinta y seis pesos. A veces es mejor no confrontar y dar un paso a un costado. A veces (sólo a veces) es mejor no pelear. Así que hice eso. No confronté. Antes de que terminara de artícular la “t” de “roto”, le cerré la puerta en las narices y volví a trabajar como si no hubiera pasado nada.</p>
<p>Pero la vieja no cedió. Dos minutos después se prendió del timbre como un ternero de la teta de su madre. Tan grande era el escándalo entre el timbre y los ladridos de Gastón que mimarido tuvo que salir de la cocina para ver qué estaba pasando. Cuando llegó al living, se sorprendió al verme impávida, trabajando en la computadora como si reinara el más pacífico silencio.<br />
<span id="more-249"></span><br />
—¿No escuchás?</p>
<p>—Escucho, pero elijo no atender.</p>
<p>Mimarido fue hacia la puerta, sin entender demasiado, pero reculó al escuchar un hilo de voz plañidero y loco del otro lado del palier.</p>
<p>—Todavía estoy acá y no me voy a ir hasta que no me escuches. Yo soy una señora mayor—dijo la vieja, apenas audible, desde el palier—Esas no son mis sillas.</p>
<p>Mimarido me miró, indeciso entre la risa y la indignación.</p>
<p>—Ojo que se trajo a otra vieja¬—le avisé.</p>
<p>—¿Qué otra vieja?</p>
<p>—Se trajo a la del 12 B. La del pekinés feo que se llama “Bombón”. Nos vio cruzar las reposeras y ahora cree que lo que pasamos por la medianera fueron sus sillas.</p>
<p>—¡Qué quilombo!</p>
<p>—El que armó el quilombo fuiste vos cuando le dijiste que le preguntara a otros vecinos si habían visto algo.</p>
<p>—¡Pero está loca! Si puede ver que nuestras reposeras no tienen nada que ver con sus sillas de plástico.</p>
<p>—Por eso, no le abras—le dije.</p>
<p>—¿Cómo que no abra?</p>
<p>—No, dejala en el palier hasta que se canse de decir incoherencias. Dejala ahí una semana, si no tiene nada para hacer.</p>
<p>Y eso hicimos. Pusimos música y retomamos las actividades. Al principio habló, tocó timbre, nos pasó una nota por debajo de la puerta, pero lentamente fue desistiendo. El día siguiente sólo vino dos veces a la tarde a hablar sola en el palier. Al otro día nos volvió a escribir en letra demente y temblorosa su pedido delincuente de anciana loca y hace unos días nos tocó el portero eléctrico a las ocho, cuando salía para pasear a su perro. El discurso era siempre el mismo: que soy jubilada, que sólo quiero mis sillas, que los voy a denunciar a la policía por robo, que tengo un hijo que trabaja en la municipalidad.</p>
<p>Mimarido creía que lo mejor era hablar con el hijo y plantearle el problema directamente. Decirle que su madre era insoportable y que nosotros no teníamos por qué padecer sus acosos de vieja lunática. Yo, en cambio, prefería ignorarla. Si el hijo la hubiera soportado, alguna vez la hubiera venido a ver. Y la verdad era que nunca lo había visto subir con una bandeja de masitas a tomar el té con esa mujer.</p>
<p>Con el correr del tiempo, la paranoia de la vieja se fue consumiendo como una vela, hasta que un día no vino más. La vimos de lejos paseando al perro pero ya nunca volvimos a hablar.</p>
<p>Hace dos días, sin embargo, una amiga nos fue a regar las plantas a casa y observó que una silla tenía el respaldo caído y los soportes estaban falseados. Las vacaciones me tienen lejos de casa y no puedo verificarlo, pero mientras mimarido cree que se rompió y nunca nos dimos cuenta, yo le grito a quien quiera oírme que la autora de esa traversura fue la vieja.</p>
<p>Como sea, si saltó la medianera para vengarse, merece mi respeto. Será una vieja lunática e insoportable ¡Pero cómo pelea esa mujer! Veremos si soporta lo que yo tengo para hacerle apenas vuelva a casa y se reanude la guerra.</p>
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		<title>La sillita II</title>
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		<pubDate>Wed, 21 Jan 2009 23:36:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Chez moi]]></category>
		<category><![CDATA[Mimarido]]></category>

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		<description><![CDATA[Para mí, pedirle un favor a la vieja estaba fuera de discusión. No era una cuestión de orgullo. Lo que me aterraba era establecer algún tipo de vínculo con ella. Que al hacerme el favor insignificante de dejarme pisar su patio por tres minutos, el día de mañana sintiera que podía pedirme que apagara el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Para mí, pedirle un favor a la vieja estaba fuera de discusión. No era una cuestión de orgullo. Lo que me aterraba era establecer algún tipo de vínculo con ella. Que al hacerme el favor insignificante de dejarme pisar su patio por tres minutos, el día de mañana sintiera que podía pedirme que apagara el aire acondicionado, que le pusiera una inyección en la cola, o le cuidara a Gastón mientras ella iba al médico.</p>
<p>Ante este panorama, mimarido estuvo de acuerdo conmigo, no sin antes hacerme jurar que en el futuro iba a ser más diplomática.</p>
<p>—¿Pero vos qué pretendés? ¿Qué le pague una silla que jamás vi ni usé en mi vida?</p>
<p>—No. Que seas amable. Que seas más inteligente que ella. Que hagas lo que hice yo: que le expliques que jamás cruzaste a ese patio, que no tenés idea cómo se rompió su sillita y que vaya a preguntarle a todos los vecinos si vieron algo desde sus ventanas ¡Mandala a joder a otros! ¡Que vaya de puerta en puerta con su sillita preguntando hasta que se canse o alguien le diga que fue el viento!</p>
<p>—Lo que quieras, pero ahora ya está.</p>
<p>Así que al otro día, a las ocho de la mañana, cuando la vieja se fue a pasear a Gastón, subimos las reposeras por su patio sin que se enterara. El encargado —que también odiaba a la vieja— también ayudó. El día anterior había dejado las reposeras en la planta baja, en el cuarto en el que están las cosas de limpieza y los interruptores, para tocarnos timbre apenas la vieja saliera del edificio.</p>
<p><span id="more-248"></span>Subirlas fue fácil. Mimarido tiró una soga desde el patio de la vecina y abajo el encargado ató la reposera, que yo había cubierto con una colcha para que no se rayara la pintura al golpear contra la pared.</p>
<p>Tardamos casi diez minutos, más que nada porque había que desatar y volver a atar las bases, y para cuando la señora volvió con su perrito, nosotros ya leíamos plácidamente en el jardín.</p>
<p>Y hasta hace dos semanas creíamos que nos habíamos librado de la vieja. Volví a usar mi batidora, puse música a la tarde, e incluso me di el lujo de ignorar a la vieja cada vez que la crucé en el palier.</p>
<p>Sin embargo, una tarde me pasó algo completamente inesperado.  Mientras estaba escribiendo en el patio, la vieja me tocó timbre de nuevo.</p>
<p>Tengo que reconocer que todo lo que pasó después es, en parte, culpa mía, porque aunque sabía que había perdido la paciencia, igual abrí la puerta. No estaba harta, ni fastidiada, ni enojada. Estaba sacada. Fuera de control. Sedienta de sangre vecinal.</p>
<p>A menudo los viejos se vuelven tiranos que en nombre de la edad se creen con derecho a hacer y decir lo que se les venga en gana. Suegras que dicen cualquier barbaridad, abuelas con alzheimer que hacen llorar a sus hijos, señoras que persiguen a la empleada doméstica para ver si les robó bombachas, viejos babosos, y ancianas con mucho tiempo libre insultando a los repositores del supermercado por los aumentos. Ya los vi varias veces. No digo todos, pero muchos viejos se vuelven malos, sádicos, crueles, paranoicos, miserables. Y no todos somos sus nietos. No todos tenemos que soportarlos, mimarlos o entenderlos.</p>
<p>Y este caso puntual era uno de esos. Me importaba casi nada que mi vecina fuera vieja y que no tuviera nada que hacer. Si su hija no la visitaba, si su marido la había dejado treinta años antes, o si no tenía amigas para llamar no era mi culpa. Cada uno tiene su cruz y esta no era la mía. Esta historia se acababa ese día, en ese pasillo y en mi puerta.</p>
<p>Sin embargo, cuando abrí me llevé una sorpresa. La vieja no estaba sola. Traía consigo a una señora viejísima del doceavo piso con la que nunca había hablado en la vida, y ambas tenían la intención la mirada contaminada con la misma intención: ganas de joder.</p>
<p align="right">Continuará&#8230;</p>
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		<title>La sillita</title>
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		<pubDate>Sun, 18 Jan 2009 03:12:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Chez moi]]></category>
		<category><![CDATA[Mimarido]]></category>

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		<description><![CDATA[Cada vez que me estoy peleando con alguien tengo la horrible certeza de que un futuro cercano voy a necesitar algo suyo. Es justicia divina. Nunca preciso ayuda del vecino silencioso que me regala gajitos de plantas o me saluda a la mañana. En cambio, la terraza por la que hay que pasar un cable [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cada vez que me estoy peleando con alguien tengo la horrible certeza de que un futuro cercano voy a necesitar algo suyo. Es justicia divina. Nunca preciso ayuda del vecino silencioso que me regala gajitos de plantas o me saluda a la mañana. En cambio, la terraza por la que hay que pasar un cable o el patio en donde cae la pelota siempre pertenece a la vieja con la que me agarré de los pelos en el palier.</p>
<p>Fuera de casa, en la calle, pasa algo muy parecido. La única ferretería que está abierta cuando se rompe la ducha del baño es la del carero al que insulté dos meses atrás y las mejores cerezas las tiene el verdulero al que acusé de ladrón cuando me puso tomates podridos escondidos debajo de la lechuga capuchina.</p>
<p>Yo lo sé bien, porque a causa de mi mal carácter durante toda la vida sufrí en carne propia estas represalias del destino. Cada pelea es un vecino menos, un proveedor prohibido, un negocio al que no puedo entrar. Me tuve que callar cuando entraron a mi casa a robar y nadie había visto nada, me tuve que joder cuando el instalador de aire acondicionado me cobró el doble para instalar el equipo sin que tocara la medianera del vecino, y tuve que lavar toda la ropa a mano cuando mi tintorería cerró por vacaciones y sólo quedó abierta la de la vieja que me había desteñido las toallas de colores y me las tuvo que pagar.</p>
<p>La vida del peleador es orgullosa y solitaria, pero además tiene ese condimento espantoso que tiene que ver con el azar. Para nosotros, los peleadores, el barrio es un campo minado. Cada vez que necesitamos algo de un vecino, seguramente sea un vecino con el que nos llevamos mal.</p>
<p>Hace un par de semanas, cuando llegó el calor, mimarido y yo fuimos a comprar muebles de jardín (nosotros, a pesar de vivir en un primer piso, tenemos un patio bastante grande: setenta metros cuadrados de mosaico) y elegimos unas sillas, un par de reposeras y una sombrilla de tres metros para protegernos de la mirada espía de otros pisos.</p>
<p><span id="more-246"></span>Compramos todo y luego de pelear para que un flete entregara el pedido el mismo día, al llegar a la puerta del edificio nos dimos cuenta que las reposeras tenían un problema: como eran de metal y de tela, la base no se desarmaba y era demasiado alta para entrar en el ascensor o para pegar la vuelta en la curva de la escalera.</p>
<p>Por más que probamos todos los ángulos que sugirieron los fleteros, nunca pasamos del segundo escalón. Según el pronóstico experto del peón más sabio, la única solución para entrar las reposeras era subirlas con una soga desde el estacionamiento hasta el patio de la vecina, y de ahí, pasarlas por la medianera.</p>
<p>Apenas me lo dijo, mimarido me clavo los ojos, fulminante. En vano traté de explicarle que yo nunca había hecho nada, que la culpa era de la vieja de al lado, y que en todo caso, la que me debía una disculpa era ella. Como mimarido conoce mi carácter supone que siempre es mi responsabilidad.</p>
<p>Unos meses atrás, la señora de al lado (una solterona insoportable, cuyo perro se llama Gastón) tocó el timbre para quejarse de que el ruido de mi batidora no la dejaba dormir la siesta. Al parecer, cuando a la tarde yo licuaba una gelatina con yogur, a ella “le temblaban las paredes”. Como era una anciana de apariencia inofensiva me reí. Le dije que iba a tratar de evitar la batidora en ese horario y se quedó contenta.</p>
<p>Pero un mes después, la solterona nos pasó una nota por debajo de la puerta y ya no me reí más. Según ella, alguna de las plantas de nuestro patio le daba alergia. Quería saber si podía pasar a revisarlas para ver si alguna flor, algún olor, alguna fruta de nuestro modesto jardín la estaba congestionando. Rotunda, me negué. Le dije a mimarido que esa vieja estaba loca y que si volvía a molestarnos con algún delirio iba a llamar a la policía para que la internaran en un loquero. Pero mimarido, que se burla de mi intolerancia, hizo oídos sordos y le cumplió el sueño a la vieja loca, que vino con su perro Gastón a oler las plantas y comprobó no tenían ninguna partícula viajera que le provocara un comezón particular.</p>
<p>Y eso fue todo hasta unos días atrás, cuando hizo por fin, su último numerito de anciana histérica. Una mañana, a eso de las ocho, cuando bajaba a pasear a Gastón, la vieja nos despertó con dos timbrazos.</p>
<p>Un poco asustada, entreabrí la puerta y la vi con una factura en la mano y una silla de plástico en la otra. Iba a despertar a Martín, pero no me dejó. Antes de que entendiera bien lo que estaba pasando, empezó a hablar con exagerado dramatismo de vieja histérica.</p>
<p>—Yo tengo estas sillitas desde hace nueve años, y nunca pasó nada. A mí no me importa lo que pasó ahora, ni cómo se les rompió, ni qué hacían ahí en mi patio. Ustedes sabrán…Lo único que me interesa es que me la repongan—dijo la vieja llorando, como si le hubiéramos matado a un hijo.</p>
<p>Mientras yo miraba a la señora, confundida, Gastón, el pekinés, ladraba desquiciado entre las chancletas de su dueña. No entendí de qué hablaba hasta que insistió.</p>
<p>—Yo no voy a hablar con la administración, pero yo me fui a dormir y la silla estaba perfecta y hoy me desperté y estaba rota la pata. Lo único, lo único que pido es que me la repongan, porque yo a ustedes nunca pero nunca…</p>
<p>—¿Qué?— interrumpí, de mal humor.</p>
<p>—Te traje la factura para que veas que yo no te cobro de más, que lo único que quiero…</p>
<p>—Señora: ni con mi casa incendiándose yo pisaría su patio. No sé qué delirio tiene esta semana, ni cómo llegó a la conclusión de que nosotros nos metemos por las noches en su casa a usarle las sillas, pero usted no está bien. No me vuelva a tocar el timbre. Ni para esto ni para nada. No quiero volver a tener noticias suyas.</p>
<p>Y le cerré la puerta para que no joda más.</p>
<p>Eso, hace tres semanas.</p>
<p>Ahora quería pasar por su patio unas reposeras.</p>
<p align="right">Continuará&#8230;</p>
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		<title>Qué dulces</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Jan 2009 13:24:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[En todos los bares hacen algo que me vuelve loca: cuando pedís un desayuno, te traen  un cuenquito diminuto de mermelada y de queso blanco y una panera con doscientas cincuenta mil tostadas. Como mucho, llegás a untar dos enteras.
Así que hace cinco minutos, harta de este bluf, puse las tostadas adentro de una servilleta, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">En todos los bares hacen algo que me vuelve loca: cuando pedís un desayuno, te traen  un cuenquito diminuto de mermelada y de queso blanco y una panera con doscientas cincuenta mil tostadas. Como mucho, llegás a untar dos enteras.</p>
<p align="justify">Así que hace cinco minutos, harta de este bluf, puse las tostadas adentro de una servilleta, llamé al mozo y le dije que se había equivocado, que por la mermelada que había, todas esas tostadas estaban de más. Como insistió con que así lo servían en ese bar, no tuve más remedio que hacerle una demostración practica:</p>
<p align="justify">Unté dos tostadas y media delante suyo y cuando me quedé sin mermelada, le pedí una explicación.&#8221;¿Qué hacemos con el resto?&#8221; le pregunté. &#8220;No sé&#8221; me dijo. &#8220;No lo volvemos a poner más. La gente no piensa que son generosos. La gente piensa que no saben contar&#8221; le expliqué, y se rió  como un chico.</p>
<p align="justify">No sé de que se ríe si hablo en serio.</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
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		<title>10 cosas que odio de ir al cine</title>
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		<pubDate>Mon, 12 Jan 2009 16:23:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[10 cosas que odio]]></category>

