El tanito maltratador
Hay gente con la que todavía no me pelee, pero que tengo agendada para pelear. Los tengo entre ceja y ceja. Los miro en silencio, deseosa, expectante, camorrera, esperando el momento ideal para iniciar una revuelta.
Soy como un nene que admira una torta detrás del mostrador de una confitería. Se me hace agua la boca. Los veo hacer su numerito, y me imagino los gritos, su cara desencajada, la expresión de la gente alrededor, y me río sola, como si estuviese viendo una comedia de humor negro por televisión.
Un buen ejemplo es el tanito maltratador, espantoso y prepotente que va a comprar a la misma verdulería que yo. No veo la hora de agarrarlo con tiempo. Quiero pelearme con él hasta hacerlo llorar. En primer lugar, porque es una persona horrible que maltrata a mis dóciles verduleros, (quienes me guardan los berros más crocantes y las uvas más dulces todos los días). Y en segundo lugar, porque creo que sería una gran anécdota.
El tanito maltratador usa un short caído-cagado color amarillo patito, mocasines y una chomba apretadita que me da un asco inmenso. Cuando lo ven llegar, los vendedores suspiran y miran fijo las uvas para disimular el hastío anticipado, pero yo sonrío, como gato que se relame, ansioso, alrededor de un plato de atún.
Además de su vestuario de viejo insufrible, el tano tiene dos vicios insoportables, que al juntarse, se potencian. Es un amarrete careta. Es decir que siente vergüenza de su avaricia pero también que intenta disimularla disfrazándola siempre de otra cosa.
Como le da pudor regatear el precio de un producto, por ejemplo, el tanito se hace el sordo.
Tanito espantoso:
Ah, 3 atados 1,50. Dame seis entonces.
Verdulero:
No, no, 1,50
Tanito espantoso:
Por eso, 3 x 1,50, me llevo seis.
Verdulero:
No, 1,50 cada uno.
Tanito espantoso:
Si, cada paquete de tres. Dame las más
chiquitas que son más tiernas. Seis.
Otro ardid patético para evitar consultar los precios de toda la mercadería y así poner evidencia que compra sólo lo más barato es acusar a los verduleros de estafadores a los gritos, asegurando que él consigue lo mismo a la vuelta por dos cospeles.
Tanito espantoso:
¡Tres pesos cada palta! ¡Ah no, me las sacás ya mismo!
No, no. Yo pensé que estaban a un precio normal…
Si acá a la vuelta las pago cincuenta centavos cada una…
¡Es una locura! (revoleando los ojos) Queeeé rooooobo
Y no es todo. Tiene triquiñuelas más odiosas. Siempre trata de encontrar un defecto en la mercadería para conseguir un descuento, pero al mismo tiempo, maquilla un poco el vicio para que nadie advierta que se lleva algo fallado.
Tanito espantoso:
¿Y los de allá? ¿Esos más maduritos?
(Señalando una cordillera de duraznos podridos
llenos de abejas y otras alimañas) ¿Esos son más
caros? Porque justo los quiero para hacer
dulce yo, como esos, que son ideales.
Verdulero:
Le puedo dejar a un peso…
Tanito espantoso:
¿Un peso? ¡Pero yo los quiero para hacer dulce!
Pf (protestando, como si lo asaltaran a mano armada)
Bueno, dame dos duraznitos. Elegímelos lindos eh,
que no estén muy machucados. Los más sanitos.
Fijate que no estén golpeados… Son para hacer dulce,
pero igual. Ese no que está muy maduro.
La última vez que lo vi, yo salía del supermercado (que está enfrente) y lo divisé desde lejos, cargando acelgas como un loco y volviéndolas a poner en sus cajones, todo alterado, en el momento de pagar. Me apuré a cruzar la calle, para atajarlo antes de que se vaya pero como no llevó nada, no tuvo que ir hasta la caja y se fue antes de que yo llegue.
Pero sé que no va a ser mi última oportunidad. Lo estoy esperando, deseosa, receptiva y chiflada, con un montón de adjetivos horribles atorados en la garganta, al lado de una pira de ciruelas pasadas, frotándome las manos como esas moscas verdes y lentas que sobrevuelan la verdura en los días de calor.
- Publicado por La peleadora a las 09:42 pm
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April 29th, 2009 a las 1:17 pm
me gusta mucho lo que escribis y este relato en particular me llamó la atención. Paso a contarte/les: mi vieja es Tana, el tema de la nacionalidad ya no creo que sea un mito en absoluto. Mas que nada los que vinieron de la guerra tienen una manía extraña con el ahorro, el reciclado, el NO gastar!!….amarrocar, amorrocar y amarrocar….Pelotudeces!!…sin ir mas lejos ayer vino mi vieja a visitarme a mi casa y cuando la iba acompañando al tren, obviamente venia cargada de bolsas, se paró en el medio de la vereda y levanto algo……NO era un billete….era una lapicera…me podés explicar para que???….yo no entiendo…junta mugre no más …le encanta… encima era de noche ni se como la vio, se ve que anda buscando. Los tanos son dificiles y complicados…pero mi Vieja es un tema aparte!!
December 3rd, 2008 a las 2:10 pm
El tanito maltratador, si lo conoceré………
Cuando chica hacía las compras porque me mandaba mi mamá.
Era la época de Alfonsín, cuando de la mañana a la tarde los precios
subían. El tema es que mi vieja volvía conmigo al almacén y le armaba
un escándalo tal que yo no sabía dónde meterme, para colmo iba a
tener que seguir yendo ahí porque no había muchos otros en el barrio y tenía todo lo que querías.
Ahora vas a CARREFOUR ó VEA etc……….
El tanito me atendía al final aunque llegaran todos después de mí y me miraba mal………….
Yo era tan chica 8 años más ó menos y me daba miedo.
Cuando sos chico te tenés que bancar cada cosa.(Cómo odiaba a mi vieja en ése momento)
September 11th, 2008 a las 2:14 pm
Que infierno cuando esperamos que nos atiendan y estas personas se ponen a hacerle perder tiempo al vendedor!
August 7th, 2008 a las 10:21 pm
Ufff…me pasa lo mismo con muchos.
Estoy esperando cualquier cosa que pueda calificar como mínima provocación para poder descargarme tranquila…