Culturas / Edición Impresa
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Una instalación polémica llega al castagnino + macro de rosario

Ahora dicen que colgarse del cable es arte

El artista Fabricio Caiazza explicaba en una obra de 2005 cómo ver gratis la televisión paga. Multicanal se sintió dañada y le inició juicio. Cuatro años más tarde, la obra forma parte de la colección de un museo, pero su creador no puede salir del país.

Roka Valbuena
14.05.2009

Arte en las calles rosarinas. Pinche Empalme Justo, la obra que despertó las iras de Multicanal, hoy forma parte de un museo.

Rosario está marcando un impactante hito judicial: hace cuatro años una obra de arte está siendo analizada penalmente por un juez local. El conflicto se hizo público hace dos días cuando la nota de una rosarina, Virginia Giacosa, alertó este asunto que parecía dormir en los tribunales. Sucede que un artista argentino de 34 años llamado Fabricio Caiazza realizó, junto al colectivo Cateaters, una intervención urbana multimedial llamada Pinche Empalme Justo que propone colgarse de un servicio de canal de cable. La presentó en marzo de 2005 en Rosario con un stand que ilustraba una estupenda promoción para colgarse del cable sin problemas. Además, repartió volantes con magníficas ofertas delirantes e hizo un sitio web. Siete meses después, la obra se presentó en un juzgado. La empresa Multicanal S.A. se sintió afectada por el mensaje y demandó al autor. El motivo de la demanda fue que la “obra instigaba de forma pública a cometer delitos”. Por eso, hace exactamente cuarenta y tres meses, el juez Octavio Barbero, amparado en las leyes de la Constitución, estudia una obra de arte.

LA MENTIRA.
Aunque es cierto que la obra de Caiazza sugiere, con lenguaje artístico, el mejor método para colgarse al cable sin abonar un solo peso, para transmitir el mensaje, Caiazza sólo utiliza la imaginación. El stand publicita maniobras falsas, los folletos dan ofertas apócrifas y el sitio web promueve instrucciones cómicas que no sacaron risas en Multicanal. Los abogados de la empresa piensan que con esa propuesta artística se brindan las armas para que alguien se enganche al cable.

La víctima de todo este escándalo ha sido el artista. Este ciudadano argentino vivía tranquilamente en Barcelona cuando le informaron que tenía una orden de arresto verídica. Volvió nervioso y se encerró con abogados a preparar su defensa. Ya ha tenido que dar dos veces su testimonio, en el cual ha debido aclarar un concepto ancestral: el arte es imaginario, señor juez. Lo cierto es que el hombre hoy no puede salir de la Argentina.

ATRAPADO. “Es absurdo”, dice ahora Caiazza. Y agrega: “Si me juzgan a mí, deberían juzgar al director de cualquier película en que haya un asesinato”. Su frase parece tan acertada que el abogado del artista ha puesto como argumento de la defensa la película Nueve reinas. En esa película se explican cinematográficamente numerosas técnicas para estafar. Y, hasta el momento, Ricardo Darín y Gastón Pauls gozan de libertad. “No puedo creer –continúa Caiazza– que una obra que está enmarcada en el campo de la ficción le haga perder el tiempo a un juez por tres años”. Y es así. La obra que debió ser criticada por los expertos ahora se critica en el juzgado de instrucción Nº 13 de Rosario. Entonces, el artista desliza un pálpito: “Se lo están tomando de modo personal”.

Los dardos apuntan al sumariante de la causa, Santiago Madile, un artista plástico que trabaja el arte dibujando ceniceros al lápiz. No trabaja la acción de arte urbana. De modo que late la posibilidad de que en los tribunales de Rosario se esté produciendo una batalla de egos artísticos.

“Es absurdo. Todo esto es absurdo”, repite Maiazza, quien ha recibido apoyo de movimientos artísticos y hasta de León Ferrari. “Yo juego con la retórica del marketing. Sólo quería referir una forma popular que la gente tiene de conectarse a la información”. Hoy, la obra presenta dos caras: Pinche Empalme Justo ha sido adquirida por estos días por el Museo Castagnino + Macro de Rosario, pero la demanda contra el artista Caiazza se encamina a un juicio. Tal vez, dentro de un tiempo, los tribunales de Rosario alcancen ese incómodo hito y pasen a la historia por penalizar la imaginación.
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