
En su primera conferencia de prensa del último lustro, hace tres días, el señor ex presidente se quejó de que en 2002, cuando la bonaerense mató a Kosteki y Santillán, el diario Clarín tituló “La crisis se cobró dos nuevas muertes”, pero habló de “represión” cuando la Gendarmería detuvo a De Angeli la semana pasada. No podría tener más razón. Guiado por su razón, casi encandilado, impaciente por acordar con él, busqué en todos los archivos de 2002 sus enérgicas declaraciones de repudio y condena al gobierno de Eduardo Duhalde por el asesinato de Kosteki y Santillán –y no encontré nada de nada. El entonces gobernador que, ahora ex presidente, condena a Clarín, hizo entonces lo mismo que ahora condena, en un poco peor: no dijo ni una palabra sobre el crimen que le costó la presidencia a su entonces amigo y mentor. Pero ahora dice lo que entonces no dijo, como mañana no dirá lo que sí dijo ayer. Y ése es, en general, su problema: dice, dice, siempre fuera de tiempo, cosas que no soportan la menor comparación con su historia o con su práctica presente. Se aprovecha –trata de aprovecharse– de la escasa memoria de nosotros argentinos: de la flaqueza de esa Memoria de la que tanto habla, y dice, y dice.
Es lo mismo que hace su mujer y Presidenta, siempre con la Memoria en una esquina de la boca. Anteayer, en la plaza, tras nombrar madres y abuelas, dijo que quería que advirtiéramos que “si la historia primero fue tragedia hoy se repite como comedia”. No es poco, tener una presidenta que cita a Carlos Marx. Aunque la señora presidenta haya citado su cita más citada –su epígrafe del 18 Brumario de Luis Bonaparte–, pero mal: “Los grandes hechos y personajes de la historia suceden dos veces, primero como tragedia y después como farsa”, escribió el alemán, y no, como dijo la señora, “como comedia” que, como ella sabe, no es lo mismo. Farsa, dice la Real Academia, es “un enredo, trama o tramoya para aparentar o engañar”. Quién sabe por qué no quiso hablar de farsas en un acto con todos los rasgos farsescos del peronismo actual –los asistentes mercenarios y despolitizados, la desconexión entre oradores y público, la ausencia de consignas compartidas–: el simulacro de un acto político, una escenografía para darle más fuerza a una cadena nacional.
Pero su mecanismo es el mismo que el de su señor marido: allí donde el señor reprocha a Clarín que haya hecho lo mismo que él, la señora cita a Marx para defender su gobierno capitalista –del famoso capitalismo de amigos, que ni siquiera Marx supo definir en su momento. La verdad, hay días en que los escucho y me sube la mostaza. ¿Será posible que nos sigan tomando por tarados? ¿Por nabos a los que se les puede decir cualquier verdura? ¿Por desmemoriados descerebrados desechitos?
Digo: en honor a la famosa Memoria, ¿sería posible que se callaran la boca? En honor a la memoria que nos ayuda a recordar que ustedes, señores K., durante la dictadura vivían en Río Gallegos, pueblo chico, donde todos saben quién es quién, y se dedicaban a ganar mucha plata ejerciendo lo más indigno del capitalismo –el préstamo hipotecario– mientras los militantes que ustedes ahora ensalzan morían peleando contra el capitalismo.
En honor a la Memoria que nos ayuda a recordar que ustedes participaron en la entrega del petróleo –y recibieron muy buen pago por ella–, mientras algunos otros, pocos, hacían lo que podían por impedirla: eran las épocas en que usted, señor, decía que Menem era “el mejor presidente de la Argentina desde Juan Perón”, cuando manejaba su provincia cual campito y todavía no había empezado a despotricar contra los noventas como esa época negra que, en efecto, con su ayuda, fue.
