Culturas / Edición Impresa
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la portuaria cumple veinte años

Clásicos y capaces de reinventarse

Un flamante álbum llamado La vaca atada confirma el buen estado en que se encuentra la famosa banda liderada por el cantante Diego Frenkel.

Eugenia Saúl
02.11.2008

“Con este disco, nuestro repertorio en vivo se convirtió en lo que queríamos hace muchos años”, dice radiante Diego Frenkel, cantante de La Portuaria, y sus compañeros de banda, Colo Belmonte y Sebastián Schachtel, asienten con igual entusiasmo.

A las ocho de la noche, cerveza en mano, sentados a la mesa en una vereda porteña de un bar de barrio, tres de los cinco integrantes de la ya legendaria banda (faltan Adi Azicri y Pablo Giménez) se pisan las palabras para hablar de su última creación, La vaca atada, que acaba de ver al luz. Dicen estar “muy entusiasmados” y se nota cuando aclaran que “no todos los discos permiten que todo el álbum te dé ganas de tocarlo en vivo. Pero éste se toca solo”.

La Portuaria está cumpliendo este 2008 ya veinte años de vida y es uno de esos casos que no siempre se dan: son clásicos, claro, pero igual de frescos que al principio. Se reinventan, pero son siempre fiel a sí mismos, y en cada disco, canción, acorde y tono de la inconfundible voz de Frenkel está esa marca propia que se reconoce en el acto.

“Nos conectamos –explica el cantante– con una parte nuestra que es la música afro, brasileña, funk, hip hop, música disco y bailable. Eso es algo muy común a La Portuaria, una banda que siempre atravesó y empezó a hacer música tomando ritmos de todo el mundo. Tiene algo de universalidad, de los folclores, de las raíces medio dispersas y confusas de la música balcánica, árabe y todo ese mapa.”

Con aquel inolvidable hit “Selva” ya lejano, La vaca atada significa un nuevo punto de inflexión en su carrera: “Si bien La Portuaria siempre tuvo ese componente de fiesta ritual y de baile, nuestro disco anterior (Río, 2005) es un trabajo íntimo, acústico, como más introspectivo. Teníamos ya hace tiempo ganas de hacer un álbum más expansivo. Y nos propusimos eso cuando nos juntamos en la sala a trabajar. Y bueno, esto es lo que salió, y estamos re contentos,” cuenta Diego Frenkel.

A diferencia de otras bandas que restan cada vez más importancia al disco y que se concentran más en los shows, en tiempos en los que la descarga de música digital le está ganando al CD físico, donde la industria discográfica parece cada vez más preocupada, ellos apuntan a registrar eso mismo en el viejo y querido compact disc. “El disco tiene menos valor en términos de mercado solamente, pero no para nosotros ni creo que para ningún músico del mundo: creo que absolutamente a todos los músicos les gusta hacer una obra, y se llama disco”, dice Frenkel, y agrega Schachtel: “Y creo que si no existiera ese deseo, no existirían los álbumes, porque el mercado sólo no los sostendría”.

Diego: –¡Ergo, no habría temas para bajarse de internet, porque los temas surgen de discos! Es el sostén inicial de un artista que estuvo un año, dos años trabajando meticulosamente.

Colo: –Es como el pintor. ¿Qué pinta el pintor? Un cuadro. Su concepto es hacer la obra a partir de un formato que se llama cuadro. Un músico hace discos.

–¿Cuál fue la premisa al ingresar al estudio de grabación?

Diego: –Dijimos “vamos a armar un disco que pueda capturar esa energía que sentimos muchas veces en el tramo final de los shows, cuando vemos a la gente saltar, bailar, corear”. Estábamos muy excitados con esa idea. Veníamos recorriendo el país hace muchos años, y cuando llegaba esa zona del show la pasábamos siempre muy bien, y nos gustaba mucho ver a la gente riéndose, festejando con nosotros, más allá de todas las canciones que proponen otro tipo de escucha, que proponen estar sentado, simplemente contemplando o recibiendo la poesía en la música. Nos encontramos en la sala de ensayo prácticamente sin ninguna idea previa, o con dos o tres cositas, y dejábamos que fluyeran los ritmos, las pequeñas ideas, y jugábamos largo rato, improvisábamos, zapábamos hasta que eso se fue convirtiendo en canciones. Un trabajo muy meticuloso y muy de a poco.

Colo: –El desafío era mantener luego esa primera impresión. Algo venía de la nada, pero había que lograr una canción manteniendo esa primera impresión que tanto nos había pegado, movilizado y entusiasmado, que se había dado en ese momento y que no tenía ni nombre, ni letra ni nada.

Rescatar el sonido del show en vivo y plasmarlo en el disco es algo que lograron a lo largo de los once temas que lo componen, bien acordes a la banda: muy irónicos, no exentos de un gran sentido del humor y lúdicos. Los acaban de presentar hace poco en el festival Pepsi Music y volverán a subir a un escenario el domingo 16 en el anfiteatro griego de Costanera Sur, en Tristán Rodríguez Achával y Vera Peñaloza (frente a la Reserva Ecológica), con entrada libre y gratuita.

Los Talking Heads argentinos


Durante muchos años, los compararon con David Byrne y Talking Heads, pero en su disco de 2005 La Portuaria grabó con su ídolo en la (hermosa) canción “Hoy no le temo a la muerte”, además de compartir escenario meses después, cuando Byrne visitó la Argentina.

“Es una bisagra en la historia del rock”, dice Frenkel. “Él nos eligió para abrir su show, y nos preguntamos ‘¿y si lo invitamos a grabar un tema?’. Y dijo que sí. Cantó, le agregó una parte, no lo podíamos creer. Salió el disco, lo llamamos para hacer el video, si quería venir a Buenos Aires, ¡y vino! No hay muchos David Byrne”, concluye, recordando contento.
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