
Al momento del accidente, la empresa le debía al comandante de la nave 85 días de vacaciones. El motivo de la tragedia fue que el piloto no configuró debidamente el avión para el despegue.
El abogado Hugo Wortman Jofré, que representa al grupo de querellantes nucleados en la Asociación Civil de Víctimas Aéreas, pidió este viernes 15 años de prisión para Andrés Deutsch y Ronald Boyd, presidente y vicepresidente de la desaparecida línea aérea LAPA. El letrado los responsabiliza de la muerte de 65 pasajeros durante la tragedia ocurrida el 31 de agosto de 1999, cuando un avión de la compañía se estrelló contra un talud de tierra, segundos después de despegar del aeropuerto metropolitano Jorge Newbery.
"Quedó en evidencia que el accionar de los imputados fue criminal", aseguró el abogado, quien además solicitó 13 años de prisión para los ex gerentes de operaciones de la compañía, Fabián Mario Chionetti y Valerio Francisco Diehl, 12 años para el ex jefe de la línea 737 Gabriel María Borsani y 10 para la ex la gerente de Recursos Humanos Nora Arzeno. También requirió tres años de prisión para el ex director de Habilitaciones Aeronáuticas de la Fuerza Aérea, Damián Peterson, y dos años para el ex director del Instituto Nacional de Medicina Aeronáutica y Espacial, Diego Lentito.
Wortman Jofré acusó a los ex directivos de LAPA por el delito establecido en el artículo 190 del Código Penal -en el capítulo "Delitos contra la Seguridad del Tránsito y de los Medios de Transporte y Comunicación"-, que castiga a quien "a sabiendas ejecutare cualquier acto que ponga en peligro la seguridad de una nave, construcción flotante o aeronave", y le sumó los agravantes para los casos que en el hecho haya "desastre aéreo" y muerte de personas, que contempla una pena de 10 a 25 años de prisión.
Ante el Tribunal Oral Federal 4, integrado por los jueces María Cristina San Martino, Leopoldo Bruglia y Jorge Gorini, el abogado defensor de los familiares de las víctimas consideró que LAPA tenía "una cultura al desapego por la seguridad" y que hubo "controles ineficientes del Estado". Además, sostuvo que los ex directivos de la empresa "excedieron todos los límites y no pueden jugar con la vida de terceros".
Las defensas de todos los imputados pidieron la nulidad de la acusación de la querella. El primero que lo hizo, y que contó con la adhesión de sus pares, fue el abogado Jorge Sandro, defensor de Deutsch y Boyd, al considerar que los pedidos de pena fueron sobre un delito doloso (por el que el acusado tiene conocimiento de que una tragedia puede ocurrir), cuando durante toda la causa y el juicio se los imputó por uno negligente.
Sandro también criticó que en los alegatos se sumaron acusaciones por las cuales sus clientes no pudieron defenderse y pidió que, de no aceptarse la nulidad, se reabra el juicio por las nuevas imputaciones. La querella rechazó el pedido de nulidad y el próximo martes a las 11 será contestado por los fiscales Carlos Rívolo y Guillermo Friele y el Tribunal decidirá si resuelve el planteo ese mismo día.
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en el momemto de despegar le exploto una turbina,y muchos pasajeros escucharon la explosion,ademas habian visto un mecanico trabajando en esa turbina antes de despegar..pero claro es mas facil echarle la culpa al piloto,con una sola turbina ese avion no despega ni en pedo.en tan poco recorrido,pero le echaron la culpa al piloto que no puso los flapers,,tratandolo de pelotudo,es como decir que un paracaidas no se abrio por que el paracaidista se olvido de tirar de la piola ,por favor ...
¿No era uno de los dueños?
A los empresarios en general y a sus directivos chupamedias,jamás les interesan sus empleados.
Yo trabajé en LAPA, entre los años 1988 y 1991. Fué el último trabajo que tuve antes de irme del país. Soy técnico aeronáutico. También fuí becado en Aerolíneas Argentinas, entre 1982 y 1983. La diferencia entre las dos empresas era abismal. Nó sólo por el tamaño y la cantidad de empleados, sino por la capacidad técnica, recursos y equipamiento. LAPA, si bien tenía entre sus filas, personal que sí quería hacer las cosas bien, (en general era el personal técnico), tenía una cultura del "arreglar las cosas con alambre". O sea: reparar equipos en talleres no aptos, ni autorizados para tal fin. Muchas de las cosas que he visto en las películas de Piñeyro son verdad. Otras, tal vez un poco exageradas. Pero la verdad era que LAPA, mas que una empresa aeronáutica, parecía un conventillo.
No el colorado ya se hizo borrar los datos con plata todo se puede ahora resulta que ya no es era dueño de lapa, solamente era dueño de Casa Tía, en sociedad con el Tío Duhalde... no???