Diego Schurman
27.10.2009
Graciela Ocaña denunció ante la Justicia amenazas anónimas contra su persona y también contra quienes la acompañan en su cruzada contra la mafia de los medicamentos. Los datos aportados ayer a la causa serán el motor de una nueva investigación del Juzgado Criminal y Correccional Federal Nº1 a cargo de María Romilda Servini de Cubría.
La presentación promovida por Ocaña habla de tareas de espionaje, seguimientos personales, pinchaduras de teléfonos y mensajes intimidatorios a través del correo electrónico. La ex ministra señaló que el martes 6 de octubre fue interceptada por un auto en cercanías del Congreso de la Nación, que se le cruzó de manera perpendicular al suyo durante algunos minutos impidiendo su paso, y que luego salió disparado. Poco tiempo después en los grupos de Yahoo! se hizo circular la pregunta “¿cuánto tiempo cree que pasará hasta que Ocaña, deprimida, se suicide o tenga un accidente?”.
Otra de las víctimas del apriete fue Santiago Nardelli, senador provincial y compañero de ruta de Ocaña. De acuerdo con el escrito que el legislador dejó ayer en manos de Servini de Cubría, los días jueves 22, viernes 23, y sábado 24 de octubre pasados recibió una sucesión de e-mails amenazantes en su casilla personal.
Los correos fueron enviados desde el remitente “Norberto Oyarb” y a nombre de la cuenta noyarbid@hotmail.com, en clara alusión a Norberto Oyarbide, el juez que investiga la mafia de los medicamentos. En todos los casos llevaban la categoría de “importante” y estaban acompañados con signos de admiración. Los textuales son:
1) “Político honesto no lo sos, verdad? DEJEN DE J....”
2) “Que hacen con la guita??”
3) “Nosotros sabemos mucho, así que no jodan!!!!”
Nardelli entendió que tanto las frases que piden “DEJEN DE J..” o “…no jodan!!!” no son sólo una amenaza a su persona sino también a aquellas que trabajan junto a él. Además de referirse a la ex ministra, quien de hecho lo asesora en el Senado provincial, menciona a Diego García de García Vilas, gerente General de la Superintendencia de Servicios de Salud durante el último tramo de la gestión de Ocaña.
A García de García Vilas le hicieron llegar, también desde la casilla noyarbid@hotmail.com, la transcripción de comunicaciones privadas que mantuvo desde su teléfono móvil. Ocaña y Nardelli fueron los que armaron la embestida judicial contra Néstor Lorenzo, emblema de la mafia de los medicamentos y dueño de las cuestionadas droguerías San Javier, Multipharma y Vernet Cooperativa de Crédito, Vivienda y Consumo.
El domicilio de Vernet es 25 de Mayo 293, piso 2, es decir cuatro pisos abajo del ex consultado de Guinea Bissau donde funcionaba una “cueva financiera”. Ese consulado fue allanado en junio por el juez en lo Penal Económico Javier López Biscayart y descubrió que la mesa de dinero que allí operaba manejó cheques de Sebastián Forza, el empresario asesinado en el triple crimen de General Rodríguez que aportó dinero a la campaña K e hizo negocios con Lorenzo.