Sociedad / Edición Impresa
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la primera experiencia de educación digital del país

Una escuela sin lápices ni cuadernos

Está en Mendoza. Tiene techos de chapa y patio de tierra, pero conexión wi-fi en todas sus aulas. Cómo nació el proyecto. Premios.

Maru Ludueña
04.05.2008

Solidarios. Las primeras computadoras las compraron con el dinero reunido para un viaje de egresados.

El cartel decía “Cíber” y estaba en una esquina de Guaymallén. El dueño lo puso en un sitio sugerente, entre las piernas de un maniquí que colgó sobre la puerta del local. “¿Qué va a pasar ahí adentro?”, se alarmó Graciela Bertancud, directora y mentora del colegio Tomás Edison, situado en la misma cuadra. Después de que abrieron el cíber, la directora pasó por debajo de las piernas del maniquí. Descubrió un mundo. Los chicos y las computadoras.

Se instaló un año en el cíber. Pasaron años de la expedición a la esquina, de la que regresó con una herramienta educativa superpoderosa. Hoy Graciela dirige la primera escuela digital del país. De quinto grado en adelante, cada alumno tiene una computadora personal.

Escriben sobre la pantalla táctil. Gritan menos, porque si se tienen que decir algo, chatean. Los maestros ya no usan fibrón ni pizarrones, sino un lápiz óptico en tablas interactivas electrónicas. En la pantalla grande aparecen los íconos de los conectados. El cuaderno resiste. “Lo usamos para trabajos prácticos, no podemos dejar a los chicos cautivos del sistema, si quieren cambiar”, dice Bertancud.

En 2005 recibió el premio a la Calidad Educativa de Intel y el Ministerio de Educación de la Nación, y en 2006 el reconocimiento de Microsoft por ser la primera en integrar en el aula las nuevas tecnologías. “Hay una motivación por estar en la escuela que no había antes. Los chicos faltan menos y no se quieren ir. Los docentes se quedan más”, sonríe la directora.

El proyecto Aula Digital empezó hace cinco años, cuando Bertancud fue al cíber y se preguntó qué hacía su escuela por la alfabetización digital. “Me preocupaba cómo hacer para cumplir con las metas de Unesco y CEPAL para 2010 y preparar para el mundo del trabajo. Me puse en contacto con gente que se hacía esas preguntas en España”, cuenta Bertancud.

La red de la escuela tiene 150 computadoras. Son 70 Class Mates (que Intel fabrica y diseña para el escritorio escolar) y 80 notebooks. Las primeras llegaron cuando los pibes cambiaron el viaje de egresados y decidieron usar la plata recaudada para comprarlas. Las consiguieron más baratas, en un remate en Miami. Cuando esta camada terminó la educación básica, la escuela abrió un primer año de polimodal. “No había un proyecto capaz de insertarlos. Por requerimiento de la comunidad, ahora se abrió el primer año”, explica la directora.

Lorena Rivero era una maestra tradicional. “Para mí la tecnología no existía”, cuenta en uno de los videos, hoy parte de cualquier trabajo práctico. “Incorporar la tecnología al aula me parecía una locura, dejaba todo lo tecnológico en manos de otra persona. No me animaba, hasta que empezamos con las capacitaciones”, dice. Cuando se inició el proyecto, el 40% de los docentes no tenía computadora ni conexión a internet, hoy apenas el 5%. Se capacitan en un aula con las últimas joyas tecnológicas: diez computadoras multimediales y pizarra interactiva.

Digitalizan el contenido de la pizarra, lo envían por mail, le agregan videos y sonidos. Tienen que correr con la tecnología, los chicos vuelan. “En vez de llevar afiches con los temas que trabajamos hacemos presentaciones en Powerpoint o videos, se entiende mejor”, explica una de las alumnas pioneras en tener su compu, Marcela Fernández.

La escuela cuenta con aulas divididas con durlock y algunas paredes descascaradas, pero alumnos y docentes tienen la mejor tecnología. La conexión wi-fi convive con el patio de tierra y los techos de chapa.

Bertancud explica que las computadoras “cuestan 1.400 pesos y las compran las familias. Cada una ha sido comprada con el trabajo y el compromiso de mucha gente. Si no pueden costearla, ayuda el Ministerio de Educación y una alianza con Intel, que donó algunas Classmates. Sólo el 12% la pidió”.

–¿El colegio recibe ayuda?

–La empresa Exo donó el aula de capacitación para maestros. Microsoft hace un descuento en las licencias. El ministerio provincial nos acaba de dar un aporte del 40% para los sueldos; esta escuela no resiste un aumento. La cuota promedio es de 165 pesos.

–¿Por qué usan computadora a partir de quinto grado?

–Los chicos tienen que aprender lectoescritura convencional y fortalecerse. Trabajamos otros proyectos que no apuntan a lo tecnológico como central. Por ejemplo, por integración social en cada sala tenemos un chico con alguna dificultad. Lo valoramos mucho en relación con una sociedad justa y equitativa.
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