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		<description><![CDATA[1.	El gil que te lee el ticket
No soporto más al empleado que me lee lo que dice el ticket en la entrada. Desde que desapareció la figura garronera y vividora del acomodador, salió a flote este mamarrcho que ni siquiera señala el lugar; simplemente mira el ticket y te dice:
—Bueno, pueden pasar por sala 4, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>1.	El gil que te lee el ticket</strong><br />
No soporto más al empleado que me lee lo que dice el ticket en la entrada. Desde que desapareció la figura garronera y vividora del acomodador, salió a flote este mamarrcho que ni siquiera señala el lugar; simplemente mira el ticket y te dice:</p>
<p>—Bueno, pueden pasar por sala 4, asientos L y F, fila 15.</p>
<p>¿Para qué quiero que me lean lo que tengo yo misma escrito en la entrada? ¡Si no supiera leer, iría a ver una película doblada o en español!</p>
<p><strong>2.	Las viejas que se cuentan la película</strong></p>
<p>En todas las películas hay un par de viejas que duplican la información visual con los comentarios que creen estar haciendo en voz baja. Son como la voz en off del cine. Les encanta contarle a su amiga de al lado todo lo que va pasando, como si las dos no estuvieran ahí, mirando la misma película que yo.</p>
<p>—Claro, él la engaña y no le dice nada… Porque él es el muchacho de la otra vez, el que se encontró, que está casado con la rubiecita del ojo raro, pero ella no sabe…</p>
<p><strong>3.	Los adolescentes excitados</strong></p>
<p>La primera salida sin supervisión que hacen los adolescentes es ir al shopping o al cine con amigos. Yo entiendo que sea perfectamente normal que se sientan adultos y muestren un entusiasmo a veces exagerado a causa de su nueva aventura. Pero si no son mis hijos ¿Por qué tengo que padecer yo el cimbronazo hormonal de estos mamertos con acné y bigote ralo? ¿Por qué tengo que soportar que se griten, se empujen, se tiren pochoclo y se rían de sus propios chistes boludos mientras sus padres descansan? ¿No es loco que los hijos le arruinen la película a los demás mientras los padres miran un dvd en su casa?</p>
<p><strong>4.	El libertinaje culinario<br />
</strong><br />
Chipacito con mate automático, nachos con queso, pizzetas, superpanchos, pochoclo, empanadas y cerveza son algunos ejemplos de lo que ahora se puede comer en el cine. Es imposible concentrarse y entrar mansamente en el drama de una película si al lado tengo a una tonta llorando con un hilo de muzzarella colgando de la pera. ¡En la pantalla hay una mujer muriendo de cáncer mientras tres tipos comen confites con olor de cherry pop y dragon fruit al lado mío! ¡Las golosinas estridentes y los olores borronean la conciencia de ficción! No puedo suponer que estoy en una guerra si la boluda de al lado masca fugazzeta como un rumiante ¡Se los pido por favor, vuelvan al maní con chocolate y a los caramelos masticables!<br />
<span id="more-244"></span><strong>5.	Las copias malas</strong></p>
<p>Ahora parece que está de usar cada copia hasta que quede ilegible como una fiesta de quince de 1980 grabada en un VHS familiar. Pelos, agujeros, ruidos, partes sin sonido, fotogramas en blanco hacen las delicias de la familia argentina en todas las películas que hay en cartel. A ver si nos entendemos, chicos: las películas se consiguen en DVD antes que en el cine. Si me voy hasta una sala es para verla más grande y con un sonido perfecto. Si hubiera querido ver un montón de figuras ininteligibles con diálogos fuera de sincro, me compraba un dvd pirata en Retiro o sintonizaba canal 7 un domingo a la mañana.</p>
<p><strong>6.	Las publicidades de Pochoclín y otros comerciales para entretener al espectador.</strong></p>
<p>Estoy agotada de padecer las publicidades de Pochoclín, los juegos de Pepsi y esos engendros publicitarios de Wellapon que proyectan durante los veinte minutos que preceden a los trailers de las películas. Además, en algunos cines del Hoyts, no contentos con someterme a ese maltrato, ponen juegos con preguntas (¿Quién actuó en duro de matar? A. Bruce Willis, B. Gianni Lunadei, C. Lloyd Bridges) y versiones instrumentales de los grandes hits de Montaner. No veo la hora de que reemplacen al director de Hoys por alguien decente y pongan una <a href="http://www.google.com.ar/url?sa=t&amp;source=web&amp;ct=res&amp;cd=1&amp;url=http%3A%2F%2Fes.wikipedia.org%2Fwiki%2FSnuff_movies&amp;ei=RX1rSZHpDZSk8QSI4rHFBw&amp;usg=AFQjCNGXasmg3HVGQuGc5YpMlhkJeIt92w&amp;sig2=JIJI5OmayhYs7GW1y6fbkA">película snuff </a>en la que la coca cola que baila torture y asesine a Pochoclín en la pantalla.</p>
<p><strong>7.	Los precios del kiosco</strong></p>
<p>Ni voy a mencionar lo que le cuesta ir al cine y a Mc Donalds a una familia con dos niños (¡Doscientos pesos! ¡Treinta pesos un combo mediano!) porque ya lo sabemos todos.  Pero si esa familia quiere, además, comer pochoclo y tomar coca cola, la cifra sube a casi trescientos pesos. Yo no sé hasta cuándo voy a soportar mansamente que me cobren veinticinco pesos dos cocacolas diluidas con agua y llenas de hielo. Tengo miedo de que la próxima vez que un empleado me diga si quiero agrandar mi pochoclo por ciento cincuenta pesos, lo agarre del pescuezo y le coma los lunares como si fuera un choclo. Tomar el té en el hotel Alvear vale $85. A ver si bajamos a la tierra, con los demás mortales.</p>
<p><strong>8.	Las entradas no numeradas</strong></p>
<p>Es increíble. Se puede pagar una hipoteca online, hacer la compra semanal del supermercado por internet, conseguir entradas para Broadway por teléfono, sacar un ticket para un partido en los Juegos Olímpicos de China con tarjeta de crédito sin moverse de casa,  pero es imposible ir al cine en el Malba sin tener tres días libres o un secretario personal. Como las entradas se agotan y no se venden online ni toman reservas, hay que ir a sacarlas cinco días antes personalmente y en efectivo, porque  aceptan ni tarjeta de débito. El día de la película, como las entradas no son numeradas, hay que hacer cola de pie, dos horas antes, para luego entrar a ver la película grabada en DVD en unas butacas de mierda.  ¿Saben qué? Péguense un tiro. No pienso ir nunca más a ver sus cachivaches de estudiante con pretensiones. No pueden tener precio para turistas en el restaurante (¡Treinta y seis pesos un tostado!) y una boletería comunista al mismo tiempo. Elijan de qué lado están. Son el cine comunitario de Tilcara o son el Louvre.</p>
<p><strong>9.	Las películas malas</strong></p>
<p>No veo una película buena que se haya hecho después de la década del noventa desde hace dos años. La última buena que vi, fue <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Once_(film)"><em>Once</em></a>. Y no me recomienden nada que ya sé las porquerías que consumen los espectadores. Desde hace seis meses que quiero ver una comedia romántica buena y cada vez estoy más lejos de cumplir mi sueño.  Ayer, sin ir más lejos, vi las nominadas al Globo de Oro y todavía no me repongo. Con decirles que la favorita era sobre un hombre que envejece al revés y luego, cuando es un bebé, toma la teta de su esposa vieja. Mamita, qué suerte que existen las series.</p>
<p><strong>10.	 La gente que no puede apagar su celular.<br />
</strong><br />
Desde hace diez años que no veo una película sin sentir el chillido estridente y oligofrénico de algún celular. A pesar de que hay carteles recordatorios por todos lados y que incluso Pochoclín les implora que lo apaguen, hay algunos tarados que tienen el cerebro desconectado del brazo y no pueden procesar el movimiento. Digo yo ¿Tan difícil es apretar un botón? ¿Cómo pueden olvidarse de algo que les pidieron directamente, sin eufemismos ni sutilezas, a la cara, diez segundos atrás? ¡Cómo me gustaría que en vez de pochoclo el kiosco vendiera cascotes en bolsa para tirar piedrazos! ¡Quién pudiera! ¿No?</p>
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		<title>Decile a enero que se vaya</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Jan 2009 17:38:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[Detesto profundamente el mes de enero. No se puede empezar ni concretar nada porque todos se fueron de vacaciones, y los no se fueron todavía están achanchados por la seguidilla de feriados. No entiendo para qué se festeja fin de año el 31 de diciembre, si la vida no comienza hasta marzo. ¿No sería mucho [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Detesto profundamente el mes de enero. No se puede empezar ni concretar nada porque todos se fueron de vacaciones, y los no se fueron todavía están achanchados por la seguidilla de feriados. No entiendo para qué se festeja fin de año el 31 de diciembre, si la vida no comienza hasta marzo. ¿No sería mucho más inteligente festejar cuando los chicos empiezan las clases, terminó la programación de TV enlatada y por fin se está yendo el calor?</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Adjetivos de nuevo rico</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Jan 2009 20:46:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[Cada vez que leo &#8220;detalles de gran jerarquía&#8221; o &#8220;de nivel&#8221; en un aviso inmobiliario, sé que la propiedad es un engendro de nuevo rico lleno de manijas de bronce y escaleras de madera torneada con cuatro manos de barniz brillante.
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Cada vez que leo &#8220;detalles de gran jerarquía&#8221; o &#8220;de nivel&#8221; en un aviso inmobiliario, sé que la propiedad es un engendro de nuevo rico lleno de manijas de bronce y escaleras de madera torneada con cuatro manos de barniz brillante.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Lo que importa es lo de adentro</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Jan 2009 20:19:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mi hermano]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace un par de semanas estaba tomando el té en la casa de mi hermano junto a algunos familiares políticos, y una chica empezó a contar que la noche anterior había conocido a un candidato perfecto para ella.
—No sé, espero que me llame. Charlamos un montón pero qué se yo. A mí me encantó. Me [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace un par de semanas estaba tomando el té en la casa de mi hermano junto a algunos familiares políticos, y una chica empezó a contar que la noche anterior había conocido a un candidato perfecto para ella.</p>
<p>—No sé, espero que me llame. Charlamos un montón pero qué se yo. A mí me encantó. Me encantó la ropa que tenía puesta, cómo hablaba, la música que escuchaba, todo. Además, nada que ver con la onda de ahí. Divino, re tranqui, re humilde, re centrado— contaba la chica.</p>
<p>El relato estaba lleno de lugares comunes y alojaba, ignorante, esa esperanza cliché que tienen todas las mujeres que desean intensamente encontrar al amor de su vida: la de que existe un otro ideal para ellas. Sin embargo, no me molestaba. Sólo era la crónica desesperada de una boba cualquiera tratando de creerse que había encontrado al padre de sus hijos bailando, sin camisa ni vergüenza, en el parlante de un boliche del conurbano bonaerense.</p>
<p>No obstante, después de un rato, llegando al final de ese monólogo predecible, apareció una frase que tanto a mi hermano como a mí nos llamó la atención. No por novedosa —la habíamos escuchado muchísimas veces— sino porque por primera vez que la oíamos juntos y nos sonaba, al mismo tiempo, igual de idiota y absurda.</p>
<p>—Lindo no era. O sea, feo tampoco, pero tenía algo. Igual yo no me fijo tanto en esas cosas, a mí me importa <em>lodeadentro</em>— aclaró la mensa, con pretendida profundidad.<br />
<span id="more-232"></span><br />
Ni bien escuché <em>lodeadentro </em>me quedé tiesa y miré a mi hermano, que se reía y tragaba galletitas desde la otra punta de la mesa. Recordé miles de situaciones en las que un tonto hablaba de ciertas virtudes y defectos intangibles de las personas como una masa abstracta de cualidades llamada <em>lodeadentro</em>. Me vinieron a la mente varias frases como “lo que importa es lodeadentro” o “es lindo por dentro” y me di cuenta que para esta gente supuestamente espiritual, las personas no son sus virtudes, sino que están rellenas con ellas.</p>
<p>Para ellos, somos una empanada, un cubanito, una cáscara que hospeda, en su interior, un combo que contiene cosas tan diversas como la inteligencia, la religión, la memoria, la bondad y la sabiduría. <em>Lodeadentro</em> es, al mismo tiempo, saber la tabla del nueve, tener mal carácter y los recuerdos del verano anterior. La gente ya no es un todo orgánico, sino que está compuesta de dos elementos esenciales: <em>lodeafuera</em> y <em>lodeadentro</em>.</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.criticadigital.com/lapeleadora/wp-content/uploads/2009/01/lodeadentro5.gif" alt="lodeadentro5.gif" /></p>
<p>Mientras seguía pensando qué otras cosas componían “lodeadentro” para esta mujer, mi hermano se adelantó y tuve que presenciar la discusión como un espectador del montón.</p>
<p>—¿Qué es <em>lodeadentro</em>? ¿Y <em>lodeafuera, </em>existe <em>lodeafuera</em>?</p>
<p>—Y… <em>lodeafuera</em> es si es lindo, y lo de adentro es lo que siente, lo que piensa, si es bueno, cómo es por dentro. Hay gente a la que le importa sólo<em> lodeafuera</em>— contó, resumiendo.</p>
<p>—¿Afuera de dónde?</p>
<p>—De la persona, de su interior. O sea, cómo es por fuera.</p>
<p>—¿Fuera del cuerpo? Mirá que yo vi <em>lodeadentro</em> de la gente y te aseguro que no hay más que chinchulines, y que el corazón es parecido a una colita de cuadril.</p>
<p>—Bueno, <em>lodeadentro</em> no se ve—explicó, risueña— Es si es bueno, o inteligente ¿Entendés?</p>
<p>—No, no entiendo. Explicame. Supongamos que un tipo es un tarado que no agarró un libro en su vida, y que sólo se preocupa por jugar al fútbol del domingo y por ir a bailar  para levantarse minas ¿Es lindo por dentro?</p>
<p>—Y…No.</p>
<p>—Pero es buena persona, tiene buen corazón.</p>
<p>—Pero es tonto, no le importa nada de su futuro, sólo hace cosas tontas. No sabe nada, no estudia, se preocupa por cosas superficiales….</p>
<p>—¿Entonces, supongamos que alguien es un cirujano brillante, una eminencia, culto y educado, pero es un cagador ¿Es lindo por dentro?</p>
<p>—Y no…</p>
<p>—¿Y alguien que es bueno sólo con su familia pero caga a sus clientes? ¿Y alguien que es buena persona pero muy egoísta? ¿Y alguien que es bueno pero vago e irresponsable? ¿Son lindos por dentro?</p>
<p>—¡No!</p>
<p>—Pero todos tenemos defectos. ¿Cómo establecés si es bueno <em>lodeadentro </em>si todos tenemos algo malo?</p>
<p>—No sé, más o menos te fijás.</p>
<p>—¿¡Cómo?! Si <em>lodeadentro</em> es todo, tiene que tener todo bueno. ¿O cómo hacés? ¡Explicame qué mierda es <em>lodeadentro</em>! Una película que vio y se acuerda está en<em> lodeadentro</em> o <em>lodeafuera</em>…</p>
<p>—No sé, en <em>lodeadentro</em>, me parece.</p>
<p>—¿Y el miedo a las arañas?</p>
<p>—No sé, adentro.</p>
<p>—¿Y los pulmones?</p>
<p>—¿Los pulmones?</p>
<p>—¿Sí, los pulmones son<em> lodeadentro</em> o <em>lodeafuera</em>?</p>
<p>—No sé.</p>
<p>—¿Y el pelo?</p>
<p>—El pelo es de afuera.</p>
<p>—Pero si crece adentro del cuerpo… ¿Y las uñas? ¿Las uñas van con la tabla del nueve, los recuerdos de un verano en Miramar y sus religión? ¿Y las pesadillas? ¿Y la sangre? ¿La sangre es <em>lodeadentro</em> o<em> lodeafuera</em>?</p>
<p>—¿Me estás tomando el pelo?</p>
<p>—No. ¿Vos me estás tomando el pelo?</p>
<p>—¡No!</p>
<p>—Entonces decímelo de una vez: ¿Qué es <em>lodeadentro</em>?</p>
<p>—¡No sé! No conozco del tema.</p>
<p>—Ah sos una burra que sólo se preocupa por ir a bailar y levantarse tipos. Olvidate, no te va a llamar. Vos fea no sos, pero a él le importa <em>lodeadentro</em>.</p>
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		<title>Soñé que te callabas</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Dec 2008 13:54:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[Los amigos, incluso los buenos, normalmente te someten a dos rutinas insoportables. La primera, de la que ya he hablado, es mostrarte sus fotos de vacaciones. La segunda, que hasta ahora no había mencionado, es contarte el sueño que tuvieron la noche anterior.
No entiendo por qué esta gente se empeña en someternos a la crónica [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Los amigos, incluso los buenos, normalmente te someten a dos rutinas insoportables. La primera, de la que ya he hablado, es mostrarte sus fotos de vacaciones. La segunda, que hasta ahora no había mencionado, es contarte el sueño que tuvieron la noche anterior.</p>
<p align="justify">No entiendo por qué esta gente se empeña en someternos a la crónica tediosa y ridícula de sus ires y venires nocturnos. ¿No se dan cuenta que siempre es lo mismo? ¿Qué tiene de divertido escuchar que viste a tu papá sentado en un banquito azul y que después estabas en lo de tu abuela pero tu tía era rubia y tocaba la quena? Si los sueños efectivamente fueran interesantes, hubiera prosperado el cine surrealista. Termínenla. Nos están aburriendo.</p>
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		<title>No estoy sola</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Dec 2008 03:30:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuando no peleo]]></category>

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		<description><![CDATA[
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://elerlich.com" target="_blank"><img src="http://www.criticadigital.com/lapeleadora/wp-content/uploads/2008/12/mierda.jpg" alt="mierda.jpg" border="0" /></a></p>
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		<title>Dormilones</title>
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		<pubDate>Sat, 27 Dec 2008 17:17:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[Recién fui a la librería y estaba cerrada. Al parecer, cierran de 13,30 a 17,30 hs. No dejan de parecerme pintorescos los comerciantes que se quejan del país, de la caída de las ventas, de los costos fijos y de las ventajas que tienen las grandes cadenas, y sin embargo siguen cerrando todos los mediodías [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Recién fui a la librería y estaba cerrada. Al parecer, cierran de 13,30 a 17,30 hs. No dejan de parecerme pintorescos los comerciantes que se quejan del país, de la caída de las ventas, de los costos fijos y de las ventajas que tienen las grandes cadenas, y sin embargo siguen cerrando todos los mediodías para dormirse cuatro horitas de siesta.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>10 cosas que odio de las fiestas de fin de año</title>
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		<pubDate>Wed, 24 Dec 2008 13:18:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[10 cosas que odio]]></category>

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		<description><![CDATA[1.	A los retrasados mentales que tiran petardos desde el 1 de diciembre
Los fuegos artificiales ya son una gansada que todos los años deja ciegos o mancos a unos cuántos irresponsables. Los petardos, sin embargo, son algo imposible de explicar. Yo puedo entender a qué clase de tonto le gustan las luces de colores, pero ignoro [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify"><strong>1.	A los retrasados mentales que tiran petardos desde el 1 de diciembre</strong><br />
Los fuegos artificiales ya son una gansada que todos los años deja ciegos o mancos a unos cuántos irresponsables. Los petardos, sin embargo, son algo imposible de explicar. Yo puedo entender a qué clase de tonto le gustan las luces de colores, pero ignoro por completo qué tipo de anormal gasta plata para explotar cosas. Si les gusta el ruido ¿Por qué no se compran un tambor y un taladro con rotopercutor y se ahorran el temita ese de mutilarse las extremidades?</p>
<p><strong>2. Que me sometan a participar en rituales estúpidos</strong><br />
No me interesa comer doce uvas a las doce, ni intercambiar regalos, ni cortar pan dulce, ni brindar, ni ponerme una bombacha rosa en Año Nuevo. Me parecen rituales tan lúcidos como el sacrificio de animales o bailar alrededor del fuego. No quiero compartir ninguna otra costumbre basada en supersticiones y menos si son mediocres y aburridas como subir varias copas juntas en el aire o comer fruta a la medianoche.</p>
<p><strong>3.Que me molesten con los detalles sobre los preparativos</strong><br />
Hay mucha gente que considera que las fiestas son importantes. Yo no. Yo pienso que son una superchería inútil con mucho dorado y mayonesa. No puedo debatir quince días un menú o cuatro horas la logística para ir a buscar a mi abuela. Bastante tiempo pierdo comprando chucherías. Hacer ensalada de frutas no es una decisión importante, consíganse una preocupación en serio.<br />
<span id="more-227"></span><strong><br />
4. Tener que interactuar con gente que yo no elegí</strong><br />
No puedo tener otra conversación de dos horas con familiares insufribles. Estoy harta de sacrificarme escuchando anécdotas sin remate en nombre del bienestar de esa abstracción llamada familia. Es una locura. La gente que no tiene nada atractivo para contar debe quedarse callada durante la cena o inventarse una nueva vida para esa noche. Basta de primos pesados, basta de tíos seniles, basta de viejas de mierda. Si tu vida es un tedio, callate y seguí comiendo.</p>
<p><strong>5. Que los desconocidos me quieran besar en el brindis</strong><br />
Todos los años, después de brindar, me toca besar a dos o tres desconocidos. Me importan un rábano las tradiciones ajenas. A los únicos que me interesa besar es a mi marido y a los bebés gorditos de la familia. A ver si la terminamos de una vez por todas con estos rituales promiscuos. Si andan necesitando un beso vayan a darse &#8220;la paz&#8221; a la iglesia o inscríbanse en un portal de citas.</p>
<p><strong>6. A la gente que no sabe comer ni cocinar y se empeña en organizar la cena</strong><br />
Seamos realistas, no todos tenemos buen gusto. Si tu idea de la cena navideña es una ensalada rusa decorada con perejil, no invites gente a tu casa. En general, el anfitrión marca un estilo de menú y nos vas a arruinar la cena a todos con tus cochinadas. Encargate de las cañitas voladoras, de colgar los abrigos, o de entretener a los niños en la casa de otro familiar con estilo, y no nos hieras con tus huevos rellenos y tu turrón de maní Georgalos. Las fiestas son de todos. Nosotros también tenemos derecho a pasarla bien.</p>
<p><strong>7. Que un nene tonto y feo trate de acaparar el festejo</strong><br />
En todas las reuniones hay un nabo de siete u ocho años que llora, grita o trata de acaparar la atención de la fiesta. Estoy podrida de los padres que viven convencidos de que ese vástago gris que engendraron es en realidad un niño-genio porque sabe cantar el feliz cumpleaños o hacer la vertical parado sobre su cabeza. Para molestar, ser maleducado o exigente, es necesario que el niño sea extraordinariamente lindo. Si es normal debe portarse bien y mostrarse agradecido al abrir los paquetes.</p>
<p><strong>8. A la gente que sale a la calle a ver los fuegos artificiales (e insiste para que salgas a verlos también)</strong><br />
Hay un tipo de gente cuya única felicidad es tratar de convencer a los otros para que hagan algo que no quieren hacer. Son los que te sacan a bailar en los casamientos, los que insisten para que pruebes su plato o los que gritan desde el patio que vayas a ver los fuegos artificiales. A ver si nos entendemos de una vez por todas: nosotros, los que estamos adentro, creemos firmemente que todos los que están afuera mirando lucecitas en el cielo son unos imbéciles. No vamos a ir jamás. Ahorren la saliva.</p>
<p><strong>9. A los que me preguntan si armé el arbolito</strong><br />
Yo gasté un montón de plata en decorar mi casa. Me maté trabajando para pagar sillas de diseño, un ropero antiguo o dos posters originales de películas antiguas. Me ocupé de que el marco de los cuadros no opacara el protagonismo de las láminas, que el sillón fuese tan cómodo como coqueto, que los almohadones levantaran el color del tapizado, y que el cuero de las sillas tuviese doble pespunte en toda la terminación. ¿Entonces? ¿Por qué habría de arruinar la decoración de mi casa con ese chirimbolo horrible y ordinario lleno de brillos que la gente llama arbolito?  ¿A qué tarado se le ocurre poner un pinito nevado de plástico al lado de una mesa Barcelona?</p>
<p><strong>10. Que me deseen felices fiestas cada quince minutos</strong><br />
Desde el 18 de diciembre, todas las conversaciones triviales se alargan tres o cuatro minutos. Cada vez que uno está por bajarse de un taxi o irse de la verdulería, el vendedor arranca con una perorata de buenos deseos, balances y otras estupideces. Ya déjenme en paz. Los deseos no sirven. ¿Hace cuánto que la gente desea que se acabe el hambre o que tengamos paz mundial? ¿No ven que no funcionan? ¿Qué otra prueba necesitan?</p>
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		<title>Jo jo jo</title>
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		<pubDate>Sun, 21 Dec 2008 13:31:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[Desde el 15 de diciembre, mi pobre casilla de email está sufriendo los ataques de un virus extraordinariamente dañino: las tarjetas navideñas.
No existe nada más inútil y retrógrado que esos saludos de haragán con los que algunos pesados molestan a su lista de contactos durante fin de año. Nada. Ni siquiera las cadenas de email. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Desde el 15 de diciembre, mi pobre casilla de email está sufriendo los ataques de un virus extraordinariamente dañino: las tarjetas navideñas.</p>
<p align="justify">No existe nada más inútil y retrógrado que esos saludos de haragán con los que algunos pesados molestan a su lista de contactos durante fin de año. Nada. Ni siquiera las cadenas de email.  Las tarjetas navideñas son las primas pesadas del spam y molestan el doble con esa musiquita perversa.  Si me vuelven a mandar otro Papá Noel bailando no voy a tener más remedio que bloquearlos. Están avisados, no me sigan jodiendo con ese folklore berreta.</p>
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		<title>La enfermedad artesanal</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Dec 2008 14:43:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[La mosca en la sopa]]></category>

