La espada de Damocles
Damocles era un cortesano muy adulador y charlatán, que hablaba constantemente de la suerte que tenía el tirano de Siracursa, Dionisio II, porque poseía riqueza y poder. Tanto habló, que para hacerlo escarmentar, Dionisio lo invitó a un banquete en su palacio, y lo atendió como a un rey. Sin embargo, mientras Damocles se atragantaba con manjares y perseguía mujeres, pendía su cabeza una espada filosa colgada sólo de un pelo de crin de caballo.
En esta sección voy a hablar de todos los que tengo agendados para pelear. Es decir, que tienen una espada a punto de cortarles la cabeza.
De las diez veces que fui al bar de enfrente, por lo menos en tres ocasiones la mozamongui dejó bien claro que pensar no era lo suyo.
La mozamongui es un encanto de chica. Es dedicada, espontánea, fresca. Te ofrece el diario, te avisa que las bebidas no están muy frías y te pregunta si el [...]
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Hay gente con la que todavía no me pelee, pero que tengo agendada para pelear. Los tengo entre ceja y ceja. Los miro en silencio, deseosa, expectante, camorrera, esperando el momento ideal para iniciar una revuelta.
Soy como un nene que admira una torta detrás del mostrador de una confitería. Se me hace agua la boca. [...]
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