
La Justicia tucumana dará inicio el 2 de diciembre próximo al juicio oral y público contra tres procesados, entre ellas dos ex novicias, por la desaparición de la docente Beatriz Argañaraz (45), quien fue vista por última vez en julio de 2006 y nunca fue encontrada.
Fuentes judiciales informaron que el debate estará a cargo de la sala V de la Cámara Penal, que juzgará a Susana Acosta y Nélida Fernández, así como al hermano de esta última, Luis Fernández, todos detenidos y acusados de homicidio agravado, por lo que podrían ser condenados a prisión perpetua.
Liliana Argañaraz, hermana de la docente, dijo a Télam que la familia "siente un gran alivio" ante la posibilidad de conocer lo sucedido con "Betty", pero no se muestran demasiado optimistas.
"Si no hablaron hasta ahora, no creo que rompan el silencio justo durante el juicio", comentó apesadumbrada.
La mujer, quien nunca cesó en su lucha por encontrar a su hermana, dijo que el inicio del juicio oral "es un paso importante" y considera que existen "pruebas suficientes" para condenar a los imputados.
"Con todas los elementos que se reunieron en este proceso, creo que llegaremos a la verdad", sostuvo Argañaraz, en alusión a que "la sangre de Betty encontrada en el departamento de los acusados es una prueba contundente dentro de la causa".
Argañaraz desapareció el 31 de julio de 2006, luego de salir a las 6 de la mañana de su casa de El Manantial -localidad ubicada en la periferia de la capital tucumana- para tomar un ómnibus de la línea 103, en el que iba todos los días a su trabajo.
Algunos testigos aseguraron que la docente tomó el colectivo y luego se bajó en la esquina de La Madrid y avenida Alem, donde habría subido a un auto blanco que sería un remís.
Según el supuesto remisero (que tiene reserva de identidad en la causa), trasladó a Argañaraz en un Fiat Uno blanco y la dejó a unos 30 metros de la casa de las ex novicias, que vivían juntas y le habrían pedido a Betty que pasara por allí con alguna excusa.
Después, Argañaraz desapareció y nunca fue hallada, pero la investigación determinó que las ex novicias y el hermano de una de ellas tuvieron relación con el hecho en base a prueba científica y testimonios reunidos en el expediente.
Los pesquisas determinaron que las imputadas eran de la congregación religiosa de los franciscanos y que Betty trabajaba en uno de los colegios de esa orden y tenía diferencias laborales con ellas.
Uno de los datos más llamativos que se descubrió es que la docente desapareció horas antes de asumir el cargo de directora del colegio Padre Roque Correa, en el que Acosta era secretaria y con cuya área de pastoral había colaborado antes Nélida Fernández.
Asimismo, según la hipótesis de la fiscal Adriana Giannoni, sostenida luego por el juez Alfonso Zottoli, Luis Fernández habría colaborado con las imputadas en el asesinato y posterior desaparición del cadáver.
A menos de un mes de juicio, Liliana Argañaraz dijo que la familia siempre tuvo la esperanza de encontrar a Betty con vida, pero "esa sensación se fue diluyendo porque los datos que llegaron con el paso del tiempo no fueron alentadores".
"Igual la familia no se quedará sólo con el juicio porque seguiremos luchando hasta recuperar de alguna forma a Betty. De lo contrario, no tendremos paz en el resto de nuestros días", agregó.
Al conocerse la fecha del debate oral, Liliana Argañaraz agradeció el compromiso asumido en el caso por el actual jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.
"En ese momento, él era ministro del Interior y después fue ministro de Justicia, pero nunca dejó de brindarnos su apoyo y ofreció una recompensa para el que aporte datos que ayuden a encontrar a mi hermana", recordó.
En numerosas ocasiones, Aníbal Fernández recibió a la familia Argañaraz en la Capital Federal y su cartera ofreció una recompensa de hasta 150.000 pesos con el fin de obtener pistas.
La hermana de Betty reconoció que el juicio se puede complicar debido a que el cadáver nunca apareció, pero recordó dos casos en que hubo condenas por homicidio pese a ese obstáculo.
Uno es el del estudiante de periodismo Miguel Bru, por cuya desaparición -ocurrida en La Plata en 1993- fueron sentenciados a prisión perpetua dos policías que se probó que lo torturaron en una comisaría de esa ciudad e hicieron desaparecer el cadáver.
Otro es el de la turista suiza Annagreth Wurgler, quien fue vista por última vez en agosto de 2004 mientras recorría La Rioja y pese a que nunca fue hallada, se condenó a 18 años de cárcel al dueño de un camping que fue la última persona en estar con ella.
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Macanudas las monjitas.
perdon ....49años , pero la ley es clara ,si no hay testigos de maltrato(torturas) y luego desaparicion ,no se puede culpar a nadie , por una supuesta muerte.tampoco dije jamas que el cuerpo tiene que estar colgado en ningun mastil ,solo que con estos jueces,fiscales , solo dañamos mas el verdadero sistema judicial ,ya maltratado .asi quedan libres los asesinos (en este caso asesinas ).
Sin cuerpo no hay delito, digo algo, ¿ No seria util que la gente, antes de opinar, sepa un poco del tema, un poco al menos?. Si existen indicios del homicidio es perfectamente viable la acusacion, no es necesario tener el cadaver colgado en el mastil principal de la ciudad...
Ja Ja Ja. Fue Suarez Mason.
y otra vez se sigue violando nuestras leyes (sin cuerpo no hay delito ) hasta cuando ,jueces y fiscales incompetentes ?lo unico que lograran es que estas asesinas queden libre ,por pasar sobre nuestras leyes .la unica justicia que conosco es el cumplimiento de nuestras leyes ,apartarse de ellas es una insensatez.