Marcelo Fernández Bitar
24.02.2009
El Gran Bocón del rock. Years of Refusal tiene una de las mejores tapas en años.
Los seguidores de Morrissey conforman una suerte de grupo de culto que recibe cada obra de su ídolo como maná del cielo, y por eso celebran –ante todo– que Years of Refusal sea su cuarto álbum en lo que va de la década (cinco, si se incluye un disco en vivo). Estas ediciones regulares, más su visita a Buenos Aires en 2004, fueron aumentando su popularidad local hasta lograr que una enorme expectativa rodee este lanzamiento, que encima trae una contundente y genial foto de tapa donde tiene a un bebé en brazos.
Su trabajo anterior (Ringleader of the Tormentors), sin embargo, estaba levemente sobrecargado de cuerdas, y a su vez antes hubo cierto exceso de rockabilly en You Are The Quarry de cinco años atrás. Visto así, Years of Refusal sería ni más ni menos que un clásico e impecable Morrissey, quizás lo mejor de su cosecha desde Your Arsenal de 1992. La comparación se confirma con la apertura poderosa de “Something Is Squeezing My Skull”, un paralelo perfecto con el recordado inicio de “You’re Going To Need Someone’s Help On Your Side” en Your Arsenal, con una letra aún más oscura en su humor retorcido, que no duda en hablar de operaciones, terapias de electroshock y cambios de hormonas, para rematar con la frase: “No hay amigos verdaderos en la vida moderna”.
Este Oscar Wilde del rock también parece haber perfeccionado con una nueva vuelta de tuerca el vehículo musical para el humor negro y su pluma desfachatada, con aportes que le sientan muy bien, como el bajo fuzz de “All You Need Is Me” o incluso el aire flamenco que roza lo berreta (pero no lo es) en “When I Last Spoke To Carol”.
Además, consigue meter frases más directas que nunca y hablar más que en otras oportunidades de la muerte, como en “Mama Lay Softly On The Riverbed” y la agridulce “You Were Good In Your Time”, que entre cuerdas y guitarras se divierte hablando de una estrella en decadencia (“You Were Good in Your Time”): “Fuiste bueno en tu momento, y te lo agradecemos, me hiciste sentir menos solo, no tan deforme, desinformado y jorobado. Dijiste más que la mayoría de la gente en toda su vida, pero te diste cuenta de que, donde quiera que estés, ¿estás muerto?”, en un improbable guiño al grupo Cienfuegos.
La lista de temas a tratar no deja obsesión sin mencionar, desde el amor que nunca llega (o no existe) hasta la depresión y el suicidio. Tan existencialista como arrogante y francamente malvado, este inglés que en tres meses cumple 50 años confirma que es una marca indiscutida, un artista único y un gran bocón. El famoso Bigmouth, que contraataca y triunfa.