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		<description><![CDATA[Desde hace unos años, la industria de souvenires, sales de baño y jabones manufacturados por admiradoras de Utilísima golpeó de cerca a la gastronomía. Apremiados por la crisis, luego de años haciendo muñecos de miga de pan, velas con caracoles y tarjetas españolas los televidentes del morboso canal de artesanías tuvieron que salir a buscar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Desde hace unos años, la industria de souvenires, sales de baño y jabones manufacturados por admiradoras de Utilísima golpeó de cerca a la gastronomía. Apremiados por la crisis, luego de años haciendo muñecos de miga de pan, velas con caracoles y tarjetas españolas los televidentes del morboso canal de artesanías tuvieron que salir a buscar un nicho más rentable para arruinar. En este caso, la cocina artesanal. Sin embargo, la culpa no la tienen las conductoras ni los ejecutivos del canal. La culpa la tienen dos hombres que, paradójicamente, no saben nada de cocina: Fernando de la Rúa y Adrián Suar.</p>
<p>Debido a la recesión y el corralito del año 2001 la gente tuvo que encontrar nuevas formas de provisión y comercio. Entre ellas, el trueque. En los barrios, la gente se agrupaba en clubes, con la ilusión de mantener su rasa vida de clase media, y empezaba a ofrecer comida casera o clases de inglés a cambio de trabajos de plomería o arreglo de electrodomésticos. Sin embargo, este fenómeno que nació como un parche laboral, tuvo un efecto colateral inesperado. Cuando la recesión cedió y se abrieron nuevas fuentes de trabajo, muchos holgazanes no quisieron volver a trabajar, quisieron seguir vendiendo dulces caseros.</p>
<p>Al mismo tiempo, en plena crisis, Adrián Suar ponía en el aire su fallida serie “Ilusiones”, una comedia en la que Patricia Palmer interpretaba a la dueña de restaurante italiano que hacía deliciosa comida de cantina y elaboraba su propio lemoncello casero, que le servía, helado y cremoso, a su amigable cocinero cuando terminaban la jornada.  Y esta conjunción impredecible de variables: la moda del lemoncello (un licor muy barato y fácil para hacer en casa) y la legitimación de los emprendedores gastronómicos artesanales de garage nos llevaron al infierno que vivimos hoy: una cochina plaga de mermelada y licor supuestamente artesanal.<span id="more-225"></span></p>
<p>No tengo números reales, pero basándome en mi aguda observación me animo a decir que hoy en día no existe un argentino que no tenga un amigo, una tía segunda o una cuñada que se haya subido al sueño del vago repostero.  No hay rincón turístico del país que no tenga su destilería improvisada o su productor de confituras artesanal. Argentina está lleno de familias laboriosas que venden Bailey´s casero, falso Tía María o lemoncello envasado, cual vino patero, en botellas de Terma lavaditas, con un corcho robado y un firulete de hilo sisal. Basta con irse un fin de semana al campo, a Mar del Plata, a Tandil, a Córdoba, a Mendoza para ver de cerca lo que estoy diciendo. Son como un virus que se ha metido en todos los comercios.</p>
<p>Y acá en Buenos Aires tampoco estamos inmunes. Desde la feria de Mataderos hasta el almacén orgánico que tengo en la esquina, la plaga se expande como una enfermedad fatal. Cada vez que entro a una fiambrería, a una dietética o a una casa de delicatessen, los estantes se bambolean, anémicos, por la cantidad de frascos que antes fueron de mayonesa, llenos de mermeladas, frutas en almíbar, escabeches y otros engendros que desfilan con ridículas cofias de telas cuadrillé y etiquetas de papel madera con la marca que esta manga de caraduras inventó para ponerle nombre a sus sueños.</p>
<p>Sin embargo, el problema no tiene que ver con los sueños, sino con la improvisación y la falta de seriedad. Hasta hace un par de años, las confituras y bebidas artesanales eran joyas. Uno iba hasta Córdoba a comprarle a una abuela una jalea de cítricos especiados o traía del sur las más deliciosas, húmedas y perfumadas tortas galesas. Yo recuerdo como magia cuando iba con mis abuelos a comprar frutillas a lo de una japonesa en Escobar que tenía piletas llenas de rosas, miel pura y otras pequeñas maravillas.</p>
<p>Pero desde la aparición del fatídico lemoncello, lo artesanal pasó a ser un nicho de chantas y vagos que con una cacerola de aluminio y dos kilos de batata de oferta pretende falsificar confituras de monasterio. Y ninguno de estos proyectos tiene una pizca de calidad, de originalidad, de novedoso. La palabra artesanal es una mera excusa para justificar la carencia de packaging, de distribución, de controles sanitarios y pago de impuestos. Son artesanales y caseros justamente porque no cuentan con tecnología, ni con infraestructura, ni con buena materia prima. Por el único motivo que no tienen aditivos es porque sus dueños no saben lo que es un conservante y si lo supieran, tampoco podrían pagarlos.</p>
<p>Pero eso no es todo. No hace falta vivir en el campo para ser parte del flagelo. Por su solidaridad con la evasión impositiva, los portales de venta online también son un hervidero de vagos y atrevidos que venden desde tortas hasta salame por metro. Panes de membrillo en bolsas de residuos “como los hacía la abuela”, licor secreto “La pócima del Mago”, bombones hechos a mano (Ni me imagino qué manos) e imitaciones de whiskies, jaleas y mieles que sus analfabetos dueños describen como “caceritos” “avundantes” y “para quedar muy bien con las vicitas”.</p>
<p>Y todo con el sello inequívoco de lo artesanal. O más barato. Pero artesanalmente más barato. Listo para que el piojoso que le ofrece café con Bailey`s a sus amistades no sienta culpa ni vergüenza cuando saque la botella que antes tuvo vinagre de alcohol llena del licor genérico y pueda decir con orgullo que prefiere comprarlo así porque es diez mil veces más rico, más casero y más auténtico que el que venden por el triple de dinero en el supermercado. Sí,  más auténtico que el original.</p>
<p>Este artículo es una versión compacta de una nota que hice para la revista <a href="http://www.facebook.com/profile.php?id=566542350&amp;ref=name#/pages/Revista-JOY/37249806721?ref=ts">Joy</a> del mes de Septiembre.</p>
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		<title>Todos nuestros operadores están ocupados</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Dec 2008 16:07:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[Nahuelito, la luz mala y Papá Noel son mitos populares. Algunos creen que existen, otros aseguran que un amigo los vio de lejos, pero la verdad es que nadie pudo probar aún que efectivamente existan.
Lo mismo pasa con el 112. Aparece en la guía y en la factura telefónica pero nadie puede dar fe de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Nahuelito, la luz mala y Papá Noel son mitos populares. Algunos creen que existen, otros aseguran que un amigo los vio de lejos, pero la verdad es que nadie pudo probar aún que efectivamente existan.</p>
<p align="justify">Lo mismo pasa con el 112. Aparece en la guía y en la factura telefónica pero nadie puede dar fe de que en ese número efectivamente atiendan seres humanos.</p>
<p align="justify">Yo tengo un primo que jura que una vez habló con alguien. Dice que llamó, pidió el teléfono de una empresa y lo transfirieron al 110, en donde le dieron un número absurdo de un locutorio en Villa Soldati,. La proeza no carece de mérito, pero convengamos que suena bastante inverosímil. Yo misma llamo hace 30 años al mismo número y nunca me atendió nadie.</p>
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		<title>Un milagro de Navidad</title>
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		<pubDate>Sun, 14 Dec 2008 19:47:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[En el sexto piso viven un par de retardados que todos los fines de semana nos aturden con sus fiestas mediocres. En general cantan cosas como &#8220;Entregá el marrón&#8221; o &#8220;Somos los piratas&#8221; mientras saltan y ululan como animales con el cuerpo tomado por un celo devastador. Hoy a la mañana, les pegué ocho timbrazos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">En el sexto piso viven un par de retardados que todos los fines de semana nos aturden con sus fiestas mediocres. En general cantan cosas como &#8220;Entregá el marrón&#8221; o &#8220;Somos los piratas&#8221; mientras saltan y ululan como animales con el cuerpo tomado por un celo devastador. Hoy a la mañana, les pegué ocho timbrazos demoníacos para despertarlos, pero la verdad es que no me alcanzó.</p>
<p align="justify">Quiero que se patinen y se caigan por la ventana. Quiero que se mueran electrocutados al poner un disco. Quiero que un vecino los asfixie con una toalla enroscada hasta que vayan puerta por puerta suplicando perdón. Y pienso pedirlo como deseo cada vez que vea una estrella fugaz, que cumpla años, que pase por debajo de un puente, que encuentre una vaquita de San Antonio o un trébol de cuatro hojas, e incluso ahora, en Nochebuena.</p>
<p align="justify">No se van a salvar. Si los milagros existen, estos pelotudos no llegan vivos a Marzo.</p>
]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>Turismo carretera</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Dec 2008 14:23:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Una voz en el teléfono]]></category>

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		<description><![CDATA[Ring ring
Carolina:
Buenas tardes, yo llamaba para averiguar sobre la hostería&#8230;
¿Me podés contar un poco? Serían quince días para dos personas
a principios de enero.
Dueño:
Te cuento, en principio la hostería es un lugar familiar, atendida
por nosotros, mi esposa que es chef, mi hijo mayor y yo, así que es
un ambiente muy cuidado, en donde cada cosa está [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ring ring</p>
<p align="center">Carolina:<br />
Buenas tardes, yo llamaba para averiguar sobre la hostería&#8230;<br />
¿Me podés contar un poco? Serían quince días para dos personas<br />
a principios de enero.</p>
<p align="center">Dueño:<br />
Te cuento, en principio la hostería es un lugar familiar, atendida<br />
por nosotros, mi esposa que es chef, mi hijo mayor y yo, así que es<br />
un ambiente muy cuidado, en donde cada cosa está especialmente<br />
elegida por nosotros. Tenemos cabañas y habitaciones individuales<br />
con baño privado, no sé qué están buscando&#8230;</p>
<p align="center">Carolina:<br />
Ah, la cabaña me gusta más. ¿Son para dos o para cuatro?</p>
<p align="center">Dueño:<br />
Hay para dos y para cuatro, pero básicamente son iguales. Cuestan<br />
$459 más impuestos por día y tienen una cama matrimonial y una de<br />
una plaza, un futón, vajilla, ropa blanca, mucama una vez por semana,<br />
televisión por cable, ventilador, tiro balanceado, deck&#8230;</p>
<p align="center">Carolina:<br />
Disculpame, creo que escuché mal. Escuché &#8220;ventilador&#8221;<br />
<span id="more-222"></span><br />
Dueño:<br />
Sí, todas tienen ventilador, tanto las de dos como de cuatro.</p>
<p align="center">Carolina:<br />
(Confundida)<br />
¿Ventilador y aire?</p>
<p align="center">Dueño:<br />
No, aire no tienen pero son muy frescas.</p>
<p align="center">Carolina:<br />
No entiendo. 459 más impuestos deben ser unos 550 pesos. ¿Vos me<br />
querés decir que alquilás cabañas a 15,000 pesos por mes y no tienen aire?</p>
<p align="center">Dueño:<br />
Bueno, la tarifa tiene que ver con las comodidades de la hostería, la ubicación&#8230;.</p>
<p align="center">Carolina:<br />
Pero oíme, cómo me vas a hablar de comodidades si tenés un ventilador.<br />
El subte cuesta 90 centavos y tiene aire acondicionado&#8230;</p>
<p align="center">Dueño:<br />
Pero te repito&#8230;</p>
<p align="center">Carolina:<br />
El Coto tiene aire acondicionado. El Rapipago tiene aire acondicionado.<br />
¿Por 550 pesos no te podés arrimar a las comodidades del Rapipago?</p>
<p align="center">Dueño<br />
(Ofuscado)<br />
A ver, decime vos un precio justo sin aire acondicionado&#8230;</p>
<p align="center">Carolina:<br />
No, no entendés. Los comercios sin aire no pueden cobrar.<br />
A lo suuuuumo pueden pasar la gorra. Yo que vos le digo a tu mujer que<br />
al finalizar la estadía de cada pasajero, se vista de juglar y pase la gorra&#8230;<br />
Y bueno, cada uno le da lo que quiere, porque sin aire qué podés cobrar&#8230;<br />
Nada, moneditas, cospeles de entel, un billetito si es invierno&#8230;</p>
<p align="center">Dueño<br />
Me parece una falta de respeto lo que estás diciendo</p>
<p align="center">Carolina:<br />
Falta de respeto es cobrar un alquiler de 15000 pesos cuando<br />
no tenés plata para comprar un aire de 1000 en Garbarino.<br />
Me parecés un delincuente.</p>
<p align="center">Dueño<br />
Ojalá no consigas nada para el verano, pelotuda.</p>
<p align="center">Carolina:<br />
Ojalá el dólar baje a dos pesos, no venga un sólo turista<br />
más y tengas que salir a juntar cartón con toda tu familia ¡Oportunista!</p>
<p align="center">Dueño:<br />
¡Andate a la mísmísima mierda!</p>
<p align="center">Carolina:<br />
¡No insistas! ¡Ya te dije que a tu hostería no iba ni loca!</p>
<p align="left">Click.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>El viejo de la bolsa</title>
		<link>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/el-viejo-de-la-bolsa/</link>
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		<pubDate>Tue, 09 Dec 2008 16:12:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[El hipermercado de acá a la vuelta volvió a cambiar las bolsas. Aunque parezca increíble, ahora son todavía más chicas y más finitas. Puse una coca cola y una bolsa con dos lechugas adentro de la primera (porque no entraba nada más) y cuando la agarré, se rompió como una naranja podrida. Las acabo de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">El hipermercado de acá a la vuelta volvió a cambiar las bolsas. Aunque parezca increíble, ahora son todavía más chicas y más finitas. Puse una coca cola y una bolsa con dos lechugas adentro de la primera (porque no entraba nada más) y cuando la agarré, se rompió como una naranja podrida. Las acabo de medir, y están a cuatro centímetros de las bolsas que usa el kiosquero de acá abajo para vender caramelos.</p>
<p align="justify">Yo no sé quién fabrica esas bolsas, no sé quién las compra, no sé quién las soporta y no sé quién piensa que hacerlas más finitas es solidario con el planeta, pero están todos enfermos. Lo único que me mantiene en pie, es pensar que alguna vez me voy a cruzar con el comprador y le voy a poder decir que es un imbécil. Lo único.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Échale la culpa a Narda</title>
		<link>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/echale-la-culpa-a-narda/</link>
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		<pubDate>Sat, 06 Dec 2008 17:33:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[La mosca en la sopa]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando yo era chica, los chefs nacían chefs. Eran hijos de familias acomodadas, con padres polistas, madres de la rubia aristocracia porteña, y tías emparentadas con la duquesa de York. Tenían chacras que cubrían la mitad de Córdoba o Mendoza, niñeras de toda la vida, y en la adolescencia viajaban a pelar papas a Francia [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando yo era chica, los chefs nacían chefs. Eran hijos de familias acomodadas, con padres polistas, madres de la rubia aristocracia porteña, y tías emparentadas con la duquesa de York. Tenían chacras que cubrían la mitad de Córdoba o Mendoza, niñeras de toda la vida, y en la adolescencia viajaban a pelar papas a Francia para volver, cinco años después, transformados en artistas de la cocina internacional. Se llamaban Francis Mallmann o Gato Dumas, y uno los miraba ya no para aprender a cocinar, sino para envidiarlos.</p>
<p>Los chefs eran un poco como las modelos o los actores de los años cuarenta. No reflejaban un modelo real de persona. Por el contrario, nos mostraban un ideal de elegancia, de glamour, un modelo distante de dandy culto y viajado que era inalcanzable para la mayoría de los mortales. Si te llamabas Omar Alderete o Nelson Pichirili lo mejor era que estudiaras otra carrera, como gasista, chofer de micro de larga distancia, porque la puerta de la cocina del Hotel Alvear se te cerraba en la cara.</p>
<p>Sin embargo, desde hace unos años, surgió un fenómeno impensado, que sin querer, desembocó en una catástrofe sin precedentes. De repente, debido a la masificación televisiva y a la proliferación de las escuelas de cocina con matrícula barata, cualquier joven de familia de clase media, llamado Juan Carlos Trocero o María Ayelén Petito, se compra un colador chino y un soplete para gratinar y  puede ser el chef ejecutivo del Hotel Alvear. Y está bien. Brindo por Juan Carlos, por Omar, por María Ayelén, y por Nelson, que cansados de colocar azulejos en baños ajenos, se decidieron por la pastelería.<span id="more-220"></span></p>
<p>Al mismo tiempo, ante esta invasión de plebeyos, para evitar ser arrojados al averno de la impopularidad, muchos cocineros cogotudos que dieron sus primeros pasos en la vieja escuela, intentaron aggiornarse y hablarle al pueblo. Pero no lograron engañarnos, por supuesto: Dolli Irigoyen hace alfajores santafesinos y pastafrola pero con los membrillos de su propia chacra y Martiniano Molina hace un asado con cuero, pero con dos peones que, como las secretarias de los programas de la tele, ofician de asistentes sosteniéndole un disco caliente en sus manos de obrero sacrificado.</p>
<p>La verdad verdadera, es que la primera cocinera que habló sin una papa en la boca, revoleó la comida con las manos y dijo que le gustaba el arroz pasado fue Narda Lepes. Antes de ella, nadie, pero nadie había cocinado una receta con ingredientes que uno tuviera, efectivamente, en la heladera.  Nadie había sido protagonista de semejante invitación a la anarquía culinaria. Y por extensión, nadie tiene la culpa salvo ella, de haberle hecho creer a millones de estudiantes indecisos que podían ser cancheros y vanguardistas revoleando dos cebollas coloradas y poniendo un cedé de Beck.</p>
<p>Y por un lado está bien.  Este fenómeno es una conquista social, un síntoma evolutivo en el prejuicio del consumidor y del televidente. El problema es que cuando Narda Lepes le abrió las puertas de la cocina profesional a todos los adolescentes con problemas de orientación vocacional, no dejó pasar sólo a los nuevos talentos, dejó pasar a todo el mundo. A los repetidores que habían rebotado diez veces en el CBC, a los vagos que no querían trabajar en serio, a los niños ricos con tristeza que tenían el nombre para un nuevo restaurante en Palermo.</p>
<p>No tengo datos precisos, pero desde que la primera camada de chefs terminó la carrera, deben abrir dos o tres restaurantes por mes en Palermo y Las cañitas.  Todos con las mismas mesas baratas pero decoradas con onda. Todos con los mismos mozos vagos y altaneros que estudian teatro o percusión. Todos con la misma carta de cocina de autor que incluye algún lomo en croute con verdes, una pesca del día con polenta crocante y una ensalada tibia.</p>
<p>Y la culpa será de Narda Lepes, pero la responsabilidad es de todo el mundo.  Yo, al menos, me hago cargo. Después de todo, nos quejamos de esta invasión de cocineros burros y pretenciosos, pero nadie les da vuelta la mesa cuando llega la cuenta.</p>
<p>Pero eso fue hasta el día de hoy, que voy a dejar constancia formal de mi hartazgo. Estoy enferma de que un tarado que come ravioles con pomarola y patitas de pollo ponga un bistró y me quiera cobrar doscientos pesos por una ensalada.  Estoy harta de leer  “vinagreta de mostaza y miel” o  “papas rotas” en todos lados.  Estoy harta de los tomates cherry, del maracuyá, del salmón rosado hasta en la sopa, del pesto de rúcula y de esas mentirosas ensaladas tibias que no son otra cosa que una mixta con una lluvia de pechuga descuartizada tirada encima.</p>
<p>Y como estoy harta, no quiero seguir apañando ni tolerando las estafas culinarias de Palermo. Me niego a aceptar con cobarde mansedumbre la proliferación de chefs inexperimentados con bolichitos golondrina de Palermo Hollywood y nombre divertido como “No le digas a Laura” o “González”.</p>
<p>Hay que volver a la cultura del trabajo. Al concepto de maestro y aprendiz. A que nadie pueda dirigir una cocina si no fue golpeado por un chef déspota y borracho en la cocina de un gran hotel. A que todos tengan que estudiar veinte años, viajar quince veces, y conocer todas las variedades de hortalizas antes de cobrar doscientos cincuenta pesos por una cena.</p>
<p>Y con esto no les digo que no cocinen sino que dejen de cobrarme sumas escandalosas cuando todavía no pueden hacerlo. Si tienen urgencia por ofrecer sus platos, que se entretengan haciendo dulce casero o vendiendo colaciones en la feria de Mataderos. Pero basta de jugar conmigo, con mis ilusiones y mi billetera. No es mi culpa si Narda Lepes le abrió la puerta a todos estos vagonetas. Pero si lo hizo, somos nosotros, los clientes, los responsables de cerrarla de vuelta.</p>
<p><em>Este artículo es una versión compacta de una nota que escribí para la <strong><font color="#ff0000">Revista Joy de Agosto 2008</font></strong>. Las notas completas pueden leerlas todos los meses en la revista. </em></p>
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		<title>Volver al futuro</title>
		<link>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/volver-al-futuro/</link>
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		<pubDate>Thu, 04 Dec 2008 01:51:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[Hoy viajé hacia atrás en el tiempo. Fui a Correo argentino. Hice una hora de cola con siete paquetes en la mano para que una empleada holgazana demorara veinte minutos en pesar cada sobre, preguntarme qué tenían adentro, les pegara unos stickers inservibles, y me cobrara la obscena suma de ciento cuarenta pesos para enviar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Hoy viajé hacia atrás en el tiempo. Fui a Correo argentino. Hice una hora de cola con siete paquetes en la mano para que una empleada holgazana demorara veinte minutos en pesar cada sobre, preguntarme qué tenían adentro, les pegara unos stickers inservibles, y me cobrara la obscena suma de ciento cuarenta pesos para enviar cinco libros que van a llegar a destino dentro de un año y medio todos machucados.</p>
<p align="justify">Como si fuera poco, antes de irme, mientras me daba los números de cada envío, la tarada me avisó que  con ese número podía seguir el envío por internet sólo hasta que abandonaran el país. Pagué ciento cuarenta pesos para enviar libros que valen ciento cincuenta y ni siquiera me dieron un número que sirva más allá de La Quiaca. Salí tan confundida, que me fijé si estaba el <a href="http://www.geekdelos80.com/wp-content/photos/future460.jpg" target="_blank">De Lorean</a> en la puerta, porque para mí estábamos en 1985, pero no vi nada.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Invitados ajenos</title>
		<link>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/invitados-ajenos/</link>
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		<pubDate>Mon, 01 Dec 2008 23:36:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Chez moi]]></category>

