Mimarido
Una de las cosas que más odio en el mundo es lo distraído que es mimarido. Sin ánimo de exagerar, todas las semanas. pierde algo. En los últimos seis meses, por ejemplo, perdió tres juegos de llaves (computarizadas, a $90 cada una), dos celulares (uno caro y uno barato), tres tarjetas de débito (una mía [...]
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—¿Y ahora qué?—le dije a la vieja, sin presentación ni ceremonia.
—Mirá, yo te molesto porque acá la señora Angélica me dijo que ayer por la mañana, vos y el chico que vive con vos se llevaron unas sillas mías a su casa. Ella las vio cruzarlas por la medianera—explicó la vieja mientras que giraba sus [...]
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Para mí, pedirle un favor a la vieja estaba fuera de discusión. No era una cuestión de orgullo. Lo que me aterraba era establecer algún tipo de vínculo con ella. Que al hacerme el favor insignificante de dejarme pisar su patio por tres minutos, el día de mañana sintiera que podía pedirme que apagara el [...]
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Cada vez que me estoy peleando con alguien tengo la horrible certeza de que un futuro cercano voy a necesitar algo suyo. Es justicia divina. Nunca preciso ayuda del vecino silencioso que me regala gajitos de plantas o me saluda a la mañana. En cambio, la terraza por la que hay que pasar un cable [...]
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Ayer mimarido volvió a casa a las ocho de la noche. Abrió la puerta, se sacó los auriculares y, como yo estaba hablando por teléfono muy concentrada, me saludó en voz baja.
-¿Con quién hablás?-susurró.
-Shhhhh.
-¡¿Con quién hablás?!- insistió, curioso.
-Estoy contestando una encuesta de salud del Hospital Alemán…
Mimarido abrió los ojos grandes como dos relojes y se [...]
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Antes de ayer fue el cumpleaños de un amigo de mimarido y no tuve más remedio que ir a la fiesta. Y digo que no tuve más remedio porque no soporto las fiestas de cumpleaños. Ni siquiera las de la gente que estimo. La idea de cenar rodeada de un montón de compañeros de oficina [...]
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A no ser que me haya quedado hipnotizada con alguna serie nueva, a las cinco de la mañana ya estoy durmiendo. Ayer no fue la excepción. A las cinco y treinta y cinco yo roncaba despatarrada, con un brazo apoyado sobre la panza de mimarido, y la gata ovillada en el hueco del cuello.
Sin embargo, [...]
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Ojalá hubiera podido filmar la cara de mimarido cuando Edda Díaz apareció en el escenario, vestida de piñata, a darnos la bienvenida. Hubiera pagado por tener una cámara de fotos y retratarlo boquiabierto ante el espantoso disfraz de murga que ostentaba esa mujer.
Como si cuatrocientos chicos no fuesen evidencia suficiente, Edda confirmó con su saludo [...]
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Cada vez que mimarido y yo queremos sacar entradas para la ópera, hay que salir corriendo. No me pregunten por qué, pero la ópera se ha vuelto sumamente popular. Si no tenés abono anual, las entradas se agotan rapidísimo (o no se agotan, pero quedan malos asientos). Así que tres domingos atrás, cuando vi que [...]
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Entre romperse una pierna jugando al fútbol y tener que salir a ver departamentos para alquilar, prefiero mil veces romperme una pierna.
Muchos van a decir que exagero; pero seguro son propietarios. Otros van a justificar la situación diciendo que hay pocas propiedades para alquilar y que eso complicó mucho el panorama; pero no es más [...]
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Yo sé que mimarido llegó del trabajo porque apenas pone la llave en la puerta de entrada, la gata va corriendo, desesperada, a esperarlo en dos patas. Pero ayer la pobre gata se tuvo que quedar esperando veinte minutos colgada del picaporte, porque mimarido se quedó charlando con la vecina hasta que se me quemó [...]
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Hay un tipo de taxista patético pero inofensivo llamado “el banano”, cuya única obsesión es demostrarle al pasajero que él está manejando un taxi por placer o casualidad, pero que en realidad podría hacer cosas mucho más importantes que yirar adentro de esa cafetera por el microcentro.
A diferencia de “El galán” (de quien hablaré [...]
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Ayer fui a la rotisería con mimarido a buscar la cena. El pidió un sinfín de cochinadas y yo una ensalada que, entre otras cosas, tenía palmitos y pollo grillado.
Después de esperar veinte minutos en el mostrador, la comida apareció empapada de vapor y aceite de cocina. La suya era fea, pero la mía, aparte [...]
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