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FÚTBOL

"Siempre se sueña con partidos así"

Sergio Agüero venía peleado con el arco en los Juegos Olímpicos, pero se amigó en el partido más esperado: "Estoy contento por el triunfo y por los goles, por suerte se me dio frente a Brasil".

| 19.08.2008 | 11:45

Para vos. "Lo del chupete es para el futuro que está por venir", confesó Agüero, que espera un hijo de Giannina Maradona.. (EFE)

Sergio Agüero tuvo ante Brasil su desquite personal, su momento de gloria con dos goles que quedarán en la historia, porque en estos Juegos Olímpicos de Beijing 2008 las cosas no le venían saliendo bien.


"Había que ganar porque veníamos bien y hacerlo frente a Brasil nos da más confianza para la final. Ahora tenemos un día más de descanso y esperemos poder aprovecharlo", señaló Agüero después del partido.


"El Kun" fue el último jugador argentino en irse del estadio de los Trabajadores de Beijing y no por estar festejando, sino porque le tocó por cuarta vez someterse al control antidoping, algo que le impidió vivir la fiesta con sus compañeros en el vestuario y también poder estar junto a su suegro, Diego Armando Maradona.


"Estaba caliente porque me tocó el doping y no pude festejar, escuchaba los gritos del vestuario y quería estar ahí. Por suerte sé que todos están tan contentos como yo", señaló Agüero. "Ya me tocaron cuatro controles, me toca siempre a mí. Los deben hacer mal porque no puede ser", agregó entre risas el ex jugador de Independiente y actual figura del Atlético de Madrid.


"Estoy contento por el triunfo y por los goles, por supuesto", repitió una y otra vez Agüero, quien al pasar por la zona mixta fue literalmente atacado por más de un centenar de periodistas que lo estaban esperando. "Siempre se sueña con cosas así y por suerte se me pudo dar justo contra Brasil, algo que es muy importante porque además me da mucha más confianza".


Su relación con una de las hijas de Diego Maradona provocan que inevitablemente se refiera al tema, sobre todo porque en el festejo de los goles simuló llevarse un chupete a la boca, dedicándole el tanto a su futuro hijo. "Lo del chupete es para el futuro que está por venir", contó Agüero.

 

Maradona le regaló, minutos más tarde, un elogio especial: "Estoy sereno por haberle ganado a Brasil y orgulloso de tener un yerno que le hace dos goles a Brasil".

 

ARGENTINA TUVO SU PARTIDO SOÑADO, por Hernán Buzzella.. En la previa del clásico, el plantel argentino hizo público su pensamiento y sentenció que Brasil saldría a defenderse. La confianza de los jugadores -hay que decirlo- asustaba un poco. Sobre todo si se tenía en cuenta el último antecedente: 0-3 en la final de la Copa América.

Pero el pronóstico no falló: el equipo de Dunga salió a especular y, después de un primer tiempo cerrado, la Selección olímpica abrió el trámite con un gol de Agüero y tuvo su partido soñado. Brilló, goleó 3-0, se metió en la final de los Juegos Olímpicos y quedó a un paso de repetir el oro conseguido hace cuatro años en Atenas.

En la primera etapa, Argentina manejó la pelota y fue apenas superior a Brasil, que se limitó a esperar y tratar de lastimar con alguna contra. Gago y Mascherano se adueñaron del mediocampo, Messi intentó desequilibrar por ambos costados y Agüero no podía concretar lo poco que le llegaba.

El partido necesitaba un gol para que se abriera. Y el encargado de convertirlo fue, precisamente, el Kun. El delantero del Atlético Madrid desvió con el cuerpo un tiro-centro de Di María y su grito fue de alegría y desahogo, por tratarse del primero que marcó en Pekín. Maradona, sentado en el palco junto a Grondona, también estalló de felicidad.

Brasil sintió el golpe, y se despertó. Un disparo desde fuera del área se estrelló en el palo y Argentina se salvó. Y cuando Ronaldinho (jugó muy lejos del área) y compañía empezaron a irse al ataque, recibieron el segundo impacto. Asistencia rasante de Garay para que Agüero sólo tenga que empujarla hacia la red. Iban 12 minutos del complemento.

El equipo de Dunga tuvo una chance para descontar, pero el tiro libre de Ronaldinho pegó en el palo y, tras el rebote, le anularon el gol a Brasil por posición adelantada. Los dioses estaban vestidos de celeste y blanco.

Penal sobre Agüero, conversión de Riquelme y final del partido. De ahí hasta el final lo que se vio fue cómo Argentina hacía circular la pelota en busca del cuarto y cómo los brasileños repartían patadas de lo lindo. Mascherano ligó dos y el árbitro uruguayo mostró dos rojas: Lucas y Thiago Neves se fueron a los vestuarios antes de tiempo.

Argentina jugó un gran partido y aseguró una nueva medalla olímpica. El sábado -a la una de la mañana- enfrentará a Nigeria, en la remake de la final de Atlanta '96. En esa ocasión, la victoria fue por 3-2 para los africanos. Después de lo visto hoy, hay motivos suficientes para ilusionarse con que esta vez la historia tenga un desenlace distinto.