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		<description><![CDATA[Yo no vivía en un edificio desde hacía más de cuatro años, y la última vez que lo había hecho, había sido en dos torres enormes bastante feas con vigilancia y cuatro porteros. Por eso, la primera vez que me enfrenté a este fenómeno, recién fue hace seis meses, cuando me mudé al departamento que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Yo no vivía en un edificio desde hacía más de cuatro años, y la última vez que lo había hecho, había sido en dos torres enormes bastante feas con vigilancia y cuatro porteros. Por eso, la primera vez que me enfrenté a este fenómeno, recién fue hace seis meses, cuando me mudé al departamento que ocupo hoy.</p>
<p align="justify">Desde el primer día, cada vez que bajo a hacer algo, hay un estúpido esperando que le vengan a abrir la puerta. Y cada vez que abro la puerta para salir, el estúpido quiere aprovechar para subir directamente, sin que nadie baje a buscarlo.</p>
<p align="justify">Más allá de que me parece un acto descortés y rudo entrar a cualquier lado sin que nadie te haya invitado a pasar, lo que me vuelve loca de estos idiotas es que me ponen a mí, —que no los conozco, que no los invité, que no les bajé a abrir— en la terrible posición de preguntarles a donde vienen o de pararlos para decirles que no pueden subir hasta que alguien que lo conozca baje a abrirles. Sin querer, estos inadaptados me ponen en el rol de portera, de policía, de patovica.<span id="more-218"></span></p>
<p align="justify">Yo sé que para quien está del otro lado de la puerta, mi actitud es un gesto agreta y de vieja rompebolas, y por eso normalmente los dejo pasar y me voy puteando de lo lindo, redactando cartas mentales para enviarle a la administración o jurándome que la próxima vez me voy a apurar y les voy a cerrar la puerta en la cara.</p>
<p align="justify">Eso, hasta hoy. Hoy decidí que era la última vez que uno de estos anónimos escurridizos se me colaba por la puerta. Yo seré hinchapelotas, agreta y mala onda. Pero si mañana violan a una chica del edificio, desvalijan un departamento o se roban algo de la baulera, al menos no habrá sido por mi desidia, sino por la haraganería ajena.</p>
<p align="justify">Apenas bajé me la vi, ansiosa y horrible, esperando al doctor del séptimo con su bolsa de zapatos San Crispino y su cartera inmunda de parches de cuero. La odié por anticipado porque sabía que iba a querer pasar y yo la iba a tener que parar y explicarle, no sin mi cara de asco habitual, que no podía pasar como si esta fuese su casa, que alguien que sí viviera en el edificio tenía que abrirle la puerta.</p>
<p>Abrí y como había anticipado, la vieja idiota hizo un ademán de toro con la cabeza para entrar derechito. Sin anestesia, la paré en seco.</p>
<p>—¿En dónde vive usted?<br />
—Ah no, yo vengo a ver al dotor del sétimo.<br />
—Bueno, dígale “aldotordelsétimo” que le venga a abrir porque yo a usted no la conozco.<br />
—¡Pero soy paciente de siempre!<br />
—¿Tengo yo pinta de recepcionista?—le dije, mientras levantaba una ojota en el aire.<br />
—Yo tengo que pasar porque ya estoy tarde.</p>
<p>Cerré la puerta del otro lado y empecé a bajar los escalones cuando la vieja me increpó.</p>
<p>—¡Vos no podés decidir quién sube y quién no! ¡Yo vengo siempre al dotor del sétimo y ya me conocen! ¡Me estoy haciendo la dentadura!—exclamo mientras se estiraba la comisura del labio para mostrarme, como clave secreta o prueba de ingreso, que le faltaba toda una fila de dientes.<br />
—¡No me interesa! ¡Llame al “dotordelsétimo” y dígale que se apure!<br />
—¡Así está el país, por gente como vos!</p>
<p>Suspiré harta, sabiendo que si no cruzaba, la iba a terminar matando y le respondí.</p>
<p>—¡El país está asi por colados, ventajeros, gente incapaz de tolerar los límites, los reglamentos de convivencia que se caga en el espacio del otro! ¡Y no me hable más que van a pensar que nos conocemos!—le terminé de decir, mientras esperaba que pasaran los autos.<br />
—¡Le voy a avisar al dotor! ¡Ya te tengo bien vista!<br />
—Sí, sí. Avísele que por haberme seguido hablando, la semana que viene, a esa fila de dientes le va a tener que sumar la segunda!</p>
<p>Y crucé.</p>
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		<title>Cine en continuado</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Dec 2008 02:43:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[Mariano Llinás, vi tu película de cinco horas sentada en una butaca del Malba y tengo una sola cosa para decirte:
MINISERIE.
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mariano Llinás, vi <a href="http://www.clarin.com/diario/2008/10/04/um/m-01773805.htm" target="_blank">tu película</a> de cinco horas sentada en una butaca del Malba y tengo una sola cosa para decirte:</p>
<p align="center">MINISERIE.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>¡Bestiaria, ganador de los BOBs!</title>
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		<pubDate>Thu, 27 Nov 2008 20:14:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuando no peleo]]></category>

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		<description><![CDATA[Finalmente llegaron al final los BOBs, el concurso de la cadena alemana Deutsche Welle. Bestiaria, o mejor dicho, los lectores de Bestiaria (y los de La peleadora), ganaron a fuerza de insistencia y fanatismo el premio al mejor blog en español del público. El del jurado fue para 233grados, un blog de noticias español.
Este premio [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Finalmente llegaron al final los <a href="http://www.thebobs.com/">BOBs</a>, el concurso de la cadena alemana Deutsche Welle. Bestiaria, o mejor dicho, los lectores de <a href="http://bestiaria.blogspot.com">Bestiaria</a> (y los de La peleadora), ganaron a fuerza de insistencia y fanatismo el premio al mejor blog en español del público. El del jurado fue para <a href="http://www.233grados.com/">233grados</a>, un blog de noticias español.</p>
<p>Este premio es muy importante para mí, porque significa ya no que tengo el mejor blog, sino que -aparentemente-  tengo los mejores lectores de todos. ¡Y qué puedo decir! Cada uno inventará lo que quiera, o dará las excusas que sienta más genuinas, pero la verdad es que quienes escribimos, mal o bien, escribimos para que alguien nos lea. Me alegra, me emociona mucho saber que ustedes están ahí leyendo. ¡Muchas gracias por ser mis lectores!</p>
<p>Más información en:<br />
<a href="http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1074942" target="_blank">La Nación</a><br />
<a href="http://64.233.169.132/search?q=cache:QFM_yMHxhsgJ:www.ambitoweb.com/diario/noticia.asp%3Fid%3D429553+%22carolina+aguirre%22+%22bestiaria%22+bobs&amp;hl=es&amp;ct=clnk&amp;cd=48&amp;gl=ar&amp;client=firefox-a">Ámbito Financiero</a><br />
<a href="http://www.losandes.com.ar/notas/2008/11/27/un-395026.asp" target="_blank">Diario Los Andes de Mendoza</a><br />
<a href="http://www.lavanguardia.es/internet-y-tecnologia/noticias/20081128/53588673503/el-blog-generacion-y-ganador-de-los-bobs.html" target="_blank">La vanguardia</a> de España<br />
<a href="http://www.criticadigital.com.ar/index.php?secc=nota&amp;nid=14791" target="_blank">Crítica Digital</a><br />
<a href="http://www.lagaceta.com.ar/nota/302507/Informacion_General/mejor_blog_espa?argentino.html">La Gaceta de Tucumán</a><br />
<a href="http://www.lagaceta.com.ar/vernota.asp?id_nota=302631">La Gaceta de Tucumán II</a><br />
<a href="http://www.diariouno.net.ar/contenidos/2008/11/28/noticia_0056.html">Diario Uno de Mendoza</a><br />
<a href="http://www.agenciacna.com.ar/noticia_detalle_1.php?noticia_id=9799">Agencia CNA</a><br />
<a href="http://www.diariopanorama.com/diario/edicionant/2008/11/27/a-30553.html">Diario Panorama de Santiago del Estero</a><br />
<a href="http://www.clarin.com/diario/2008/11/28/um/m-01812269.htm">Diario Clarín</a></p>
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		<title>Para Anónimo, con cariño.</title>
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		<pubDate>Wed, 26 Nov 2008 17:26:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuando no peleo]]></category>

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		<description><![CDATA[Según la empresa Alianzo, que actualiza semanalmente el ranking de blogs más leídos/influyentes/importantes de cada país, La Peleadora ya ocupa el número 45 de Argentina. Bestiaria, como siempre, se mueve entre los diez primeros.

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			<content:encoded><![CDATA[<p>Según la empresa Alianzo, que actualiza semanalmente el <a href="http://www.alianzo.com/es/top-blogs/country/argentina" target="_blank">ranking de blogs</a> más leídos/influyentes/importantes de cada país, La Peleadora ya ocupa el número 45 de Argentina. <a href="http://bestiaria.blogspot.com" target="_blank">Bestiaria</a>, como siempre, se mueve entre los diez primeros.</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.criticadigital.com/lapeleadora/wp-content/uploads/2008/11/pelia.jpg" alt="pelia.jpg" /></p>
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		<title>Yo, argentina</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Nov 2008 03:11:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mis principios]]></category>

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		<description><![CDATA[El viernes me desperté decidida a pelear. No por capricho ni para satisfacer a los demás, sino porque mi trabajo corría peligro.  O lograba pelearme con alguien o iba a tener que cambiarle el nombre al blog por “La Bondadosa”.
Probé de todo. Fui al correo a despachar unos sobres pero me atendió una viejita [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">El viernes me desperté decidida a pelear. No por capricho ni para satisfacer a los demás, sino porque mi trabajo corría peligro.  O lograba pelearme con alguien o iba a tener que cambiarle el nombre al blog por “La Bondadosa”.</p>
<p>Probé de todo. Fui al correo a despachar unos sobres pero me atendió una viejita encantadora. Después fui a depositar unos cheques al banco pero llegué sobre la hora y no había nadie en la fila. También fui al supermercado, al lavadero, a pagar el ABL que estaba vencido, a buscar los vidrios para un cuadro, a cambiar una remera fallada, a dar de baja el cablemodem y no logré ni una mísera pelea. Ni una sola.</p>
<p>Como si todos estuvieran complotados en mi contra, después de años de hacerme la vida imposible, empleados y telemarketers me atendían y resolvían mis problemas con la rapidez de un relámpago. Así que volví a mi casa derrotada, con una sonrisa en la boca como muestra de mi inequívoco fracaso, puse música, canturreé, amasé ñoquis de calabaza, vi unas series, escribí un poco y dormí el sueño de los justos. Subí la bandera blanca, entregué mi ejército, pedí tablas. Me rendí y asumí que quizás no iba a pelear de nuevo.</p>
<p>Pero el sábado, por suerte, arrancó distinto. Si bien durante la mañana estuve feliz, hacia el mediodía  tuve un malestar profundo e incierto. Para ser precisa, a las dos de la tarde en punto  me puse quejosa e intolerante sin saber por qué. No me había peleado con nadie, no me habían llamado por teléfono y los vecinos no habían vuelto a poner el cedé de Marcela Morelo, pero estaba molesta como si tuviera una astilla clavada en el pie.<br />
<span id="more-212"></span><br />
Hacia la noche, la molestia fue cediendo y el malhumor se fue, como una golondrina de verano. Sin embargo, hoy a las doce del mediodía en punto volvió puntual como un alumno modelo. Y volvió con fuerza huracanada. Volvió como no volvía hace quince días.</p>
<p>Las cornetas, los gritos, los chiflidos que se escuchaban en el patio me alertaron gratamente. En pocos minutos identifiqué sin margen de error la procedencia de mi enojo. Venía de la tele, del aire, de los balcones. Venía de la gente.</p>
<p>Hoy, por primera vez en mi vida, tuve un sentimiento de patriotismo. Justo yo, que no tengo el menor interés en las nacionalidades, que no siento ninguna bandera como propia, que no creo en los países ni en las fronteras; me sentí profundamente conmovida y arrastrada por mi argentinidad. Justo yo, que me río de quienes se sienten embajadores de su país, hoy sentí mucha pero mucha vergüenza de ser argentina.</p>
<p>Por primera vez, sin querer y a la fuerza, me sentí parte de un todo, de una tradición vulgar, chabacana e idiota. Mientras escuchaba a ese público orangután y mediocre chiflar, gritar, cantar, insultar y hacer escándalo en Mar del Plata, en la final de la Copa Davis me di cuenta que para el resto del mundo, esa manga de monos y yo, somos un poco la misma persona. Yo soy uno más de esos inadaptados que le silbaban a los jugadores españoles y cantaban “A estos putos les tenemos que ganar, a estos putos les tenemos que ganar” muertos de risa.</p>
<p>Qué vergüenza, Dios mío. Qué ganas de morirme. Qué ganas de no ser argentina. Qué ganas de no tener amigos españoles preguntando consternados por qué los argentinos le gritan &#8220;puto&#8221; y &#8220;cagón&#8221; a los jugadores de tenis. Qué ganas de llorar de bronca al ver personas que claramente tuvieron una educación y pueden pagar entradas de trescientos dólares gritar “Verdasco se cagó, Verdasco se cagó” cada vez que el tenista español iba a sacar.</p>
<p>Qué vergüenza soportar a algunos periodistas deportivos regordetes, cuasi analfabetos, roncos de cigarrillo, atiborrados de facturas, encallados como ballenas en un estudio de televisión señalando con el dedito qué tal jugador no está en condiciones físicas, que otro se preparó mejor para un torneo anterior o qué dos supuestamente se habían cagado a piñas en el vestuario. Qué asco, Dios mío.</p>
<p>Qué nauseas al leer los comentarios en algunos diarios y blogs deportivos de lectores resentidos e ignorantes, sentados en sus escritorios sedentarios acusando a los tenistas de pecho frío, de egoístas, de mediocres. Qué escándalo y qué tragedia tener que soportar a un parásito que no corre ni media cuadra, que tiene las arterias tapadas de ravioles, que no ganó ni del torneo de fútbol que organizaron sus amigos, que tiene la cola gorda y paspada de mirar la tele, que no está en el ranking de los cien mejores del mundo de nada, que jamás agarró una raqueta en la vida, gritarle al televisor que ese tenista, que ocupa el lugar número 48 del mundo entero, está haciendo las cosas mal.</p>
<p>Qué vergüenza ser argentina y estar hermanada a todos estos chantas haraganes sabelotodo que hablan de tenis como si supieran lo que están diciendo. Qué ganas de ser africana. Qué ganas de ser marciana. Qué ganas de ser perro, de ser aire, de ser mesa en cualquier país menos Argentina.</p>
<p>Qué vergüenza y hartazgo me dan los insufribles que no escriben, que no construyen, que no legislan, que no actúan, que no inventan, pero afirman que algún actor no tiene talento, que un político es ladrón o que los partidos están arreglados mientras se meten el dedo la nariz o se manosean las bolas con dedicación ebanista.</p>
<p>Qué vergüenza ser parte de esta cultura veleta, de esta tradición mediocre, de estos ritos salvajes. Porque la verdad es que mañana, un día después de la Copa Davis, toda esa gente vuelve a su trabajo y a su vida de espectadores. El portero vuelve a baldear, el periodista a comentar otro partido, y el kiosquero despachar cigarros. No perdieron ninguna copa, ninguna oportunidad, ningún gran escalón de su carrera. Para ellos es como haber estado jugando en la computadora o haber visto un dibujo animado toda la tarde. Los únicos que realmente perdieron algo fueron unos chicos de veintiséis años que mostraron lo que podían hacer delante de todo el mundo, debajo de una lluvia de gritos patoteros que le dieron más vergüenza ajena que aliento.</p>
<p>Qué tragedia ser argentina. Qué vergüenza ser parte de esto.</p>
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		<title>12 días sin pelear</title>
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		<pubDate>Thu, 20 Nov 2008 17:53:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuando no peleo]]></category>
		<category><![CDATA[Mimarido]]></category>

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		<description><![CDATA[Ayer mimarido volvió a casa a las ocho de la noche. Abrió la puerta, se sacó los auriculares y, como yo estaba hablando por teléfono muy concentrada, me saludó en voz baja.
-¿Con quién hablás?-susurró.
-Shhhhh.
-¡¿Con quién hablás?!- insistió, curioso.
-Estoy contestando una encuesta de salud del Hospital Alemán&#8230;
Mimarido abrió los ojos grandes como dos relojes y se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ayer mimarido volvió a casa a las ocho de la noche. Abrió la puerta, se sacó los auriculares y, como yo estaba hablando por teléfono muy concentrada, me saludó en voz baja.</p>
<p>-¿Con quién hablás?-susurró.<br />
-Shhhhh.<br />
-¡¿Con quién hablás?!- insistió, curioso.<br />
-Estoy contestando una encuesta de salud del Hospital Alemán&#8230;</p>
<p>Mimarido abrió los ojos grandes como dos relojes y se quedó así, clavado en la puerta, duro, mudo, aterrorizado, como pidiendome una explicación.</p>
<p>-¿¡Cómo voy a estar contestando una encuesta, Martín?! ¡Estoy hablando con mi mamá! ¡No estoy tan mal todavía!<br />
-¡Y qué se yo! ¡Si estás desconocida!</p>
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		<title>11 días sin pelear</title>
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		<pubDate>Wed, 19 Nov 2008 15:37:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuando no peleo]]></category>

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		<description><![CDATA[Una de las cosas que más odio en el mundo es que alguien te toque el timbre por error. Uno está bañándose, revolviendo un risotto, tratando de bajar a la gata del techo de la biblioteca o durmiendo la siesta, y se ve obligado a interrumpir su actividad porque un tarado con dedos de morcilla [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Una de las cosas que más odio en el mundo es que alguien te toque el timbre por error. Uno está bañándose, revolviendo un risotto, tratando de bajar a la gata del techo de la biblioteca o durmiendo la siesta, y se ve obligado a interrumpir su actividad porque un tarado con dedos de morcilla no puede retener en su memoria una complejísima fórmula como &#8220;1 B&#8221;.</p>
<p>Por eso, cuando me tocan timbre y me dicen &#8220;Claudia, abrime&#8221; o me piden por la dentista Silvina Adorno, me gusta decir &#8220;Ojalá te mueras&#8221; o &#8220;Volá, pelotudo&#8221; y colgar el tubo sin mayor explicación. Me hace ilusión pensar que se quedan parados al lado del portero eléctrico sin saber si el dentista está loco o se equivocaron de departamento.</p>
<p>Hoy a las nueve de la mañana, por ejemplo, me despertó el timbre. Salí de la cama corriendo, atendí el portero y pregunté, intrigada:</p>
<p>-¿Sí?<br />
-Dale boluda que hace frío&#8230;.</p>
<p>Hasta el momento me habían llamado Dra. Adorno, Melissa o Raquel, pero boluda jamás. Al menos no en este edificio.</p>
<p>-¿Quién sos?- pregunté, todavía dormida.<br />
-Dale boluda, la puta madre, me cago de frío, tengo las facturas- insistió un hombre desconocido.</p>
<p><span id="more-210"></span>En ese momento supe que era mi oportunidad para pelear. Hace once días que no me peleo con nadie y me estoy empezando a sentir enferma. Se me está borrando la arruga que tengo entre las cejas, se me están alisando los labios, estoy empezando a tararear canciones sin querer. Esta era mi única oportunidad de salvarme, y para eso tenía que lograr que el idiota me insultara, me mandoneara y me exigiera que inmediatamente le abra la puerta.</p>
<p>-¿¡Quien sooooooooooos?!- pregunté, juguetona.<br />
-La reconcha de tu madre, Gabriela, abrime, pelotuda, que no es divertido.<br />
-¿Pero quién sooooos?- insistí.<br />
-Gabriela, te voy a romper la cara, abrime la puerta.</p>
<p>Me quedé dura por la cantidad de insultos. Normalmente le hubiera dicho algo horrible relacionado con su evidente deficiencia motriz para apoyar los dedos, pero me imaginé que Gabriela era su novia, que tenía una relación violenta con este individuo y me ablandé. Pensé en decirle &#8220;putazo&#8221; directamente. Sabía que eso lo iba a volver loco. Pero me imaginé que luego subía y la tiraba a Gabriela por el balcón y no pude.</p>
<p>- Mirá, creo que te equivocaste de piso&#8230; Acá no hay ninguna Gabriela.<br />
- Uh&#8230; Perdoná, che.</p>
<p>Y en ese momento salieron de mi boca unas palabras que nunca en la vida había pronunciado.</p>
<p>-No te preocupes.</p>
<p>Y pensé que quizás no era así, que era una rutina que tenían, algo divertido que hacían los martes por la mañana. Comían facturas, se insultaban, ella lo dejaba abajo como a un Romeo moderno. Pero antes de cortar, lo volví a escuchar a lo lejos, hablando por celular, y me saqué la duda.</p>
<p>-Pelotuda, la concha de tu madre ¿Qué piso me dijiste? No, me dijiste el primero. No, no. ¿Vos te pensás que soy boludo, Gabriela? Bajá a abrirme pelotuda&#8230;.</p>
<p>Y otra vez me quedé sin pelear, apenas salpicada por el malhumor ajeno.</p>
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		<title>9 días sin pelear</title>
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		<pubDate>Mon, 17 Nov 2008 16:44:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuando no peleo]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando me desperté esta mañana después de un sueño tranquilo, me encontré sobre mi cama convertida en algo monstruoso: una persona que se levanta de buen humor.  Me toqué la frente, preocupada, pero no tenía fiebre. Me pellizque, previsora, para constatar que no fuese un mal sueño. Y me miré al espejo en el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Cuando me desperté esta mañana después de un sueño tranquilo, me encontré sobre mi cama convertida en algo monstruoso: una persona que se levanta de buen humor.  Me toqué la frente, preocupada, pero no tenía fiebre. Me pellizque, previsora, para constatar que no fuese un mal sueño. Y me miré al espejo en el baño, aterrada, para comprobar si yo todavía era yo.  Y más o menos. Porque mi cara era la misma, sólo que yo nunca sonrío antes del mediodía.</p>
<p align="justify">No sé qué pasó, pero desde hace ocho días que no peleo con nadie, que no le grito a la cajera del supermercado, que no me enojo porque una fila tarda mucho o que no chisto, indignada, cuando el quiosquero de abajo me cobra treinta centavos más por la coca cola fría.  Ni siquiera antes de ayer, cuando los adolescentes estúpidos que viven arriba tocaron la guitarra, salí a gritar al patio que les iba a mandar un sicario.</p>
<p align="justify">Todo empezó el día nueve, cuando fui a pagar las expensas al banco. Creo que en ese momento me perdí. Al menos, es el único motivo que se me ocurre ahora mismo, aunque tengo alguna otra teoría.</p>
<p align="justify">El Banco Itaú de Santa Fé y Agüero es idéntico a lo que algunos pintores imaginaron como el infierno. A toda hora aloja setenta personas furiosas en veinticinco metros cuadrados, ventiladas por un aire acondicionado arcaico y miserable de doscientas frigorías, tres cajeros que redefinen el término haragán con su lentitud alevosa y una recepcionista ordinaria que dice “vistes” y le explica a los jubilados que deben la tarjeta de crédito a los gritos pelados.</p>
<p align="justify">Apenas entré, supuse que me iba a pelear. Vi que iban por el 197 y que yo tenía el 264 y estuve segura: no me iba de ahí adentro sin ensayar una piña. Si hasta podía imaginarme la sangre de una clienta lerda corriendo como lava espesa por el piso,  la cabeza de la cajera ensartada en el pasamanos como una brochette y las súplicas de la recepcionista para que no le estrellara su nariz de picaporte contra el vidrio del monitor.<br />
<span id="more-209"></span></p>
<p align="justify">En los cincuenta minutos que estuve ahí adentro vi un desfile de inoperancia que sobrepasaba ampliamente la desidia grotesca y colorinche de un registro civil o una municipalidad de provincia. Vi como el cajero 2 se iba a buscar un té cuatro veces. Vi a la cajera 1 atender el teléfono y reírse en varias ocasiones. Y vi a una vieja demorar dieciséis minutos con sus infectos papeluchos de pordiosera en la caja número 3. Pero estaba tranquila. Me aliviaba pensar que más tarde iba a ir al despacho del gerente a asesinarlo clavándole una lapicera hasta dejarlo marcado como la línea punteada de un talonario.</p>
<p align="justify">Durante esa hora que perdí esperando que esos infelices me atedieran, me mantuvo en pie la esperanza de poder descargar toda mi ira como un camión que baja un volquete de sandías en la vereda. Sin embargo, cuando finalmente me llamó la cajera, me quedé dura. Quise gritarle que era una holgazana y que la iba a agarrar a la salida. Quise decirle que ser lerda era un síntoma inequívoco de autismo o muerte cerebral. Quise sacundirle el vidrio como un mono enojada, pero  ni mis brazos, ni mi lengua se movían. Mi cuerpo estaba tan apurado por salir de la pecera, que no me hacía caso. Sólo quería irse de esa caldera. La vieja Carolina hubiera preferido descompensarse por el calor antes de salir sin decirle a la cajera que esa misma noche iba a rezar para que muriera, pero mi cuerpo se negaba a acatar órdenes como un soldado desertor que ya no quiere ir a la guerra.</p>
<p align="justify">En ese momento, sin embargo, no me preocupé. No me pareció importante dejarles pasar  por una vez su holgazanería. Después de todo, debe ser difícil estar detrás de ese vidrio contando plata que ni siquiera es para vos Pero hoy, nueve días después, me empiezo a sentir enferma y vacía.</p>
<p align="justify">Hoy vino la factura de gas y tengo que pagar más de doscientos pesos aunque jamás haya prendido la caldera. Me avisaron que la AFIP jamás me cambió de delegación y tengo que ir a Boulogne a hacer el trámite de nuevo. La gata me arranco una tecla de la notebook nueva y debo llamar al servicio técnico para que vengan. Y aún así sigo convertida en esta persona monstruosa que sonríe en el supermercado y soporta  tranquila que el vecino siga cantando en su balcón &#8220;Tratar de estar mejor&#8221;.</p>
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		<title>7 días sin pelear</title>
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		<pubDate>Sun, 16 Nov 2008 14:44:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuando no peleo]]></category>

