Santiago Casanello
30.07.2008
Cuadro de situación. Mientras los socios protestan, el gobierno de la ciudad envía cuadrillas de operarios para mantener limpia la zona roja durante el día. A los travestis les gusta.
El parque Tres de Febrero estrenó el martes su nueva condición oficial de zona roja porteña, dedicada a la oferta sexual de travestis durante la noche. De esta manera, empezó a regir el acuerdo suscripto a principios de mayo entre la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgénero de Argentina (ATTA) y el Ministerio porteño de Ambiente y Espacio Público, que preveía el traslado de los trabajadores sexuales desde el Rosedal a los contornos de la plazoleta Florencio Sánchez. Pero el tradicional Lawn Tennis se opone rotundamente al nuevo perfil que adquirieron sus inmediaciones, y ésa es la guerra.
Los travestis están agradecidos con el cambio, pero los que no hallan bajo ningún término connotaciones positivas son los socios del club de tenis más importante y elegante del país (uno de los cinco más antiguos de la ciudad). Su presidente, Gerardo Lo Prete, habló con Crítica de la Argentina, luego de la primera noche de la nueva zona roja.
“No estuve ahí a las seis de la mañana para percibir cómo quedó todo –dijo–. Igualmente, considero que la primera vez no es muy demostrativa porque, como con todo, lleva su tiempo instalar algo nuevo. En verano va a molestar mucho más, porque se hace de noche más tarde, entonces nos vamos a topar con esta situación. Otra cosa falaz que se ha argumentado es que los clubes de noche no funcionan: las actividades son múltiples, no sólo en el nuestro, sino también en los clubes del barrio. Nosotros tenemos luz en las canchas y también de noche se juega a las cartas, se organizan casamientos, cumpleaños”.
Lo Prete, que presentó un amparo para impedir que avance el proyecto de la zona roja, dijo que los socios están furiosos. “No toman ninguna medida de fuerza porque son gente de paz. Igualmente, yo no puedo garantizar que a algunos no se les ocurra cortar algo o mostrar pancartas”, explicó. “Las madres preguntan: ‘¿ahora qué vamos a hacer con los chicos?’. A mí, personalmente, no me gusta estar con mi mujer y ver un tipo en bolas. Las plazas no están para esto”, agregó.
Lo Prete entiende que no hay vecinos en la zona. “Pero entre todos los clubes que hay –Vilas, Gath y Chaves, Excursionistas– somos más de 10 mil personas”, contó.
–¿Tiene alguna propuesta alternativa?
–No, pero ya que la ciudad tiene una larga costanera, podría evaluarse que este tipo de oferta sexual se traslade allí.
–¿Va a seguir protestando?
–Lo evaluaremos. Lo que espero realmente es que retrocedan. Es una zona de protección histórica. Trasladaron el problema de un lugar a otro. No tenemos nada contra los travestis. Lo que hacen es legal. El tema es dónde lo hacen, nada más que eso.
–Al club se lo acusó de haberle usurpado tierras al parque, ¿qué hubo de cierto?
–Fue falso, lo que hubo fue un recurso de propaganda política del gobierno de Telerman. No había ninguna usurpación. Es cierto que el contrato que nos permitía tener canchas en ese sector había vencido, pero cada vez que pedíamos renovarlo, no nos respondían nada. Entonces llegó un punto en que devolvimos todo para después hacer otro contrato. El nuevo arreglo consiste en que nosotros mantenemos las canchas, pero de lunes a viernes las maneja la ciudad. Volviendo al tema, justamente donde está la entrada a esas cuatro canchas sobre la cual cuelga un cartel que dice “Escuela Municipal de Tenis” es el lugar al cual se trasladó a los travestis.