El país / Edición Impresa
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en el inicio del diálogo, el Poder Ejecutivo ofreció mejoras en trigo, carne y leche

Gobierno y campo con “buena onda”

La definición de ánimo hippie pertenece a Hugo Biolcati. Buzzi celebró que no hubiera halcones como Moreno. “De 1 a 10, estamos en 4”, resumió. Primeros acuerdos y nueva cita en una semana.  

Rodolfo González Arzac
25.02.2009

Parece pero no. Las caras serias no se corresponden con la cordialidad que tuvo la reunión de Llambías, Biolcati y Buzzi (arriba) con Randazzo, Giorgi y Cheppi.

Tres horas de reunión les alcanzaron al Gobierno y a los dirigentes del agro para concertar una tregua. Los funcionarios presentaron medidas para mejorar el precio que reciben los productores por el trigo, la leche y los productos de economías regionales y también un plan para promover el engorde de novillos de más de 400 kilos. Los ruralistas admitieron que se “abrió una nueva etapa de diálogo”, pero apuntaron que todavía “no se solucionaron los problemas”. En la reunión de ayer –e con el ministro de Interior, Florencio Randazzo, su par de Producción, Débora Giorgi, y el secretario de Agricultura, Carlos Cheppi– no se habló de retenciones a los granos ni de aperturas de exportación. Quedaron en volver a sentarse el próximo martes juntos otra vez en el Ministerio de Economía.

A pesar de que unos y otros dejaron de lado la confrontación, ambas partes trataron de sostener una imagen dura. “Mejoró un poco la perspectiva. Para ser la primera reunión no estuvo mal. Si hay que calificarla de uno a diez, entonces es un cuatro”, sintetizó el presidente de Federación Agraria, Eduardo Buzzi. El ministro del Interior, Florencio Randazzo, que se sumó sorpresivamente al encuentro y lo comandó, correspondió desde la vereda oficial: “El Gobierno se mantiene inflexible en las prioridades del país”, dijo, y advirtió una vez más que no bajarán las retenciones.

La reunión, sin embargo, tuvo un clima cordial y fue el mismo Randazzo el encargado de romper el hielo. “Busquemos un camino de encuentro. En el Gobierno no hay ánimo de venganza. Este no es otro 2008”, explicó. Mario Llambías, de Confederaciones Rurales Argentinas –quien en el acto de Leones había usado esa imagen de la vendetta K–, le agradeció que entre los funcionarios no hubiera presencias hostiles, como la del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, o la de Ricardo Echegaray, ex de la ONCCA, ahora en la AFIP, pero que de hecho sigue controlando la oficina de exportaciones agrícolas.

A la salida, Buzzi se encargó de subrayar la cuestión: “Por suerte se terminó esto de los halcones y las palomas”. La presencia de Randazzo, cuyo cargo –ministro de Interior– en principio no tenía relación con la materia del encuentro, fue leída por los ruralistas como un dato positivo: la consideraron una oportunidad de conocer de primera mano la posición de Néstor Kirchner, a quien los dirigentes consideran el principal obstáculo para cerrar acuerdos.

“¿Ustedes me acusan de inacción?”, preguntó Giorgi, poco antes de enumerar las acciones en sus cuatro meses de gestión. Subrayó las emergencias agropecuarias, la reducción en las retenciones del trigo y maíz, la baja del peso mínimo de las vacas para faena y los subsidios a la agroindustria.

No hubo ninguna mención a las negociaciones secretas que mantuvieron durante los últimos treinta días el ministro de Planificación, Julio De Vido, y el presidente de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati, cuyo fracaso disparó el dictado de un paro de comercialización de granos y hacienda que recién terminó ayer al mediodía. “Con De Vido hablamos de políticas agropecuarias en términos muy generales. La reunión de ayer, en cambio, fue sobre temas muy puntuales”, comparó Biolcati ante Crítica de la Argentina.