En honor a la Memoria –a la nuestra, a la que los recuerda–, por su honor –si les importa–, ¿no podrían dejar de hablar de todo eso, de los años setentas, de los años noventas? Ustedes hicieron lo que hicieron, y ni siquiera es tan grave. Al fin y al cabo, la Argentina está llena de personas que hicieron lo mismo: supongo que por eso los votaron a ustedes. Lo que hicieron –hacerse los osos cuando los militares, apoyar al gobierno de Menem–, ni siquiera da para condenarlos, pero sí para pedirles que por favor, por honor, por pudor, no hablen más de esas cosas, no nos ofendan con memorias falsas. Seguro que si buscan otros temas los encuentran: la Argentina es un país tan generoso, tan sediento. Por favor, tómense el trabajo. O sigan creyendo que somos todos pelotudos, y paguen el precio que suele cobrar esa creencia.
(Es curioso: al repasar este repaso, veo que cada vez que, en la historia argentina reciente, los Kirchner tomaron posición sobre algo serio, yo estuve del otro lado. Por eso, al fin y al cabo, no me extraña seguir estándolo. Sí me extraña que algunos que también estuvieron enfrente –que sufrieron la represión militar, que se opusieron a las privatizaciones, que lucharon por la pluralidad, que militaron contra Menem– ahora estén a su lado. Supongo que, entre las ganas de ilusionarse y la tentación de acercarse al fogón, pasan esas cosas. A veces los entiendo: es cierto, sería tan bonito que alguna vez, en algún futuro posible, sus acciones se parecieran a sus palabras.)
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con ud. nunca voy a coincidir, loenfatizo en cada comentario a sus opiniones. pero en esta ocasion debo reconocer que su comentario de periodista informado incurre en el laberinto intrincado de exacta calificaciones de un gobierno que al igual que los anteriores, viola la ley mientras habla de distribucion, de justicia social, ungobierno que solo los ilusos fanatizados creen ver la reencarnacion nacional de la lucha contra el capitalismo salvaje y el campo oligarca. que te hablan de aumento del ingreso mientras tienen de rehen al indec, que te hablan de tren bala y no tenes rutas para viajar al norte del pais. que no pueden explicar las valijas con guita que se contrabandean .
Caparrós, su nota es impecable. Pero quisiera recordarle, a los fines de la memoria, que Kirchner mandó a Bendini a bajar el cuadro del dictador Videla. No quiero enumerar actos, episodios, que algún día serán recordados por algún otro Caparrós, como dignos. Simplemente una pregunta ¿leyó usted la nota de José Pablo Feinmann el dómingo pasado en su ex página 12?. Escribe sobre el odio. Usted en su nota denigra a la presidenta y más aún al ex presidente ¿no cree que está colaborando a que una vez más la nueva derecha se instale en el país?. Me gustaría encontrar en algún lado las respuestas a mis preguntas. Lo saludo afectuosamente. mdcosin@gmail.com
Martín, tenés razón en todo. Lo que no entiendo es esto: ¿te parecen bien o te parecen mal las retenciones móviles? Porque de eso se trata, también, esto. Quizás buscando por ese lado, y en los juicios a los represores, y en la posición argentina respecto de los otros países latinoamericanos, e incluso en la cita de Marx, puedas entender la simpatía de una cantidad importante de gente, cuyo compromiso político y honestidad intelectual son indiscutibles, con este gobierno.
Martín, se te extrañaba por acá en el pais de nunca jamas.... Genial!!
Muy buena la nota. Le podría agregar un tema: la Presidenta viajó a Roma y en un acto en la Embajada argentina lloró y pidió perdón a los exiliados allí presentes, un acto de declamación más. En los hechos se han dictado leyes reparatorias para detenidos, familiares de desaparecidos, niños nacidos en cautiverio, entre otras. La ley reparatoria de exiliados se ha presentado en el Congreso desde 1998 y los años subsiguientes. Nunca ha logrado aprobarse en las dos Cámaras, a pesar de las mayorías con que cuenta desde hace años el binomio K. Será un castigo por haber sobrevivido?