
Los amantes de la gastronomía singular que viajen a Pekín durante los Juegos Olímpicos se perderán la oportunidad de probar la carne de perro, ya que el gobierno prohibió a sus restaurantes que la sirvan durante el evento deportivo.
El subdirector de la Oficina de Turismo de Pekín, Xiong Yumei, recomendó al personal de los restaurantes que si algún cliente se empeña en comerse un perro sepan sugerirle otro plato más apetecible, informó la agencia Xinhua. "Deben evitarse los conflictos", dijo Xiong.
La prohibición estará vigente hasta el mes de septiembre, según la circular que la Asociación de Restauración de Pekín envió a los restaurantes de la ciudad.
La costumbre china de comer perro proviene de la Dinastía Qin (221-24 a.C), según recoge el "Li Ji", un antiguo manual de rituales, y su uso terapéutico figura en el "Bencao Gangmu" ("Compendio de Materia Médica") de 1578.
Según su autor, Li Shizhen, cuyo trabajo se considera una de las obras cumbres de la medicina tradicional china de la dinastía Ming (1368-1644), el perro es un alimento caliente y beneficioso para los ligamentos, la circulación sanguínea y la digestión.
En China, la afición por comerse al mejor amigo del hombre prevalece sobre todo en la mayoritaria etnia han, mientras que, como los occidentales, los tibetanos, mongoles, manchúes, uigures, hui y kazajos lo consideran tabú.
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