Los crímenes de Sebastián Forza, Diego Ferrón y Leopoldo Bina, asesinados de 16 balazos en la cabeza, en el pecho y en la espalda, tienen el inequívoco sello del narcotráfico. Fueron ejecutados de rodillas en un zanjón y acribillados con una pistola calibre .40, el mismo tipo de arma utilizada por los sicarios que mataron a los dos colombianos en el estacionamiento del shopping Unicenter de Martínez. Otra pista vincula a Forza con ese ataque entre narcos: creen que conocía al sobreviviente de ese doble asesinato porque los dos aparecen en una escucha telefónica. Las balas de los dos hechos serían cotejadas la próxima semana para determinar si salieron de la misma pistola.
Los investigadores comprobaron que Forza se comunicó con Julio Andrés Jiménez Jaramillo, quien se salvó de la balacera narco. El 24 de julio, dos sicarios mataron a quemarropa, con armas calibre .40, a los colombianos Héctor “Monoteto” Duque Cevallos, quien tenía pedido de captura en su país por narcotráfico, y Jorge Quintero Gartner.
Monoteto vivía en el country Ayres de Pilar y Forza, en Pilar del Este. Según una versión, la llamada se realizó cuando Forza estaba desaparecido. Desde el jueves 7, las familias de las víctimas no supieron nada de ellos, hasta que el miércoles aparecieron ejecutados en un descampado en General Rodríguez, al costado de la ruta 6. Hacía 48 horas que estaban en ese lugar.
La mujer de Forza, Solange, dijo que cuando ella fue a la fiscalía, el viernes, le dijeron que su marido se habría ido con sus amigos por el fin de semana largo pero también le preguntaron si él “tenía algo” en General Rodríguez. “Eso demuestra que existía un dato y no investigaron nada. No me imagino quién puede ser un monstruo capaz de matar a tres pibes divinos con hijos chiquitos, que no hacían nada raro, que tenían sus negocios y cosas pequeñas”, dijo Solange.
Los investigadores manejan tres hipótesis: una venganza de los narcos, un ajuste de cuentas por una deuda millonaria o negocios turbios de una mafia que traficaba precursores químicos para elaborar drogas sintéticas.
“La forma de matar es característica de los narcos: una ejecución con sus víctimas de rodillas, en posición de rezo, y de varios balazos a la cabeza. El calibre .40 es usado por narcotraficantes y agentes del FBI. Es efectivo y más potente que el 9 milímetros”, analizó una fuente.
La Policía determinó que las tres víctimas fueron secuestradas en la Ciudad de Buenos Aires. “No hay indicios que marquen que fueron levantados en provincia, pero no sabemos dónde los tuvieron en cautiverio. Forza y Ferrón habrían almorzado el jueves en un restaurante de Liniers.
Bina se habría sumado después. El rastreo satelital de los celulares podría confirmar la zona donde estuvieron”, dijo una fuente policial. “Mi hermano me llamó el jueves a las dos y me dijo que iba a reunirse con unos clientes en el Wal-Mart de Quilmes”, dijo Diego Ferrón, hermano de Sebastián. La causa volvió a Capital. Los investigadores creen que “Forza y Ferrón estaban involucrados en algo”, y que Bina se encontraba en el lugar equivocado. “Forza tenía deudas por un millón y medio de pesos. Además, hace seis meses recibió tres amenazas de muerte”, dijo otra fuente de la investigación.
PISTA A LA MEXICANA. Aunque con menor énfasis, también se investiga si el triple crimen tiene relación con uno de los mayores operativos que este año hubo contra el narcotráfico: el 18 de julio fueron detenidos nueve mexicanos y un argentino en una quinta de Ingeniero Maschwitz. Según los investigadores habían llegado para fabricar drogas sintéticas con precursores químicos, entre ellos, efedrina, porque en la Argentina son más económicos. Uno de los detenidos, entonces, no supo explicar a quién compró y a quién vendió 2,9 toneladas de efedrina. Esa sustancia se usa como principio activo para la producción de descongestivos y antigripales. También como precursor.
