El discreto encanto de hablar al pedo
Hace diez días tuve que ir a hacerme un análisis de sangre bien temprano. A sabiendas de que a las 8:30 de la mañana siempre estoy de malhumor, procuré buscar un taxi nuevo y sin adornos raros (remeras en los asientos, perritos que mueven la cabeza, dados de peluche) que me llevara a destino libre de sobresaltos y conversaciones desagradables.
Tardé como quince minutos, pero la espera valió la pena. El auto era nuevo, el olor a limpio rozaba la germofobia, y además el chofer ofrecía los diarios y revistas de la semana y tenía los ceniceros llenos de caramelos. Me subí, dejé la cartera sobre el asiento y le dije el nombre del hospital. Ni hizo falta darle la dirección. Sabía perfectamente a donde era porque según él, ahí se atendía toda su familia.
Taxista:
Tengo la obra social del hospital por el trabajo de mi mujer.
Genial. Empezamos bien. No me pregunto “¿Pueyrredón y qué?” ni me preguntó si iba a la fábrica de Felfort, ni me dijo que había un incendio justo sobre esa avenida. Sólo hizo un comentario y luego se calló.
Taxista:
Si querés agarrá una revista. Son todas de esta semana.
Agarré el diario y hojeé la parte de espectáculos. Me di cuenta que no leía un diario de papel desde hacía por lo menos cuatro o cinco años.
Carolina:
Gracias.
Pero apenas empecé a leer tuve la impresión de que había caído en una trampa. Que ese auto de apariencia silenciosa y confortable, escondía en su fachada servicial la guarida de un charlatán.
Taxista:
¿Qué me decís del viejo éste eh?
Carolina:
¿Perdón?
Taxista:
Este Sofovich ¿Lo viste? (Me señala una foto de lo que estoy leyendo).
Se caso con una piba de no sé, 30 pirulos… Una nena eh… 34 años…
(Hace un silencio dramático) ¿Sabés lo que van a durar? ¿Qué puede hacer
un tipo de 70 con una piba de esa edad? ¿Para qué le sirve?
Carolina:
No tengo idea.
Taxista:
Además, la guita que costó esa fiesta, para lo que van a durar…
Cuando la piba se dé cuenta que el tipo no le sirve para nada,
lo va a dejar por uno de veinte…
La sola idea de que alguien creyera que los hombres “servían” para algo y que esa supuesta utilidad además estuviera relacionada con la procreación o el placer sexual me dio ganas de cagarlo a trompadas, pero me di cuenta que si se lo explicaba, empezaba una conversación sobre un tema que no era mío y caía en su juego perverso de tachero bocón.
Taxista:
(Insistiendo y arqueando las cejas, fanfarrón, como si
estuviese emitiendo un diagnóstico irrefutable)
Dos meses van a durar.
Carolina:
Ajá.
Taxista:
A la piba le gusta la guita, pero te digo, se va a arrepentir, porque
va a tener toda la torta eh, toda. Coche, viaje, mucama, toda la torta,
pero… un tipo, a esa edad. Yo sé lo que te digo…
Carolina
¿Y les avisaste?
Taxista:
(me dice cogoteando hacia el asiento de atrás)
¿Disculpame?
Carolina:
Digo si les avisaste.
Taxista:
¿Ehm, si les avisé yo?
Carolina:
Sí, digo si fuiste al salón ayer a parar el casamiento para notificarles
que vos…. (levantando el cartelito con la identificación del taxista) Juan…
Carlos Andrade, de… 58 años, taxista, decís que no van a durar…
¿No se lo habrás dicho en la ceremonia, no? Porque me imagino a esa
pobre chica desesperada, amenazando con tirarse del techo del salón,
Sofovich enfurecido y desolado tratando de que no se arme un caos
mediático. Todos destrozados porque vos, Juan Carlos Andrade, taxista
de (vuelvo a leer la identificación) ¿Rivadavia al 9100 qué es? ¿Floresta?
Sí, Juan Carlos Andrade, taxista de Floresta dice que no van a durar.
Debe haber sido terrible. Deben estar preocupadísimos. No deben haber
dormido en toda la noche.
Taxista:
Lo sabe todo el mundo. No lo digo yo. Todos dicen que no van a durar.
Carolina:
¿Todos quiénes? ¿En dónde están esos “todos” que saben tanto y a qué se
dedican? ¿Nélida de Mataderos, que mira Intrusos mientra toma mate?
¿El cuidacoches de Florida y Corrientes? ¿La esposa vaga de algún polista
de medio pelo que lee una revista mientras le esculpen las uñas?
¿Quiénes son todos los que saben?
