Odiar es divino
Desde el viaje de egresados de séptimo grado, cuando me enteré que todas las excursiones consistían en caminar como vagabundos por el monte, que no tenía semejante pico de malhumor. Ni siquiera cuando mimarido vació todas las bibliotecas para buscar un papelito, o cuando la gata se comió los auriculares por tercera vez consecutiva me [...]
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Ayer a la noche, un odio que me persigue desde la adolescencia vino a posarse en mi ventana de nuevo. O mejor dicho, en el patio de mi departamento. Es un odio peligroso, porque me transforma inmediatamente en una villana impaciente y cruel capaz de poner la cara de culo más agresiva e indignante del [...]
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Cada vez que me cruzo con el conspireta siento unas peligrosas y genuinas ganas de matar. Quiero ajusticiarlo por estúpido, por supuesto, pero además quiero pegarle porque su única ambición en la vida, por encima del amor, del dinero y la salud, es demostrar que es más vivo que yo.
El conspireta es una mezcla de [...]
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Dentro del generoso universo de cosas que me ponen de malhumor, hay algunos resortes que son más sensibles que otros. Las palabras, por ejemplo, son sagradas. Puedo adorar u odiar a alguien sólo por su forma de hablar. No necesito conocer nada más que sus adjetivos, sus giros, sus expresiones para decidir si merece un [...]
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Detesto a la gente que hace una sola cosa en la vida y encima la hace mal.
Un caso muy concreto son los atletas. Los lanzadores, por ejemplo, se dedican todo el día a revolear una porquería con el secreto anhelo de tirarla más lejos que los demás. Trabajan de eso: de revolear un martillo, [...]
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Imagínense conviviendo con veinte desconocidos, apiñados en un monoambiente viejo y ruidoso, sin baño, ni cocina, ni electricidad. Imaginen que el techo está lleno de goteras, que es caluroso en verano y frío en invierno, y que además, no tiene camas suficientes para todos y se tienen que turnar para descansar.
Imagínense que los veinte tienen [...]
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El supermercado desnuda el alma del consumidor. No hay forma de velar la pobreza, la tacañería, el celibato, los valores de colesterol o la depresión con un changuito en la mano. Nos delata la demora para elegir un queso, la cantidad de bifes que le pedimos al carnicero o la insistencia con la que pellizcamos [...]
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Cuando tenía ocho años, el doberman de una familia vecina me mordió la frente. Me dejó dos pequeñas cicatrices escondidas como cuernos en bajorrelieve detrás un flequillo que no pude cortarme hasta los doce.
Desde ese día los perros y yo estamos peleados. Cuando nos encontramos, ellos me ladran y yo cruzo de vereda. Y [...]
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Todas las clasificaciones son anecdóticas y superficiales, menos una: la que separa a los lindos de los feos. El resto no significa nada. Es un placebo para calmar a quienes se saben del peor lado de la medianera, los feos.
Entre lindos y feos hay un límite invisible pero robusto. Mientras que a los lindos los [...]
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Cuando yo estaba en la escuela primaria, el punto final de las discusiones infantiles, el as de espadas de las amenazas, el jaque mate de las peleas era decir que tu papá era policía. No sé si imaginábamos que nos iban a arrestar o qué, pero esa frase nos intimidaba de tal manera, que ni [...]
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