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		<description><![CDATA[Desde hace unos días estoy buscando adentro mío algún odio para ofrecerles, pero no encuentro nada. No sé bien qué está pasando, pero estoy de buen humor durante todo el día. La situación es tan grave que ya hace una semana no me peleo con nadie. ¡Una semana! No sé bien qué está pasando, no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Desde hace unos días estoy buscando adentro mío algún odio para ofrecerles, pero no encuentro nada. No sé bien qué está pasando, pero estoy de buen humor durante todo el día. La situación es tan grave que ya hace una semana no me peleo con nadie. ¡Una semana! No sé bien qué está pasando, no puedo fruncir el ceño, me he vuelto paciente y respetuosa y me da fiaca pelear. Faltó Vidalia y no lloré. Me atrasaron dos pagos y no estallé de ira. Calculé lo que cuesta irse quince días de vacaciones al sur y no tiré nada por el balcón. Ni siquiera cuando los oligofrénicos de los vecinos nuevos pusieron música y aullaron &#8220;uhhhh&#8221; &#8220;uhhhh&#8221; tuve ganas de bajarles la puerta a patadas y amenazarlos de muerte. Hasta me cae bien mi portero. Me desconozco. ¿Será permanente? Tengo miedo.</p>
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		<title>El cagador oculto</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Nov 2008 05:05:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[Desde hace un tiempo existe una tendencia popular que se encarga de hacer pasar a la gente malagradecida y desconsiderada por &#8220;distraída&#8221;. Se supone que esta gente no es mala, sino que es olvidadiza. &#8220;Uh, me re colgué&#8221;, &#8220;Uh, me olvidé&#8221;, &#8220;Uh se me pasó&#8221; ¡Pero por favor! Una vez te podés olvidar. Cuando olvidarte [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Desde hace un tiempo existe una tendencia popular que se encarga de hacer pasar a la gente malagradecida y desconsiderada por &#8220;distraída&#8221;. Se supone que esta gente no es mala, sino que es olvidadiza. &#8220;Uh, me re colgué&#8221;, &#8220;Uh, me olvidé&#8221;, &#8220;Uh se me pasó&#8221; ¡Pero por favor! Una vez te podés olvidar. Cuando olvidarte de cumplir con tu trabajo, con tus promesas, con tus obligaciones es la norma y no la excepción, no sos un colgado. Sos un cagador oculto.</p>
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		<title>Bestiaria finalista BOBs 2008</title>
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		<pubDate>Wed, 12 Nov 2008 13:46:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mis principios]]></category>

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		<description><![CDATA[Les recuerdo amigablemente que pueden seguirme votando en el concurso de la cadena Deutsche Welle, los BOBs para mejor blog en español.  Todos los día se levantan, se lavan los dientes, se hacen el desayuno y me votan. Es una rutina. No me hagan enojar.
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Les recuerdo amigablemente que pueden <a href="http://www.thebobs.com/index.php?l=es&amp;s=1155503109924847OMDFOOVR-NONE" target="_blank">seguirme votando</a> en el concurso de la cadena Deutsche Welle, los BOBs para mejor blog en español.  Todos los día se levantan, se lavan los dientes, se hacen el desayuno y <a href="http://www.thebobs.com/index.php?l=es&amp;s=1155503109924847OMDFOOVR-NONE" target="_blank">me votan</a>. Es una rutina. No me hagan enojar.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Dos veredas y un amigo</title>
		<link>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/un-amigo-y-dos-veredas/</link>
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		<pubDate>Sat, 08 Nov 2008 03:21:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Las peleas y las cosas]]></category>

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		<description><![CDATA[ Cuando yo era chica no sabía ahorrar. A diferencia de mis primas, que siempre tenían una caja repleta de billetes planchaditos y relucientes, a mí la plata me quemaba las manos. Si me daban unos pesos, en vez de guardarlos para comprar algo grande, corría directamente al kiosco de mi barrio para transformar el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify"> Cuando yo era chica no sabía ahorrar. A diferencia de mis primas, que siempre tenían una caja repleta de billetes planchaditos y relucientes, a mí la plata me quemaba las manos. Si me daban unos pesos, en vez de guardarlos para comprar algo grande, corría directamente al kiosco de mi barrio para transformar el billete en caramelos.</p>
<p align="justify">Recuerdo un día preciso en el que mi tío Carlos me había dado cinco australes y decidí comprarme 33 <a href="http://s3.fotolog.com.ar/photo/l/000/608/608667_485734850.jpg" target="_blank">mielcitas</a> y un chicle, pero como el kiosco de la Turca estaba cerrado, tuve que ir a gastar mi fastuoso billete al almacén de Macario, que tenía mucha menos variedad de golosinas que el resto de los comercios.</p>
<p align="justify">El almacén de Don Macario era igual a todos los almacenes de barrio. Sucio. Era un agujero en la pared oscuro, sin ventilación, con olor a vinagre, ruido a motor de heladera y un montón de afiches y calcomanías de promociones viejas. Vendía fiambres, galletitas, algunos yogures y un mediocre surtido de almacén que incluía gaseosas, yerbas y alguna mermelada.</p>
<p>Sabía que iba a tener que elegir de lo que tuviera en stock, así que alivió llegar y ver las tiras de mielcitas colgando de un caño negro que recorría toda la heladera de yogures. Las miré, hipnotizada, sin despegarles la vista mientras Macario me preguntaba por mi madre, por mi abuela, por el perro de un vecino que se había muerto y por el auto nuevo de mi papá: ¿Todos bien? ¿Tu abuela cómo anda de la rodilla? Decile a tu mamá que la vi el otro día en la municipalidad, estaba con tu hermano. ¿Tu papá cambió el auto? ¿Sabés si va a vender el viejo? ¿Está bien cuidado? Pero yo no podía entregarme a la conversación porque me estaba imaginando anticipadamente el festín de jarabe artificial en mi boca. Treinta y tres mielcitas me parecían un millón. No se iban a terminar nunca.</p>
<p align="justify"> <span id="more-198"></span>Aproveché la primera pausa para extenderle  mi billete, ceremoniosa, y como un jugador de poker arriesgado, fanfarroneé:</p>
<p align="justify">-Todo de mielcitas, Don Macario- le dije, millonaria.</p>
<p align="justify">Macario bajó una tira y empezó a contarlas con sus dedos reumáticos y peludos. Mientras las deslizaba por sus manos yo las podía saborear por anticipado, cayendo, espesas y dulces por mi garganta hambrienta de azúcar. Contó una, contó dos, contó tres y siguió contando, hasta que, sin aviso ni ceremonia, agarró su enorme tijera metálica y cortó la tira en dieciseis.<br />
Me quedé muda mientras las ponía adentro de una bolsita de nylon. Quería avisarle que estaba equivocado pero me daba vergüenza. Sin embargo, entre el pudor y la glotonería, la segunda fue más fuerte y me animé.</p>
<p align="justify">-Don Macario, le di cinco australes.<br />
-Sí, querida. A treinta cada una están- me dijo, ocupado, mientras me devolvía una monedita de cinco centavos dorada e insignificante.</p>
<p align="justify">Me quedé perpleja en la puerta mientras Macario atendía a la clienta que seguía. En el kiosco de la Turca estaban quince. En el colegio estaban quince. En lo de mi abuela estaban quince. Una vez, en la puerta del cine las pagamos veinte, pero treinta jamás. Ni un juguito costaba treinta centavos.</p>
<p align="justify">Mientras escuchaba a Don Macario preguntarle a la clienta por su hijo (un tarado al que le decíamos Traverso porque hacía ruido de auto de carreras con la boca) supe que me habían cagado por primera vez. A mí me hubiera gustado que me cague un chico de otro grado con las figuritas, una amiga de una vecina o un compañero de colegio con el que siempre me había llevado mal. Que te robe, te estafe o te mate un desconocido casi que no duele. Se acepta con resignación cabulera, porque se sabe que alguna vez le tiene que tocar a uno.</p>
<p align="justify">Lo que me desesperaba, o lo que no llegaba a entender en ese momento, era cómo alguien que te preguntaba por la rodilla de tu abuela o que te acariciaba la cabeza, alguien cuyo perro jugaba con tu perro, alguien cuyo hijo iba a tu colegio, podía cobrarte el doble en su almacén. Un amigo no gana dinero con sus amigos, y si gana ¡No se abusa, no lo estafa, no le roba!</p>
<p align="justify">Desde ese día yo detesto los almacenes de barrio. Y los odio justamente por eso; porque se aprovechan de su amistad vecinal para robar descaradamente con sus precios ventajeros de revendedor haragán. Odio que saluden con amabilidad y al mismo tiempo cobren casi diez pesos por una coca light. Odio sus mugrientas estanterías llenas de lombrices borrachas de aceite y publicidades del año dos mil cinco. Odio que tengan lácteos vencidos, que vendan sólo vinagre de alcohol, que tengan una marca de agua mineral y doscientas treinta de fideos.  Odio a las dueñas gordas y chismosas que atienden ansiosas por manosear los fiambres o revolver las cajas de galletitas con sus manos envueltas en bolsitas de nylon. Odio que nunca tengan cambio, que anoten papeles grises y evasores sus abultadas cuentas usureras. Odio que tengan a sus hijos de semblante mortecino encerrados engullendo bizcochos de grasa como animales de zoológico pobre. Odio que duerman siesta, que cierren temprano, que no trabajen los domingos, que se acoplen a cualquier feriado, que vendan rifas y que nunca tengan monedas para darte el vuelto. Odio que existan, y desde que Macario me estafó con las mielcitas espero –ansiosa, enferma, impaciente- que los chinos los obliguen a cerrar esas covachas para buscarse, por fin, un trabajo en serio.</p>
<p align="justify">No se puede ser amigo y usurero al mismo tiempo. Lo sabe el dueño del supermercado que ni me saluda, lo sabe el chino de enfrente que no me entiende y lo sabe el ferretero que me cobra veinte centavos por cada clavo común. En la vida como en los barrios, hay que elegir una vereda para caminar: o tu perro juega con mi perro o me cobrás el doble un sifón. No se puede tener lo mejor de ambos mundos. O sos mi amigo o mi almacenero.</p>
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		<title>¿Siempre venís a bailar acá?</title>
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		<pubDate>Thu, 06 Nov 2008 00:22:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[La gente que completa su perfil con sus películas y música preferida es toda estúpida. Y ni hablar de los que aclaran el signo del zoodíaco o ponen una frase de cabecera. Esos están pidiendo a gritos una lobotomía.
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La gente que completa su perfil con sus películas y música preferida es toda estúpida. Y ni hablar de los que aclaran el signo del zoodíaco o ponen una frase de cabecera. Esos están pidiendo a gritos una lobotomía.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>10 cosas que odio de los telemarketers</title>
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		<pubDate>Mon, 03 Nov 2008 04:54:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[10 cosas que odio]]></category>

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		<description><![CDATA[1.	Que me traten de hipnotizar con técnicas de venta de los años ochenta. 
−Hola, Carolina Aguirre, mi nombre es Mariana de Movistar, y queremos premiarla por su consumo&#8230;
−Decime, Mariana de Movistar ¿Por qué no me premias dejando de llamarme a las nueve de la mañana para venderme tus chorras promociones de llamadas larga distancia?
2.	Que me [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>1.	Que me traten de hipnotizar con técnicas de venta de los años ochenta. </strong></p>
<p>−Hola, Carolina Aguirre, mi nombre es Mariana de Movistar, y queremos premiarla por su consumo&#8230;<br />
−Decime, Mariana de Movistar ¿Por qué no me premias dejando de llamarme a las nueve de la mañana para venderme tus chorras promociones de llamadas larga distancia?</p>
<p><strong>2.	Que me discutan estupideces sin sentido para desviarse del tema central.<br />
</strong></p>
<p>−Mira, hace veinticinco minutos que me dijiste que te espere en línea<br />
−Eso no es cierto, señora Aguirre, fue hace veinticuatro minutos.</p>
<p><strong>3.	Que repitan cosas ilógicas sin pensar lo que están diciendo.</strong></p>
<p>−Tiene que volver a llamar al 0800-999-999<br />
−Pero te digo que llamé a ese número y atendiste vos ¡¿Entendés?!<br />
−Sí, pero tiene que volver a llamar al 0800-999-999<br />
−TE DIGO QUE LLAME A ESE NUMERO ANORMAL DE MIERDA ¿TENES SANGRE EN LAS VENAS? ¡TE LO PIDO DE RODILLAS, ESCUCHA LO QUE TE DIGO QUE ME ESTOY VOLVIENDO LOCA!<br />
<span id="more-195"></span></p>
<p><strong>4.	Que digan incoherencias con total impunidad y que cuando les probás que están diciendo delirios no sientan vergüenza, ni culpa, ni ganas de morirse.</strong></p>
<p>−Señora Aguirre, el problema no es de Chotitel, es su IP que está trabada en internet<br />
−¿Qué?<br />
−Sí, aparentemente su IP no ha bajado de internet.<br />
−Si volvés a repetir esa burrada voy hasta Chotitel y te rompo la cara de una piña.</p>
<p><strong>5.  Que me mientan</strong></p>
<p>−¡Pero si cuando contraté el servicio me dijeron que podía darlo de baja cuando quisiera!<br />
−Mmm, no sé quién le ha dicho eso, pero no es así. El contrato que firmó dice claramente que usted debe conservar el servicio por doce meses.<br />
−¡Pero me lo dijo Mariel, del área comercial!<br />
−No sabría decirle porque somos más de quinientos operadores, pero le repito, es imposible porque el contrato dice….</p>
<p><strong>6.	Que se pongan títulos ridículos como “ejecutivos de cuenta”, “agente oficial” o &#8220;técnico superior&#8221; cuando no son más que adolescentes contando minutos para irse a la facultad.</strong></p>
<p>−Buenas tardes, bienvenido a Memex, mi nombre es Miguel ¿En qué lo puedo ayudar?<br />
−Hola Miguel, ya hablé con doscientos de ustedes, por favor pasame con un superior.<br />
−Un minuto, por favor. La comunico con Jorge, un técnico especialista en conectividad.<br />
−Buenas tardes, bienvenido a Memex, mi nombre es Jorge ¿En qué lo puedo ayudar?</p>
<p><strong>7.	Que te llamen por tu nombre compulsivamente para crear empatía e intimidad</strong></p>
<p>−Permítame que le explique, Carolina. Si usted se anota, Carolina, Movistar le brindará para usted, Carolina y todos sus parientes, un descuento del 20%, Carolina.</p>
<p><strong>8.	Que te anuncien una promoción como si fuese la oportunidad de tu vida cuando en realidad es una porquería pergeñada por un par de anormales de marketing.</strong></p>
<p>−Y por cada vez que usted cargue su tarjeta con el sistema Mostel le sellaremos un carnet que luego de completar diez sellos lo hará acreedor de un descuento del cinco por ciento en llamadas de larga distancia al Perú<br />
−¿Me estás cargando?</p>
<p><strong>9.	Que usen la frase “estoy trabajando, no es mi culpa” como el as de espadas.</strong></p>
<p>−Estoy trabajando, señora.<br />
−¡Pero mirá qué suerte! Yo no puedo darme el lujo de trabajar porque ustedes no me dan señal en el celular.</p>
<p><strong>10.	Que te cobren 400 pesos de más en la factura, te dejen en espera ochenta minutos, no sepan lo que les estás preguntando, no te quieran pasar con el supervisor, no tengan idea de qué dijiste las otras diez veces que llamaste, no logren descubrir cuál es la falla del sistema, no sepan a qué número tenés que llamar y pretendan culpar siempre a tu computadora, pero si gritás o te enojás digan que vos les estás faltando el respeto y se ofendan.<br />
</strong></p>
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		<title>Oído absoluto</title>
		<link>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/oido-absoluto/</link>
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		<pubDate>Fri, 31 Oct 2008 02:49:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[La gente que responde &#8220;de todo un poco&#8221; cuando le preguntan qué música escucha es la misma que se prende en el trencito de las fiestas de casamiento, la misma que hace discos con temas enganchados, la misma que se fanatiza con algunos jingles publicitarios, la misma que mira imitadores de celebridades en la televisión, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La gente que responde &#8220;de todo un poco&#8221; cuando le preguntan qué música escucha es la misma que se prende en el trencito de las fiestas de casamiento, la misma que hace discos con temas enganchados, la misma que se fanatiza con algunos jingles publicitarios, la misma que mira imitadores de celebridades en la televisión, la misma que compra libros de personajes mediáticos y la misma que vota por teléfono para eliminar a un participante de Gran Hermano.</p>
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		<title>El efecto Barbie Simmons</title>
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		<pubDate>Tue, 28 Oct 2008 23:45:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mis principios]]></category>

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		<description><![CDATA[El equilibrio del universo depende de un factor tan simple como trascendental: la armonía entre productores y consumidores. Si, por ejemplo, en una familia hay dos hermanos pijoteros, la cena de navidad y fin de año se viene a pique. Para conservar el equilibrio, siempre debe haber siempre un gordo que se gasta cuatrocientos pesos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">El equilibrio del universo depende de un factor tan simple como trascendental: la armonía entre productores y consumidores. Si, por ejemplo, en una familia hay dos hermanos pijoteros, la cena de navidad y fin de año se viene a pique. Para conservar el equilibrio, siempre debe haber siempre un gordo que se gasta cuatrocientos pesos en petardos y pone un lechón, y otro que llega con una sidra berreta que le regalaron en la oficina.</p>
<p align="justify">Fuera del núcleo familiar, el universo también se equilibra con la cantidad de gente que produce y consume recursos. Aunque nunca con la misma intensidad, mientras que los primeros construyen, mejoran y cuidan la sociedad,  los segundos la fagocitan.  El aporte que puede hacer un veterinario siempre superará el daño que hace un tecladista de música tropical, por ejemplo.</p>
<p align="justify">Por eso, esos esfuerzos están representados por un  número que le otorga un valor simbólico a los recursos. A un cirujano se le podría otorgar un puntaje de +5, a un maestro +4, a un científico +7, a un poeta +3, a un cobrador de peaje +2, a un recolector de residuos +3,5, a un guardabosques +3, y a un comediante +5,5.</p>
<p align="justify">Y al contrario, a quienes malgastan o absorben recursos, se les concede un valor negativo: los ñoquis, asesores y dueños de consultoras -5, los abogados de divorcios -8, los que piden probar varios gustos de helado antes de elegir -1,5, los que merodean a las promotoras que regalan comida en los supermercados -0,5, los cuidacoches -2, los que hacen más de un CBC y luego no se reciben -2, los que abren paquetes de alfajores en el supermercado -1, los usuarios de facebook que mandan matecitos -18, los que hacen la cola en el banco en vez de abonar las facturas online -5,5.<br />
<span id="more-192"></span>Por último, los que ni consumen ni producen recursos tienen siempre un puntaje igual a cero. Algunos ejemplos podrían ser los chicos encerrados en la casa de Gran Hermano (que cuando salen de la casa y se integran al mundo se vuelven negativos), los ermitaños que viven en el campo, los vagabundos, los integrantes del club del trueque, los jubilados, la gente que copia monografías de internet o los miembros que no hacen nada de “Los auténticos decadentes”.</p>
<p>Esto quiere decir que para preservar el delicado equilibrio de un país, por cada ñoqui debe haber un científico y por cada uno que repite el el ciclo básico común debe haber un cobrador de peaje activo. Sólo de esa forma el mundo se balancea y queda en cero.</p>
<p>Pero así como a veces el mundo conserva su serenidad, otras veces se tambalea. A principio de la década del noventa dos fenómenos espeluznantes hicieron cojear al bienestar del país: los talk shows y el spam. En 1996 era tal la cantidad de panelistas y participantes que iban a contar sus miserias a la tele (-6,7) que ni siquiera las madres que no usaban puré instantáneo (+1) y las vendedoras de chipá casero (+1,5) pudieron evitar el cimbronazo social.</p>
<p>Lo mismo pasó en la década del ochenta con los reidores en comedias de Canal 9 de Darío Vittori y la presencia de la familia Carreras (-34) en la televisión. Fue tan grande el efecto que Alejandro Doria tuvo que poner doscientos actores (incluyendo nueve Gracielas) en cada capítulo de <em>Alta Comedia</em> o <em>Atreverse</em> para que no todo se viniera abajo.</p>
<p>Por otro lado, la aparición de la banda ancha fomentó el spam, las cadenas de mails, la aparición de los power point, los emoticones, el MSN Messenger y otras lacras sociales también dejó secuelas permanentes. Si alguna vez salimos a flote y alguien volvió a pensar que la vida era linda, fue gracias a quienes traducen subtítulos, tienen wifi sin clave, editan la wikipedia o escriben buenos blogs de forma gratuita y desinteresada.</p>
<p>Sin embargo, desde hace unos años un nuevo problema amenaza con disolver el tejido social de la Argentina. Ni siquiera con las películas de Emilio Vieyra (-3) y la moda del jean nevado (-1 por prenda) estuvimos tan mal. Nada se compara a la crisis que viene gestándose desde la aparición del reality show Bailando por un sueño. No tanto por la calidad del programa, que es pésima, sino porque es un hervidero de vagos que aloja a todas las celebridades sin profesión.</p>
<p>Sin ir más lejos, consciente de este fenómeno, el mismo Tinelli quiso equilibrar el universo con la presencia de soñadores en el show. Creyó, ingenuo, que un hombre bailando para construir un hospital podía neutralizar el efecto de que Barbie Simmons esté en los medios.</p>
<p align="justify">Pero esta fachada, lejos de sanar las heridas que la familia Suller ha abierto en esta comunidad, está profundizando el impacto de la crisis hasta el infinito. Cada vez que Mitch, el hermano de Susana Giménez, el hombre rata, el ex marido de Adelfa, las modelos presas en España, Amalia Granata, el doble de Luis Miguel de Gran Hermano, Huberto Roviralta o las Rikitas cobran un peso por ir a un evento nuestro país se resquebraja.</p>
<p>Y no sólo eso. No olvidemos que  Barbie Simmons no sólo es culpable de su presencia en la pantalla, sino de todo lo que arrastra con ella. Por cada Barbie Simmons hay un televidente que la mira patinar (-0,85), un entrenador que la ayuda a hacer piruetas (-1,80 a -6,7 dependiendo del sueño), un equipo de producción (-34 repartido entre 14 participantes), un periodista chimentero que avisa a quién echaron (-5,1) y un lector de consume lo que escribe ese chimentero (-5).</p>
<p align="justify">El país se está desmoronando por culpa de Barbie Simmons, y ni siquiera México, que tan generosamente absorbió a los ex Jugate Conmigo para sus telenovelas está ayudando a paliar esta crisis. Cada vez que Patricio Giménez saca un disco u Ova Sabatini tiene un nuevo proyecto, se necesitan cinco pediatras activos trabajando ad honorem para contrarrestrar el efecto.</p>
<p>Yo sé que esta verdad a primera vista puede parecer un tanto apocalíptica y peligrosa. No niego que yo misma muchas veces hojeo una revista para reírme de las cirugías estéticas de algún esperpento mediático. He sido fanática de El aprendiz hasta que mi marido me cortó el cable de la antena con una pinza, sin ir más lejos. Sin embargo, siempre mantuve el equilibrio.</p>
<p>Así como hay que tomar un vaso de agua por cada taza de café que consumimos, hay que hacer media hora de gimnasia por cada medialuna que comemos  o por cada pecado hay que rezar un padrenuestro, cada vez que veo a Barbie Simmons en la tele o a un ex Gran Hermano en un boliche, procuro levantar basura del piso en el microcentro, ayudar a una viejita a cruzar la calle, o negarle la conversación a un tachero.</p>
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		<title>Finalista de los Bobs 2008</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Oct 2008 02:25:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mis principios]]></category>

