Nunca taxi
En esta sección voy a contar mis peleas con un estereotipo que detesto profundamente: el taxista porteño; un charlatán mafioso y prepotente que jamás cumple con los dos únicos requisitos indispensables para ejecutar su trabajo: tener cambio y saber las calles de la ciudad.
Hay cinco tipos de taxistas odiosos: el 504 (un viejo oloroso que tiene un auto destruido), el pistero (un mocoso con delirios de corredor de fórmula uno que le dice “la nave” a su auto), el galán (el que todas las mujeres acosan arriba del taxi), el empresario (que antes de tener un taxi fue empresario, presidente, astronauta y puede opinar sobre todo) y el morboso (que disfruta únicamente mirando accidentes y contando anécdotas de motochorros hasta hacerte llorar).
Ayer me tenía que encontrar con una amiga en una librería de Palermo a las seis de la tarde en punto, pero previsiblemente, sólo diez minutos antes de la cita yo todavía estaba buscando medias en el cajón del placard. Recién seis y cinco, después de revolver todos los cajones y rincones de mi [...]
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Hace diez días tuve que ir a hacerme un análisis de sangre bien temprano. A sabiendas de que a las 8:30 de la mañana siempre estoy de malhumor, procuré buscar un taxi nuevo y sin adornos raros (remeras en los asientos, perritos que mueven la cabeza, dados de peluche) que me llevara a destino libre [...]
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Ayer, apenas me desperté y miré la hora, supe que Any, la chica que limpia en casa, no iba a venir otra vez. Previsiblemente me levanté de un humor perverso, desayuné bufando, leí los diarios quejándome porque las notas son siempre las mismas, e hice la cuenta: yo tenía que entregar varios artículos durante [...]
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El domingo, en Tucumán, decidimos ir hasta el cerro. Nos subimos a un taxi para que nos llevara, nos esperara y luego bajara con nosotros. El paisaje era hermoso, el clima era perfecto, mimarido estaba más bueno que nunca, pero hacia al final, cuando llegó la hora de pagar, el taxista, como siempre, me arruinó el [...]
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Ayer a la tarde, salgo apuradísima para una reunión y me tomo un taxi en la puerta de casa. Le pido que me lleve a Alem al 700 lo más rápido que pueda y abro un libro para evitar una posible conversación sobre el tránsito. El auto se cae a pedazos pero el taxista me [...]
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Todo el mundo sabe que la máxima felicidad de un taxista es mentir. Lo que no siempre se sabe es que sólo tiene cinco formas de hacerlo.
La primera consiste en contar delante de sus colegas que hicieron viajes muy largos y cobraron un montón de dinero. En general, dicen siempre lo mismo: que un pasajero [...]
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Lo primero que piensa un taxista cuando sube un pasajero es cómo lo puede pasear. Evalúa si es extranjero, si tiene plata, si está distraído con el celular, o si elige un buen camino, y en base a esos datos elabora su estrategia. Todos hacen lo mismo. Hasta los viejitos con cara de buenos. Son [...]
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El llorón es el único taxista del mundo que no busca conversación. Es prácticamente mudo salvo porque articula un pequeño chistido rezongón, intermitente y monomaníaco cada dos minutos durante todo el viaje.
Cada vez que otro conductor dobla mal, que un pasajero no sabe la intersección de una calle, que le pagan con un billete grande, [...]
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Hoy me pasó lo peor que me podía pasar en la vida. Llamé un taxi, y como no pedí aire acondicionado, me mandaron uno de esos viejos olorosos en Peugeot 504 que no quiere nadie.
El viejo 504 siempre es bruto y gritón, tiene olor a cuerpo, escucha radio 10, tiene pelos en la oreja, musculosa [...]
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