El amiguiento
Cada vez que se me acerca un amiguiento, siento lo mismo que cuando me llega spam. Una irritación e impotencia parecidas a las que provocan esos moscardones pegajosos que sobrevuelan la cocina en las tardes de verano. El amiguiento es el spam de la vida.
Los amiguientos son seres perturbados dispuestos a humillarse de las formas más pintorescas para conseguir la compañía y el cariño de otra persona. Y usan la ingeniería más burda para acercarse, porque entienden la amistad como un acto premeditado y no como un acto de magia. Son delincuentes morales; ladrones que se aprovechan de la confusión, la oscuridad o el apuro para tomar por la fuerza algo que no le corresponde. Abusan de la cortesía y la compasión ajena, agazapados como un gato doméstico, y saltan encima de su presa con la excusa de cambiar apuntes, de prestar un libro, de invitar a algún evento, o simplemente de ofrecer un favor redundante y difícil de rechazar.
En general, los amiguientos atacan en reuniones sociales o en el colegio, cursos o universidad. Son fácilmente reconocibles porque se ríen de todos los chistes, están siempre de acuerdo con todo y se prestan a cualquier actividad, por más aburrida y sacrificada que sea. Llaman y llaman mendigando un café que nunca llega, y soportan las excusas más inverosímiles y los rechazos más grotescos con completo estoicismo de enamorado medieval. Tienen el cerebro todo forrado en teflón: no escuchan cuando alguien se hace negar, susurrando, al lado del teléfono o cuando descubren que ese amigo que juraba estar fuera de Buenos Aires está, en realidad, tomando una cerveza el sábado por la noche.
El amiguiento viene sólo en dos modelos: insoportable y exaltado, o aburrido. El primero está desesperado por sociabilizar con quién sea. Ni bien lo conocés te invita a verlo cantar en un teatro de mala muerte, a clases de salsa o a ir a un bar con karaoke latino que arma su profesor de gimnasia. Manda mails pesados llenos de fotos de perros, canciones con letras, y videos graciosos que encontró en youtube, te invita a su blog setecientas cincuenta veces por día y te envía zumbidos por el Messenger para que le prestes atención. En facebook es el que envía juegos, tests y acertijos y está suscripto a todos los grupos lastimeros de gente desesperada: “Solos y solas”, “Solos vale todo”, “Solos y algo más”, “Solos más de 30”, “Gente de Caballito” “Ex alumnos del María Auxiliadora” y otras cochinadas penosas que me ponen los pelos de punta.
El segundo, en cambio, sólo es aburrido. En general es una vieja amiga o un ex compañero de la primaria que te sigue llamando para charlar y nunca tiene ninguna novedad ni nada interesante para decir. Sus chistes son malos, sus opiniones son comunes y ni siquiera tiene la decencia de hacer cosas estúpidas para que uno se horrorice al escucharlo. Tomar un café con él es un infierno: un incómodo y soporífero silencio parecido a un cementerio.
Pero lejos de provocar pena o compasión, el amiguiento desata toda clase de pasiones, incluido el odio más severo. Su asedio nos transforma a nosotros, sus víctimas, en actores secundarios de de un thriller norteamericano. Por culpa de su repulsiva insistencia vivimos escondidos, caminamos con anteojos negros por la calle, dejamos de atender el teléfono si no conocemos el número, planificamos minuciosas coartadas para justificar sus ausencias, e incluso vivimos con culpa y fastidio el momento en que decimos que “No”.
Previsiblemente, yo odio al amiguiento. Me parece un monstruo, una sanguijuela que se alimenta de mis buenos modales. Detesto como me hace sentir cuando me acosa y me obliga a ir a sus reuniones previsibles de estúpido seriado. Detesto cuando me abre la puerta de su casa sorprendido por mi visita, como si no hubiera llamado quinientas veces para invitarme a la porquería de cumpleaños que organizó. Lo odio porque sus malditos ojos llorosos de perro abandonado y friolento no me dejan salida: si voy, me quiero pegar un tiro, y si no, me siento una basura pedante por hacerme negar por décima vez. Lo odio porque refleja los peores valores del ser humano: el miedo a la soledad, el conformismo, la desidia y la falta de tacto. Lo odio porque me obliga a ser alguien que no quiero, un conocido esquivo y mezquino que se sienta a comer con alguien que aborrece en silencio.
- Publicado por La peleadora a las 08:53 pm
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June 24th, 2009 a las 1:37 pm
con toda sinceridad, me pareces una estúpida, quisiera saber que tan interesantes son tus cumpleaños y tus reuniones como para que vos juzgues asi los de los demas, si no queres ir no vayas y no seas hipocrita y mentirosa
March 7th, 2009 a las 10:16 am
los amiguientos son el spam de la vida es verdad,pero alguna funcion deben cumplir,aunque sea para ver que se puede estar siempre peor y no quejarse solamente porque no tenemos una cita decente el sabado a la noche.
