En comisión. Transportes y Presupuesto discutieron el proyecto de Aerolíneas que modificó el kirchnerismo.
El Gobierno se está enredando en un nuevo laberinto: Aerolíneas Argentinas. Al forzar un proyecto que desconoce lo firmado por Ricardo Jaime y el Grupo Marsans en un acta acuerdo para rescatar a la empresa aerocomercial, el kirchnerismo se expone a cuestionamientos legales. La ley que hoy se debate en el recinto fue modificada para evitar un nuevo rechazo del Congreso y desalentar la idea de que detrás del rescate hay un negociado. Pero esa norma estará por encima de los compromisos que asumió la Secretaría de Transporte con la empresa española y modificará el método de tasación y la definición del precio final. La solución a la que llegó el oficialismo fue cuestionada tanto por los diputados de la oposición como por algunos juristas.
El acta que formaba parte del núcleo del proyecto enviado por la Casa Rosada se excluyó luego de no pocas negociaciones. En un primer momento, el Gobierno pidió su ratificación. Un importante legislador del oficialismo que habló con este diario interpretó que “el acta continúa vigente a pesar de las modificaciones a la iniciativa enviada por el Gobierno”. Pedirles a los diputados del oficialismo un rechazo explícito a un documento firmado por un funcionario con tanta llegada a Néstor Kirchner como es Jaime es más de lo que los kirchneristas pueden realizar.
Para el diputado Claudio Lozano, en cambio, la iniciativa legislativa que la mayoría hoy pondrá en consideración, y que él apoya, modifica el acta. Cuando este diario le preguntó qué sucederá con el futuro de la negociación y de ese convenio, dice que “ése es un problema entre Marsans y Jaime”. Para el legislador de Proyecto Sur lo único que quedó vigente del acta “es la voluntad de compra y la voluntad de venta”. Aseguró que el resto de las cuestiones que se definían en el documento firmado por el funcionario y los empresarios españoles fue rechazado por las comisiones de Transporte y de Presupuesto: “La tasación, el método para realizarla, el tribunal que termina de fijar el precio, fueron modificados en el dictamen de la mayoría”, enumeró.
Cuatro bloques de la oposición –la Coalición Cívica, el radicalismo, el Frejuli y el PRO– no hacen la misma interpretación que realiza Lozano. Por ello reclaman que el rechazo se tiene que realizar de manera concreta. En el dictamen que a última hora de ayer negociaban contrarreloj, en su primer artículo, piden el rechazo del documento firmado por Marsans y por Jaime. “Si no se rechaza el acta de manera explícita, ésta continuará vigente”, dijo a este diario la diputada de la Coalición Cívica, Elsa Quiroz. Aunque considera que la vigencia de ese documento convierte en papel pintado el proyecto que votarán los diputados, la diputada de la Coalición Cívica no descarta que “Marsans recurra a todo tipo de impugnaciones”.
Curiosamente, el kirchnerismo y los cuatro bloques opositores llegan a la misma conclusión: el acta acuerdo para rescatar a Aerolíneas continúa vigente. En su interpretación, el kirchnerismo asegura que es ese documento el que le garantiza participar de la actual intervención y gerenciar la empresa durante la transición. Ninguna de las posiciones parlamentarias está exenta de contradicciones. Por caso, el socialismo que reivindica la expropiación de la empresa, reconoce que con ello también se asumen las deudas de Marsans. Y que luego habrá que hacer una discriminación entre la deuda legítima y la ilegítima.
Una operación en riesgo
La decisión del Congreso de quitar del proyecto de ley de reestatización de Aerolíneas Argentinas la obligación de aprobar el acta acuerdo que inició el mecanismo de traspaso de acciones de Marsans al Estado pone en riesgo la operación y su vigencia. Según los constitucionalistas consultados, si las dos Cámaras aprueban la norma enviada tal como está, se cae el convenio firmado entre el Ministerio de Planificación y el grupo privado, se ingresa en una laguna legal de difícil salida, con dispares interpretaciones y que le puede terminar costando otro juicio internacional al Gobierno. Hasta se corre el riesgo de que el dinero aportado por el Tesoro para mantener operativa a la empresa caiga en saco roto.
“Entiendo que ya no tiene valor porque está en juego el patrimonio del Estado y es un servicio público donde el Estado participa”, le dijo a Crítica de la Argentina el constitucionalista Daniel Sabsay. Otro especialista en la materia, Roberto Félix Loñ, apoya esta teoría. “El artículo 75 de la Constitución Nacional lo deja claro. El Poder Ejecutivo no puede por sí mismo disponer del uso o enajenar patrimonio estatal”, agregó.
En Marsans están a la espera de los acontecimientos. No quieren mover el avispero antes de tiempo. Prefieren esperar a ver cómo se desarrolla la votación. Una vez que se expresen los legisladores, ahí se analizarán los pasos a seguir. Mientras tanto, entienden que el acta acuerdo firmada sigue vigente. “Si ninguna de las partes la denuncia, está en pie”, dijo una fuente. Pero entienden que si el Congreso aprueba la ley desconociendo el acta y esgrimiendo la facultad para aprobar el precio final de la operación de compraventa, se caen las obligaciones acordadas en el convenio. Sin embargo, el proceso de valuación de Aerolíneas-Austral ya se inició. Marsans contrató a Crédit Suisse y el Estado se vale del Tribunal de Tasación. “Se crea un serio problema jurídico si las partes insisten en cumplirlo”, concluyó Sabsay.
Moyano estaciona en el Parlamento
Como en los días de debate de las retenciones sojeras, los gremios afines al Gobierno estacionarán hoy frente al Congreso para respaldar el proyecto oficial sobre Aerolíneas Argentinas. “Queremos que vuelva a ser nuestra”, se entusiasmó el secretario general de la CGT, Hugo Moyano. Para anunciar la concentración, Moyano se rodeó de los referentes de los gremios aeronáuticos, Jorge Pérez Tamayo (APLA), Edgardo Llano (APA), Ricardo Frescia (Aeronavegantes) y Rubén Fernández (UPSA). En la sede de la UTA se anticipó a la votación: “Vamos a aplaudir cuando los diputados aprueben el proyecto por el cual la línea de bandera vuelve a ser de todos los argentinos”.