El país / Edición Impresa
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radiografía de la organización

El “cantri” de los más pobres

A cinco kilómetros de la capital jujeña se levanta el barrio Tupac Amaru. “Era un monte y lo transformamos en nuestro hogar”, dicen. Cuenta con escuela bilingüe propia.

M. F.
25.10.2009

Costos. “Construimos por mucho menos dinero las casas que antes hacía Roggio”.

“Bienvenidos al cantri de la Tupac” dice el cartel que se erige a la entrada del barrio Alto Comedero, a cinco kilómetros del centro de la capital jujeña. Allí viven 2.700 familias que integran la organización Tupac Amaru en viviendas de tres ambientes construidas por las cooperativas que ellos mismos integran. “Esto era un monte y nosotros lo transformamos en nuestro hogar, un lugar donde podemos ser felices”, dice Alejandro, uno de los trabajadores de la bloquera con la que construyen las paredes de las casas que habitan.

Las construcciones se financian con fondos del Plan Federal de Viviendas que administra el municipio de San Salvador de Jujuy. “Es el intendente el responsable de recibir y distribuir los recursos del Estado nacional que nosotros utilizamos para hacer erigir los barrios” explica Juan Manuel Esquivel, miembro de la organización y director del Centro Educativo Germán Abdala donde estudian 2.200 alumnos diariamente “en un bachillerato intercultural dictado en dos lenguas, castellano y la de nuestros pueblos originarios”, agrega.

Cada casa que edifica la Tupac le cuesta al Estado 82.700 pesos y la tasa de ocupación que genera la actividad es de cuatro trabajadores por unidad.

“Antes que existiéramos nosotros, las empresas constructoras como Benito Roggio o Balut le cobraban al Estado 110 mil mangos por casa y empleaban un promedio de 1,5 persona por vivienda, con el agravante de que tardaban para la entrega el doble de lo que tardamos nosotros”, añade Esquivel.

La Tupac emplea unas 3.800 personas en sus emprendimientos. “La mayor cantidad de compañeros se dedican a la construcción y trabajan en los talleres textiles y metalúrgicos, pero también tenemos más de 250 docentes y unos 40 profesionales de la salud participando de las diferentes cooperativas”, dice Gladys Díaz, encargada de controlar el funcionamiento de las cooperativas. “Tenemos absolutamente todos los papeles en regla, incluso hemos sido auditados por la Auditoría General de la Nación que corroboró la inexistencia de irregularidades en nuestra administración”, apunta Díaz mientras exhibe los certificados otorgados por los organismos de control estatales.

OPINIÓN

“Es la organización más importante de la CTA”
Fernando Acosta (Secretario general de la CTA-Jujuy)

La Tupac Amaru es la organización barrial más importante de la Central de los Trabajadores de la Argentina. La concreción de este sueño colectivo es la demostración más palpable de que es posible discutir el destino de los recursos del Estado en forma autónoma, con el objetivo de que la gente de nuestro pueblo pueda vivir bien.

No me caben dudas de que si los trabajadores pudiéramos participar más activamente en la distribución de la riqueza, habría enormes posibilidades de transformar la Argentina. Pero eso no es una concesión graciosa del poder, sino que se logra peleando cotidianamente contra los escollos que el sistema interpone entre la felicidad de la gente y los fondos que nos pertenecen a todos los ciudadanos.

Los compañeros y compañeras de la Tupac saben bien lo que es luchar, nadie les regaló nada. Ellos saben el significado del esfuerzo porque se reconocen como los continuadores del legado histórico de los pueblos originarios que habitaron nuestra tierra y que fueron despojados de todo por los invasores.

Su líder, Milagro Sala, es un ejemplo de compromiso y solidaridad. La conozco desde 1982, cuando ambos éramos trabajadores estatales y comenzamos a militar en ATE. Su polenta y su profunda identificación con el proyecto fueron y siguen siendo fundamentales para lograr los objetivos que nos propusimos cuando decidimos trasladar la militancia del sindicato a los barrios, en pleno proceso de destrucción del aparato productivo que generó millones de desocupados.

Ella conduce la organización porque su destino personal está indisolublemente ligado a la Tupac. Y el mayor orgullo es haber construido semejante obra desde la autonomía de los gobiernos, los partidos políticos y los patrones.
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