“Son sustancias necesarias para la elaboración de la cocaína, y la efedrina en polvo sirve para estirar la droga”, explicó Marcelo Peretta, secretario general del Colegio de Farmacéuticos y Bioquímicos de la Capital Federal.
Según fuentes del Sedronar, “durante 2007 se importaron 40 toneladas de efedrina”, que equivalen a unos 80 mil millones de píldoras. Desde ese organismo sospechan que “una parte importante la comprarían los narcos para estirar la coca y colocarla en el mercado europeo y latinoamericano”. Para los funcionarios “esto prueba que Argentina dejó de ser un país de tránsito, para transformarse en un país de consumo y producción de cocaína”.
La Justicia investiga una droguería que habría vendido efedrina en cantidades importantes, “incluso se han descubierto facturas apócrifas de venta en farmacias que nunca compraron esa droga”, confiaron desde la fiscalía interviniente. Otra de las hipótesis que siguen los investigadores del triple crimen es la del vínculo de Forza con el denominado Canal K. Así se denomina en la jerga farmacéutica al circuito de comercialización por fuera del canal de las farmacias, que incluye kioscos, supermercados, albergues transitorios y hasta ferias francas como La Salada.
“Los medicamentos de venta libre se pueden vender en cualquier comercio, pero muchas droguerías les venden a las distribuidoras medicamentos de venta bajo receta que van a parar a este circuito”, explicaron desde la Cámara Argentina de Farmacias. “Estamos hablando no sólo de aspirinas y Buscapinas, sino también de psicofármacos como Clonazepam, Rivotril o Alprazolan”, confió el empresario consultado.
Una reunión de gabinete movida
Conmocionado por el triple crimen, el gobernador Daniel Scioli convocó ayer de urgencia a su gabinete de seguridad. “Hay que profundizar la lucha contra el narcotráfico y no hay que resignarse a convivir con el delito, sino combatirlo con firmeza”, les pidió Scioli al ministro de Seguridad de la provincia, Carlos Stornelli, y al jefe de la Policía Bonaerense, Daniel Salcedo. También participaron otros jefes policiales que intervienen en la pesquisa, entre ellos el jefe de Investigaciones Antonio Torreira.
Convencido de que el triple crimen fue mafioso y no un hecho de inseguridad, Scioli mantuvo la reunión en el Ministerio de Seguridad, donde le informaron sobre las novedades del caso. “La decisión del gobernador de combatir al narcotráfico tiene su precio. En su gestión cayeron narcos pesados y se secuestró el triple de droga que el año pasado”, dijo una fuente policial. En lo que va del año se secuestraron 1.208 kilos de cocaína en diferentes operativos, 3.250 kilos de marihuana, 202.400 dosis de éxtasis y 1.500 dosis de LSD.
Los acribillaron arrodillados y por la espalda
Los ejecutaron por la espalda, mientras estaban de rodillas, en el mismo zanjón de General Rodríguez donde aparecieron, al costado de la ruta 6. Los mataron de 16 balazos entre 40 y 48 horas antes de ser encontrados, según reveló la autopsia hecha por los forenses supervisados por el médico Rodolfo Baldán. El que más disparos recibió fue Sebastián Forza, lo que marca el ensañamiento de los asesinos. Entre los pastizales se encontraron siete vainas calibre .40 y cinco de 9 milímetros, pero habrían utilizado tres armas.
A Sebastián Forza lo mataron de siete balazos: cuatro en el cráneo y tres en el tórax (dos de ellos habrían sido por la espalda); Leopoldo Bina fue asesinado de tres disparos en el cráneo y uno en el tórax; Damián Ferrón recibió cuatro balazos en la cabeza y uno en el pecho. “Se estima que los asesinos, que podrían ser tres o más, dispararon con sus víctimas de rodillas. Los habrían matado por la espalda. No encontramos signos de tortura, pero presentaron marcas de ataduras en pies y manos”, dijo una fuente de la Policía Científica.