
El 8 de enero de 2004, el presidente Lula da Silva promulgó la ley 10.835, que instituyó en Brasil una Renta Básica de Ciudadanía a partir del año 2005, con lo que colocó a su país a la vanguardia en ese tema en América Latina. El primer paso en esa dirección fue la creación del programa Bolsa Familia, que en la actualidad ofrece cobertura a 45 millones de personas, un 25% de nuestros vecinos.
Se trata, según lo ha reconocido el mismísimo Banco Mundial, del programa más grande de transferencia de recursos implementado hasta hoy en el mundo, el cual, en palabras de los propios representantes del banco, “está teniendo un impacto positivo y, hasta la fecha, no existe ningún indicador cuantitativo que muestre que está creando dependencia entre las familias beneficiarias”.
Sin embargo, un par de semanas atrás los periódicos reprodujeron los cuestionamientos de la oposición brasileña al programa Bolsa Familia. Esta vez, las voces críticas se levantaron con más intensidad porque el gobierno brasileño destinará un plus de 250 millones de dólares para aumentar el estipendio, número irrisorio si lo comparamos con las monumentales transferencias de fondos que necesitaron el sistema bancario y el sector privado durante la reciente crisis financiera. La oposición puso el grito en el cielo acusándolo de que “sólo crea una situación viciosa en la que los beneficiarios supuestamente dejan de buscar empleo porque tiene ese ingreso asegurado”, lo cual provocó la airada reacción del presidente Lula.
Para quienes tenemos la suerte de conocer en la intimidad al presidente de Brasil, no deja de ser llamativa la dureza de sus términos en un hombre que se caracteriza por su tolerancia frente a los embates de la oposición y sus modales mesurados en el debate político.
“Hay gente tan imbécil e ignorante que todavía dice que la Bolsa Familia convierte en vagos a quienes la reciben porque ya no quieren trabajar”, dijo Lula. Y explicó el porqué de sus terminantes calificaciones: “La ignorancia es de tal magnitud que esas personas piensan que una familia va a preferir vivir con 85 reales mensuales antes que ganar un salario digno de 616 reales. Quienes hablan así son los mismos que creen que la gente vive en las favelas porque quiere; que son pobres porque no les gusta trabajar ni estudiar (...); es una forma simplista de ver las cosas que no contempla que el país está dividido entre personas que tuvieron oportunidades y personas que no las tuvieron”.
Frente a estas palabras, no puedo sino recordar a Eva Perón, cuando decía que, lejos de entristecerla, las injusticias sociales la indignaban. Y tampoco dejar de señalar que en la Argentina hay todavía muy poca simetría entre la energía e indignación puesta por la mayoría de los dirigentes políticos y sociales en enfrentar este escándalo –al decir del papa Benedicto XVI–, en comparación con la que concitan otros temas, importantes sí, pero nunca tan lacerantes como la pobreza.
Creo que la historia, la obra y la conducta del presidente Lula debería llevar a reflexionar a quienes, aquí y entre nuestros vecinos, se oponen no ya a la implementación, sino hasta a la discusión seria y documentada de la idea de que todo ciudadano, por el simple hecho de existir, tiene derecho a un ingreso mínimo que garantice su inclusión en la sociedad y el pleno ejercicio de sus derechos ciudadanos.
Reitero aquí mi convicción de que la Renta de Inclusión Social es hoy un avance tan gigantesco como lo fue, en su momento, el voto secreto y universal. Y es tan poco conocida y tan resistida, incluso entre quienes serían sus principales beneficiarios, como lo fue aquél.
En la actualidad, todos los países de la Comunidad Europea, luego de un proceso que implicó investigaciones, debates y acuerdos de los que participaron no sólo las fuerzas políticas, sino también los sindicatos, y todos los representantes de la sociedad civil, están muy avanzados en el camino de la instalación de la Renta Básica Universal, comenzando con las llamadas Rentas de Inclusión Social.
Un recorrido por estas experiencias nos enseña que, como toda idea que intente modificar profundamente la realidad, será necesario mucho trabajo, mucho debate y mucha convicción para lograr los consensos que permitan llevarla adelante.
Eso hace que se agigante la importancia de que todos, pero muy especialmente los dirigentes políticos, sociales y gremiales, los comunicadores y, en general, quienes tenemos acceso a los medios de difusión, nos informemos y entremos al debate público que necesariamente se dará, munidos con las mejores herramientas del conocimiento a las que podamos tener acceso.
Quienes no lo hagan, solamente podrán poner en juego las armas bastardas de la mentira, el prejuicio y la chicana electoralista. Quedarán, así, inevitablemente inscriptos en la historia con los duros términos que usó el presidente brasileño para referirse a quienes, desde un lugar similar, no están comprendiendo que el hambre y la exclusión social son, en el mundo de hoy, una vergüenza intolerable: imbéciles e ignorantes.
*Ex presidente de la Nación.
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antes de las elecciones es comun promesas demagogicas incumplibles. Por suerte Brasil es un pais menos chanta y mejor gobernado que Argentina. Pero si empiezan con el populismo nuestros hermanos brasileños la pueden pasar mal. Parecen muy ricos porque son cuatro veces nuestra poblacion, pero per capita pueden ser todavia mas pobres que nosotros. QUE DIOS LOS PROTEJA, por suerte el clima es bueno y de frio no moriran, pero...
"los políticos somos una mierda..." Eduardo Duhalde, diciembre de 2001... "la Argentina es un país condenado irremediablemente al éxito.." Eduardo Duhalde, junio de 2002 "puta madre, se me fue la mano"...Eduardo Duahlde, 26 de junio de 2002, luego de los asesinatos de Santillán y Kostecki... "Néstor, seguro que son 90 palos verdes..." Eduardo Duahlde, conversando con un ignoto santacruceño, setiembre de 2002
y para cuando los preservativos para detener las conejeras??? YA tendria que estar en marcha el CONTROL NATAL en toda america latina. Son personas con coeficietne por debajo de lo normal, siguen teniendo hijos en cualquier condiciones y los poderosos se aprovechan. Es obvio que a las empresas les conviene: asi baja el costo de mano de obra. Y lla gente boluda sigue aplaudiendo la demagogia de seudoizquierdistas que en realidad trabajan para los monstruos del capitalismo salvaje. Un aplauso al asador...de ganado humano.
En realidad no interesa si el comentario es de Dualde, lo cierto es que por polìticas de esa magnitud es que Brasil progresa, y el resto del Mercosur no. La priorizaciòn de la atenciòn de los sectores mas desprotegidos sumada a polìticas de desarrollo es la ùnica manera de lograr algo de equidad. pero, para eso, hay que dejar de robar
La renta basica tomada como un minimo de supervivencia es en lo social la mejor manera de llegar a todos los que la necesitan.En el Pais se puede decir que es el Plan de Jefes y Jefas de hogar que llego a mas de 2 millones de familias que son aprox entre 9 a 10 millones de personas ,que obtubieron la asistencia inmediata gracias a su dedicacion cuando goberno ,demostrando interes por el Pueblo,logrando con su Plan Economico de Produccion levantar al Pais ,tampoco nos olvidemos el sistema de asistencia de las manzaneras en el cual habia contacto directo con la realidad de los necesitados...Eva Peron estaria contenta mientra se haga algo por los necesitados