Igual,en cuanto a las pasiones que despiertan…no son tantas,y,aunque reneguemos,Gloria a Dios por el Facebook al que por insistencia nos unimos pero funciona como papelera de reciclaje para amontonarlos!!
December 17th, 2008 a las 8:08 pm
Buenas Peleadora, hace poco descubri tu blog y me gusta la mayoria de las cosas que escribis, lamento que mi primer post sea para comentar en una nota de hace varios meses, pero con esta me siento identificado. No porque tenga amiguientos, sino porque muchas veces me hacen sentir como uno. Y como nadie me dice porque me hacen sentir como uno, agradezco que alguien te diga algo parecido al porque. Principalmente porque me cae bien la gente que te marca los defectos (los que se pueden cambiar, que sea negro, gordo, feo o boludo esta fuera de mi alcance poder modificarlo)
Mas alla de parecer lastimoso, desde que termine de leer tu nota elimine al menos 6 pelotudos que nunca tuvieron las bolas para decirme que creen que soy un pesado o que les rompi las bolas y que por eso me cuelgan en el msn hablando solo, o cuando los saludo o los llamo (ensima estan los que te piden que los llames y cuando los llamas no te atienden)…
Y si podes en algun momento escribi algo sobre los p… que vienen de amigos y solo quieren maguearte algo (si lo escribiste todavia no lo vi, pero seguro que lo voy terminar viendo en algun momento..)
October 28th, 2008 a las 2:55 pm
Hola Carolina, leo el blog hace un par de mEses creo que nunca comenté, pero este texto me llego al corazón.
¿Cómo hago para liberame de un amiguiento que vino a mi vida y se me pegó como una garrapata y hasta se hace amiga de mis amigas…o intenta hacerlo?
Me resulta irritante que quiera acaparar mi vida de esta manera, lo siento desde hace poco. Pese a que mi grupo de amigas intimas ya me lo habia advertido e intentaron hacermelo notar hace tiempo.
El punto en el cual estalle, fue cuando me dijo que se queria tatuar lo mismo que tenemos mis amigas y yo, pero obviamente me negó que fuera por eso.
¿estoy muerta en vida?
no sé que hacer… y me angustia muchisimo, acapara mi vida todo.
October 2nd, 2008 a las 11:02 pm
Exitosa Carolina:
Hoy es la primera vez que entro a tu blog.
He leido varios comentarios y veo que generás mucha empatía. Seguramente porque las cosas que escribis nos pasan a muchos en el día a día, por eso nos podemos sentir reflejados, y como tenés facilidad de palabra, deleitás y haces reir. Creo que para eso existe este blog, y bienvenido sea el sacar una sonrisa a algun boludo que piensa: que genia!!!! lo que escribe esta mina!!!!
Tal vez, no leas este comentario por los miles y miles que le hacen a cada post, pero bueno…. Si bien la idea del blog gira en torno a tus enfados, berrinches, posturas antes situaciones injustas, sos a veces bastante soberbia… y siento un deja vu con varias de tus publicaciones. Tu blog me generó eso, palpé tu soberbia intelectualoide y charlatanería enseguida. Pero estoy acá invirtiendo un pedazo de tiempo en este sitio. Las películas que nunca olvido son las que generan en mi cierto rechazo. Odié a la protagonista de Profundo Carmesí, pero no me la olvidé mas.
September 22nd, 2008 a las 4:56 pm
hola caro! entro bastante seguido a tu blog, muchas veces me cago de risa y otras te siento un sargento nazi. Hoy por ejemplo, me parecio genial lo que escribiste y me rei mucho y me dejo pensando esa frase ultima de lo que el amiguiento representa. Tambien con el amiguiento nos comportamos muy chotamente cuando no somos sinceros y no le podemos decir que no queremos su compañía innecesaria, eso tambien es para aborrecer.
Me pregunto si has elaborado alguna conclusión y/o has escrito algo referido a un tipo social en particular: el nostálgico pedorro, ese adulto penoso que ve fotos de la secundaria y no puede parar de decir "qué buenas epocas!!" (en general entre 20 y 28 veces en dos horas), que se acuerda de gente con la que habló dos veces en su puta vida, o está todo el tiempo quejándose de su presente. Igual no creo que me contestes, voy a tener que encontrar yo solo la respuesta en tu blog (risas).
saludos
September 18th, 2008 a las 12:23 am
Si perdon .. primera vez que posteo y escribi como el traste .. perdon peleadora ..es tarde y fue un dia largo .. va de vuelta
Jaja Amen ! Coincido totalmente .. Que buenooo seria dejar de alimentar emocionalmente a estas sanguijuelas sociales .. serian mas felices y NO joderian a nadieee!
Ahora si .. salutti
September 18th, 2008 a las 12:20 am
Jaja Amen ! Coincido totalmente .. Que buenooo seria que dejar de alimentar emocionalmente a estas sanguijuelas sociales .. serian mas felices y joderian a nadieee!
September 17th, 2008 a las 9:11 pm
"…el miedo a la soledad, el conformismo, la desidia y la falta de tacto…" estos son valores?