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		<description><![CDATA[Por segundo año consecutivo Bestiaria es finalista como mejor blog en español en los BOBs (The best of the blogs), el concurso que organiza la cadena de televisión alemana Deutsche Welle. No hace falta decir lo soprendida, contenta y emocionada que estoy con este reconocimiento. Pero este año por partida triple, porque además está nominado [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="right"><a href="http://1.bp.blogspot.com/_q7id2AMOjMM/SQU_4tmfTlI/AAAAAAAAAaw/6C3Vh8eqyFU/s1600-h/BOBs+Spanish.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img src="http://www.criticadigital.com/lapeleadora/wp-content/uploads/2008/10/bobd.jpg" alt="bobd.jpg" align="left" border="0" /></a>Por segundo año consecutivo <a href="http://bestiaria.blogspot.com" target="_blank">Bestiaria</a> es finalista como <a href="http://www.thebobs.com/index.php?l=es&amp;s=1154893154682279QQCXSYUE-1194172150615073YAOAVVXH" target="_blank">mejor blog en español</a><a href="http://www.thebobs.com/index.php?l=es&amp;s=1155503109924847OMDFOOVR-NONE"> </a>en los <span style="color: #990000; font-size: 130%"><a href="http://www.thebobs.com/" style="font-weight: bold">BOBs (The best of the blogs)</a></span>, el concurso que organiza la cadena de televisión alemana Deutsche Welle. No hace falta decir lo soprendida, contenta y emocionada que estoy con este reconocimiento. Pero este año por partida triple, porque además está nominado mi hermano menor por su blog <a href="http://www.elbobero.com/">El bobero</a> y uno de mis blogs preferidos: <a href="http://www.revistapeinate.com.ar/">Peinate que viene gente. </a>Pueden ver el resto de los nominados <a href="http://www.thebobs.com/">acá</a>  ¡Y no se emocionen mucho, que nos va a devorar con justa razón <a href="http://www.desdecuba.com/generaciony/" target="_blank">la cubana Yoani Sánchez</a>!<a href="http://www.revistapeinate.com.ar/"> </a></p>
<p style="text-align: center; font-weight: bold"><span style="font-size: 130%">¡Quienes quieran vot</span><a href="http://1.bp.blogspot.com/_q7id2AMOjMM/SQU_4tmfTlI/AAAAAAAAAaw/6C3Vh8eqyFU/s1600-h/BOBs+Spanish.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"></a><span style="font-size: 130%">arme, pueden hacerlo <a href="http://www.thebobs.com/index.php?l=es&amp;s=1155503109924847OMDFOOVR-NONE">acá</a>!<br />
</span></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Después de usted</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Oct 2008 00:28:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[El orden cotidiano se materializa en dos métodos o rutinas: las filas y los números.
Misteriosamente, los dos son igual de idiotas y agrupan el mismo número de tarados y estafadores. La filas tienen a los que no avanzan al mismo ritmo que el resto y dejan huecos, a los que desvían la fila para poder [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">El orden cotidiano se materializa en dos métodos o rutinas: las filas y los números.</p>
<p align="justify">Misteriosamente, los dos son igual de idiotas y agrupan el mismo número de tarados y estafadores. La filas tienen a los que no avanzan al mismo ritmo que el resto y dejan huecos, a los que desvían la fila para poder sentarse o apoyarse en la pared, a los que cuidan lugares para otras personas, a los que esperan a un par de metros esperando conservar su turno, a los que creen que su caso es excepcional y merece omitir la fila, a los que tardan demasiado en subir, pagar o hacer su consulta y atrasan a todos los demás.</p>
<p align="justify">Con los números el resultado no es mejor: están los que se ausentan y vuelven con un número que ya llamaron, están los sacan un número y se lo dan a otra persona, están los que sacan varios números inflando el tiempo real de espera, están los que montan guardia por miedo a no escuchar el suyo, y están los que a pesar de tener un número, un asiento o un horario para ser atendidos, intentan -con ardides extraordinariamente chorros- pasar antes que el resto, sentarse en otro lado, o conseguir una vacante de alguien que faltó. De más está decir que todos me exasperan. Soy una persona ecuánime e imparcial: los odio a todos con la misma intensidad y la misma violencia.</p>
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		<title>Say cheese</title>
		<link>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/say-cheese/</link>
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		<pubDate>Thu, 23 Oct 2008 21:56:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[Yo no entiendo cómo hay gente que no se da cuenta que las fotos de sus vacaciones no le interesan a nadie. Estoy harta de fingir interés y emoción mientras veo doscientas fotos de un cerro pelado, el costado de la ruta o habitaciones de hotel. ¿Para qué querría ver fotos iguales a las que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Yo no entiendo cómo hay gente que no se da cuenta que las fotos de sus vacaciones no le interesan a nadie. Estoy harta de fingir interés y emoción mientras veo doscientas fotos de un cerro pelado, el costado de la ruta o habitaciones de hotel. ¿Para qué querría ver fotos iguales a las que hay en internet sólo que fuera de foco, con un encuadre espantoso y la nitidez de un video en VHS?</p>
<p>Y lo mismo pasa con los casamientos, bautismos y fiestas en general. ¿Para qué carajo voy a querer ver una foto de tu abuela comiendo vithel thoné o de la sandía calada en que servías una ensalada de frutas horrible? Para vos es tu abuela, para mí es una vieja igual de diez mil viejas. Ya basta de torturar a la gente con esos rituales de mierda. A nadie le interesa ver familiares ajenos. Y menos de vacaciones. Si vuelvo a ver a un amigo con las orejas de Mickey Mouse me pego un tiro.</p>
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		<title>El experto</title>
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		<pubDate>Tue, 21 Oct 2008 17:51:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Odiar es divino]]></category>

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		<description><![CDATA[Como buena ermitaña moderna, yo detesto las reuniones sociales. Odio cambiarme para salir, odio el ruido de la calle, odio regresar a casa de noche, e incluso odio tener que inventar excusas cuando quiero faltar sin que nadie se enoje. Desde que existe la entrega a domicilio e internet, cada vez salgo menos de casa. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Como buena ermitaña moderna, yo detesto las reuniones sociales. Odio cambiarme para salir, odio el ruido de la calle, odio regresar a casa de noche, e incluso odio tener que inventar excusas cuando quiero faltar sin que nadie se enoje. Desde que existe la entrega a domicilio e internet, cada vez salgo menos de casa. Si alguna vez lo hago es para ir a los mismos lugares de siempre o para emprender una tarea absolutamente imposible de ejecutar en el living de mi casa.</p>
<p>Sin embargo, de vez en cuando, un factor externo me obliga a salir. Nunca falta el retrasado que me invita a su cumpleaños, a una cena de parejas o a la fiesta de fin de año y me quita las ganas de vivir.</p>
<p>De más está decir que ni siquiera me importa quien organiza la reunión. Me da igual si es un amigo a quien adoro incondicionalmente. Cualquier ocasión que agrupe gente elegida con el corazón y no con la cabeza es, para mí, una pesadilla. Después de todo ¿De qué pueden hablar el cabezón del quiosco, un ex compañero del jardín, dos conocidos de la oficina, la novia idiota de un primo lejano y cuatro amigos de toda la vida? ¿Qué anécdotas, qué intereses, qué personas tiene en común esa ensalada de gente?</p>
<p>Pero, aunque a primera vista parezca lo contrario, la heterogeneidad de invitados no es lo que más me molesta de las reuniones. Me molesta, sí, pero no por la diversidad en sí misma, sino porque es el principio de otro fenómeno que detesto. Así como cada reunión tiene una mujer que descalifica a su marido, un desubicado que se come cuatrocientos triples y mea la tabla del baño, y una pareja con hijos maleducados, también tiene un experto. Y cada vez que un experto se asoma a una fiesta, la noche se me vuelve oscura y profunda como un agujero negro.<br />
<span id="more-186"></span>El experto es un charlatán pesado y aburrido, de edad madura y desesperada, que quiere zambullirse en las conversaciones adultas a cualquier precio. Sin embargo, como no es profesional, ni desarrolló una carrera interesante, ni se consagró al estudio de ningún tema, su opinión es siempre la de un amateur entusiasta y nadie lo toma en serio.</p>
<p>En consecuencia, sediento de protagonismo, el experto usurpa un tema al azar y, sin mayor mérito que el de la apropiación forzada, se autoproclama unilateralmente un gurú absoluto de la materia. De un día para el otro viaja, tiene una epifanía, se suma a un coro, o adopta un hobbie y es el que más sabe sobre comida árabe, sobre Francia, sobre ópera, sobre televisión abierta o sobre colección de marquillas de cigarrillos. Cualquier temática le queda bien mientras pueda clavarle la banderita encima.</p>
<p>En general, el experto siempre tiene el mismo <em>modus operandi</em>. Va a las reuniones con las orejas desplegadas como una antena de <em>Direct TV </em>esperando que alguien saque su tema del bolillero para hacer su tedioso numerito. Es previsible hasta el suicidio y le encanta dar versiones diferentes a las que todo el mundo tiene, incluso cuando son apreciaciones deformes y mediocres de ignorante de clase media que entiende el mundo a través del portal de diario <em>Clarín</em>.</p>
<p>Es muy famoso, por ejemplo, el tarado mental que viajó y volvió como experto de un país específico.  El más conocido es el que vivió algunos meses hacinado en un monoambiente de Miami y desde ese momento es un sociólogo, politólogo, geógrafo y economista experto de Estados unidos. Es muy normal escucharlo hablar de cómo es todo del otro lado del océano, de cómo vive su hijo afuera, de cómo es el gobierno, de lo seca que es la gente, de lo aguado del café, de lo fuerte que es la moneda, de lo mala que es la educación y otros dos millones de clichés, mientras su esposa asiente desde la otra punta del sillón.</p>
<p>Un especímen de idiotez supina muy similar al anterior es el que tiene un pire con otra cultura (en general europea), y aunque se llama Luis Fernández, estudia italiano, firma como Luigi, ve la RAI, reza en latín, es fanático de Sergio Leone y te invita a comer a su casa para mostrarte diapositivas de él y su señora pasados de ravioles en Roma, mientras interviene cada vez que alguien dice una palabra de origen latino o cuenta que un primo, del tío, del vecino está viajando por Europa.</p>
<p align="center">Tanito falso:<br />
¡Me hubieras avisado! Acá con Mabel tenemos la guía, tenemos<br />
familia allá&#8230;. Se hubieran venido una tarde que les explicábamos todo.<br />
Porque fijate que la gente no sabe que cuando vas a Italia…</p>
<p>Otro experto muy pesado es el pariente, una sanguijuela patética que cree que haber salido de vientres vecinos lo habilita para opinar sobre cualquier tema. Es el tío de un jugador de rugby profesional, el hermano del kinesiólogo de Boca Juniors, el secretario personal de un diputado o el primo segundo de Sandro, y amparado por ese parentesco azaroso se dedica a hablar de la farándula, la música y el deporte como si fuese el manager de todo el elenco de Canal 13.</p>
<p>Pero sin dudas, el peor de todos es un emprendedor de cuarta que cambió de carrera o montó un negocito y desde ese día se convirtió en una autoridad sobre economía, impuestos, e-bussiness, juicios laborales y todo lo relacionado con su gremio. Sin ir más lejos, el que yo tengo en las reuniones es de este tipo: un idiota que puso un emprendimiento de catering de pizza berreta para cumpleaños, al que mimarido y yo llamamos por el mismo nombre que tiene su negocio:“pizzaparty”.</p>
<p>Cada vez que entro a una fiesta y veo a pizzaparty sentado en un sillón con su mujer, fantaseo con tomar veneno. Ya lo conozco. Está esperando cualquier ocasión para tirarse encima de la charla y contar su experiencia como empresario amateur y hablar del precio de la harina, de la verdadera pizza a la piedra, los negocios truculentos de la muzzarella adulterada, los dramas entre empleados gastronómicos y el precio del orégano en otros países. Si tiene suerte, algún invitado caerá en su trampa, le preguntará a qué se dedica y el podrá decir pizzaparty cada cuatro palabras, como le gusta: “Porque por ejemplo nosotros, en Pizzaparty”, “Yo te digo, que estoy en el tema, en Pizzaparty…”, “Mirá, nosotros que nos dedicamos a eso, nunca pensamos…”.</p>
<p>A menudo, lo único que me ocupa en toda la noche es cómo eludir ese tema para dejarlo con su aburridísima e ignorante cantinela en la boca. Disfruto como loca cuando me adelanto como una voleibolista profesional para bloquear su golpe certero y profundo desde el fondo de la cancha o cambiando de tema estratégicamente para dejarlo con todas sus opiniones adentro. Es más: podría asegurar que mi única misión en todas las reuniones es neutralizarlo. Y si además puedo lograr que la pase mal y se quede callado, anoto un doble.</p>
<p>No tengo motivos, pero estoy segura de que cada vez que habla de su cochino proyecto, se cree que lo está entrevistando revista Gente para salir en la tapa bajo el título “El rey de la pizza” con un pedazo de fainá pegado en la frente. Y es tal el odio que me genera esta imagen, que la última vez que lo vimos, ya no me pude conformar con dejarlo sin hablar. Esa noche decidí quemar las naves para siempre.</p>
<p align="center">Pizzaparty:<br />
Es que la receta de pizza pizza no lleva nada más que tomate, oliva y muzzarella.<br />
Lo demás es un invento&#8230;. Nosotros lo hacemos porque&#8230;</p>
<p align="center">Carolina:<br />
Claro, vos sabés porque tenés pizzaparty</p>
<p align="center">Pizzaparty:<br />
Sí, nos especializamos más que nada en pizza a la piedra…<br />
Nosotros tratamos de ir viendo las cosas nuevas e ir armando<br />
nuevos gustos, aunque nada como una buena muzzarella.<br />
Yo, cuando armé pizzaparty…</p>
<p align="center">Carolina<br />
Claro, yo me acuerdo de pizzaparty. Si habré escuchado la palabra<br />
pizzaparty para hablar de pizzaparty. Sé muy bien como empezaste<br />
con pizzaparty, con la idea de pizzaparty, con el modelo de negocios de<br />
pizzaparty, los primeros pasos de pizzaparty. Hasta conozco las anécdotas<br />
de la primera fiesta en la que hicieron de Pizzaparty. ¿Quérés escucharlas?</p>
<p align="center">Pizzaparty:<br />
No.</p>
<p align="center">Carolina:<br />
Bueno, nosotros tampoco.</p>
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		<title>Historias de mujeres infieles</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Oct 2008 00:22:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mis principios]]></category>

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		<description><![CDATA[En la primera semana de noviembre saldrá a la venta una antología de cuentos a cargo de Santiago Llach y Natalia Moret, bajo el sello Emecé, en la que esta pedantísima servidora tiene un texto. Todavía no puedo saber si me pusieron entre las últimas autoras (entre las que están Silvina Bullrich o Hebe Uhart, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.criticadigital.com/lapeleadora/wp-content/uploads/2008/10/antologia.jpg" alt="antologia.jpg" width="227" align="left" height="349" />En la primera semana de noviembre saldrá a la venta una antología de cuentos a cargo de <a href="http://www.bonk.com.ar/tp/daily/1243/llach-con-los-ramones-en-el-colon" target="_blank">Santiago Llach</a> y <a href="http://www.despuesdelaspiedras.blogspot.com/" target="_blank">Natalia Moret</a>, bajo el sello Emecé, en la que esta pedantísima servidora tiene un texto. Todavía no puedo saber si me pusieron entre las últimas autoras (entre las que están Silvina Bullrich o Hebe Uhart, por ejemplo) porque mi texto es muy malo o por una cuestión de ritmo. No me animé a preguntar ¡Ni quiero saberlo! Por el motivo que sea, estoy contenta: no todos los días el azar me pone al lado de Silvina Ocampo.</p>
<p>Cecilia Pavón <span style="font-style: italic">(Teoría posmarxista de la infelicidad)</span>, Magalí Etchebarne <span style="font-style: italic">(Furia contra la máquina),</span> Sara Gallardo <span style="font-style: italic">(Un secreto, Némesis y Palermo),</span> Romina Paula <span style="font-style: italic">(Si llegás a faltar un verano),</span> Amalia Jamilis <span style="font-style: italic">(Los veranos falsos),</span> Rosario Beltrán Núñez <span style="font-style: italic">(El regalo de Caraí), </span><a href="http://viejossonlostrapos.blogspot.com/" target="_blank">Mónica Müller</a><span style="font-style: italic"> (Observaciones científicas sobre cuatro modelos de infidelidad en la hembra humana)</span>, <a href="http://elseniordeabajo.blogspot.com">Adriana Battu</a> <span style="font-style: italic">(Cero culpa)</span>, Florencia Monfort<span style="font-style: italic"> (French 2208)</span>, Silvina Bullrich <span style="font-style: italic">(El tercero en discordia)</span>, Ana María Shua <span style="font-style: italic">(La caída)</span>,  Hebe Uhart <span style="font-style: italic">(¿Cuándo vuelvo?)</span>, Carolina Aguirre<span style="font-style: italic"> (Cuestión de fe),</span> Silvina Ocampo <span style="font-style: italic">(La casa de azúcar).</span></p>
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		<title>Pichonas</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Oct 2008 03:56:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[Siempre me volvió loca que algunas mujeres -por asco, prudencia o higiene- no se apoyen en inodoros ajenos, pero sí hagan pis paradas, se tambaleen y ocasionalmente mojen la tabla y sus propios pantalones. No entiendo. ¿Les da asco tocar una pieza de plástico que tocó otra mujer pero no les da asco manguerear todo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Siempre me volvió loca que algunas mujeres -por asco, prudencia o higiene- no se apoyen en inodoros ajenos, pero sí hagan pis paradas, se tambaleen y ocasionalmente mojen la tabla y sus propios pantalones. No entiendo. ¿Les da asco tocar una pieza de plástico que tocó otra mujer pero no les da asco manguerear todo el baño con su orín demente? Además, estas reinas escatológicas son las mismas que después gritan finito cuando escuchan un chiste grosero o ven vómito en el piso.</p>
<p></br></p>
<p align="justify">Así que harta de esta hipocresía femenina, decidí acabar con la impunidad del meo, y esta misma tarde, sin buscar demasiado, ya pude ajusticiar a una. Fui al baño de un bar y estaba ocupado, así decidí esperar afuera, en la puerta. Cuando la chica que estaba adentro salió y me vio esperando se quedó desencajada y amagó con volver a entrar pero hipnotizada por mi mirada penetrante y reclamona, finalmente salió. Rápida como un rayo, me di cuenta de que algo pasaba, miré el baño y estaba todo salpicado de pis. Así que inflé mis pulmones, y muy patriota le grité: &#8220;Chancha, measte todo el baño&#8221;. La chica se dio vuelta, me miró y abrió los ojos bien grandes. Entonces insistí: &#8220;Vos, la puerca de sweater verde, dejaste el baño todo chorreado. Vení a limpiarlo&#8221;. Muerta de vergüenza, la piyona apuró el paso, así que me apuré para rematarla antes de que llegara a la salida, mientras me doblaba de risa. &#8220;Alguien que agarre a la señora de sweater verde que meó todo el baño&#8221;, dije, pero desgraciadamente nadie la agarró. </p>
<p></br><br />
No tengo idea si se fue sin pagar, si no era cliente o  si justo se estaba yendo. Como sea, están avisadas, meonas. Ojo con lo que hacen. La peleadora anda suelta haciendo justicia.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>La primera es la vendida</title>
		<link>http://www.criticadigital.com/lapeleadora/la-primera-es-la-vendida/</link>
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		<pubDate>Tue, 14 Oct 2008 21:12:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mis principios]]></category>