Taxista:
Vos reíte pero uno sabe más por viejo…
Carolina:
¡No me río! ¡Si estoy desolada como Sofovich! Ese pobre
hombre se va a tirar por la ventana…
Taxista:
Bueno, vamos a ver quién tiene razón a la larga, si vos o yo…
Carolina:
No entendés. Yo ni quiero tener razón porque ni siquiera tengo una
opinión. Me da vergüenza tener una opinión sobre el tema.
Taxista:
Yo te lo digo porque ya la viví.
Carolina:
¡Pero vos qué sabés de la vida de gente que ni te conoce! Das
opiniones que nadie te pidió basadas en un chisme o un rumor que
pescaste de casualidad en esos programas del mediodía que están
dando en la parrilla en la que parás a comer choripán a la tarde.
El taxista estaciona y me cobra. Previsiblemente no tiene cambio y se queda con mis monedas. Cuando me estoy bajando, me pregunta si ya me atendí en ese hospital. Le digo que sí y me vuelve a contar que él tiene esa obra social, que ahí se atiende toda su familia, y que es muy bueno.
Carolina:
¿Muy bueno? Si es una cagada. El mes pasado contagiaron a tres
personas de hepatitis con una transfusión.
Su cara se transformó.
Carolina:
Además, si te enfermás de algo grave te cubren tres días de internación
y después tenés que pagar todo. Una prima de un amigo tuvo que vender
la casa para pagarse una cesárea. Ahora la empresa está en convocatoria…
Parece que ningún empleado cobra desde diciembre. Dicen que
se van a fundir dentro de tres o cuatro meses. Lo sabe todo el mundo.
Taxista:
¿En serio?
Carolina:
No. Pero me encanta hablar al pedo.
Y cerré la puerta.
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August 31st, 2009 a las 5:10 pm
jajaja esta botana!!! se pasa !!! jajajja
June 25th, 2009 a las 3:09 pm
June 21st, 2009 a las 10:37 pm
que increible idea de mujeres que tienen sera que buscan caderas prominentes para tener mas brazos de labranza!!!!buen concepto ahora el trabajo no sobra y tendremos que volver a la idea de belleza que en la época feudal tendramos que fabricar nuestro propio alimento!!!!jajaja
recomiendo libro de humberto eco donde habla del atractivo de la fealdad….
y felicidades!
June 21st, 2009 a las 10:29 pm
Empecé el día, tengo sueño, hace frío y garúa.
Garchaman, ponele arte a las puteadas al menos. Aunque sea un poco de poesía así las empezamos a disfrutar esas palabrotas.
Acá en Oz las menos queridas son las larguiruchas, flaquitas de revista o programa de tv. En general cuando mis amigos hablan de una mina que está buena, se refieren a las que usan más de 120 de corpiño con unas caderas prominentes (arriba de 100cm), de ahí para abajo no califican.
June 16th, 2009 a las 12:50 pm
jajajajaajajajajaj muy buenoo
June 12th, 2009 a las 12:55 pm
jajajaja!!!es muy verdadHABRIA QUE TENER UN DETECTOR DE BOLUDECES AUNQUE NO SE SI TODOS QUEDARÍAMOS PEGADOS PERO POR LO MENOS DIRIAMOS BUENO CREO Q ESTOY BOLUDEANDO!!NO ENTIENDO COMO CON SE CAREA EL CEREBRO DE TANTO PENDAMIENTO AMARILLISTA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!A QUIEN LE IMPORTA LOS PROGRAMAS DE CHIMENTOS DURAN 3HS!!!3HS!!!!!….3HORAS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!Y LA GENTE ESTA AHI CON NADA ESCUCHANDO SI UNA SE TIRO UN PEDO O ESTA ESTREÑIDA!!!!NO JODAS!!Y A LA MAÑANA ESCUCHAR AL TAXISTA Q TE COMENTA ESO…¿ES NECESARIO?????..EN FIN!!!!ES MUY REALISTA LO QUE DICE LA AUTORA ME HA PASA Y NI HABLAR DEL MUNDO REMISERO!!!!QUE ES INCLUSO MAS SUB QUE EL TAXISTA….A VECES NI PUERTA TIENEN PERO ELLOS PARECEN REYES!!!!
June 5th, 2009 a las 11:23 pm
Que lindo que a esa gente, que hay tanta a lo largo y ancho de Argentina, se encuentren con alguién como vos, pero creo que su nivel de ceguera les impite ver donde estan parados.
Hay momentos en que no puedo creer el nivel de degradación mental de algunas personas(que se nota cada vez más desde el menemismo para aca), van con su ignorancia y la llevan como una cucarda los muy pelotudos.
Lo tuyo es docencia de alguna manera, un saludo.