Es palabra chilena. La prensa santiaguina vinculó la denuncia con el malestar que causó en Lima la adquisición por parte de las FF.AA. de Chile de armas en 650 millones de dólares.
El ministro de Defensa peruano, Rafael Rey, ratificó el descubrimiento de una red de espionaje en la que están implicados militares peruanos y ciudadanos chilenos. El país quedó a la espera del regreso desde Singapur del presidente Alan García, quien expondrá hoy la posición oficial sobre el tema. “Estoy adelantando 24 horas mi regreso”, dijo García luego de cancelar una entrevista programada con su par chilena Michelle Bachelet. Asimismo, se suspendió indefinidamente la visita que debía hacer a Santiago la ministra de Producción, Mercedes Aráoz, para promover la iniciativa peruana de limitar el armamentismo en Sudamérica.
En declaraciones a medios chilenos, Rafael Rey recalcó que el caso de espionaje, supuestamente financiado por Chile, está “confirmado” y es un acto “inamistoso y ofensivo”. Sin embargo, Santiago fue categórico en asegurar que “Chile no espía” y pidió a Lima que sea más “prudente” en sus denuncias. ”Queremos ser muy claros, Chile no practica el espionaje”, dijo el ministro chileno de Exteriores, Mariano Fernández. En tanto que la vocera del gobierno, Carolina Tohá, advirtió a Perú que ha tenido “una reacción precipitada”, porque “no pueden hacerse aseveraciones tan graves sin antecedentes formales”.
El escándalo se inició cuando se conoció que el suboficial de la Fuerza Aérea Peruana (FAP) Víctor Ariza Mendoza supuestamente entregó a Chile la lista de adquisiciones militares programadas hasta 2021, códigos secretos de comunicación de las embajadas peruanas, las identidades de los alumnos de la Escuela de Inteligencia de la FAP y algunos documentos vinculados con la demanda por límites marítimos presentada por Perú contra Chile ante la Corte de Justicia de La Haya.
Es justamente esta demanda, por la que Perú reclama 35 mil kilómetros cuadrados de mar que hoy están bajo soberanía chilena, la que ha tensado las relaciones bilaterales entre ambos países. “Ariza no sería un simple informante o colaborador. Sería, en todo caso, un agente de inteligencia captado por los servicios secretos chilenos”, dijo una fuente de la FAP al diario El Comercio.
A pesar de las reiteradas negativas chilenas, el canciller peruano García Belaunde llamó a consultas a su embajador en Santiago, Carlos Pareja, y calificó la situación como una “ofensa al país”. También desde la oposición política en Lima se sacó provecho del escándalo. “Hay que replantear las relaciones con Chile. Hay que denunciar al gobierno de Bachelet ante La Haya, dijo el líder del Partido Nacionalista Peruano (PNP), Ollanta Humala.