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		<description><![CDATA[
 Se agotó la primera edición de Bestiaria. Eso quiere decir que se están vendiendo los últimos ejemplares en las librerías. Hoy me avisaron que se está reimprimiendo la segunda edición, que saldrá a fin de mes.  Normalmente no sería necesario decir que estoy muy contenta, pero conmigo nunca se sabe. Así que quizás sí [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><img src="http://www.criticadigital.com/lapeleadora/wp-content/uploads/2008/10/oblea-bestiaria-2e.jpg" alt="oblea-bestiaria-2e.jpg" /></p>
<p align="justify"> Se agotó la primera edición de Bestiaria. Eso quiere decir que se están vendiendo los últimos ejemplares en las librerías. Hoy me avisaron que se está reimprimiendo la segunda edición, que saldrá a fin de mes.  Normalmente no sería necesario decir que estoy muy contenta, pero conmigo nunca se sabe. Así que quizás sí sea oportuno decirlo: estoy muy feliz, por un par de días no me voy a quejar ni a insultar a nadie.</p>
<p align="justify">Bueno, un par de días quizás sea mucho. Quizás hasta mañana. Porque si no escribo pronto sobre la vieja de mierda que se mudó al piso de arriba, no quiero seguir viviendo.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>10 cosas que odio de viajar en micro</title>
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		<pubDate>Sun, 12 Oct 2008 23:33:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[10 cosas que odio]]></category>

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		<description><![CDATA[1. Las películas que eligen los choferes
Hay que estar muy drogado para pensar que un chofer de micro puede elegir una película para sus pasajeros. Estoy podrida de ver a Van Damme doblado al castellano o a Vin Diesel apixelado rescatando a una retrasada mental con la cara de Barbie. Y lo peor es que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify"><strong>1. Las películas que eligen los choferes</strong><br />
Hay que estar muy drogado para pensar que un chofer de micro puede elegir una película para sus pasajeros. Estoy podrida de ver a Van Damme doblado al castellano o a Vin Diesel apixelado rescatando a una retrasada mental con la cara de Barbie. Y lo peor es que no me animo a pedir que la apaguen. No por pudor, sino porque muchas veces lo cambian por algo peor. Los choferes son muy afectos a la música melódica y tienen enganchados de videoclips de Marco Antonio Solís y Jorge Rojas todo aceitado y con brushing ululando melodías inmundas que dicen mucho “calor”, “piel” y “seno”.</p>
<p><strong>2. Los alfajores, el jugo, el café</strong><br />
No concibo inmundicia más venenosa que el alfajor Nevares. O sí, el “Mar de Oro”: un acordeón de galletas duras y amarillentas cubiertas con vela Ranchero que ahora tiene el mal gusto de venir también triple. Los científicos que buscan la razón de la muerte súbita en bebés deberían dejarse de joder con estudios superficiales y empezar directamente por ahí. Dejen de ver si las madres fuman, se drogan o beben alcohol durante el embarazo. Mejor averigüen si no se comieron un alfajor Mar de Oro en un viaje a Mar del Plata después del segundo mes.</p>
<p><strong>3. Los tarados que hacen de policía a bordo</strong><br />
Siempre hay algún idiota que no entiende la dinámica del micro y se enoja porque reclinás el asiento, porque abrís la ventanilla, porque prendés el aire, porque lees con tu lucecita prendida, porque te levantás para hacer pis. Les cuesta entender que si el servicio existe, es porque está bien usarlo. ¿Para qué iría uno en un coche cama si no puede tirar el asiento para atrás?</p>
<p><strong>4. Los nenes maleducados</strong><br />
Ya sé. Es un clisé. Pero es la verdad. Hay niños encantadores y niños maleducados. Niños graciosos y niños tontos. Niños rozagantes, bonitos, divertidos y niños grises y fuleros.<br />
Si un nene es maleducado e insoportable tiene el deber moral de ser lindo. Un nene feo no puede darse el lujo de molestar.  Así tu hijo es feo, o largo y flaco, o tiene más de seis años (a los seis años los varoncitos son medio bobos) tenelo atado con el cinturón de seguridad. No dejes que vaya a molestar al resto de los pasajeros con sus preguntas. No nos causa gracia que nos den un baybiscuit erosionado y empapado de saliva, ni que nos pregunte estupideces sin gracia con la nariz llena de mocos.  Vos lo ves lindo. Pero sos vos. No es él. Él sigue igual de feo.</p>
<p align="justify"><span id="more-179"></span></p>
<p align="justify"> <strong>5. Las viejas que revuelven sus bolsos.</strong><br />
En todos los viajes hay una vieja muy organizadita y limpita que llevó doscientas cincuenta cosas en bolsitas de residuos adentro de un equipaje de mano: sandwichitos, revistas, medias, sweaters, manzanas, jugo, anteojos, guantes, servilletas y todos los elementos para preparar un mate. Cada vez que apagan la luz, la vieja necesita imperiosamente revolver sus bagayos inmundos haciendo un ruidito a bolsita que, como una cosquilla molesta, no te deja pegar un ojo. Miles de veces fantasee con agarrarle el bolso y tirarlo por la ventana. Todavía no lo hago. Pero estén alerta. Aunque si sigo aguantando es probable que junto a ese bolso roñoso, también tire a la vieja.</p>
<p><strong>6. La gente que ronca.</strong><br />
Así como la gente con piojos u hongos no puede entrar a la pileta, los que roncan no debería poder viajar ni en micro ni en avión. Es una locura que nadie pueda dormir porque otro pasajero tiene fosas nasales peludas o se comió una carretilla de milanesas y no puede respirar bien. Para mí, el chofer tiene el deber de tirarlo al costado de la ruta al primer ronquido, como se echa a los ruidosos del cine o a los borrachos de los bares. La gente que ronca no puede viajar mezclada con gente. Que se trepen a un camión de ganado o se cuelen en un container.</p>
<p><strong>7. El pesado que quiere una excepción.</strong><br />
Le dicen cinco minutos para bajar, se toma diez y retrasa a todo el mundo. Si el micro va a Retiro, pide por favor que lo dejen bajarse en Liniers. Si las valijas van abajo, el se carga un baúl con toda la ropa de invierno arriba, incomodando a todos los pasajeros. Si hace frío, pide que suban el aire acondicionado y cuando le ofrecen vino, coca cola, seven up, agua mineral o jugo de naranja el desgraciado pide guaraná, yogur bebible o grapa como si supiera qué cosas no hay. Es un molesto y debería ser abandonado en la última parada de un pueblo en Santiago del Estero.</p>
<p><strong>8. Los vendedores ambulantes que se asoman como critters por la puerta del micro en las paradas.</strong><br />
Desde hace un tiempo ya no dejan que los vendedores suban al micro a ofrecer sus chirimbolos. Y como no los dejan subir, lejos de ir a buscar otros lugares, desarrollaron un método siniestro para seguir con su rotoso negocio de comestibles adulterados por el calor. De repente, en la mitad de la noche, en el silencio y la penumbra, meten sus demoníacas cabezas por la puerta y pegan un alarido feroz EMPAAAAAAAAAANDAAAAAA QUESODECABBBBBBBBRAQUESO DEVAAAAAAAAACAQUESIIIIIIIIIIIIIIIIIIIILLO y otras cosas que nadie quiere. Siempre me despierto aterrada y los veo con sus globos oculares brillando como bichos en la oscuridad y tengo la fantasía de que unas criaturas horribles se están metiendo por la ventana. Me van a agarrar muy dormida, les voy a meter una patada voladora y vamos a terminar en la comisaría del pueblo con todas las empanadas de membrillo destrozadas y los quesos sudando cuajo en el calabozo.</p>
<p align="justify"><strong>9. Los mendigos millonarios</strong><br />
Siempre hay un pasajero con delirios de millonario que todavía está traumado por su último viaje en avión. No contento con decir cuarenta veces &#8220;que el avión es otra cosa&#8221; y mostrar en su oficina las fotos del viaje que hizo a Cancún en el 92, ahora molesta a otros pasajeros con sus tilinguerías. Repite que él pago trescientos pesos cada veinte kilómetros mientras se roba las mantas, se enoja porque el chofer tarda mucho, pide que cambien la música, que le traigan champagne, que le den un asiento que se recline más, que le den un whisky con hielo, cubiertos de metal y quién sabe cuántas cosas más. Porque él no pagó el &#8220;micro más caro para esto&#8221; y cuando dice &#8220;más caro&#8221; siente que está diciendo “Sultán de Brunei”, “Trump towers”, “Revista Forbes”.</p>
<p><strong>10.  La gente con ganas de charlar</strong><br />
¿Qué clase de amiguiento peligroso busca conversación con un desconocido? Por el único motivo que yo podría llegar a hablar con otro pasajero es porque el micro acaba de volcar. Si no hay fuego y explosiones no tenemos de qué hablar. Quienes lo hacen me parecen lisa y llanamente unos enfermos.</p>
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		<title>Bienvenido a Moreno</title>
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		<pubDate>Thu, 09 Oct 2008 14:15:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
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		<description><![CDATA[No tengo idea por qué, pero a todas las víctimas de secuestro las liberan en el mismo lugar. En Moreno. Estoy harta de que los secuestrados digan siempre lo mismo: &#8220;me dejaron en un descampado, no sabía en dónde estaba&#8230;&#8221;. ¿En dónde vas a estar? En Moreno. No sé si es un plan universal o coincidencia, pero a todos los dejan [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">No tengo idea por qué, pero a todas las víctimas de secuestro las liberan en el mismo lugar. En Moreno. Estoy harta de que los secuestrados digan siempre lo mismo: &#8220;me dejaron en un descampado, no sabía en dónde estaba&#8230;&#8221;. ¿En dónde vas a estar? En Moreno. No sé si es un plan universal o coincidencia, pero a todos los dejan en el mismo lugar. Así como Escobar es la Capital Nacional de la flor, Villa Dolores es Capital Nacional de la papa y la yerba mate tiene su ciudad en Apóstoles, Misiones, Moreno es la Capital Nacional del secuestro express.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>10 cosas que odio de los bares</title>
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		<pubDate>Tue, 07 Oct 2008 17:17:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[10 cosas que odio]]></category>

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		<description><![CDATA[1. Las mujeres que no golpean la puerta del baño y tratan de entrar directamente.
Cada vez que estoy adentro, alguna puerca fuera de control empuja desquiciada para meterse en el baño, y cuando se da cuenta que está cerrado, pide perdón. No entiendo cómo pueden ser tan cochinas y repugnantes para no tocar primero y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>1. Las mujeres que no golpean la puerta del baño y tratan de entrar directamente.</strong><br />
Cada vez que estoy adentro, alguna puerca fuera de control empuja desquiciada para meterse en el baño, y cuando se da cuenta que está cerrado, pide perdón. No entiendo cómo pueden ser tan cochinas y repugnantes para no tocar primero y esperar que no haya una voz que avise que está ocupado antes de pasar. No tanto por los demás, sino por ellas. ¿Quién quiere entrar a un baño ocupado y ver a una vieja haciendo fuerza? ¿En su casa hacen lo mismo? ¿Se meten adentro del baño con el hermano, la abuela, el pintor que justo fue e hacer pis? El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires debería clausurarlas. No al baño. A ellas.</p>
<p><strong>2. Los mozos que te preguntan si querés edulcorante o azúcar y te dejan tres sobrecitos en la mesa.<br />
</strong>Estoy harta de tener que darle explicaciones al mozo de cuánto edulcorante le pongo al café. Lo peor, es que es culpa de mi abuela. Fueron las viejas, en ese frenesí por lo gratis que desarrollan los jubilados y que nada tiene que ver con la clase social, que se empezaron a meter los sobres en la cartera.</p>
<p><strong>3. Los mozos que fingen que no se olvidaron de tu pedido, sino “que está saliendo”.<br />
</strong>Sí, veinticinco minutos para un té y hora y media para un cortado. Está complicado el tema del filtro ¿No?</p>
<p><strong>4. Esa nueva moda norteamericana de compartir mesa.<br />
</strong>Hace un par de semanas estaba sentada en Starbucks esperando a una amiga y dos viejas se enojaron porque no las dejé sentarse en mi mesa. “Es grande y se puede compartir” me dijeron, indignadas. “La mesa se puede compartir, pero la conversación no” les contesté, asquerosa como siempre. A ver si nos organizamos: no tengo ningún inconveniente en sentarme con un desconocido si ambos estamos trabajando en silencio. ¡Pero no es lo mismo con dos grupos de amigas que van a cotorrear y a escuchar lo que cuento! ¿Se supone que yo me junte con una amiga a hablar en código como cuando teníamos quince años y decíamos delante de mis padres que nos íbamos a emborrachar?</p>
<p><span id="more-177"></span></p>
<p><strong>5. Las coca colas de 330cc</strong>.<br />
Yo no sé a qué camello, a qué asqueroso, a qué seco de alma le alcanza tomar 300cc de líquido con una comida, pero estoy harta de pagar siete pesos por ese tubo de vidrio sin nada adentro. Es una estafa tan descarada que me cuesta creer que alguien la venda sin ir preso. Necesito ocho para saciar mi sed.</p>
<p><strong>6. Los mozos que no saben qué tiene cada plato.<br />
</strong>Mientras que un médico se aprende 206 huesos, 650 articulaciones, 1500 enfermedades, treinta y dos dientes, dos docenas de órganos, nueve mil síntomas comunes, el mozo todavía no puede contestar si la salsa florentina lleva crema. Además, a muchos les da pereza ir a averiguar, así que inventan los ingredientes y cuando te llega el plato, tiene justo eso que nos le pediste que no tenga. Estoy harta de mostrarles que la milanesa sí está frita o que la salsa tiene crema. Mi único consuelo es que los voy a ver con la cara paralizada por el colesterol en cinco años. Si tengo suerte, me los cruzo babeados en una silla de ruedas y puedo acercarme a susurrarles que yo tenía razón, que el arroz tenía gusto a manteca.</p>
<p><strong>7. Los clientes que retrasan a todo el mundo pidiendo que le cobren a cada uno</strong><br />
En todos lados, pero sobre todo en el microcentro, nunca falta un grupo de avaros pidiendo que les cobren individualmente. Encima, en general pagan quince pesos con tickets, tarjetas de débito y cheques de viajero American Express o un billete de cien pesos para tener cambio. ¡Dios mío! ¡Amarretes! ¡No va a pasar nada si uno paga y el amigo le debe quince pesos! ¡No sean enfermos!</p>
<p><strong>8. Que los empleados no sepan si tienen wifi<br />
</strong>Estoy hecha un manojo de nervios de explicarle a los mozos que me tienen que dar una clave para usar el wifi, y mostrarles el candadito en la notebook. La mitad de las veces me dicen cualquier cosa: que lo manejan &#8220;de arriba&#8221;, que todos se conectan así nomás o que la clave es el nombre del bar. Hace poco, pregunté cuatro veces y las cuatro veces me dijeron que la clave era <em>2a2b2c2d. C</em>uando me cansé de probar, fui hasta la caja y me explicaron la verdad. Era <em>aabbccdd</em>. O sea, dos de cada letra. Pero los cajeros tampoco se salvan. A la mayoría le cuesta entender que no hay señal y que tienen que resetear el modem. Cuando uno dice “resetear” ellos escuchan “derribar torres gemelas” o “cirugía a corazón abierto” y me dicen que hay que esperar que venga el dueño.</p>
<p><strong>9. Que se roben los clasificados del diario o recorten una página de las revistas</strong><br />
A ver si nos entendemos: los diarios no son una fuente de masas finas para que garroneros y otros buitres se sirvan. Yo no tengo por qué leer un diario desmembrado o lleno de dibujitos de un mocoso incontinente. Compren sus propias publicaciones, roñosos. Un diario cuesta tres pesos.</p>
<p><strong>10. Los mozos que no se juegan</strong><br />
A mí me encanta preguntarle al mozo qué me recomienda del menú. Me fascina cuando se despacha con sus preferencias incluyendo porciones, acompañamientos y cantidad de bebidas. En general nunca falla. Si no titubean y saben de qué están hablando, esa cena va a ser buena. No puedo entender a los estúpidos que dicen que depende del gusto de cada uno, que todo es rico o que no saben. Es obvio que depende de cada uno, pero te estoy preguntando a vos, mamerto. Respondé. Decime algo. Arriesgate.</p>
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		<title>No hay mal que por bien no venga</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Oct 2008 02:09:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[Entre una persona envidiosa y una optimista, prefiero la envidiosa. Entre un mentiroso y un optimista, me quedo con el que me miente. Entre un psicópata, un estafador, un asesino serial y alguien buena onda, prefiero el primero toda la vida.
Odio a la gente que cuando le cuento un problema o un enojo tremendo, me pide [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Entre una persona envidiosa y una optimista, prefiero la envidiosa. Entre un mentiroso y un optimista, me quedo con el que me miente. Entre un psicópata, un estafador, un asesino serial y alguien buena onda, prefiero el primero toda la vida.</p>
<p align="justify">Odio a la gente que cuando le cuento un problema o un enojo tremendo, me pide que mire el lado bueno de las cosas, afirma que fue &#8220;una desgracia con suerte&#8221;, me asegura que voy a aprener mucho de esto, me dice que el otro es tonto pero no hace las cosas con maldad, me aconseja que piense &#8220;en positivo&#8221;, me regala amuletos de la suerte, me suplica que no sea mal pensada, me sugiere que no me haga haga problema antes de tiempo, y por último, me desliza que a veces las cosas malas a veces suceden porque son una prueba de Dios.</p>
<p align="justify">La próxima vez que un tarado de estos me diga que tengo que estar agradecida por lo que tengo, voy a la casa y le rompo todo. Vamos a ver si ahí también cree que mi exabrupto fue una desgracia con suerte y que lo hice por tonta y no por maldad. Vamos a ver.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Tres tristes taxis</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Oct 2008 22:23:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Nunca taxi]]></category>

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		<description><![CDATA[El domingo, en Tucumán, decidimos ir hasta el cerro. Nos subimos a un taxi para que nos llevara, nos esperara y luego bajara con nosotros. El paisaje era hermoso, el clima era perfecto, mimarido estaba más bueno que nunca, pero hacia al final, cuando llegó la hora de pagar, el taxista, como siempre, me arruinó el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El domingo, en Tucumán, decidimos ir hasta el cerro. Nos subimos a un taxi para que nos llevara, nos esperara y luego bajara con nosotros. El paisaje era hermoso, el clima era perfecto, mimarido estaba más bueno que nunca, pero hacia al final, cuando llegó la hora de pagar, el taxista, como siempre, me arruinó el paseo.</p>
<p align="center">Carolina:<br />
¿Tenés cambio de 100? No tengo ochenta y siete pesos</p>
<p align="center">Taxista:<br />
Pero es 150, se cobra el doble porque es turístico&#8230;.<br />
Cuando es turístico se cobra así, por kilómetro.</p>
<p align="center">Carolina:<br />
¿Por qué?</p>
<p align="center">Taxista:<br />
Y&#8230; porque te alejás mucho y hay que volver.</p>
<p align="center"> Carolina:<br />
Pero si te tomamos en la terminal y volvimos a la terminal<br />
y te estoy pagando la vuelta.</p>
<p align="center">Taxista:<br />
Sí, pero fue lejos.</p>
<p align="center"><span id="more-161"></span></p>
<p align="center">Carolina:<br />
(Adelantándome a mimarido, que pretendía hacerlo razonar)<br />
Mirá, te lo voy a dejar muy clarito, porque si pierdo cinco<br />
segundos más discutiendo adentro de esta lata me pego un tiro.<br />
No te voy a pagar ni un peso de más y si volvés a insistir llamo a la<br />
policía para que te lleve preso. ¿Me entendiste?</p>
<p align="center">Taxista:<br />
Pero es turístico. Se cobra por kilómetro.</p>
<p align="center">Carolina:<br />
¿Me entendiste, sinvergüenza?</p>
<p align="left">Pero la racha no terminó ahí. El lunes, cuando volvimos de Tucumán, nos tocó un taxista con delirios conspirativos de orden fantástico y muchas ganas de conversar. Yo estaba de malhumor, previsiblemente. Y mimarido estaba muy cansado por el viaje.</p>
<p align="center">Taxista:<br />
Y ahora la Cristina se va de viaje a no sé dónde&#8230; Dejame<br />
de joder&#8230; ¿Por qué no se ocupa de hacer llover en la provincia?<br />
Hoy veía la <em>telelisión</em> y es la sequía más grande en 100 años</p>
<p align="center">Carolina:<br />
Claro, que haga llover. Yo tengo secas las plantas del patio.</p>
<p align="left">Mimarido me amenazó con las cejas.</p>
<p align="center">Carolina:<br />
(En tono conciliador)<br />
Bueno, por lo menos no desata huracanes como Bush.</p>
<p align="left">Mimarido me volvió a fulminar con los ojos.</p>
<p align="center">Carolina:<br />
(Bajando la voz)<br />
O los de Filipinas, Indonesia, China. Esos sí que son malos en serio.<br />
¡Hacen tsunamis y terremotos!</p>
<p align="center">Mimarido:<br />
Nos bajamos acá&#8230;</p>
<p align="center">Carolina:<br />
Pero podría poner un clima más lindo para febrero ¿No?</p>
<p align="left">Y finalmente, hoy a la mañana, me tocó el tercero en tres días. Me subí en un taxi rotoso en Juncal y Agüero para ir al banco y me esperaba, agazapado, un morboso con ganas de charlar.</p>
<p align="center">Taxista:<br />
No, justo miraba esa esquina, viste, porque hoy<br />
a la mañana mataron una criatura&#8230;</p>
<p align="center">Carolina:<br />
Esta conversación no va a pasar.</p>
<p align="center">Taxista:<br />
¿Disculpe?</p>
<p align="center">Carolina:<br />
Que esta conversacion no va a pasar. No vamos a hablar de<br />
nenes muertos, ni de choques, ni de motochorros, ni de<br />
violaciones. No vamos a hablar.</p>
<p align="center">Taxista:<br />
¿Alguien te dijo qué tenés malhumor, querida?</p>
<p align="center">Carolina:<br />
Puf. Ponete en la fila.</p>
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		<title>Ningún boludo</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Sep 2008 18:34:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[La gente más idiota del mundo es la que usa las siguientes fórmulas para hablar de sí misma: &#8221;porque yo no soy ningún boludo&#8221;, &#8220;yo seré bueno, pero no boludo&#8221;, &#8220;porque si hay algo que soy, es sincero&#8221; y &#8220;porque yo, a boludo, boludo y medio&#8221;. Inmediatamente después de escuchar a alguien aclarando que no es boludo, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La gente más idiota del mundo es la que usa las siguientes fórmulas para hablar de sí misma: &#8221;porque yo no soy ningún boludo&#8221;, &#8220;yo seré bueno, pero no boludo&#8221;, &#8220;porque si hay algo que soy, es sincero&#8221; y &#8220;porque yo, a boludo, boludo y medio&#8221;. Inmediatamente después de escuchar a alguien aclarando que no es boludo, lo catalogo como un imbécil para toda la vida. Y no hay forma de revertirlo. Sólo un boludo necesita avisar que no es boludo. Los demás están ocupados con otra cosa.</p>
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		<title>Las flores del mal</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Sep 2008 00:13:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mis principios]]></category>
		<category><![CDATA[Odiar es divino]]></category>