El Gobierno ofreció cambios en cuatro áreas. En trigo, una mejora del precio de abastecimiento que pasará de 370 a 420 pesos por tonelada. Además, una baja en las retenciones de todos los productos lácteos; diez centavos de subsidio por litro de leche para los tambos de producción menor a tres mil litros diarios y un subsidio de $200 por la crianza de cada ejemplar macho de la raza Holando. También se anunció una deducción en el Impuesto a las Ganancias para los productores que engorden novillos de más de 400 kilos (en este punto, el secretario de Agricultura Carlos Cheppi sacó del plan de medidas urgentes a los feedlots que anunció a finales del año pasado la Presidenta por consejo de Guillermo Moreno). Por último, el Gobierno apuntó una baja en las retenciones de hasta el 50 por ciento para todos los productos de economías regionales. Según Giorgi, las medidas tienen un costo de 1.300 millones de pesos.

“Son medidas parciales e insuficientes, pero necesarias”, definió el titular de la Sociedad Rural. El líder gremial más cercano al Gobierno, Carlos Garetto, de Coninagro, también fue cuidadoso: “Se avanzó muy poco por lo acotado del tiempo y por los temas, que son muchos. Hay que mejorar las propuestas que hubo en granos y carnes”.

Según relataron dos de los que participaron del encuentro en Economía, el único momento áspero se produjo cuando Llambías preguntó: “¿Ustedes están autorizados a hablar de las resoluciones de la ONCCA o de las políticas que impone Moreno? A Giorgi se le transformó la cara, pero Randazzo consiguió pasar a otro tema.

Con la experiencia de los desencuentros que caracterizaron a la guerra gaucha, los dirigentes rurales anticiparon que luego de este principio de tregua acaso los problemas aparezcan el martes que viene, cuando haya que hablar de las resoluciones de la ONCCA y de los obstáculos que existen para exportar productos agropecuarios.

Cristina insiste con la abundancia

“Les pido a todos los que acumularon rentabilidades, que tienen más de lo que cualquiera de ustedes podría imaginar, solidaridad con el resto de los argentinos, la mano tendida”, dijo ayer Cristina Fernández de Kirchner durante un acto en el partido de Almirante Brown, en el que mantuvo una teleconferencia con vecinos de Glew y José Mármol. “En estos años hemos crecido, pero también lo hemos hecho en paz por primera vez en mucho tiempo. No es con palos que se arregla un país, sino con trabajo y producción”, sostuvo la Presidenta. En esa línea, remarcó que “el mayor esfuerzo debe ser para los que tuvieron más suerte en la vida para asegurar a todos los argentinos el gran objetivo de este gobierno, la igualdad de oportunidades”. “Tengan seguro que esta presidenta va a poner lo que haya que poner para que la Argentina siga creciendo, siga habiendo trabajo, construyendo escuelas, viviendas, caminos, rutas, que es lo que nos ha hecho grandes”, agregó.

Por la mañana había criticado el paro agropecuario.

Cornadas en la negociación

El Torito De Angeli fue el único asunto de rispidez en la reunión “buena onda” (definición de Hugo Biolcati) que tuvieron funcionarios del gabinete nacional y dirigentes de la Mesa de Enlace. El ministro Randazzo lo definió como “un acto repudiable” mientras que el titular de Federación Agraria, Eduardo Buzzi, retrucó: “Nosotros respaldamos sin vueltas lo que hizo De Angeli, porque así se defienden los derechos de los pequeños productores: con la acción. Si te quedás quieto, te rematan el campo y a otra cosa. Lo respaldamos y lo dijimos en la reunión aunque no les guste (por el Gobierno). Y si no quieren este tipo de episodio que le pongan freno ellos a los sectores financieros que son los grandes ganadores de la administración kirchnerista”.

Por la mañana, Cristina Kirchner había cuestionado “la toma de bancos” y el paro agropecuario (“se dan el lujo de no comercializar”), señalando ambos hechos entre “los errores internos” que pueden perjudicar el modo en que la Argentina soporta el vendaval de la crisis mundial
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