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		<description><![CDATA[Como la mayoría de los adultos gruñones que conozco, yo también odio el día de la primavera. Detesto los puestos de flores vestidos de celofanes, los informes sobre la sensación térmica, los movileros de la tele en musculosa, y el hormiguero de estudiantes de bigote ralo y frente acnéica que, munido de tapers, pelotas de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Como la mayoría de los adultos gruñones que conozco, yo también odio el día de la primavera. Detesto los puestos de flores vestidos de celofanes, los informes sobre la sensación térmica, los movileros de la tele en musculosa, y el hormiguero de estudiantes de bigote ralo y frente acnéica que, munido de tapers, pelotas de fútbol y cartones de tetra brik, sale a castigar el indefenso rosedal de Palermo.</p>
<p align="justify">Pero además de un escenario de vándalos con las hormonas por las nubes, el día de la primavera es ante todo, el preámbulo de ese infierno llamado verano, que algunos obtusos asocian a las caipirinhas y a las reposeras, en vez de entender que en Buenos Aires, el calor tiene más que ver con el olor a bolas que hay en el subte que con tomarse un trago al borde de la pileta.</p>
<p align="justify">Sin embargo, a diferencia de otros quejosos, yo no empecé a odiar el día de la primavera cuando la edad me volvió mañosa e intolerante. Con los años mi repulsión militante ha crecido, es verdad, pero yo odio el día de la primavera con idéntica pasión desde que tenía once años. Desde que miraba dibujitos animados, soñaba con ser grande y creía que Nellie Oleson era la chica más linda del mundo. Desde que fui por primera vez con mi taper y mi mochila a recibir a Pomona en los lagos de Palermo, y volví a casa llorando a casa con un pebete de salame pegado en el pelo.</p>
<p align="justify"><span id="more-159"></span></p>
<p align="justify">Lo primero que odio del día de la primavera es el tema del picnic. Desde chica me impresionaba la cantidad de combinaciones de sandwiches que hacían otras madres y la familiaridad con la que esos chicos asumían sus rellenos como normales. Cada taper que se abría desnudaba la intimidad de un hogar con una promiscuidad, que al menos a mí, me resultaba intolerable. Me chocaba ver a amigos que hasta el momento yo creía hermanos afines, degustar una empanada de cantimpalo o un sandwich de huevo frito con total naturalidad. Y me asustaba, porque desde ese momento se abría un abismo igual al de la gente que se cría lejos, en otros países, o en otras épocas. Igual al de gente que nunca fue mi amiga, ni compartió mi infancia, ni vino a tomar la leche a mi casa cuando era chica.</p>
<p align="justify">Lo segundo que me parece insalvable es la locación. No puedo entender para qué un grupo de seres humanos que sí tienen casa quiere ir a <em>yirar</em> como un linyera mugroso por los bosques ¿Qué diferencia hay entre festejar la primavera en un jardín con baños y parrillas, y vagar -nómade y con olor a chizito- por el Rosedal? ¿Qué clase de festejo tiene lugar entre un montón de basura con restos de mayonesa, pan lactal y música espantosa mezclada con la voz de una promotora gritando por megáfono las bondades de su producto? ¿Qué hay de apasionante en recibir pelotazos de balones ajenos o padecer a un montón de alumnos de otros colegios excitados por la sal de las papas fritas? ¿Cuál es la gracia de hacer cola para tomar gratis un culito de gatorade o agarrar un vasito de sopita Knorr de una degustación si en casa toda esa gente tiene sopa y jugo en la heladera?</p>
<p align="justify">Lo tercero, es la excitación general del público promedio. La primavera coincide con el día del estudiante, que a su vez, coincide con la adolescencia. Y yo detesto profundamente la adolescencia. Incluso cuando yo misma era la adolescente sentía vergüenza de estar adolesciendo. Cada vez que una amiga me empujaba o veía compañeras cantando en el colectivo, amenazaba con tirarme del micro en movimiento. La primavera, y más concretamente el día de la primavera, acentúa esa fiebre idiota hasta la alucinación. Es el evento más esperado, el pico más alto, la cumbre de la estupidez <em>teenager</em>. Y prueba de eso es que ese día siempre llueve porque la naturaleza quiere calmar esas bestias a manguerazos.</p>
<p align="justify">Por último, el día de la primavera es siempre un evento molesto y contradictorio. Antiguamente, la gente festejaba la llegada de la estación como el anuncio de una época de lluvias y de belleza que traían buenas cosechas y prosperidad para su pueblo. ¿Desde cuándo ese festejo se transformó en una jauría de maleducados previsibles y borrachos empujándose al lago? ¿En qué momento festejar la primavera empezó a ser la destrucción de parques públicos, la contaminación de los lagos, y la venta de flores dopadas, cortadas y teñidas para regalarle a las secretarias? Yo no creo que nada digno pueda festejarse ni con cumbia, ni con vino de caja, ni con salame. Y mucho menos con empujones.</p>
<p align="justify">Además ¿No es curioso que un montón de repetidores y holgazanes llenos de inasistencias, amonestaciones y notas bajas salgan a festejar el &#8220;Día del estudiante&#8221;? ¿Qué tiene para celebrar el animal que se llevó catorce materias el año pasado? ¿No debería estar aprendiendo los tiempos verbales en vez de estar mezclando vino con coca cola atrás de un árbol? ¿No tendrían, sus padres, que tirarse al piso de risa cuando el animalito venga avisarles que pretende ir a festejar?</p>
<p align="justify">Y como si fuera poco, el día de la primavera es la puerta oficial al calor del microcentro. Desde ese momento, queda oficialmente inaugurada la estación de aureolas rancias debajo del brazo, de los asientos transpirados y del hedor asfixiante a cuerpo chancho, remolón y mal aseado que flota como una nube ácida por toda la Capital Federal. Y peor para quienes no tengan aire acondicionado. El día de la primavera les recuerda con un clavel o un bombón que durante seis meses sufrirán ese cáncer llamado calor y ese hedor roñoso al menos cinco días de la semana.</p>
<p align="justify">Así que por favor, les pido encarecidamente que me dejen de joder. No me den más fresias, no me manden más postales con flores, no me ofrezcan promociones con descuento para irme de paseo. No me vuelvan a mencionar el tema, que si eso es la primavera, quiero que se vaya pronto y vuelva el invierno.</p>
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		<title>Gente como otros</title>
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		<pubDate>Fri, 26 Sep 2008 22:28:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[La gente que le agrega &#8220;s&#8221; a cualquier palabra (dice &#8220;fuimos al vips del boliche&#8221;, &#8220;Actúa Alfredo Caseros&#8220;, mediaslunas, &#8220;Untado con un dips de cebolla&#8221;, soy fans de Cristian Castro) es la misma alguna vez fue socia del fanclub de algún artista latino, llama a las radios para mandar saludos, pone pasacalles para los cumpleaños, compra [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La gente que le agrega &#8220;s&#8221; a cualquier palabra (dice &#8220;fuimos al <em>vips</em> del boliche&#8221;, &#8220;Actúa Alfredo <em>Caseros</em>&#8220;, <em>mediaslunas</em>, &#8220;Untado con un <em>dips</em> de cebolla&#8221;, soy <em>fans</em> de Cristian Castro) es la misma alguna vez fue socia del fanclub de algún artista latino, llama a las radios para mandar saludos, pone pasacalles para los cumpleaños, compra ropa en mercadolibre, baila cumbia en los casamientos, toma licores frutados, ananá fizz, y tragos como &#8220;Orgasmo de pitufo&#8221; o &#8220;Pantera Rosa&#8221;.</p>
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		<title>Bestiaria en Tucumán</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Sep 2008 21:31:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mis principios]]></category>

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		<description><![CDATA[Este viernes voy a estar en Tucumán presentando BESTIARIA. La cita es a las 21 hs, en la sala “Paco Urondo” de la Librería El Griego (Muñecas 287) en donde Bernardo Erlich me presentará y hablará pestes de mí. Además, la actriz Vicky Pérez va a leer algunos textos del libro. A quienes vivan en Tucumán, los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Este viernes voy a estar en Tucumán presentando BESTIARIA. La cita es a las 21 hs, en la sala “Paco Urondo” de la Librería El Griego (Muñecas 287) en donde <a href="http://elerlich.com">Bernardo Erlich</a> me presentará y hablará pestes de mí. Además, la actriz Vicky Pérez va a leer algunos textos del libro. A quienes vivan en Tucumán, los espero ahí, y a quienes no, mala suerte.</p>
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		<title>Casi famosos</title>
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		<pubDate>Sun, 21 Sep 2008 15:05:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando era chica tenía un par de amigas que hacían algo que me causaba una vergüenza fatal: firmaban con su nombre y el apellido de un integrante de los Guns n Roses. María McKagan o Natalia Rose, por ejemplo. No sin terror, ahora descubro que todavía hay gente que anda suelta (repito: que anda suelta) y hace lo mismo; que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando era chica tenía un par de amigas que hacían algo que me causaba una vergüenza fatal: firmaban con su nombre y el apellido de un integrante de los Guns n Roses. María McKagan o Natalia Rose, por ejemplo. No sin terror, ahora descubro que todavía hay gente que anda suelta (repito: que anda suelta) y hace lo mismo; que mezcla su nombre con el apellido de un ídolo deportivo o musical. En una semana me crucé con tres retardados distintos: un Chiqui Vilas, una María Sol Gallagher e incluso una Romina Montaner. Quise contestarles desde una casilla nueva, a nombre de <em>Arnol Yuapseneguer</em> o <em>Maiquel Yacson</em> pero mimarido no me dejó. Estoy esperando que se vaya a algún lado para hacerlo.</p>
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		<title>Ingresos brutos</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Sep 2008 23:55:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mimarido]]></category>

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		<description><![CDATA[Antes de ayer fue el cumpleaños de un amigo de mimarido y no tuve más remedio que ir a la fiesta. Y digo que no tuve más remedio porque no soporto las fiestas de cumpleaños. Ni siquiera las de la gente que estimo. La idea de cenar rodeada de un montón de compañeros de oficina [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Antes de ayer fue el cumpleaños de un amigo de mimarido y no tuve más remedio que ir a la fiesta. Y digo que no tuve más remedio porque no soporto las fiestas de cumpleaños. Ni siquiera las de la gente que estimo. La idea de cenar rodeada de un montón de compañeros de oficina que no conozco me dan ganas de tirarme de un auto en movimiento. Ya la gente de oficina me da sueño. Imagínenselos borrachos, con el azúcar por las nubes, dandole rienda suelta al viejo sueño de ser capocómico, con una rutina de chistes malos que robaron de la televisión.</p>
<p align="justify">Pero a veces no puedo decir que no. A veces mimarido me frunce el ceño y no tengo más remedio que ponerme la careta de la buena onda e ir al cumpleaños a brindar con la bandada de pavos en cuestión.</p>
<p align="justify">La cena arrancó como una gran promesa de bienestar: los conocidos hablaban entre ellos y no me dirigían la palabra. Una suerte. Sólo tenía que aguantar hasta las once y luego huir argumentando que me dolía la cabeza.</p>
<p align="justify">Sin embargo, hacia las diez de la noche la velada sufrió un giro inesperado que me complicó la huida. Me pasó lo peor que le puede pasar a una mujer en un cumpleaños. El anfitrión quiso alardear de un whisky, reclutó a los hombres, y me dejó sola con las esposas, que al parecer tenían unas ganas bárbaras de hablar de niños y televisión.</p>
<p align="justify"><span id="more-147"></span></p>
<p align="justify">Tengo que reconocer, sin embargo, que al principio no me preocupé lo suficiente. Mi plan era cantar para adentro o contar los dibujitos del mantel y abstrarme de la conversación hasta que pudiera empezar a bostezar, anticipando la huida. Y así lo hice. O traté, porque una tonta me empezó a provocar innecesariamente.</p>
<p align="center">Tonta:<br />
Entonces tenés que llamar a la radio todos los días para que no baje el ranking&#8230;</p>
<p align="center">Tonta dudosa:<br />
Pero qué importa, si vos el tema lo podés escuchar igual&#8230;</p>
<p align="center">Tonta:<br />
Sí, pero me gusta que esté en el &#8220;topforti&#8221; porque yo lo escucho todo&#8230;</p>
<p align="center">Tonta dudosa:<br />
Bueno, ponete el cd&#8230; Pero no vas a estar dos horas discando<br />
hasta que te entre el llamado&#8230; Y más si no regalan nada&#8230;</p>
<p align="center">Tonta:<br />
Bueno, el regalo es ya que te pasen el mensaje&#8230;.</p>
<p align="justify">Se ve que involuntariamente los músculos de mi cara empezaron a armar una cara de culo tremenda, una suerte de batiseñal del malhumor, que alertó a mi marido a lo lejos. Curioso, me empezó a hacer una ladeadita de cabeza preguntándo de qué estábamos hablando. Yo cerré los ojos, sacudí la cabeza, como diciendo &#8220;nada&#8221; y seguí en la mía. Pero él, desconfiando, puso esa expresión de súplica que me hace cuando estoy por empezar a pelear&#8230;</p>
<p align="center">Tonta:<br />
No sé, es que el cd es todo lo mismo&#8230; Y además, hay uno o<br />
dos temas buenos por cd, los que se ponen de moda&#8230; En la radio<br />
más son como enganchados y además es lo mejor&#8230; Es como si<br />
alguien sacara los mejores de cada cd y los pusiera juntos para vos&#8230;</p>
<p>Se rieron festejandole la ocurrencia y yo me quedé tiesa, sin siquiera fingir una risita cómplice. Mimarido se dio cuenta en seguida. Ellas se doblaban como árboles sacudidos por el viento y yo me mantenía erguida y malhumorada como un mástil.</p>
<p align="center">Tonta:<br />
(Categórica)<br />
Es que si no llamás y votas no escuchás lo que querés&#8230;<br />
O sea, hacete cargo si después en la radio no pasan la música que te gusta&#8230;</p>
<p align="center">Carolina:<br />
Uf&#8230;</p>
<p align="center">Tonta dudosa:<br />
Pobre, la estamos dejando afuera&#8230;</p>
<p align="center">Carolina:<br />
No, no. No se preocupen que no me interesa&#8230;</p>
<p>Se quedaron perplejas, mirándome unos segundos. Mimarido, a lo lejos, levantó las cejas.</p>
<p align="center">Carolina:<br />
No, no, está todo bien&#8230; No me interesa conversar&#8230; (incómoda,<br />
tratando de enmendar la situación). O sea, no con ustedes, quiero<br />
decir, no me interesa este tema en general&#8230;. No se preocupen.<br />
O sea, no sé si lo que pasan en el top 40 es música. O en realidad<br />
depende de qué radio&#8230; FM pasa unas esas baladas caldosas de latino<br />
calentorro que usan para practicar en Operación Triunfo&#8230; Es como<br />
hablar del cine que pasa Telefé, qué se yo. ¿Es cine? ¿Tiene<br />
sentido debatir si te gusta el cine usando como parámetro las películas<br />
de Brigada explosiva?</p>
<p>La tonta subió las cejas, desencajada.</p>
<p align="center">Tonta:<br />
No, obvio&#8230;. Hay películas y películas, a veces no querés<br />
algo &#8220;para pensar&#8221;, querés algo &#8220;para pasar el rato&#8221;.</p>
<p align="center">Carolina:<br />
(Sonriendo, fayuta)<br />
Es un peligro creer que hay arte para pasar el rato y arte para pensar.</p>
<p align="center">Tonta:<br />
Bueno, &#8220;Duro de matar&#8221;. ponele, es para pasar el rato.</p>
<p align="center">Carolina:<br />
Para mí, &#8220;Duro de matar&#8221; es una épica moderna y es una maravilla.</p>
<p align="center">Tonta:<br />
Sí, está buena, pero no te deja nada.</p>
<p align="center">Carolina:<br />
Jajajjaja ¿Y qué querés que te deje? ¿Propina? ¿Un souvenir?</p>
<p align="center">Tonta:<br />
(Riéndose, incómoda)<br />
No, pero no podés comparar un libro de cuentos con otro que te<br />
deja algo, te hace pensar, te deja enseñanzas. ¿Entendés?</p>
<p align="center">Carolina:<br />
Jajajajajajaj ¿Enseñanzas? ¿Vos decís como &#8220;Quién se ha llevado<br />
mi queso&#8221;? ¿Vos esperás una moraleja? Leete la fábula del zorro<br />
y la cigueña para leer una moraleja. El arte no es bueno o malo de<br />
acuerdo &#8220;a la moraleja&#8221;. Es una locura. No es un taladro o una silla,<br />
no se valora de acuerdo a la utilidad.</p>
<p>Mimarido me empezó a mirar con los ojos desorbitados del miedo y yo le esquivaba la mirada. Una vez que entraste en el discurso monomaníaco de la gastada, es muy difícil salir en la mitad.</p>
<p align="center">Tonta:<br />
Bueno, si no los lees no podés saber.</p>
<p align="center">Carolina:<br />
No tengo que leerlos, un libro que habla de &#8220;tu ser&#8221; no merece ser<br />
leído. En Suecia, por ejemplo, los productos más dañinos son los<br />
que pagan impuestos más altos. Los cigarrillos, el alcohol, los aerosoles,<br />
suponete, pagan más porque enferman a la sociedad o contaminan<br />
el medioambiente y deben contribuir más con salud, educación o<br />
prevención justamente para revertir ese daño&#8230; Los libros de autoayuda<br />
deberían tener los mismos impuestos que el cigarrillo y además debería<br />
estar prohibido que sean exhibidos en vidrieras, delante de todo el mundo.</p>
<p>Mimarido vio las caras, abrazó a su amigo y vino en dirección a nuestra mesa, así que me tuve que apurar.</p>
<p align="center">Tonta:<br />
Bueno, a mí no me parece, me parece que cada uno puede<br />
leer lo que quiera y si te hace bien&#8230;</p>
<p align="center">Carolina:<br />
¿Pero cómo sabés qué te hace bien? Perdoname, pero vos escuchás<br />
el &#8220;topforti&#8221; y esperás que pasen tu mensaje en la radio&#8230;. En un país ideal<br />
vos pagarías el doble de impuestos que yo sólo por llamar a<br />
la radio para votar.</p>
<p align="center">Tonta dudosa:<br />
Mientras no le hagas mal a nadie&#8230;.</p>
<p>Mimarido me miró, severo, desde una punta de la mesa.</p>
<p align="center">Carolina:<br />
Es que ese es el punto. Vos le hacés mal a tus hijos leyendo autoayuda<br />
adelante de ellos. Me hacés mal a mí obligándome a tener esta conversación.<br />
Y le hacés mal a los que viajan en taxi y tienen que padecer el tema<br />
que vos pusiste en el &#8220;topforti&#8221; porque te deja moraleja ¿Me entendés?</p>
<p align="center">Mimarido:<br />
Las saludo, nos tenemos que ir&#8230;</p>
<p align="center">Tonta:<br />
Mirá, vos siempre podés cerrar los ojos y apagar la radio&#8230;</p>
<p>Mimarido me agarró la cartera y me empezó a empujar hacia el portón del jardín, mientras su amigo nos acompañaba para abrir la reja. Yo cerré los ojos y empecé a caminar como si fuera ciega.</p>
<p align="center">Carolina:<br />
Tenés razón. Lo voy a hacer ahora mismo. Te apago. Click.</p>
<p>Y me fui caminando con los ojos cerrados, tanteando las paredes y procurando no chocarme con los autos y las mesas.</p>
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		<title>Mariquitas</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Sep 2008 04:02:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Berrinches]]></category>

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		<description><![CDATA[No existe gente más cobarde y apestosa que la que no se hace cargo de lo que le gusta hacer. La que reconoce que escucha cumbia &#8220;pero sólo para bailar&#8221;, que ve la novela &#8220;sólo porque la pone la chica&#8221;, la que tiene un cd de Cristian Castro &#8220;porque se lo regalaron&#8221;, la que mira [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>No existe gente más cobarde y apestosa que la que no se hace cargo de lo que le gusta hacer. La que reconoce que escucha cumbia &#8220;pero sólo para bailar&#8221;, que ve la novela &#8220;sólo porque la pone la chica&#8221;, la que tiene un cd de Cristian Castro &#8220;porque se lo regalaron&#8221;, la que mira Tinelli &#8220;sólo por distracción, para bajar a tierra, después de la oficina&#8221; o la que va a tirarle besos a los travestis &#8220;pero sólo para joder&#8221;.</p>
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		<title>El amiguiento</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Sep 2008 23:53:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La peleadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Odiar es divino]]></category>

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		<description><![CDATA[Cada vez que se me acerca un amiguiento, siento lo mismo que cuando me llega spam. Una irritación e impotencia parecidas a las que provocan esos moscardones pegajosos que sobrevuelan la cocina en las tardes de verano. El amiguiento es el spam de la vida.
Los amiguientos son seres perturbados dispuestos a humillarse de las formas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cada vez que se me acerca un amiguiento, siento lo mismo que cuando me llega spam. Una irritación e impotencia parecidas a las que provocan esos moscardones pegajosos que sobrevuelan la cocina en las tardes de verano. El amiguiento es el spam de la vida.</p>
<p>Los amiguientos son seres perturbados dispuestos a humillarse de las formas más pintorescas para conseguir la compañía y el cariño de otra persona. Y usan la ingeniería más burda para acercarse, porque entienden la amistad como un acto premeditado y no como un acto de magia. Son delincuentes morales; ladrones que se aprovechan de la confusión, la oscuridad o el apuro para tomar por la fuerza algo que no le corresponde. Abusan de la cortesía y la compasión ajena, agazapados como un gato doméstico, y saltan encima de su presa con la excusa de cambiar apuntes, de prestar un libro, de invitar a algún evento, o simplemente de ofrecer un favor redundante y difícil de rechazar.<br />
<span id="more-145"></span>En general, los amiguientos atacan en reuniones sociales o en el colegio, cursos o universidad. Son fácilmente reconocibles porque se ríen de todos los chistes, están siempre de acuerdo con todo y se prestan a cualquier actividad, por más aburrida y sacrificada que sea. Llaman y llaman mendigando un café que nunca llega, y soportan las excusas más  inverosímiles y los rechazos más grotescos con completo estoicismo de enamorado medieval. Tienen el cerebro todo forrado en teflón: no escuchan cuando alguien se hace negar, susurrando, al lado del teléfono o cuando descubren que ese amigo que juraba estar fuera de Buenos Aires está, en realidad, tomando una cerveza el sábado por la noche.</p>
<p>El amiguiento viene sólo en dos modelos: insoportable y exaltado, o aburrido. El primero está deses